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Arte (42)

Esta madrugada, falleció el artista plástico Jorge Cázares Campos a los 82 años de edad, uno de los exponentes del paisajismo más importantes del país.

La Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos confirmó el deceso del pintor.

“Deja en México un valioso legado cultural, sus paisajes y obras quedan en memoria de este gran artista que puso siempre en alto el nombre de la entidad”, señalaron.

Por su parte, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura manifestó sus condolencias e indicó que su obra fue conocida a través de 200 exposiciones en América Latina y Europa.

El Instituto Morelense de Radio y Televisión indicó en sus redes sociales que se realizará un homenaje de cuerpo presente el día de mañana en el Jardín Borda en el estado de Morelos.

Cázares Campos estudió en el Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca. Su obra se centró en el paisaje —técnica: acuarela—. Sus cuadros reproducen la naturaleza, el aire, las flores y las llanuras de la inmensidad de la existencia.

Se hizo popular en todo México en la década de 1970, cuando la compañía La Central imprimió una gran cantidad de sus paisajes en el reverso de sus cajas de cerillos, de acuerdo con la página mexicoescultura.com.

El paisajista morelense llevó a cabo 200 exposiciones en México, Estados Unidos, Australia, Europa y Sudamérica.

La justicia brasileña ordenó, de manera provisional, que Netflix y la productora Porta dos Fundos retiren del aire La primera tentación de Cristo, una sátira de Navidad en la que se insinúa que Jesús tuvo una relación homosexual. La decisión del juez Benedicto Abicair, del sexto tribunal civil de Río de Janeiro, consideró que "el derecho a la libertad de expresión, prensa y artística no es absoluto". En la resolución, el magistrado añadió que "las redes sociales son incontrolables" y que todos pueden entrar a la plataforma de vídeo en línea "incluso menores edad".  

La Asociación Centro Dom Bosco de Fé e Cultura puso en marcha una petición (con más de dos millones de firmas) para solicitar el veto a la obra, que había sido denegado en primera instancia. El juez de apelación dijo que su medida seguirá valiendo hasta que se juzgue el fondo del asunto. La resolución del juez Abicair, la cual puede recurrirse, dice: "En virtud de lo expuesto, considero, por lo tanto, más adecuado y benéfico, no solo para la comunidad cristiana, sino para la sociedad brasileña, mayoritariamente cristiana, hasta que se juzgue el fondo del recurso, recurrir a la cautela para calmar los ánimos, por lo que concedo una medida preliminar provisional en la forma solicitada”. Netflix no ha hecho declaraciones sobre el caso. Extraoficialmente, EL PAÍS supo que la plataforma no ha recibido la notificación judicial.  

 

La primera tentación de Cristo, disponible desde el 3 de diciembre, fue objeto de críticas y causó polémica porque la trama insinúa que Jesús tuvo una relación homosexual. En la sátira humorística de 46 minutos, Jesús (Gregório Duvivier) regresa del desierto a su casa —donde le han preparado una fiesta sorpresa por su 30 cumpleaños— con un invitado especial, Orlando (Fábio Porchat), que deja implícito que él y el hijo de Dios tienen una relación (incluso le llama “Capricornio travieso”). Fue lo suficiente para atizar la ira de cristianos, políticos y pastores, que culminó en el ataque con una bomba molotov a la sede de la productora de los humoristas.

Este miércoles, el vicepresidente de Polonia, Jaroslaw Gowin, también pidió en Twitter que Netflix retire el especial navideño, que está en el catálogo global de la plataforma. Gowin mencionó a Reed Hastings, cofundador y director ejecutivo de Netflix, y adjuntó una petición online de su país, en la que más de 1,4 millones de personas solicitan la retirada de la producción del servicio de streaming.

La Interpol busca al sospechoso del ataque

Este miércoles, la Policía Federal brasileña incluyó el nombre del economista y empresario Eduardo Fauzi, sospechoso de atacar la sede de Porta dos Fundos a finales de diciembre, en la lista de la Interpol, permitiendo así que pueda ser detenido por cualquier fuerza policial del país en el que se encuentre. Fauzi permanece en paradero desconocido desde el 31 de diciembre, cuando la Policía de Río intentó cumplir la orden de detención emitida que la Justicia emitió contra él una semana después del ataque con cóctel molotov que cometió en vísperas de Navidad. Según la Policía, el empresario huyó a Rusia el 29 de diciembre.

Una autoridad brasileña en Moscú, la cual no quiso identificarse, ha comenzado a negociar con el Gobierno ruso para extraditar a Fauzi, según informó Globo News. El ministerio de Exteriores brasileño comunicó que todavía no se ha puesto en contacto con Rusia y que la solicitud de extradición le corresponde al Poder Judicial. Por su parte, el Ministerio de Justicia dijo que Río de Janeiro ya ha solicitado la extradición del sospechoso.

Así se calienta un estreno. Una película que no se puede ver hasta el próximo viernes, 1917, ganó este domingo el premio al mejor drama en los Globos de Oro de 2020. El drama bélico de Sam Mendes, inspirado por la experiencia de su abuelo en la Primera Guerra Mundial, se llevó el galardón más codiciado de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) en un año en el que elenco nominado era de muy alto nivel. Érase una vez en... Hollywood, la carta de amor de Quentin Tarantino a un Los Ángeles idealizado en el verano de 1969, fue seguramente la otra triunfadora de la noche. Ganó el premio a la mejor película en la categoría de comedia y musical, una clasificación discutible pero que sirvió su propósito. Además se llevó premios al guión y a Brad Pitt como secundario, y dejó claro que de nuevo a la industria le encanta verse reflejada en el cine, especialmente así de bien.

