Sunday, 22 March 2020 00:00

La poesía contra el coronavirus

Written by  Jesús García Calero/ABC
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Foto: Tomada de Internet Foto: Tomada de Internet

«Un poeta debe ser más útil que ningún ciudadano de su tribu». Este verso de José Ángel Valente podría dar sentido al Día Mundial de la Poesía 2020, en el que las palabras deben conjurar todo su poder benéfico, porque el mundo está bajo una peligrosa pandemia.

Los versos deben dar consuelo y contagiar emoción, como siempre hicieron a lo largo de la historia, pero con más motivo. Porque toda España sale a las ventanas cada tarde y está un corazón detrás de cada rostro, está una historia personal que rebosa por los ojos abriendo los cristales. Pronto todos tendremos amigos o familiares afectados por la epidemia. Hay miedo y hay dolor. Los vecinos aplaudimos, mostramos con las manos cómo late una ciudad de palmas cuya música llega más lejos y más alto que las azoteas de nuestra incertidumbre. Y la cultura es la poesía que suena con ese pulso, corazón adentro.

Hemos pedido a un puñado de poetas que nos ayuden a llevar a los lectores un reflejo de todo eso. Hemos pedido unos versos de humanidad, sufrimiento y esperanza, porque también los poetas y los versos están confinados. Les hemos solicitado que liberen sus palabras por el balcón de ABC para llegar a los lectores, para convertir el periódico en la hoja volandera de sus voces y así llegar a ver todo lo que compartimos en el espejo de sus versos.

César Antonio Molina, Luis García Montero, Clara Janés, Loreto Sesma, Pablo García Casado, Fernando Beltrán y Diego Doncel han sido muy generosos, como puede leerse en estas páginas. Poemas inéditos, escritos pensando de manera solidaria en lo que todos estamos viviendo y en lo que todos vemos morir.

Aquí han reunido una terrible visión de las certidumbres que se desmoronan, el tesoro de la conciencia cultivada que ilumina esta mala hora, una escena de repartidor, una invocación al mar para un milagro, la cadena infinita del desvelo de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, el aleteo del haiku sobre un árbol y un mendigo, o el asombro juvenil frente a la música de los balcones.

Sólo son palabras, sólo son poemas, pero déjenlos vivir en este día cerca de sus corazones. Y ya no preguntemos con Hölderlin: ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?

 

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La libertad de los condicionales

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Si alguna vez el miedo inevitable,

te cerrara los ojos,

procura cultivar en tu conciencia

algo digno de verse.

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Si alguna vez la noche te persigue,

a lo largo del día,

piensa que cada sombra es un comienzo

y amanecer tan sólo una costumbre.

.

Si aprendes a vivir en las palabras,

llamarás a la puerta

de lo que ha sido tuyo en el silencio:

un todavía, un no, el humo blanco.

.

Si la desesperanza es lluvia y es ciudad,

prefiero caminar a ser ventana.

Bajo un paraguas busco

la libertad de los condicionales.

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Luis García Montero

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Un país enfermo

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¿Qué fueron de aquellos,

los mejores años de nuestra vida?

La melancolía es la pérdida de la

capacidad de amar.

Consuelo nombrando lo inconsolable.

Siempre hemos llorado sobre las antiguas ruinas,

y ahora ya sobre las nuestras propias. Esperanza,

siempre la esperanza engullendo nuestra desesperación.

Nuestros grandes debates teóricos, ahora

se consumen en la domesticidad.

Y los culpables del mal somos nosotros mismos

que hemos aullado para asustar a los ángeles pacientes.

¡Corramos! El viejo mundo se derrumba como las

fachadas en las películas mudas de Keaton.

¡Corramos sin a dónde! Incluso fuimos más ingenuos

que el Eclesiastés. ¡Ojalá pudiéramos purificarnos

con incienso!¡Querer volver a ser libres! ¡Querer volver

a ser uno mismo! Enfermamos porque somos

un pueblo que es un tormento para sí mismo.

¡Qué infortunio nuestro inconformismo!

Y ahora el Destino viene a hacerse un selfie

con nosotros. «¡Sonreid!», nos grita, pero aún nos

quedan más odios y ofensas que descargar.

¡Querer ser libres cuando lo éramos!

¡Querer ser felices cuando lo éramos!

Non é lo steso moriré che

parlare della morte.

¿Por qué inventamos desdichas mayores

que nuestras fortunas?

¿Qué fueron de aquellos,

los mejores años de nuestra vida?

.

. César Antonio Molina

. Poema escrito para este día y en

. las circunstancias que estamos viviendo

.

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Haikus

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La primavera aquí,

epidemia del árbol.

Primeros brotes

…..

Los mendigos aún,

vacunados de todo,

estirando sus manos

….

Azules de Murillo.

Ahora entiendo la peste

de tu luz

….

Se cruzan en la acera

tapándose la boca.

Nadie miente

….

Los pulmones,

alas rotas del pecho,

se detienen de pronto

.

. Fernando Beltrán

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Monólogo ante el mar

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¿Más allá de la terraza, el mar parece una reproducción del mar

en la página publicitaria de una agencia turística.

Es tan inmenso que ni siquiera tiene horizonte,

tan azul que ni siquiera resulta real,

está tan en calma que parece una imagen manipulada

por algún programa informático.

