Mujeres en la universidad aún se desarrollan bajo condiciones complicadas

Gabriela Ruiz Guillén, coordinadora del Comité Institucional para la Equidad de Género de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), afirmó que a pesar de que la mujer ha llegado a la paridad numérica en la educación superior, al menos hasta el nivel licenciatura, las condiciones para el género femenino siguen siendo más complicadas. 

Ayer Ruiz Guillén hizo un recuento de la construcción de las diversidades de los hombres y de las mujeres toda vez que ambos géneros no sólo han sido educados de manera diferente sino que desigual, es decir, el piso no está parejo y siguen existiendo derechos que privilegian a un sexo sobre el otro dependiendo del contexto donde se desarrollan.

En México el primer punto para poder combatir esta problemática, comentó la coordinadora, es dejar de invisibilizar las diferentes violencias que hay como la falta de reconocimiento de las mujeres familiares que hacen el aseo en el hogar, la falta de representación política u otras más extremas como el acoso, hostigamiento y el feminicidio.

Otra de las violencias invisibilizadas, indicó, es la dificultad que tienen las mujeres para acceder a la educación pues a pesar de que como informó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, de acuerdo a sus estadísticas educativas, en México uno de cada dos estudiantes que se matriculan en una institución de educación superior fue mujer en el ciclo escolar 2015-2016; pero lo cierto es que el sexo femenino tiene, por ejemplo, mayores posibilidades de deserción.

Según Ruiz Guillén existe una pirámide educativa: en la parte básica es más amplia la participación de las mujeres, sin embargo, conforme se avanza en el grado educativo, va disminuyendo su participación lo cual se detecta de manera de manera más significativa, al menos en la UAA, en los posgrados y a la mitad de las licenciaturas, dado el porcentaje de deserción. 

Mientras que hay personas que tienen redes sociales que las apoyan para poder estudiar y continuar con sus estudios superiores cuando se presenta un embarazo, las hay también quienes se ven obligadas a dejar o pausar sus estudios para poderse hacer cargo de sus hijos.

En la UAA sin embargo la balanza parece favorecer a las mujeres pues el 54.52 por ciento de la matrícula del nivel licenciatura corresponde a mujeres, es decir que hay ocho mil 658 estudiantes del sexo femenino inscritas en algún programa académico mientras que el restante 45.48 por ciento, siete mil 222, son varones. 

Ruiz Guillén apuntó que no importan las cifras, sino las condiciones en las que están las mujeres, ya que en México, en Aguascalientes y en la ciudad, aún existen ideas de que las mujeres no deben estudiar, lo cual se manifiesta de diferentes maneras.

El mayor nivel de avance de las mujeres en el nivel educativo e incluso en la conclusión de los estudios básicos o de avanzada corresponde a mujeres, sin embargo, en los posgrados de la UAA el 60 por ciento corresponde a participación masculina, según el último estudio que realizó la Coordinación de Equidad de Género hace dos años, aunque se estima que la brecha ha ido disminuyendo aceleradamente.

La brecha se puede ver más claramente en carreras tradicionalmente consideradas masculinas como las ingenierías o las básicas, aunque últimamente ha habido mucho avance femenino en ese ramo: “antes era una por grupo”, mientras que hay otras carreras que al contrario, son identificadas para mujeres como Enfermería o Diseño de Modas.

Pese a la creciente incorporación de mujeres en carreras antes consideradas masculinas comentó Ruiz Guillén: “La cosa no es que estén, sino en qué condición están, batallan muchísimo con toda esta visión misógina tanto de compañeros como de maestros”.

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