Las decisiones de los Globos de Oro dejan tocadas a las dos películas con más nominaciones de este año, El irlandés e Historia de un matrimonio. El drama de Martin Scorsese, con un elenco de mafiosos legendario, no se llevó ni uno de los cinco premios a los que aspiraba. El drama de Noah Baumbach sobre un divorcio estaba nominado a seis premios y solo ganó Laura Dern por su papel de abogada divorcista.

El equipo de 'Érase una vez en Hollywood
El equipo de 'Érase una vez en Hollywood AFP

La noche fue un importante varapalo para la plataforma Netflix. Había marcado un hito en la irrupción de nuevos actores en Hollywood con un total de 17 nominaciones para películas y otras 17 para series. Cuatro de las 10 películas nominadas eran de Netflix. Se llevó solo dos premios, para una actriz de cine y otra de televisión.

La mejor actriz en drama fue Renee Zellweger, otra interpretación que ha impactado a la industria y la ha colocado como favorita a todos los premios de este año. Zellweger interpreta a Judy Garland en su decandencia en Judy. El discurso de la actriz fue emocionante porque había sido prácticamente desahuciada por la industria y esta temporada ha impactado a la crítica con su trabajo. “Estáis muy bien 17 años después”, dijo en el escenario. “Gracias por invitarme de vuelta a esta reunión familiar. La cumbre no importa. Lo importante es el viaje y el trabajo”.

Antonio Banderas estaba nominado a mejor actor de drama, por Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, junto a Joaquin Phoenix. “Todos sabemos que no hay jodida competición entre nosotros. Soy vuestro puto pupilo”, dijo Phoenix al recoger sobre el escenario un premio que la industria daba por seguro hace meses. La que ha hecho Phoenix en Joker, de Todd Phillips, es una de las interpretaciones más celebradas en años.

Joaquin Phoenix recoge el premio al mejor actor.
Joaquin Phoenix recoge el premio al mejor actor. AP

La lista de estrellas que se reunió el domingo por la noche en los primeros premios importantes de Hollywood es irreproducible sin dejarse fuera una veintena. Una confluencia de factores juntó en el escenario del Hotel Beverly Hilton de Los Ángeles una cantidad de star power impactante incluso para esta ciudad. Había una extraña concentración de películas de primer nivel nominadas, sin comparsas de relleno y con repartos estelares. Aparte, los nominados en televisión hace tiempo que son las mismas estrellas que en cine. Con la guerra del streaming, todo el mundo está trabajando en algo. Y, además, la gala coincidía en pleno periodo de votación de los Oscar, cuyos finalistas se anuncian el lunes 13 de enero. Lo difícil es decir quién no estaba en estos Globos de Oro. “Estar ahí sentada viendo a todo el mundo es muy emocionante”, dijo Olivia Colman. “Estamos todo el rato: ‘Mira quién es ese, mira quién es aquel”.

Eso sí, cuando salieron al escenario Elton John y su pareja artística, el letrista Bernie Taupin, toda la élite de Hollywood se puso en pie a ovacionarles. Tagon Egerton, el actor que le interpreta en Rocketman, fue premiado como mejor actor en su categoría. John y Taupin volvieron a subir al escenario para recoger el premio a la mejor canción.

Renee Zellweger con su premio.
Renee Zellweger con su premio. WIREIMAGE

Este año, las películas en lengua extranjera han sido especialmente celebradas en Hollywood. Entre ellas, dos: Parásitos, del coreano Bong Joon-ho, y Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar. Era uno de los grandes duelos de la noche y el premio fue para la comedia negra de Bong. Parásitos estaba también nominada a dirección y guion, lo que indicaba de entrada cierta preferencia. Ambas continúan su promoción estos días de cara a los Oscar.

La categoría con más concentración de talento de primer nivel quizá era la de actor secundario. Brad Pitt, por Érase una vez en Hollywood, Anthony Hopkins por Los dos papas, Al Pacino y Joe Pesci por El irlandés y Tom Hanks por Un amigo extraordinario. Ganó Pitt por uno de los mejores papeles de su vida. Durante la presentación de un premio anterior, dijo: “Cuando le pregunté a Quentin cómo quería que interpretáramos a dos estrellas de cine envejecidas que están de salida, me dijo: ‘Sed vosotros mismos”. El premio es discutible. Pitt calificó a todos sus rivales de “dioses”, y lo son. Pero quizá en Pitt se junta que, además de estar brillante, no ostenta un estatus de leyenda a la altura de los otros y eso lo hace más gratificante.

La cara de Martin Scorsese mientras Tarantino subía a recoger el premio al mejor guion indicaba que no lo veía del todo claro. Tarantino le dio la razón: “No me puedo creer que haya ganado a Steve Zaillian (guionista de El irlandés)”. La competencia entre dos de los mayores creadores de Hollywood sufrió la sorpresa, sin embargo, en el premio a la mejor dirección. En una lista con Tarantino, Scorsese, Bong Joon-ho y Todd Phillips, el mejor director fue Sam Mendes, por 1917, un drama bélico que aún no se ha estrenado en Estados Unidos pero que ha impresionado a los críticos por su técnica: Mendes hace que parezca entera un solo plano secuencia. “No hay un director en esta sala ni en el mundo al que no haga sombra Martin Scorsese”, dijo Mendes para suavizar la sorpresa.

