Sexo, drogas y rocanrol han sido preocupación de generaciones de jóvenes desde la década de 1960, mientras nada menos que Shakespeare escribió: Si la música es el alimento del amor, tóquenla. Y ahora científicos han descubierto una razón por la que ambos parecen combinar tan bien.

El mismo sistema químico del cerebro que produce las sensaciones de placer por tener sexo, tomar drogas recreativas o comer alimentos deliciosos se estimula al escuchar una tonada favorita, revelaron.

Para probar la teoría, los investigadores encontraron la forma de bloquear temporalmente las sustancias opioides naturales que se producen cuando la estamos pasando bien. Después se tocó música para 17 sujetos de prueba, para ver si tenía algún efecto.

El doctor Daniel Levitin, neurocientífico de la Universidad McGill, en Canadá, a la vez músico y productor de discos, indicó: “Las impresiones que los participantes compartieron con nosotros después del experimento fueron fascinantes. Uno dijo: ‘Sé que esta es mi canción favorita, pero no la siento como siempre’. Otro reconoció: ‘Suena bonito, pero no causa nada en mí’”.

Fue la primera vez, añadió Levitin, que se ha mostrado de manera concluyente que los opioides del cerebro están directamente involucrados en el placer musical.

El alcohol, el sexo, el juego y otras actividades que estimulan este sistema pueden conducir a una conducta adictiva dañina, de modo similar a las drogas recreativas. Se espera que entender los procesos que se conjugan en ello ayude a encontrar nuevas formas de tratar la adicción.

Esto lleva de nuevo a Shakespeare. La oración completa de arriba, dicha por el Duque Orsino, al parecer descorazonado, en Noche de Reyes, es: Si la música es el alimento del amor, tóquenla./ Denme de ella en exceso; que al sobrepasarse/ el apetito pueda enfermar, y así morir.

 

Afecta la emociones

Los investigadores señalaron que la capacidad de la música de afectar con tanta fuerza nuestras emociones sugiere que los humanos han evolucionado a lo largo de mucho tiempo para llegar a gustar de ella.

Al escribir en la revista Scientific Reports, comentaron que sus hallazgos se agregan al conjunto creciente de evidencia relativa a los sustratos biológicos evolutivos de la música.

Un estudio reciente descubrió que el queso contiene una sustancia química presente en las drogas adictivas, lo que ofrece una explicación de por qué ciertos alimentos son más adictivos que otros.

Y en otra investigación, se encontró que escuchar música durante el ejercicio ayuda a que las personas se ejerciten con más intensidad al liberar sustancias que las hacen sentir menos cansancio.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 

 

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