Hace 247 años, en España y en la Nueva España se proyectaban dos importantes acciones: la primera, la edición a cargo de la Real Academia Española (RAE) de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un libro fundamental de la literatura española, y la segunda, la intención del entonces obispo Francisco Fabián y Fuero de renovar el antiguo Colegio Tridentino para albergar, tal como se conoce ahora, a la Biblioteca Palafoxiana.

Esa historia se guarda, precisamente, en uno de los ejemplares que resultó del proyecto emprendido en 1773 por la Real Academia Española y que fuera completado en 1780 con la edición “maravillosa y bella” de la obra más conocida de Miguel de Cervantes Saavedra.

Este ejemplar, explica Alexis Hellmer, director de la Biblioteca Palafoxiana, forma parte de la colección de 45 mil libros de los siglos XVI al XVIII que se resguardan en este espacio considerado Memoria del Mundo por la Unesco.

Mediante un video alojado en el sitio de Facebook Museos Puebla de la Secretaría de Cultura estatal, el funcionario señala que, con sus más de 400 años a cuestas, el libro de Cervantes es considerado un libro fundamental de la literatura en español, que desde el siglo XVIII es publicado en una cuidada edición por la Real Academia Española.

Con el volumen entre sus manos menciona además que El Quijote es uno de los libros más traducidos al encontrarse en 145 idiomas, siendo las primeras traducciones al inglés y al francés en la segunda década del siglo XVII, en 1612 y 1614, hasta las más recientes en el siglo XXI en lenguas como el otomí y el coreano.

El Quijote, continuó Hellmer, es también el libro de literatura más vendido en la historia de la humanidad, con más de 500 millones de copias vendidas desde que se publicó el 16 de enero de 1605 

“El Quijote es una historia universal, es una novela que inaugura este género y es revolucionaria porque de ser comunes las novelas de caballería que eran fantasiosas, Cervantes cambia y produce un personaje memorable, pues lo que importa es el personaje mismo, con una sicología y una sátira fina, un humor peculiar”, sostuvo.

Sobre la edición que resguarda la Biblioteca Palafoxiana, su director mencionó que se trata de un libro editado en 1780 por la Real Academia Española dividido en cuatro tomos, con unos 30 grabados a página entera más otros pequeños.

“El tomo uno, en el inicio de la parte primera corregida por la Academia Española, impresa en Madrid en 1780, que en su contenido tiene una estructura interesante: que hubiera una licencia del rey, en una carta que redacta un personaje de la Corte con la aprobación palabras significativas como que ´su majestad manifiesta su deseo de que se imprima la obra´, además de un grabado de El Quijote con corona de laurel, y una vida de Cervantes extensa, aunque no es la primera biografía pero si de las más importantes”, apunta el funcionario en el video.

Completa que en la segunda parte de este primer tomo se realiza un análisis de El Quijote que es bastante útil para quien se acerca a la obra, además de un plan cronológico de la misma obra para saber qué sucede en la historia.

Hay además “pruebas y documentos” sobre la vida de Cervantes, una dedicatoria escrito al duque de Béjar, poemas a la usanza del Siglo de Oro, elogios escritos donde se recomienda al libro y varios poemas donde el autor finge que están escritor por otros poetas.

En su caso, Alejandro Bandala, jefe del departamento de Restauración de la Biblioteca Palafoxiana, habló sobre la composición material de esta edición de El Quijote: encuadernado en saco verde característico de la Real Academia Española de entonces; un plano con líneas y gofrados; carretillas en hojas de oro; dorados en el canto y la cartera y en la ceja de la caja del libro un tipo de decoración cuidada y bella.

Asimismo, el especialista en conservación de papel y libros antiguos notó que fue cosido en cinco nervios que deja ver un trabajo delicado, como lo fue la aplicación de hoja de oro en el canto del libro, así como una cofia para proteger la cabezada tejida en hilo de seda. 

Refirió que esta edición se caracteriza además por sus hojas de papel marmoleado, un tipo papel de época que llevaba la propia marca de agua del molino que fabricaba el papel, así como la firma de los grabadores encargados de hacer laminas y viñetas.

“Cuando el rey Carlos II mandó a la Real Academia el libro salió en 1780; en este caso, en este Quijote el material y el soporte sigue en muy buenas condiciones, pues los materiales han sido bien conservados en la Biblioteca Palafoxiana”, concluyó Bandala.

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