Aparte de los 25 premios que reparten los Globos de Oro, la gala tiene dos premios honoríficos, el premio Cecil B. De Mille, como homenaje a una carrera en el cine, y desde el año pasado el premio Carol Burnett para profesionales de la televisión. La segunda persona en recibir ese premio fue este domingo Ellen DeGeneres. La presentadora se convirtió en un símbolo de los derechos civiles en 1997, cuando en la cumbre de su carrera, con una serie propia con su nombre, reveló que era homosexual. DeGeneres fue despedida. Hoy es una de las caras más importantes de la televisión. En el escenario, hizo un magnífico monólogo cómico que queda para YouTube. El premio Cecil B. De Mille este año fue para Tom Hanks. Solo el vídeo de introducción con sus mejores momentos en pantalla era suficiente.

En televisión, los Globos rompieron con su tradición de descubrir series nuevas para el público. Tampoco había mucho margen para hacerlo, puesto que las series que triunfaron el año pasado siguen reinando. El mejor drama fue Succession, de HBO, y la mejor comedia Fleabag, de Amazon. No hubo ninguna duda, hasta el punto de que el mejor actor fue Brian Cox y la mejor actriz Phoebe Waller-Bridge. Solo competía seriamente con ellos la tercera temporada de The Crown. Olivia Colman, la nueva reina Isabel, se llevó el premio a mejor actriz. La mejor miniserie fue Chernobyl. La HFPA no pudo más que repetirse con los premios Emmy y solo se permitió una excentricidad, que fue premiar como mejor actor de comedia a Ramy Rousseff, creador de Ramy. “Ya sé que no habéis visto mi serie”, dijo en el escenario.

El mejor actor de miniserie fue Russell Crowe por interpretar al fundador de Fox News en La voz más alta. Crowe estaba en Australia “protegiendo a su familia de los incendios”, dijo Jennifer Aniston. Envió un mensaje en el que decía que la espantosa ola de incendios es consecuencia del cambio climático. Fue un detalle en una gala donde la lucha contra el cambio climático era uno de los temas que querían poner los organizadores en televisión. Por ejemplo, todo lo que se sirvió en la cena era vegano.

La decisión de contratar un año más a Ricky Gervais para presentar la gala tenía todas las opciones de resultar repetitiva y cansina. Gervais estuvo brillante, con una introducción en la que se mofó de Scorsese (por no ser lo bastante alto para disfrutar de un parque de atracciones) o de Joe Pesci (al que llamó "Baby Yoda"). Hubo suspiros de horror cuando mencionó al pedófilo Jeffrey Epstein y aun así consiguió seguir con la broma y meter al príncipe Andrés. Gervais tuvo pocas intervenciones, no intentó secuestrar el espectáculo y dejó la bilis justo al límite para hacer reír mucho.

Gervais se reservó la última bofetada para el final: “Sandra Bullock actuaba en Birdbox, una película en la que hacía como si no viera nada. Igual que trabajar con Harvey Weinstein”. Estupor en la sala. “¡Vosotros lo hicisteis, no yo!”.

Gane o no el domingo por la noche, queda claro que Pedro Almodóvar es objeto de culto en Hollywood. Su presencia, con un aire entre campechano y moderno, amparado a ratos bajo unas gafas de sol pese a la penumbra, basta para llenar una mítica sala de cine como el Egyptian Theater de Hollywood Boulevard. Para él fue la ovación más entusiasta de entre los cinco directores que competirán por el Globo de Oro en el Beverly Hilton de Los Angeles, en un coloquio previo para medir fuerzas antes del combate final.

El realizador manchego dejó destellos de su categoría desde una perspectiva de libertad e independencia cinematográfica que es antagónica al modelo comercial que impera por estos lares. Entre otras cosas, dejó claro que Hollywood no lo pisará nunca para rodar. Premios y promociones, bienvenidos, pero hasta ahí. Le tentaron una vez para dirigir Brokeback Mountain, pero prefirió pasar y dejarlo en manos de Ang Lee.

"Mi inglés no es suficientemente bueno para trabajar aquí", apuntó el español ante una sala llena hasta arriba. "No critico a Hollywood, pero entiendo que la forma de trabajar aquí es distinta. Cuando escucho a mis colegas americanos siento que no es la forma, y no se trata de tener poder, pero tener que escuchar a 15 personas antes de tomar una decisión... no sé cómo trabajan así".

El manchego presumió de haber logrado mantener la independencia y la libertad absoluta en sus 21 películas a través de su "pequeña productora", El Deseo, algo que no cree que hubiera sido posible conseguir en Estados Unidos. "Es una pena porque hay muchísimos actores y actrices con los que adoraría trabajar, y debería hacer que mi inglés progresara para que esa posibilidad exisitiera. Pero, incluso si hiciese una película en inglés, buscaría financiación en otros lugares".

Además, el director de Dolor y gloria rompió una lanza en favor de las salas de cine, en pleno declive por el auge de las plataformas digitales. "Para mí es muy importante que la pantalla grande continúe usándose para ver películas, que coexista con las otras superficies en las que vemos películas", afirmó. "Sigo creyendo que la capacidad de hipnosis, de arrebato, que tienen las películas sobre el espectador, sólo se da en la gran pantalla".

