Thursday, 16 February 2017 00:00

Gobierno de Camerún amenaza con apagón cibernético ante protestas y oposiciones

Escrito por  Dionne Searcey, Francois Essomba/The New York Times
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El negocio de Julius Ikena está en pausa porque no puede enviar pagos electrónicos a sus socios. Andrew Mofor no puede acceder a la pequeña fortuna —cerca de 850 dólares— que su hija le envió a través de un sistema de banca en línea.

Angela Atabong, de 29 años, una estudiante de economía en la capital de Camerún, ya no puede escribirle mensajes de amor en WhatsApp a su prometido, quien vive a seis horas de distancia.

Los tres se han visto afectados por el gobierno de Camerún, el más reciente de los países de África subsahariana que han suspendido los servicios de internet en algunas partes o en todo su territorio, o que han puesto límites a la comunicación en línea con la esperanza de contener protestas y otras formas de oposición.

Funcionarios de Camerún y otros lugares dicen que los apagones cibernéticos son una medida de seguridad. Sin embargo, también son un golpe a las frágiles economías de los países en desarrollo que cada vez dependen más de las transacciones de negocios en línea, pues el uso del acceso a internet y los celulares se ha disparado en años recientes. 

Desde hace mucho tiempo los regímenes autoritarios han limitado la comunicación con el exterior durante épocas de tensión. De manera notable en 2011, funcionarios del gobierno egipcio bloquearon el internet y el acceso a la red celular a 80 millones de personas mientras miles de manifestantes se reunían en la Plaza de la Liberación en El Cairo. Los gobiernos de Myanmar, Nepal y otros países también han suspendido el acceso a internet en años recientes.

 

Ahora, los gobiernos de África subsahariana emplean cada vez más esta táctica: los apagones han aumentado rápidamente en los últimos dos años, según investigadores.

En meses recientes, los gobiernos de varios países han suspendido el acceso a internet durante las elecciones, cuando se desataron actos violentos o simplemente se esperaba que ocurrieran.

En Gambia, en diciembre, el entonces presidente Yahya Jammeh, un líder despiadado conocido por violentar los derechos humanos, suspendió los servicios de internet y bloqueó las llamadas internacionales por celular mientras se emitían votos en una elección presidencial que terminó por destituirlo del puesto. En Gabón, funcionarios citaron su preocupación por la seguridad para justificar un apagón de internet durante las elecciones presidenciales, que provocaron manifestaciones mortales después de que observadores consideraron que la elección fue fraudulenta.

En República del Congo se bloqueó el acceso a internet, las redes de teledifusión se apagaron y el aeropuerto principal del país fue cerrado durante una elección que desató violencia en marzo. Funcionarios del gobierno fueron acusados de llevar a cabo ataques aéreos contra las fuerzas de la oposición.

Etiopía ha suspendido algunas redes sociales y servicios de internet después de manifestaciones. En Zimbabue, después de protestas por las dificultades de la vida diaria, los funcionarios elevaron los precios de los datos celulares, un cambio que fue percibido como un esfuerzo para evitar el uso de las redes sociales. Los legisladores zimbabuenses también impulsaron medidas para permitir que la policía interceptara información e incautara dispositivos como computadoras y celulares, imponiendo cargos de terrorismo por uso indebido. La República Democrática del Congo llegó a bloquear sitios de redes sociales y mensajes de texto durante manifestaciones en respuesta a los intentos del presidente Joseph Kabila de extender su tiempo en el cargo en elecciones que fueron pospuestas de manera indeterminada.

Freedom House, una organización de vigilancia de las libertades, dijo en su encuesta anual de 65 países Freedom on the Net que el año pasado 24 países impusieron restricciones a las redes sociales y medios de comunicación, mientras que el año anterior la cifra fue de 15 naciones. Los apagones cibernéticos totales ocurrieron en 15 países el año pasado, más del doble que en 2015, según los hallazgos de la encuesta.

“Es una estrategia a la que las autoridades recurren cada vez más como método para controlar la información que se transmite y la capacidad de movilizarse de los ciudadanos, pues reconocen el hecho de que el internet se ha convertido en una herramienta fundamental para que la gente conozca sus derechos y participe de manera significativa como sociedad”, dijo Mai Truong, gestor del programa del sondeo de Freedom House.

El año pasado, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó la práctica de evitar o interrumpir intencionalmente el acceso a la información en internet; dijeron que este acceso es un derecho humano fundamental.

Los apagones de redes también tienen consecuencias económicas. Muchos residentes de algunas regiones de África donde el desempleo está al alza utilizan cada vez más transferencias móviles o en línea para recibir dinero de familiares que viven en áreas urbanas o en el extranjero. Si el internet se suspende, los usuarios no pueden utilizar el wifi para transferir efectivo y deben pagar datos móviles para conectarse. El costo es exorbitante para muchas personas.

Entre el primero de julio de 2015 y el 30 de junio de 2016, 81 apagones a corto plazo de internet en 19 países tuvieron un costo de por lo menos 2,4 mil millones de dólares del producto interno bruto mundial, de acuerdo con Darrell M. West, director fundador del Centro para la Innovación Tecnológica en la Institución Brookings.

El apagón continuo de internet en Camerún solo afecta las regiones angloparlantes del país. Sucedió después de semanas de protestas de abogados, profesores y otros residentes de esas áreas que han estado manifestándose para obtener un mejor trato por parte del gobierno francófono que, afirman, ha marginalizado a sus comunidades desde hace mucho tiempo. Algunas protestas en las áreas de habla inglesa se han tornado violentas y las fuerzas de seguridad han disparado contra los manifestantes.

“Este es el futuro de la represión”, escribió hace poco en Twitter Edward Snowden, el excontratista de inteligencia que reveló los programas de vigilancia extendida y recolección de información operados por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense. En la red social ha estado circulando la etiqueta #BringBackOurInternet (regrésennos nuestro internet).

Desde el apagón, Henry Boh no ha podido enviar dinero a Bamenda, al noroeste del país, donde su madre necesita efectivo para llevar al hospital a su sobrino.

“Esta es una señal clara de que el gobierno de Yaundé, la capital camerunesa, no escucha las voces de su pueblo”, dijo Boh, quien vive ahí.

Boh mencionó que el apagón fue otra prueba que respalda el argumento de los manifestantes angloparlantes acerca de que el gobierno los maltrata. En el extremo norte del país, donde los militantes islámicos de Boko Haram desatan ataques mortíferos, dicen, el internet está activo.

“El gobierno respeta más a Boko Haram que a nosotros”, dijo Boh.

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