Saturday, 28 March 2020 00:00

"Murder Most Foul" de Bob Dylan recuerda el asesinato de John F. Kennedy

Written by  Fernando Navarro/El País
Rate this item
(0 votes)
Foto: Tomada de Internet Foto: Tomada de Internet

Bob Dylan ha vuelto a dar un requiebro inesperado. Esta vez, en forma de epopeya. No solo se trata de que en plena crisis mundial por el coronavirus haya publicado por sorpresa Murder Most Foul, la canción más larga de su carrera, sino que en el interior de esos 16 minutos y 55 segundos sonoros se recoge uno de los viajes más complejos a la mente del único músico con el premio Nobel de Literatura. Un viaje al pasado, construido como un relato narrativo y salpicado de impresiones, que arranca en un hecho concreto: el asesinato del presidente John F. Kennedy.

“Fue un día oscuro en Dallas, noviembre de 1963 / El día que vivirá en la infamia”, canta en los dos primeros versos. “Buen día para vivir y buen día para morir”, dice poco después para referirse al abatimiento de Keneddy, “derribado como un perro a plena luz del día”. A partir de la muerte de Kennedy, Bob Dylan comienza un viaje de lo concreto a una elegía impresionista sobre aquel tiempo infame que a él, como a toda una generación, le tocó vivir. Como ser capital de los años sesenta, nada de lo que diga de esos agitados es indiferente.

A diferencia de las canciones de aquella época, ahora en esta nueva composición Dylan habla como una voz narradora omnisciente. No es un diálogo con alguien ni contra nadie. Prima un diálogo interior consigo mismo, al que incluye elementos disonantes de ese tiempo convulso. Es la voz de su memoria, alterada por los flashes de la violencia y la incomprensión. “Era una cuestión de tiempo y el momento era correcto / Tienes deudas impagadas, que hemos venido a cobrar / Te vamos a matar con odio, sin ningún respeto”. Pero también sujetándose a elementos musicales que construyeron esa época, como los Beatles (“ellos llegarán para coger tu mano”, haciendo una referencia a uno de los primeros sencillos que triunfaron en Estados Unidos I Want To Hold Your Hand) y los festivales de Woodstock y Altamont.

Portada de la canción de Bob Dylan.
Portada de la canción de Bob Dylan.
 

Como ya hizo en Highlands -hasta la publicación de Murder Most Foul la composición más larga de su carrera-, la música solo sirve de soporte para el texto de Dylan y no evoluciona a lo largo de la canción. Es un efecto de difícil escucha y anticomercial, haciendo todo el conjunto excesivamente lento y pesado, pero le permite atraer toda la atención del oyente hacia su voz. El músico, con su voz de cobre, busca ser un narrador de su propia memoria. “Saca la cabeza por la ventana; deja que los buenos tiempos pasen”, canta, o más bien recita en esta canción novelada.

El relato se mueve dentro de Dallas, pero es atemporal. Podría ser Dylan andando por esa ciudad donde fue asesinado el presidente Kennedy, pero también podría ser Dylan observando con su voz omnisciente a alguien o incluso a sí mismo. "Cuando estés en Deep Ellum, pon tu dinero en tu zapato / No preguntes qué puede hacer tu país por ti", dice, refiriéndose a Deep Ellum, uno de los barrios más artísticos y vivos de Dallas. A través de este viaje, Dylan por una ciudad que acogió la “infamia” describe la locura de los 60. "Cantante de cara negra, payaso de cara blanca / Mejor no mostrar tus caras después de que se ponga el sol / Arriba en el barrio rojo, tienen policías en el ritmo / Viviendo en una pesadilla en la calle Elm”. La calle Elm es una referencia a la película Pesadilla en Elm Street. Y ese “cantante de cara negra y payaso de cara blanca” podría ser él mismo, cuando, tras la locura contracultural de los sesenta, quiso huir de todo y de todos y se puso otra máscara (una de tantas en el universo Dylan). Fue la época de la Rolling Thunder Revue, cuando Dylan se pintaba la cara de blanco, quiso recuperar el control y dejar de ser un adalid político y social de la modernidad. Cuando buscaba recuperar el romanticismo del directo, esa llama original de los espectáculos primitivos (los minstrels estadounidenses) y más insistió en que todo lo importante pasa en el escenario, no fuera de él. Como dice en el documental sobre esa gira estrenado el año pasado y dirigido por Martin Scorsese: “Cuando alguien lleva una máscara, te dice la verdad. Cuando no la lleva, es poco probable que la diga”.