'DOLOR Y GLORIA', SU PELÍCULA MÁS PERSONAL

Después, le hizo un guiño al que es el gran rival a batir en la gala del domingo en el Beverly Hilton de Los Angeles, el surcoreano Bong Joon-Ho, último ganador de la Palma de Oro en Cannes. "Estoy seguro de que Parasites es mucho más divertida y más terrorífica si la ves en un gran lugar rodeado de un puñado de desconocidos", indicó.

Habló, también, de lo que está pasando en España. "Estoy preocupado. En España están cerrando salas cines cada día y hay comarcas donde no hay una sola sala de cine", analizó el ganador de dos Oscar. "En Francia son mucho más conscientes de la importancia del cine en la gran pantalla".

Lo dijo mirando a la mujer que tenía sentada a dos sillas, la directora francesa Céline Sciamma, responsable de Retrato de una mujer en llamas. Los otros dos candidatos al Globo de Oro como mejor película extranjera son la también francesa Les miserables, de Ladj Ly, y la norteamericana The Farewell, rodada en mandarín casi en su totalidad.

De lograr el Globo de Oro, Almodóvar sería el único director, junto con el francés Claude Lelouch, en imponerse en tres ocasiones en esta categoría. El sueco Ingmar Bergman es el más laureado con cuatro estatuillas doradas.

El manchego lo haría con su película más personal, considerada por Time y por la Asociación de Críticos de Los Angeles como la película del año. "Quizá necesitaba hacer 20 películas antes para detenerme durante un minuto y pensar en mí mismo", expresó, el relato de un director en declive que tiene mucho de autobiografía. "Me representa de una manera muy íntima", dijo Almodóvar, una cinta protagonizada por un sublime Antonio Banderas que el domingo confía en hacerse con su primer Globo de Oro tras los cuatro intentos anteriores. Mucha suerte para el malagueño.

 

“¡Bienvenido a mi casa! ¡Haga el favor de entrar! Entre..., entre sin temor”. Valgan las engañosamente amables palabras del conde Drácula a su cándido invitado Jonathan Harker en el portalón de su castillo en los Cárpatos para adentrarnos, entre un chirriar de cadenas y cerrojos y una súbita corriente de aire helado y pútrido, en el tenebroso mito del vampiro y en el universo de su monarca indiscutible, el viejo aristócrata transilvano. Después de 123 años (Drácula, de Bram Stoker, se publicó en mayo de 1897), el rey de los chupasangres goza de excelente salud, como la disfruta todo el mito universal en el que se imbrica, un mito que se remonta hasta los albores de la civilización y que se ha revelado tan inmortal como las criaturas que lo componen. Envueltos en capas de papel y celuloide o en sudarios digitales, los vampiros vuelven y vuelven de sus tumbas inmemoriales para seguirnos asombrando, aterrorizando y ocasionalmente divirtiendo, a la vez que alzan un espejo en el que no se reflejan ellos, claro, sino nosotros mismos.

El poder del vampiro sigue incólume en este amanecer del tercer decenio del siglo XXI como demuestran sus continuas metamorfosis y un torrente —imposible no calificarlo de sanguíneo— de nuevas creaciones y de estudios en torno al mito. Cuando ya hace ¡40 años! de la novela Entrevista con el vampiro, de Anne Rice (Grijalbo, 1977), que tantos cambios trajo (se habla ahora de una serie televisiva sobre los 15 libros de sus Crónicas vampíricas enteras, con ella misma de productora), 28 del Drácula de Coppola, seis de Crepúsculo y cinco de True Blood, parece que estamos en otro big vampire Renaissance. Este mismo sábado se estrena en Netflix la miniserie de la BBC Drácula, adaptación rigurosa al parecer del clásico, incluida sor Ágata (la monja que cuida de Harker en Budapest), por los creadores de la serie Sherlock Holmes y con el danés Claes Bang en el mordedor rôle titre; están en marcha asimismo una nueva Buffy cazavampiros, esta vez con una actriz afroamericana, y también un filme con Jared Leto que llevará a la gran pantalla al vampiro superhéroe de Marvel Comics, Morbius.

El actor Claes Bang, en la miniserie de la BBC y Netflix.
El actor Claes Bang, en la miniserie de la BBC y Netflix. 

Hemos tenido revisitaciones del mito tan estimulantes como Déjame entrar —la novela, en Espasa, de John Ajvide Lindqvist y la conmovedora película de Tomas Alfredson, con su remake estadounidense—, el Byzantium, de Neil Jordan, la historia de la vampira iraní pospunk de Una chica vuelve a casa sola de noche o el vampire noir, de Daybreak, con Ethan Hawke y Williem Dafoe. Aunque probablemente lo más destacable reciente sea la hilarante y gamberrísima Lo que hacemos en las sombras, la película en forma de reality sobre tres decadentes vampiros del XVIII que comparten piso en una localidad de Nueva Zelanda y a los que sigue en su día a día (bueno, noche a noche) un supuesto equipo de documental televisivo —inolvidable la escena en que los vampiros no pueden acceder a una discoteca porque el portero no los invita a pasar—. El filme, con mucha carga canónica pese a su iconoclastia, ha tenido el año pasado remake en formato de serie televisiva de diez episodios y ambientada en Nueva York, con la inclusión de una vampira en aras de la paridad de ultratumba.