Lo veo desde esta cafetería donde te estoy esperando.

En el sitio de siempre.

Con el corazón demasiado oscuro y demasiado miserable.

Desde que te has ido, soy un ser a la deriva.

Converso contigo como una forma de conversar con mis fantasmas.

He descubierto dentro de mí otros hombres que nunca pensé tener,

otras dimensiones mías que me resultan ajenas.

He descubierto mi confusión.

El tiempo se deshace como dos cubos de hielo

en ese vaso de whisky del que nunca beberás.

El mundo es este cliente extranjero con una camisa

de flores al que ya nunca vas a poder oír.

Te esperamos todos en esta cafetería, en nuestra casa,

en los senderos que nos ha gustado pasear contigo.

Esperamos que hagas caer la costra de tus heridas,

que abandones el sudario sobre el polvo, que enciendas

tus cenizas y salgas a los focos del amanecer.

Por algún sitio vuelves pero es un sitio que ignoramos.

Demasiado débil tal vez, tan perdido como nosotros.

Tu cuerpo anda por el asfalto de la nada hasta aparecer en la lejanía.

Tu corazón camina por la memoria de nuestro corazón.

Tal vez solo seas eso: imágenes, sentimientos, sueños, un duelo interminable.

Con las manos vacías te hacemos vivir.

La naturaleza, tan cruel contigo, no debe ya parecerte estéril.

Te espero en esta cita frente a la playa, frente a los veranos.

El sol empieza a levantarse, es hora de resucitar.

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. Diego Doncel

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Corona de Amor

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A todos aquellos...

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Todavía te veo

acercándote a mi puerta

con tu mano mágica

pulcra y enguantada…

¿Qué me dejas

a un metro del umbral?

Garbanzos, zanahorias,

arroz…

Tu sonrisa escapa

a la máscara,

es más luminosa

que el arco iris.

Luego me llamas:

-Hay que hacerlo así- dices-;

Si necesitas más,

mañana más.

.

Clara Janés

17 de marzo de 2020

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Mamas & papas

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Madres y padres atónitos y asustados delante de una ecografía. Madres y padres que midieron los metros cuadrados de la casa, que se mudaron a una más grande, hicieron obra y pintaron de azul el dormitorio. El mejor, el orientado al este. Madres y padres que sudaron cargando el maletero con el carro, el maxicosi, la minicuna, el esterilizador de biberones. Que compraron toallitas de culo en Prenatal, toallitas de jabón neutro con Aloe Vera, a cuatro euros el paquete de cien. Que contrataron detectives para obtener plaza en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, que amenazaron al director con ir a la prensa y a los tribunales. Que escucharon con pavor que su hijo estaba cuatro puntos por debajo del percentil. Madres que cambiaron tacón por zapato plano, padres que guardaron en el trastero sus comics y sus revistas pornográficas. Que engordaron y envejecieron y se volvieron repugnantes para sí mismos, mientras su hijo crecía fuerte, limpio y brillante como una mañana de verano. Inglés, baloncesto, equitación, toda clase de artefactos electrónicos que él destrozaba, perdía o simplemente abandonaba en el fondo de las estanterías. Detrás de una colección de libros infantiles que nunca leerá, que donarán a Cáritas para otros niños que tampoco leerán. Madres y padres que confiaron ciega e inútilmente en el control parental de internet, que sufren los rigores de la moda juvenil, los pantalones estrechos, las camisetas, los tatuajes en el hombro, la nuca y el pubis. Que reiniciaron su actividad deportiva, ya sin ganas, con las rodillas rotas, la espalda doblada, que siguen con amarga obediencia los gritos del entrenador personal. Que duermen mal por las noches, que se levantan de madrugada y miran a su hijo dormir como un bebé, un tipo cuyos pies sobresalen ya de la cama. Madres y padres que hablan a las seis de la mañana de lo mismo que hablaron, treinta años antes, sus padres y sus madres. Que tampoco duermen a esta hora, pensando en ellos.

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. Pablo García Casado

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Tras la geometría de una puerta

se construye la muralla de la trinchera,

como ese renglón que indica

dónde empieza la siguiente historia.

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El tiempo se multiplica en las horas vacías,

la vida cambia en la exactitud del momento.

.

Hoy alguien aprendió a ser,

además de padres,

malabaristas

y se dibujan imposibles del imaginario

en el hogar donde ayer solo éramos nómadas.

.

La tierra seca no se riega con luz y lágrima

sino con la caricia del aplauso

y por eso las ventanas perfuman primaveras.

.

Algunos besos se ponen a prueba

bajo la lumbre constante de un mismo techo,

las rutinas ya no suavizan el roce de los cuerpos

que ahora demuestran ser seda o cerilla.

.

No sabemos nada del tacto

si pensamos que un abrazo

es cuestión de piel.

.

La soledad entiende de los ecos del silencio,

la edad es la circunferencia de la vida

que siempre vuelve

al origen

por eso hoy mis manos también serán las tuyas.

.

En la noche silenciada

alguien empieza a cantar

y al asomarme al balcón

sé que esas voces

algún día

volverán también a ser flores.

.

. Loreto Sesma

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