Cuando se inauguró la Casa de la Cultura de Juchitán buscábamos difundir la cultura zapoteca, Andrés Henestrosa me enseñó el Vocabulario castellano-zapoteco que fue publicado con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América.

Dicha publicación la hizo don Porfirio Díaz en 1893, nosotros hicimos un facsimilar y la portada fue ilustrada con una obra mía. En ese entonces no teníamos el Vocabulario de Córdova. 

La primera edición del Vocabulario en Lengua Zapoteca, recopilado por fray Juan de Córdova, impreso por Pedro Charte y Antonio Ricardo es de 1578. Existe otra edición de 1942. Yo lo publiqué en Ediciones Toledo en 1987. Cuando estaba en París, Víctor de la Cruz, mi hermana y otras personas, trabajaron en la publicación del Vocabulario.Después se hizo una reimpresión en la que participó Editorial Calamus, el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en el 2012.

Al consultar estos vocabularios me llamaron la atención sobre todo las onomatopeyas, porque actualmente en el Istmo y me imagino que en otras regiones, la gente indígena usa muchas onomatopeyas.

 

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Por ejemplo cuando dan un coscorrón existe un sonido que es llamado Toch; así como también se nombra el sonido cuando cae algo al agua, como una piedra grande, se le dice Chungun; cuando cae una madera al suelo se le llama Pangam, hay una gran cantidad de onomatopeyas y seguramente la gente inventa más constantemente.

Existen muchas onomatopeyas que tienen que ver con hacer sexo; aparte de las onomatopeyas lo que me interesó en el Vocabulario en Lengua Zapoteca recopilado por fray Juan de Córdova, es ver que el cura registró a los negros, la nalga de los negros y el olor de los negros.

Por otro lado se registran ciertas ceremonias, como bailar con cabezas de los decapitados, la confesión de los pecados y una cosa muy rara, un gusano que le untas a los bueyes para que no se echen a perder cuando se mueran.

He incorporado las onomatopeyas a mi obra, actualmente estoy haciendo una carpeta con imágenes de los sonidos de la campana, de la culebra, del agua cuando hierve y de la carreta cuando pasa sobre la arena.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

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Y es también otra la razón porque estos indios zapotecas aún a las cosas que nunca gente les aplicó nombre ellos se los dieron. Por ejemplo: quién vino a dar nombre al sonido de la campana, lo que dizque dice cuando suena. Y lo que hace la culebra cuando anda y la carreta cuando rueda, y los latidos de los pulsos del corazón, y al hervor de la olla y a otras cosas semejantes y aun a los actos que hacen las aves y animales, y a las demás cosas inanimadas. Y a lo que hacen los instrumentos con que hacemos algo. Para todo hallan nombre o interjecciones con las que las explican. De las cuales hallarás en la dicción. Otra razón de ser grande este tomo es porque muchas cosas que los indios hablan no se pueden reducir a los vocablos generales nuestros. Y así fue necesario para poderlos explicar, de suerte que se entendiesen que lo pusieran en vocablos particulares o por circunloquios porque de otra o se carecería de ello o no podrían ser entendidos.

Lo que hace la campana. Quám, quám, quám.

Lo que hace el dolor cuando va por el cuerpo. Lylyly, pé, pépé.

Lo que hacen los dientes cuando
tiemblas de frío. Chá, chá, chá, huá, huá, huá.

Lo que hace la culebra cuando
anda. Quíli, quíli, quíli.

Lo que hace la carreta rodando. Quíli, quíli, quíli.

Lo que hace la arena en la ampolleta, reloj de arena cuando cae y la harina cuando cae de la piedra moliéndose y las gotas del tejado, y el agua que corre de la fuente. Huéhuéhué.

Lo que hace el agua cuando hierve. Ló, lólóló.

Sonido de la madera. Xichónchon, chijechácha, céce.

Sonar hueco o cóncavo. Ticéchi huáhuaya, xáxaya, tinñij huáhua ya,
tihuáhuaya.

Sonar mucho los pies andando, dando paradas. Tihuáhuaya.

Hervor al quebrar la olla que hierve. Táchexil labi què co, co.

Aquello que hace hirviendo. Lélélelóloló.

Hervir a borbollones. Tillábilóloa,
lélea, tilóloa, pi, ni catáopáni.