El actual fenómeno vampirológico incluye en nuestro país la publicación en tres tomos de una monumental edición de Drácula acompañada por otras cinco novelas clásicas y 32 cuentos para contextualizarla (Vampiros, Drácula y otros relatos sangrientos, editorial Del Nuevo Extremo, 2019) y la exitosísima reedición con significativos cambios de la célebre antología Vampiros, editada por Jacobo Siruela, ahora en Atalanta, incluyendo sendos cuentos de August Derleth y Richard Matheson, nada menos, y nuevo prólogo del conde (!) en el que este repasa la genealogía del vampiro, subraya que el de la criatura es el mito moderno por excelencia y asegura que su éxito no se va a extinguir. Su colega de Transilvania estaría encantado de saberlo. A él, a Drácula y a su creador Stoker están consagrados algunos de los libros más sugerentes de este revival vampírico.

Christopher Lee intrepretó a Drácula en varias películas.
Christopher Lee intrepretó a Drácula en varias películas.
Ciertamente, lamias, íncubos y súcubos, revenants, nachzehrers, vrykolakas, nosferatu y otros parientes aparte, nuestra configuración del vampiro tiene como gran referente a Drácula, el Big Daddy de los no muertos. Probablemente de nadie se ha escrito tanto como de Drácula, a excepción de Jesucristo y del general Custer, y parecía —equivocadamente— que todo estaba dicho del personaje y de su creación. Los mismísimos H. P. Lovecraft y Stephen King han escrito sobre el conde. El primero no tenía en demasiada estima a la novela ni a Stoker (vio el manuscrito original y le pareció “chapucero”), posiblemente porque no salía ninguna deidad pulposa e innombrable. El segundo, en cambio, es un fan de ambos y, aparte de realizar la mejor reescritura moderna de Drácula (Salem’s Lot, 1975, quien firma tiene una edición dedicada), les ha consagrado esclarecedoras páginas en Danza macabra (Valdemar, 2006). Ahí, King subraya cómo Drácula rebosa energía sexual y señala, sin ambages ni falso pudor, pues bueno es él, cosas como que el episodio de sueño húmedo en que Harker se encuentra con las tres voluptuosas vampiras (¿la mujer y las hijas de Drácula?) incluye una clarísima descripción de una felación y que por su parte Lucy Westenra en el tête à tête con el propio conde “se está corriendo de gusto”. Más sesudamente, y no tan gráficamente, Lacan se ha referido al aura de angustia del vampiro en cuanto a la pulsión oral, que remitiría al agotamiento del pecho materno...

Pero, decíamos, no está todo dicho. Y son muchísimas las novedades y clarificaciones que aportan estimulantes nuevos ensayos, empezando por Historia de Drácula (Arpa, 2019), del británico Clive Leatherdale, un especialista mundialmente reconocido en el tema que ríete tú de Van Helsing. Leatherdale reivindica la novela, que disecciona minuciosamente, frente a las películas, la mayoría de las cuales, denuncia, han tergiversado la obra original. Una de las aseveraciones que hace el autor, y que sorprenderá a muchos, es que, pese a lo que cuenta Coppola en su Drácula y toda una corriente bibliográfica, la contribución de la figura histórica de Vlad Tepes el Empalador a la novela fue mínima y que probablemente Stoker apenas había oído hablar de él. El nombre de Vlad no aparece en la novela y el voivoda real fue acusado de muchas cosas atroces, ciertamente, pero no de vampirismo.

Sangre nueva para Drácula
RUBÉN CHUMILLAS

Leatherdale coincide con Stephen King (y con cualquiera que lea atentamente) en que Drácula está cargada de una gran imaginación sexual: apunta que basta con sustituir el coito por los besos vampíricos y el semen por la sangre y ya tienes casi porno gótico. En otro orden de cosas, insinúa una inesperada conexión entre la novela y ¡El Álamo! a través del reflejo de Jim Bowie en el personaje del tejano Quincey Morris. El estudioso recorre las tradiciones vampíricas que confluyen y culminan en la novela ofreciendo datos tan interesantes como que el sábado es el mejor día para cazar vampiros (apúntenselo), que la transfixión (vulgarmente estacazo) hay que hacerla al primer golpe o que, aparte de la cruz y del ajo, en Valaquia era eficaz contra los no muertos frotarse las manos con la grasa de un cerdo sacrificado el día de san Ignacio, que ya es remedio apotropaico. El conde Drácula, repasa, es resultado de la yuxtaposición del vampiro del folclore con el vampiro literario: de ahí resulta esa curiosa mezcla de la pobre criatura maloliente y hambrienta (tan bien sintetizada en la escena de Coppola en que Gary Oldman lame la navaja con la que se ha cortado al afeitarse Harker) y el gótico aristócrata maldito y romántico de la estirpe de Byron, vía Polidori.