En Murder Most Foul, Dylan, que siempre habla a través de sus canciones, vuelve a confesar que se salió de todo, siendo como era un embajador del cambio en EE UU. La muerte de Kennedy, como la de Martin Luther Jr y como todos los actos violentos de los sesenta, le indicaron que él podría ser el siguiente. Dylan, al que no muchos le perdonaron que se bajase del barco de las causas políticas, tuvo miedo y, como indican varios biógrafos, se sintió ajeno en esa paranoia. Se cambió de máscara.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

Por tanto, se entienden los siguientes versos de Murder Most Foul. Repleta de impresiones, la canción se pregunta qué hacer ante un mundo que se desmorona por el “asesinato infame”. El narrador desconfía ya de todo. "¿Cuál es la verdad y adónde se fue? / Pregunta a Oswald y Ruby", canta en referencia a los personajes protagonistas de una popular serie de los 70 sobre la muerte de Kennedy. Un tv-show que, como tantos, era pasto de entretenimiento, nada más.

"Tommy, ¿puedes oírme? Soy la reina ácida". Bob sigue citando iconos de los 60 para hablar de una generación que abrazó las drogas y no supo encontrar su lugar. Tommy, ópera rock de The Who, fue de máxima influencia. Tommy era un personaje que tenía gran cantidad de dudas espirituales y no sabía cuál era su verdadero yo. Quizá nadie lo sabía en un tiempo sumido por el dolor y la panonia. Así, en este paseo, saca a relucir reflexiones como salidas del Steinbeck de Las uvas de la ira. "Odio decirle, señor, pero solo los hombres muertos son libres / Envíame un poco de amor; no me digas mentiras / Lanza el arma en la cuneta y sigue caminando".

Si alguno se pregunta por qué Dylan es Nobel de Literatura esta canción da razones. Es un paseo atemporal por "el oscuro Dallas", después del asesinato de Kennedy, pero mientras camina le invaden impresiones de la época. De lo concreto a la memoria. Es una estructura narrativa ambiciosa y llena de cadencia. A medida que el narrador camina, asaltan más versos para volver al detonante del dolor y de esa sensación de pérdida que acompaña a todo el recorrido. "Tengo sangre en mis ojos, tengo sangre en mis oídos / Nunca voy a llegar a la Nueva Frontera / La película de Zapruder que vi la noche anterior / La he visto 33 veces, quizás más / Es vil y engañoso". Abraham Zapruder filmó el paso de Kennedy a través de la plaza Dealey. La película es la única que registró el asesinato casi en su totalidad y es, probablemente, la cinta doméstica más vista y examinada de la historia. Por eso, en el siguiente verso, con más referencias a la época, el narrador Dylan responde. "What's new, pussycat?", canta, haciendo un guiño al debut cinematográfico de Woody Allen, de 1965. Dylan contesta: "¿Qué hay de nuevo Pussycat? Le dije que el alma de una nación ha sido arrancada / Y está comenzando a entrar en una lenta descomposición". 

