Para conmemorar el quinto aniversario del fallecimiento del escritor Carlos Fuentes se llevó a cabo este domingo 14 de mayo, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el homenaje “Cinco años sin Carlos Fuentes”, en el cual los escritores Gonzalo Celorio, Ana García Bergua y Antonio Saborit hablaron cada uno de sus novelas Cambio de piel, Zona sagrada y Cristóbal Nonato, en una mesa moderada por Julio Trujillo, director de Alfaguara México.

Autor de más de 50 obras, entre ellas La muerte de Artemio Cruz, Gringo Viejo, Terra Nostra, La gran novela latinoamericana, El espejo enterrado, Nuevo tiempo mexicano, Aura, El naranjo, y La región más transparente, entre otras, Fuentes nació el 11 de noviembre de 1928 en Panamá, donde su padre se desempeñaba como diplomático, y falleció en la Ciudad de México el 15 de mayo de 2012. 

Ante la presencia de su viuda Silvia Lemos, Gonzalo Celorio, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, habló de Cambio de Piel, novela que cumplirá este 2017 50 años de haber sido publicada por primera vez. Fue escrita en sitios tan contrastantes como Tonanzintla, Puebla; Nueva York, Estados Unidos; y París, Francia, con lo cual, a decir de Celorio, mostró su necesidad de abarcar un estilo que va de lo histórico a lo ontológico.

Celorio equiparó la escritura y estructuración de la novela con un gran mural, pues “pareciera pintado por un miniaturista”. A través de un comunicado de la Secretaría de Cultura, el también escritor recordó que salió en 1967, año en el cual se publicó también Cambio de piel, así como la novela Cien años de soledad. Y mencionó que, como el autor colombiano, Fuentes buscó construir con Cambio de piel una historia totalizadora que mostrara los cimientos de los rasgos latinoamericanos. 

Otra novela similar, siguió Celorio, es Rayuela de Julio Cortázar. En las parejas que aparecen en ellas se muestra la otredad como un símbolo literario, tanto en el terreno erótico como en las pulsiones y caprichos de los personajes, dijo:

“Muchas y muy diversas han sido las lecturas que se han dado a esta novela. Octavio Paz decía que las obras de Fuentes son como un jeroglífico. Esta novela es ambiciosa y urgida de llenar un vacío histórico y de cumplir lo que Alejo Carpentier llamó la condición del escritor latinoamericano: el ponerle como Adán, nombre a las cosas.”

 

Al hablar de Zona Sagrada, García Bergua subrayó que no se trata de una obra menor de Fuentes. Es una novela “de edipos humillados” que aborda el amor filial entre un Telemaco que está enamorado de su madre, la gran actriz Claudia Nervo, quien sólo puede verse a sí misma”.

Fuentes, agregó, tuvo la intención de que esta obra fuera leída como una película, con disolvencias, flashbacks y este tipo de técnicas cinematográficas, para dar una historia con tintes de pesadilla o delirantes:

“La mitología cinematográfica crea un primer escenario para esta novela donde, como En la región más transparente, muestran un México de esplendor y que hace de este libro una obra para revisitar.”

En tercer turno, Antonio Saborit se refirió a Cristóbal Nonato, novela que cumplirá 30 años este 2017, en la cual Fuentes expresa que el futuro es un lugar extraño en el cual las cosas siempre se hacen de la misma manera

“Como libro, esta novela se ocupa de la épica o antiépica nacional a través de la concepción de Nonato, así como de elementos que renuevan al lector como un Sísifo que avanza página tras página”.

Para cerrar, Silvia Lemus instó a seguir leyendo a Fuentes, cuestionando al mismo tiempo los sucesos de hoy. Él escribió –rememoró– La frontera de cristal, justo cuando se negociaba el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, y aborda en él la compleja relación entre México y Estados Unidos.

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