Drácula, por cierto, en la novela es inmune a la luz solar, aunque esta disminuye su poder (para un estupendo resumen canónico de los poderes, limitaciones e historia del vampiro véase en Drácula la entrada del diario de Mina del 30 de septiembre en la que recoge las enseñanzas de Van Helsing sobre el particular). Leatherdale especula con que su muerte al final (esperemos que nadie nos acuse de hacer spoiler) no tiene traza de ser definitiva y que quizá Stoker, adelantándose a, entre otros, la Hammer y su sobrino bisnieto Dacre (Drácula, el no muerto, Roca Editorial, 2009), pensaba en una secuela. El dublinés Stoker (1847-1912) es un tipo que cuanto más lo conoces más fascinante resulta. ¿Sabían que pasó siete años de niño postrado sin poder caminar aquejado de lo que parece haber sido una parálisis histérica? (se ha sugerido que por ver menstruar a su madre: todo un trauma para un victoriano). Luego no es raro que te salga Drácula. Entre sus amistades se contaban Oscar Wilde, Tennyson, Mark Twain, el explorador Richard Burton (que tenía los caninos largos), Winston Churchill —gran admirador de Drácula— y varios de los prerrafaelitas. El hecho de que Drácula transcurra en época victoriana, la suya, hace que no percibamos que el autor en realidad llevó a su vampiro de las leyendas al mundo moderno, y lo que eso chocó y asombró a sus contemporáneos. De alguna manera, Stoker hizo con el material vampírico tradicional lo que luego hizo con su Drácula Stephen King al trasladarlo en Salem’s Lot a una localidad actual de EE UU.

El escritor Bram Stoker.
El escritor Bram Stoker. GETTY IMAGES 

Leatherdale señala otras influencias en Drácula, como las leyendas irlandesas, El retrato de Dorian Gray, La dama de blanco, de la que tomó el estilo epistolar, o más vampíricamente Carmilla, de su coetáneo y conciudadano dublinés Sheridan Le Fanu. También, vía el actor John Irving, que dominó a Stoker, de alguna manera vampirizándolo, Macbeth —un noble que se abandona a las sombras y a la sangre—, incluidas sus tres brujas, remedadas al alza en la tórrida escena de la seducción de Harker en el castillo del conde, una escena, que, por cierto, subraya el estudioso, dinamita todas las convenciones sexuales victorianas.

Drácula se iba a llamar “conde Wampyr” y ser de Estiria (lo habitual para un vampiro comme il faut), como sabemos por las notas preparatorias halladas en 1970, y la novela que entregó el autor a sus editores, El no-muerto. La decisión final de titularla Drácula, que ignoramos si fue de Stoker u otra persona, fue realmente inspiradora. Aunque para inspiradora, señala Leatherdale, la escena en que el grupo de entusiastas hombres cazavampiros de la novela en formato Manada empala con la “estaca-falo” a la vampira Lucy, un acto con reminiscencias de salvaje desfloramiento (los buenos actúan en la novela muy a menudo como malos) en el que Stoker, dice el estudioso, se atrevió además a retratar otro tabú victoriano: el orgasmo femenino. La verdad, cuando uno relee el pasaje con esas claves, las connotaciones sexuales son de aúpa. Otro episodio turbio y trascendental en el que el autor se adentra es el de Mina obligada a beber la sangre de Drácula, que se abre una vena en el pecho al efecto, y en el que Leatherdale considera que Stoker describe una soberana felación.

La actriz Kristen Stewart se convierte en vampira en 'Crepúsculo'.
La actriz Kristen Stewart se convierte en vampira en 'Crepúsculo'.

Las relaciones de género en Drácula dan para un tratado. Lucy y Mina (y no digamos las tres vampiras del castillo) muestran una rebeldía de distintos grados y estrategias contra el dominio patriarcal, manifestado por el conde y los cazavampiros. En el propio campo masculino pasan cosas raras: las transfusiones a Lucy significan que sus pretendientes mezclan sus sangres y que Drácula, rey del sadismo oral, en última instancia se bebe la sangre de todos. ¿Era consciente Bram Stoker de lo que escribía o ese inquietante material formaba parte de los recónditos deseos y temores inconscientes de la sociedad victoriana?, ¿se excitaban los victorianos con Drácula? Leatherdale asegura que sí a lo segundo y cree en cambio que Stoker se hubiera indignado ante la sugerencia de que escribía prosa lasciva.

Al respecto del carácter de Stoker son sensacionales las aportaciones de su última biografía, la monumental Algo en la sangre (Es Pop Ediciones, 2017), de David J. Skal, otro gran especialista. Skal, que también relativiza la relación de Drácula con Vlad y subraya que en la novela no hay nada de la búsqueda del conde a través de los siglos de un amor perdido —así que nanay de enamoramiento del transilvano—, encuentra en las pantomimas navideñas típicas de la tradición irlandesa y los cuentos folclóricos y de hadas que conoció Stoker de niño la influencia esencial para la novela, aunque reconoce que el autor chupaba de todas partes (y valga la expresión), y de nuevo asevera que en su relato “todo nos conduce al sexo” y que su protagonista es “el mayor monstruo sexual de todos los tiempos”. En cuanto a si Stoker era gay, un asunto ampliamente discutido, Skal, que le reconoce “ambigüedad sexual”, revela en su totalidad las apasionadas cartas que escribió a Walt Whitman, considera que su embeleso con Irving está lleno de connotaciones homoeróticas y hasta podría describirse, dice, como “encoñamiento”, y señala que su matrimonio con su mujer Florence fue “estético” como el de Oscar Wilde. Por lo visto la frase de Drácula a las vampiras “¡este hombre es mío!” le salió a Stoker de muy adentro.

