Canadá está dentro de las prioridades académicas de los jóvenes mexicanos

Dominar el inglés (o el francés); estudiar en mejores escuelas; abrirse a un mercado laboral lleno de oportunidades; ganar en calidad de vida, lejos de la inseguridad. Estas son las principales razones que motivan a más de 13.000 estudiantes mexicanos al año a viajar a Canadá por motivos académicos. El interés se concentra en cursos de idiomas, licenciaturas afines a la tecnología y en posgrados. Muchos de ellos optan por Canadá en vez de por EE UU.

Alejandro León, de 21 años, estudia los primeros semestres de la carrera de Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Habla con entusiasmo sobre supercomputadoras y análisis de datos de última generación, desarrollos que, según ha leído, están en auge en Canadá. “Sería una gran oportunidad, conocer cómo son las escuelas y los profesores allá, conocer a gente de otros países”. León es uno de los jóvenes asistentes a la reciente feria EduCanada, celebrada en la Ciudad de México y que llegará en los próximos días a las principales ciudades del país: Querétaro, León, Guadalajara, Puebla y Monterrey, entre otras. El programa, apoyado por el Gobierno de Justin Trudeau, promocionará durante lo que resta de febrero su oferta educativa en nivel básico, superior y de idiomas. El objetivo: reclutar talento mexicano. 

Como Alejando, centenares de jóvenes acudieron el domingo —muchos de ellos acompañados por sus padres— a la feria educativa promovida por Canadá. Ana Hernández, de 23 años, estudiante de Bioquímica, pretende cursar un posgrado en el país norteamericano. “No es por capacidad de los profesionales: en México los hay muy buenos. Pero en Canadá las universidades tienen recursos, pueden tener acceso a más reactivos y al material”, explica.

En pleno huracán Trump, con su retórica mexicana siempre por delante, y en mitad de una tensa renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) —en la que México y Ottawa han hecho frente común en oposición al proteccionismo de Washington—, la juventud mexicana ve en Canadá una nación más amigable y con mayor facilidad de acceso que Estados Unidos. Como si de vasos comunicantes se tratase, la llegada del magnate republicano a la Casa Blanca ha aumentado el interés de los jóvenes mexicanos por Canadá, en detrimento de la primera potencia mundial. “Antes dudaban más entre ambos, pero de unos meses a la fecha solo preguntan por Canadá”, dice Maximiliano Valencia, gerente de la escuela de idiomas EF Education First en la capital mexicana.

Los indicadores reafirman la percepción de Valencia. Montreal (Quebec, noreste de Canadá) ocupó en 2017 el primer puesto en el ranking de las mejores ciudades del mundo para estudiar elaborado por la firma británica Quacquarelli Symonds. Vancouver (Columbia Británica, oeste) fue décima en un estudio que evalúa la oferta educativa, el coste medio de la vida, el nivel de multiculturalidad de la ciudad y las opiniones de los propios estudiantes.

El deseo de obtener una mejor preparación educativa y alcanzar una mejor calidad de vida es una constante entre los jóvenes que miran a Canadá. Y la distancia entre sus sueños y la realidad se mide en costes y trámites migratorios para poder emprender su aventura. Abundan las preguntan sobre los documentos requeridos y sobre la oferta de becas y financiamiento. La mayoría de los interesados admite que solo a través de estas vías podrá costear una experiencia cuyo coste de alojamiento y manutención se estima en 10.000 dólares (186.000 pesos) al año. A esa cifra hay que añadir el coste de la matrícula.

Los requisitos migratorios dominan parte del debate para elegir destino. Consciente de ello, en diciembre de 2016 el Gobierno canadiense eliminó el requisito de visa para ciudadanos mexicanos de tal forma que los alumnos pueden viajar hasta allí sin necesidad de visado o de un permiso especial si su estadía es menor a seis meses. En caso de que el programa educativo impliqué más de un semestre, el interesado deberá solicitar un permiso de estudiante una vez que cuente con la aprobación de la escuela, precisa Elizabeth Dávila, oficial de migración de Canadá en México.

El año pasado, las autoridades canadienses otorgaron 5.480 autorizaciones de este tipo a estudiantes mexicanos, un 10% más respecto a 2016, según los datos oficiales. A pesar de la cercanía, México solo fue el décimo país en recibir este tipo de permisos para estudiar. El 50% de las casi 320.000 autorizaciones concedidas por las autoridades canadienses fueron para ciudadanos indios o chinos, seguidos de surcoreanos, franceses, vietnamitas, brasileños, estadounidenses, japoneses y nigerianos.

A estos estudiantes hay que sumar a los jóvenes que acuden por menos de seis meses a distintos cursos, desde campamentos hasta programas mensuales para perfeccionar su idioma inglés o francés. En ese ámbito, el peso de México es mucho más importante. Es, por ejemplo, el caso de Laura Sánchez, de 23 años y egresada de la carrera de Economía. Ya lleva unos meses trabajando, pero quiere pasar un par de meses en Canadá para mejorar su inglés. “Una maestría es importante, pero creo que en un trabajo te exigen más que domines un idioma”, argumenta. ¿Por qué Canadá y no EE UU? Sánchez no titubea en su respuesta: “No me gusta tanto. Además, es más complicado obtener el visado”.

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