Para el mundo, Ayotzinapa se ha convertido en símbolo que refleja la atrocidad y los crímenes que se cometen en la complicidad de un gobierno, pero también de la solidaridad internacional con las víctimas y sus familiares.

Casi 33 meses después de la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos en Iguala, Guerrero, el Museo Memoria y Tolerancia expone desde ayer la muestra fotográfica Ayotzinapa. Acción visual, que refleja en 40 imágenes, seleccionadas de un total de 400, la solidaridad mostrada por organizaciones civiles y sociedades de los cinco continentes.

La exposición temporal, que puede visitarse hasta el 16 de agosto en la entrada del museo, a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue vetada por el gobierno mexicano para que no fuera mostrada en la galería de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington.

Marcelo Brodsky, activista y artista argentino, curador de la exposición, denunció que ya se había acordado colocar la muestra en la sede de la OEA durante varios meses, a partir de agosto, pero el gobierno mexicano presionó para que fuera cancelada. Lo tengo todo por escrito y en correos electrónicos, dijo durante la presentación de las fotografías.

Aquí, a un paso de la cancillería mexicana, yo pregunto por qué han tenido que cancelar esa muestra. Por otra parte, la próxima semana, cuando se reúnan en Cancún todos los Estados pertenecientes a la OEA, pediremos una muestra de solidaridad para México y todos sus problemas, dijo Brodsky, quien vivió persecución y exilio tras el golpe militar de 1976 en Argentina.

Consideró que no haber juzgado los hechos de la matanza de Tlatelolco en 1968 –que el próximo año cumple su 50 aniversario– pudo permitir la desaparición de los 43 jóvenes normalistas. Por eso, agregó, Tlatelolco es el antecedente de Ayotzinapa.

Durante la presentación, en la que participaron Linda Atach, del Museo Memoria y Tolerancia; Viviana Krsticevic, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional; Abel Barrera, del Centro de Derechos Humanos La Montaña Tlachinollan, y Santiago Aguirre, del Centro Miguel Agustín Pro Juárez, se expresó que en hechos ocurridos el 16 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, y la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, se convirtió en símbolo de atropello e impunidad, que demuestra la vulnerabilidad que tiene la sociedad en pleno siglo 21.

Pero también representa a miles de jóvenes estudiantes, grupos de fotógrafos, indígenas y artistas, así como sociedades de todo el mundo, que han manifestado su apoyo a las víctimas de Ayotzinapa y a sus familiares que reclaman visualmente una explicación.

La muestra presenta 40 imágenes, captadas en diferentes países, como Londres, Bangladesh, Argentina y Suiza, en la que aparecen grupos de personas, la mayoría con la leyenda: ¡Vivos se los llevaron. Vivos los queremos!

Brodsky señaló que existe una muestra similar permanente en la Normal Rural de Ayoztinapa, como forma de recordarle a la comunidad que no están, ni estarán solos en su lucha.

 

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