Skal, que suscribe la teoría de que Stoker murió de sífilis terciaria, contraída de prostitutas o en burdeles masculinos, sugiere que el principal modelo para Drácula no fue Irving sino acaso el marido de Sarah Bernhardt, el actor Jacques Damala, conspicuo morfinómano y que parecía, según el propio Stoker, un muerto viviente. La icónica capa negra del conde y el traje de noche no son atributos que le diera su creador —que solo menciona la capa de pasada en la escena en que Drácula se desliza cabeza abajo por los muros de su castillo—, sino del actor Hamilton Deane, que protagonizó una adaptación de la novela al teatro en 1924. Stoker nunca imaginó a su vampiro como un aristócrata vestido de gala, de la forma en que lo encarnarían memorablemente Bela Lugosi (por cierto, recuperen si pueden el estupendo librito sobre el actor de Edgar Lander que publicó Anagrama en 1987) o Christopher Lee.

Lina Anderson, en 'Déjame entrar'.
Lina Anderson, en 'Déjame entrar'.
Otro interesante material draculesco reciente que el lector español tiene a su disposición es la novela Los poderes de la oscuridad (Ediciones B, 2017), que parece ser una primera versión o borrador preliminar de Drácula que se publicó en 1900 en islandés, traducida de la versión sueca por el escritor Valdimar Asmundsson, y fue redescubierta en 2016. En el texto figuran una criada sordomuda del conde y un detective que aparecen también en las notas de Stoker pero que este eliminó en la versión canónica de Drácula. Los gitanos son aquí tártaros. La parte que sucede en el castillo es mucho más larga e incluye una especie de misa negra, mientras que la historia que transcurre en Londres está considerablemente reducida.

En otro libro apasionante, Miedo y deseo, historia cultural de Drácula (Siglo XXI, 2017), el historiador Alejandro Lillo, que desmenuza genialmente la novela y sus ramificaciones (cuantifica que en las actuaciones de Lugosi como el conde en un teatro de Los Ángeles en 1928 llegó a haber 110 desmayos y cerca de 200 abandonos por miedo, mientras que el uso del taxi tras las funciones aumentó en un 500 %), señala la inquietante evidencia de que la historia no está para nada contada de manera objetiva. Lillo nos sugiere dudar de que lo que se explica en Drácula —narración a base de diferentes materiales, ordenada, se nos dice, por Harker— sea la verdad, y subraya que a todos los personajes se le deja hablar por sí mismos excepto al conde, que no puede defenderse ni justificarse, el pobre. Señala preocupantes y sospechosas exclusiones de cartas y pasajes de diarios, así como largos silencios, lagunas y contradicciones, y concluye que como siempre, son los vencedores, que aplastan sin piedad al enemigo, los que escriben la historia y hacen callar a los disidentes. No obstante, nos sugiere leer con atención para descubrir bajo la capa de uniformidad de la novela, “las otras voces de Drácula”, una maravillosa invitación a seguir escudriñando en la mente y el alma de Bram Stoker, y a entender al vampiro.

Siempre sorprendentes, atractivos y fascinantes. Los alebrijes iluminados y articulados cobran en la noche, una mayor singularidad fantástica.

Este primer viernes de 2020, unos 30 animales fantásticos, producto de la imaginación de los artesanos y creadores mexicanos, salieron a pasear por la plancha del Zócalo capitalino, espectáculo nocturno que se realiza desde 2013.

Previo a la llegada de los Reyes Magos, niños con sus padres, jóvenes y adultos, se sorprendieron y regocijaron con las siempre raras, atractivas y seductoras figuras, producto de las más oníricas atmósferas y experiencias.

El frío y la noche no fueron impedimento para apreciarlas durante su andar en distintos puntos del Zócalo.

El lúdico juego de los niños y asistentes fue desentrañar que animales se amalgaman en cada luminosa, policromática y zoomorfa figura, hechas de papel y alambre, con luces led en su interior.

¡Los alebrijes!, gritaban los más chicos al reconocer a los imaginativos seres, bautizados con distintos nombres por sus creadores.

Poca luz, un dragón con mezcla de cangrejo, Leno, un jaguar, Penumbra, mezcla de camaleón, águila y lajartija, Punky, el Quetzal, Va-llenita-de luz, mezcla de piraña y cangrejo, El sabroso, un dragón con ancas de rana y cuerpo de oruga y Coco, con patas de chapulín, ojos de sapo y cabeza de ajolote.

También se pasearon el Piojo de libro con cráneo de mono, Ceiba, mezcla de langosta con tucán, la Hormibrije, con cola de sirena y dos cabezas; además de las Gemelas Brisa, Burbujita, Rigoleto, El frijol, Tejedora, la araña y el Cebrallito, un luminoso caballito de mar.

Teniendo como escenografía la monumental iluminación de las fiestas decembrinas, que se instala en estas fechas en el Zócalo capitalino, en medio de decenas de arbolitos iluminados con pequeñas luces blancas, en rededor de los alebrijes articulados, los niños interactuaban con los fantásticos seres, los tocaban, sonreían y abrazaban, y se tomaban una y hasta dos fotografías.

Tal ha sido el éxito y gozo del paseo de alebrijes iluminados y articulados, durante los recientes años, que los mismos artesanos crearon una obra de teatro, en la que los personajes son los mismos seres fantásticos, comentó Emilio Ortiz, responsable del área de difusión del Museo de Arte Popular, recinto encargado de la organización del paseo (que no desfile), por el Zócalo.

