Pedro Pérez Luna, indígena originario de Huehuetla, Puebla, se aventuró a traducir al totonaco, su lengua originaria, la obra clásica francesa de El Principito. De visita en Puebla para presentar este volumen, se dijo contento porque con su traducción ha acercado esta obra de la literatura universal a los hablantes de su lengua, especialmente a los niños.

En marzo pasado, Pedro Pérez hizo la presentación de su libro en Huehuetla repartiéndolo entre los asistentes, especialmente a estudiantes de primaria. Ayer, en la Alianza Francesa de Puebla, habló sobre este material editado por el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la Embajada de Francia en México, y la Fundación Probst.

El Principito, el clásico libro de Antoine de Saint Exupéry aparecido en 1943, en totonaco recibe el nombre de Xa´púku’ a’ktsú qa´wa´sa. Dicho material, cuenta Pérez Luna, se gestó en 2010 como proyecto, cuando se decidió a traducir durante un año este título francés traducido en 180 idiomas más, que narra la historia de un piloto perdido en el desierto del Sahara que conoce a un pequeño príncipe venido de otro planeta.

El deseo de traducirlo, contó, surgió cuando entró al mundo de la lectura y la literatura, a la edad de los 12 años, y se topó con un capítulo de El Principito que le conmovió. “A pesar de que tuve muchos obstáculos para leer, porque aprendí tarde el español, El Principito me atrapó por sus imágenes, pues no entendía mucho lo que decía”, indicó el traductor quien ya prepara su segundo trabajo titulado El jaguar, un pequeño cuento dirigido a los niños hablantes del totonaco.

Señaló que, al entrar a la universidad, se dio cuenta de la importancia de su lengua, y lo indispensable que es escribirla y leerla. “Por eso empecé la traducción en 2010, y aunque me tardé un año, y otros cinco años más para salir publicada, estoy contento porque acerqué esta obra de la literatura universal a los hablantes de totonaco”.

Refirió que al analizar el texto y ver que ciertas palabras y/o conceptos –como elefante, desierto de Sahara o baobabs- no tenían su traducción al totonaco, tomó la decisión de conservarlos en el libro.

“Hice una traducción a partir de la comparación pues no hay ciertos conceptos; el baobab por ejemplo lo asimilé en cuanto a un árbol que se parece mucho como es la ceiba, que si existe en totonaco. No obstante, tuve que dejar la palabra para respetar al autor”, indicó Pedro Pérez Luna.

Afirmó que el libro la traducción del Xa´púku’ a’ktsú qa´wa´sa sí comunica lo escrito en El Principito por una fuerte razón: porque se logran comunicar los valores culturales de la obra de Saint-Exupéry, ya que éstos se comparten con la cultura totonaca. “Por ejemplo, los totonacos sabemos que los animales hablan y nos transmiten mensajes de la naturaleza. Asimilé así lo que pasa con el zorro, que conserva valores culturales como el amor y el respeto a la naturaleza”.

Destaca que el libro, que aparece en el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, celebra está lengua indígena de México que tiene aproximadamente 300 mil hablantes, quienes viven principalmente entre la Sierra Norte de Puebla, y en el centro-norte de Veracruz en la Sierra de Papantla y la región de Papantla misma que se ubica alrededor del sitio de El Tajín, antigua ciudad totonaca.

El Principito en Totonaco está disponible en el sitio electrónico http://cemca.org.mx/portfolio/le-petit-prince-totonako/

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