Quienes quieran aprender lo básico sobre la vida de la cantante Chavela Vargas podrían encontrar peores opciones que ver Chavela, pero este documental meticuloso de Catherine Gund y Daresha Kyi en contados aspectos es más que una simple biografía. Aunque la película incluye material audiovisual de Vargas en el escenario y grabaciones de su música, no transmite el poder de su arte ni le da al espectador una idea de por qué —parafraseando al músico Miguel Bosé en la película— a quienes la escuchan podría parecerles que la cantante podría morir embargada por las emociones a mitad de una canción. (Además, nos enteramos de que ese tal vez era su deseo).

Vargas nació en Costa Rica, se mudó a México cuando era niña y murió ahí en 2012 a la edad de 93 años. La película se centra en videos de Vargas en los que habla de ella misma, un material que Gund grabó en 1991. Estas conversaciones francas se han complementado con la habitual serie de fotografías y entrevistas —a personas que conocieron a Vargas por colaboraciones, amoríos y amistades—, junto con una crónica de la vida de la cantante.

Aunque se dio a conocer gracias a sus presentaciones de música ranchera, particularmente con canciones del compositor José Alfredo Jiménez, Vargas siempre evitó las acostumbradas faldas coloridas y las joyas asociadas con otras cantantes de este género, y usaba pantalones. Además, se ganó una reputación, como lo describe la película, “por cantar como un hombre”. No reveló ser una mujer lesbiana sino hasta la edad de 81 años pero, de acuerdo con la película, su sexualidad no era un secreto. Escuchamos acerca de cómo sedujo a Frida Kahlo, entre muchas otras mujeres. Un alcoholismo grave frenó su carrera, hasta que una presentación de cabaret en Ciudad de México a principios de la década de los noventa volvió a encender la chispa y al final la dirigió a un renovado reconocimiento internacional. (No se presentó mucho en Estados Unidos; The New York Times la entrevistó en 2003 con motivo de su debut en el Carnegie Hall a la edad de 83 años).

“Chavela vivió en un estado constante de despedidas”, dice el director de cine Pedro Almodóvar, quien se hizo amigo de la cantante en la última etapa de su vida y utilizó sus canciones en algunos de sus filmes. El documental sí transmite esa idea: su canto parece uno de muerte, no una celebración.

Read 69 times Last modified on Wednesday, 11 October 2017 11:32
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