Después de 10 minutos de viaje (paseo por Dallas y el viaje a su memoria con impresiones), llega a la última parte de la canción. Es quizá la parte más fascinante por cómo la resuelve. Dylan encuentra consuelo en la música. Todo lo que cita (y es muchísimo) es música. Empieza citando a Wolfman Jack, "hablando en lenguas", y le pide que ponga una canción para él. Wolfman Jack fue un disc jockey famoso por su voz grave y por conducir el programa de televisión musical The Midnight Special, referente absoluto de la música popular de EE UU y, por tanto, de ese espíritu joven de intercambio cultural, tolerante y abierto.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

A partir de ese verso, como en una gramola imaginaria o programando el mítico The Midnight Special, pide poner música de muchos. Dylan encuentra en las canciones la respuesta. Emociona ver cómo uno de los músicos más versionados de la historia y más citado por todas las generaciones de artistas muestra tal calibre de agradecimiento en la música de otros. Es algo conocido que Dylan es un oyente voraz y que su pasión musical es su vida. La parte final de este relato sonoro bien podría ser como si estuviera en su célebre programa de radio, Theme time radio hour, un maravilloso espacio locutado por él y en el que cubría las principales ramas de la música estadounidense: blues, hillbilly, jazz, country, gospel, rockabilly... 

En Murder Most Foul, Dylan, cita héroes personales, la mayoría negros, como Etta James, John Lee Hooker, Guitar Slim, Charlie Parker, Oscar Peterson, Nina Simone, Stan Getz, Dickey Betts, Hot Pepper, Thelonious Monk, Nat King Cole, Bud Powell, Jelly Roll Morton, Woody Guthrie, Elvis Presley, Little Richard, Big Bill Broonzy, Miles Davis... También se pone a citar canciones de otros colegas a los que admira y cuyas canciones le parecen que guardan humanidad para combatir la barbarie: The Animals, Nancy Sinatra, Warren Zevon, Queen, Eagles, The Platters... Incluso cita el lema nacional oficial de EE UU: In God We Trust. Un lema que aparece en los dólares y que termina por indicar que todo ese paraguas sonoro va asociado al espíritu de la nación, o viceversa, el alma estadounidense no se puede entender sin la música.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

Pero en el último verso todo gira y se convierte en una crítica al odio y la paranoia de la época. En definitiva, una crítica en un país que "mata en el altar del sol naciente". Sigue pidiendo canciones de consuelo, pero acaba citando The Blood-stained Banner y Murder Most Foul. The Blood-stained Banner es la bandera confederada, símbolo de la involución norteamericana, asociada con el orgullo de la herencia sureña, el mito de la Causa Perdida: el racismo, la esclavitud, la segregación, la supremacía blanca... Y aquí, como enorme letrista, Dylan lleva la canción a nuestra época. La bandera símbolo de la política de Donald Trump. La canción viaja del hecho concreto a todo el pasado de los 60, del que Dylan es parte esencial, y aterriza en la psicología actual de un país.

Trump y The Blood-stained Banner son lo contrario de Kennedy (aún con todos los defectos como político), su Nueva Frontera y el progreso social estadounidense. La Nueva Frontera, citada en la canción con Kennedy, era el eslogan del presidente asesinado. Una visión idealista, donde los valores de la libertad, la igualdad y la justicia ocupaban un lugar destacado. Dylan, que dice en el último verso que “seguimos esperando”, habla del asesinato de su país, EE UU. De un tiempo pasado que ya vivió un asesinato, "un asesinato muy asqueroso". Un Murder Most Foul, tal y como se titula su nueva epopeya, que se cierra con el título de la canción. Es una historia circular. Se reviven los tiempos.

Su recuerdo casi parece un consejo. En el breve comunicado de la nueva canción, Bob Dylan escribe: "Stay safe, stay observant, and may God be with you". "Manteneos a salvo, manteos atentos y que Dios esté con vosotros". Dylan, a lo suyo, pegándose tiros comerciales con esta canción novelada, pero siendo Bob Dylan, el músico que pone decenas de canciones en su propia canción para hallar respuestas y humanidad ante el asesinato de las ilusiones y que hace por pervivir la memoria del siglo XX con el fin de arrojar luz contra la infamia en el siglo XXI. Una epopeya que casi parece también un testamento.

Read 471 times

Media

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…