Incentivar el estudio de la organología en Hispanoamérica. De inicio, ese es el objetivo principal de la Cátedra de organología hispanoamericana que conforman reconocidos investigadores de México, Estados Unidos y España quienes, impulsados por sus propias indagaciones y miradas multidisciplinarias, responden a la necesidad que existe sobre el estudio de la materialidad de los instrumentos musicales.

En Puebla se realizará la segunda sesión de la cátedra tiene el respaldo del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” y la Dirección de Patrimonio Histórico Universitario de la Vicerrectoría de Difusión Cultural, ambas de la UAP, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” del INAH, y el Posgrado de Música de la UNAM; así como la Universidad Complutense de Madrid y la Institución Milá y Fontanals, el centro de investigación en Humanidades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona.

La segunda sesión será este viernes 7 de septiembre a las 17 horas en el auditorio A del edificio de la Aduana Vieja de la UAP  –2 Oriente 409, Centro–, con la conferencia magistral de Laurence Libin y los comentarios de Edward Pepe, ambos reconocidos investigadores: el primero conservador emérito de instrumentos musicales en el Metropolitan Museum of Art y el segundo organista e investigador originario de Estados Unidos y radicado actualmente en Oaxaca.

Libin, también redactor en jefe del Diccionario Grove de instrumentos musicales (Oxford University Press, 2014), impartirá la conferencia En busca del fortepiano mexicano: un caso desconocido de 1823, en referencia al Piano de mesa hallado en el Museo de Historia de Arizona y firmado en 1823 por el taller de Pérez de Lara, un organero de la Ciudad de México, que Copia evidente de un piano de mesa inglés de principios del siglo XIX.

El musicólogo Gustavo Mauleón Rodríguez señaló que, de inicio, este es el único piano mexicano que existe o se ha localizado en una colección estadounidense. Asimismo, refiere a uno de los principales organeros mexicanos, Pérez de Lara, quien participó de la reforma de los órganos de la Catedral de la ciudad de México suscitada en el siglo XVIII. 

“No sabíamos que construía pianos, lo que vemos es que lo que hacía era manufacturar pianos basándose en los pianofortes ingleses, como el que está en el Museo Bello, que tiene similitudes increíbles”, dijo.

Durante una entrevista, agregó que este piano, ubica a Pérez de Lara como un experto del órgano español que fue capaz de entender el nuevo mercado del México independiente y, de la mano de la moda musical, incursionó imitando pianos ingleses imprimiendo su propio sello tecnológico y abaratando los costos de importación.

Destaco que dicho piano conservado en Estados Unidos fue su obra número nueve lo que significa que construyó más.

Mauleón Rodríguez agregó que su hallazgo, investigadores han hecho un estudio comparativo con los fortepianos ingleses de principios del siglo XIX para fechar el piano del Museo Bello a inicios también de dicho siglo por sus detalles constructivos y de ornamentación.

De paso, señaló que “no es raro” que el pianoforte de Pérez de Lara apareciera en una colección estadunidense, pues en dicha sociedad se han hecho grandes colecciones privadas, lo que ha permitido conocer colecciones novohispanas haciendo que sea “un patrimonio factible de ser estudiado por investigadores que pretenden aportar para conocer el patrimonio mexicano”.

Sobre la Cátedra de organología hispanoamericana, el autor del libro Gabinetto armónicode Fillippo Bonanni –que preparó al lado de Marcello Piras–, dijo que con ella se permitirá ver no “sólo la perspectiva histórica de los instrumentos musicales, sino apreciarlos desde su origen hispanoamericano que es nuestro contexto y su camino”.

Agregó que nació por una necesidad de estudiar los instrumentos, pero desde la mirada de especialistas que han trabajado instrumentos hispánicos como ha sucedido en España, Italia y Estados Unidos. Esta conjunción, continuó, fue un trabajo de colegas y amigos que están en la misma sintonía y que, si bien pretenden dar a conocer sus investigaciones, también llaman a que estudiantes de posgrado en música incluyan algún aspecto de la organología en sus indagaciones.

Se trata, abundó Gustavo Mauleón, que los jóvenes musicólogos tengan bases para para dar un paso más allá del estudio meramente documental y acceder al estudio físico de los instrumentos. Como ejemplo de lo oportuno de la organología, la cual se ocupa del estudio de los instrumentos musicales y aparatos sonoros desde su materialidad, principios y mecanismos físico–acústicos, es que una comunidad de Chazumba, en Oaxaca, tiene una de las más grandes colecciones de música del siglo XIX, por lo que su estudio desde esta perspectiva científica permitirá revalorar el papel de los instrumentos dentro del desarrollo de la música novohispana de dicho siglo.

Destacó que en esta cátedra se prevé la publicación de una publicación científica con las dos cátedras y sus dos comentarios, para abrir el diálogo con estudiosos de posgrado en materias como la restauración, la historia, los organólogos, conservadores y músicos.

Además de los ya citados Gustavo Mauleón, Laurence Libin, Marcello Piras y Edward Pepe, a la Cátedra de organología hispanoamericana la integran Charlene Alcántara Bravo, Cristina Bordas Ibáñez, Joseph Borràs i Roca, Antonio Corona Alcalde, Antonio Ezquerro Esteban, Rosalva Loreto López y Jimena Palacios Uribe.

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