Hervor de la mar. Xil lólonícatáo
páni.

Latidos dar el corazón u otra cosa del cuerpo, saltar el corazón y sobresaltar. Tácaláchia, co, ca, plu, tetóca, tácalili, pépe, xóxolachia, tóníni, tiléleláchia.

Latido. Lílí, lélè, níní, xóxo, pépe.

Cencerro lo que hace o dice soñado. Quíhuaquíhua.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

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Otros registros en el Vocabulario en Lengua Zapoteca

Bozear a la luna nueva como antiguamente hacían los indios. Tocóatéchea.

Bozear muchos juntos o aullar animales como lobos. Tohiayaya, tocopáaya, tinnijnacuéea.

Berraco, vide barraco. Pecopéhuehuechibatija, tillápitija, piñij.

Gusanitos con los que untaban los cuerpos de los señores muertos para que no se pudriesen. Gusanos de la mosca. Tocáa xinia.f. mánipizoga.

Yerba de que antiguamente hacían una soguilla y llevaban a la confesión y poníanla en el suelo delante del pigana y confesaba de los pecados que querían, ésta le llamaba Tóla, que es una yerba de los eruacales, y de allí quedó, tóla por el pecado y así dicen Láo tóla el lugar del pecado o de la confesión aunque también es cosa obscura.

Cara y cabeza de hombre desollada y llena de paja que traían a los bailes antiguamente. Petèhue, petéhui, petíhui, pitíhui.

Rostro con cabeza desollada y llena de algo que traían en los bailes. Pittíhui, petéhue, dicen algunos.

Hombre desollado. Pitiñe, pénipitijñe, pénipitíhui.pitíhui.

Dos hombres que entierran muertos con el señor cuando moría y con la señora dos mujeres. Pénitóoca, tooga, tóga.

Hombre desollado y lleno el cuero o animal. Pitiñe, pénipitijñe, pènipitíhui.l. pitíhui.

Donde sacrificaban antiguamente era como un túmulo de piedras y allí mataban los hombres que sacrificaban. Eeche pezeláo, yée che, zée.

Oficios que tenían los sortílegos antiguamente de que usaban sus hechicerías, que eran sobre los agüeros. Poner los nombres a los niños. Declarar sueños. Sortear los casamientos, curar los enfermos y echar fuerte sobre su enfermedad. Xiquelachi nacólanij, quelacobee pijzi. Quelacobéeláapatáo, quélacobee pecála. Quelahuechijilaxiàa péni quèe nizòo, quelacobèequelaquijcha. Quelahuechijlla peni quijcha.

Hado malo que es el que anda conmigo como el ángel de guarda o demonio. Si es hado malo. Xiáaxinayáazij, xinayáyáa, xiáaxiñe, xiáatóla, xiáatée, pitáoxiñe, pitáoyáa pitáozij.

Hado bueno. Xiáapáa, xiáayáge, xiáaquille, pitáopáa, pitóoquille, pitáayáge, péaxiáa,& c.

Carnaval o carnestolendas. Chijtitónapéla, chitigónapéla, tigáapéla.

Carne humana que comían los indios. Pélayyni.

Bendecir lo que comían los indios que era echar o derramar un poquito en la tierra. Tiquilla pitaoa, cotilla.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Onomatopeyas, de Francisco Toledo.

Libar, lo cual era sacrificar, de lo que comían en las fiestas que hacían, derramando un poquito en el suelo o sobre la sepultura de sus padres, o a los dioses que reverenciaban. Tiquíllapitàoa, cotí, cumly, lo que derramaban o arrojaban, lo cual era un bocadito o un traguito.

Oler como carne de hombre que huele a negros o de cabrón. Tillaanaxigáha, nachigáha.

Negro de guinea. Pèni yáce. l.

Negro como el carbón, como decimos así. Nagáce, páo.l. póo.

Negra cola. Nagàci, nagàce.

Saltar a uno por encima o a la mujer que tiene colgando las pares y no las puede echar que la atrabancaba el marido cinco veces. Y eran hechicerías o ritos de indios. Tilláagaya pénicozáa na, titécaya.

Del libro Vocabulario en Lengua Zapoteca recopilado por fray Juan de Córdova, impreso por Pedro Charte y Antonio Ricardo en 1578.

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