Es una obra cuya historia gira en torno a la discriminación, en la que uno de los raros animalitos es discriminado por ser completamente blanco, mientras que los demás son policromáticos.

De acuerdo con Ortiz, se tiene proyectado durante el presente año, reponer el montaje.

El paseo de los alebrijes iluminados y articulados, realizado la noche de este viernes, concluyó pasadas las 20:30 horas. Los fantásticos y oníricos seres retornaron a descansar para en otra noche iluminar la imaginación de chicos y grandes, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México.

 

Carmen Vázquez Hernández (9 de julio de 1958) es una artesana chiapaneca que trabaja con jóvenes para que se preserve la técnica original de la elaboración del telar de cintura y también para que no caiga en desuso la lengua tzotzil.

Ella es la quinta de cinco hijos, todos nacieron en Venustiano Carranza (antes San Bartolomé de los Llanos), uno de los 119 municipios de Chiapas.

Desde niña, Carmen estuvo en contacto con la fabricación del telar de cintura, técnica ancestral que consiste en la elaboración de prendas de vestir que se caracterizan por tener múltiples figuras y colores.

Cuando tenía 10 años, su mamá y hermanas comenzaron a enseñarle cómo bordar. Actualmente da clases en el Colegio de Bachilleres (Cobach) 235 “Venustiano Carranza”, de Chiapas. Sin embargo, las clases de Carmen también se caracterizan porque habla a sus alumnos en español y tzotzil, su lengua materna.

“Les hablo en tzotzil. Tengo dos misiones, por un lado que la lengua no se pierda y tampoco la tradición del telar de cintura, que también es una forma de comunicarnos porque en cada prenda se refleja nuestro pensamiento. Es importante continuar con esta técnica porque es la cultura de nuestro pueblo”, dice en entrevista la artesana galardonada con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2019.

Una vida de compartir el conocimiento

Carmen Vázquez trabajó de 2003 a 2009 en el Albergue Narciso Mendoza, donde impartió talleres y clases a niños. Actualmente pertenece a la cooperativa Chis Ka Nal, que se puede traducir como “Las estrellas con espinas”, junto a un grupo de mujeres.

Además de la cooperativa, Carmen trabaja en el Cobach 235 “Venustiano Carranza”, da dos clases a la semana, de una hora cada una.

En cada clase, la artesana comparte su conocimiento de cómo iniciar un telar, pero dice que apenas es un poco de lo que les enseña, pues sabe que algunos seguirán en otros estudios, aunque lo hace también para que quienes deserten vean otras posibilidades.

“Los alumnos deben de tener interés, pues al final del día es otra clase y se les evalúa como tal. Principalmente doy estas clases para que se continúe con esta técnica que representa la cultura ancestral de nuestro pueblo”.

Las clases de Carmen también se caracterizan porque habla a sus alumnos en tzotzil, su lengua materna, por lo que, dice, tiene dos misiones: preservar el telar de cintura y la lengua tzotzil.

“Estoy dedicada a la elaboración del telar de cintura y a la enseñanza del tzotzil. Cuando monto un telar frente a mis alumnos me doy cuenta que algunos jóvenes hablan tzotzil y los invito a que nuestra lengua no se pierda y que no les dé pena a dialogar en tzotzil porque me he dado cuenta que les da pena hablar en esa lengua”.

La enseñanza del tzotzil es sólo de forma oral, pero les insiste que no deben sentir vergüenza, sino que al contrario, deben sentir orgullo, aún más porque es una forma de comunicación practicada por pocos.

 “Existe un riesgo de que desaparezca el tzotzil, hay pocos hablantes, sobre todo porque los jóvenes lo escuchan pero no lo hablan, mi trabajo en la escuela consiste también en invitarlos a hablar. En mi lugar de trabajo soy la única indígena”.

Carmen es la menor de cinco hijos, se crió en una sociedad diferente, en la que, dice, los papás no creían que la mujer debía estudiar. Sin embargo, ella desafió ese pensamiento y le pidió a su mamá que la inscribiera en la escuela a escondidas de su padre. Sólo pudo concluir hasta cuarto de primaria.

“Cuando mi papá se enteró que iba a la escuela, dijo que tenía que empezar a trabajar, porque hacer el telar de cintura es un trabajo”.

Carmen aprendió a hablar español a los ocho años, durante su paso por la escuela primaria. Después inició su aprendizaje del telar.

Lo primero que aprendió fue que para cualquier textil, ya sea una servilleta, una blusa, una camisa o un rebozo, si hay un brocado (tipo de tejido) mal hecho, se tiene que deshacer y volver a realizarlo.

En los textiles se bordan diferentes figurillas. En un inicio, recuerda, para tejer la figura de un rombo, requería hasta un día. Hoy, tras 50 años de práctica, Carmen Vázquez necesita sólo dos semanas para crear una blusa de uso diario, que tiene muy poco brocado; sin embargo, aclara que hay otras piezas para uso especial como lo es una boda, que requieren entre seis y ocho meses. Al reflexionar sobre el pago hacia su trabajo, la artesana sostiene que hay todo tipo de gente, pero que en Chis Ka Nal definen en conjunto un precio y “bajo ninguna circunstancia se baja”.

Sobre los casos de apropiación cultural indebida que han realizado diferentes marcas, Carmen cuenta que en una ocasión le propusieron vender sus diseños para unos tenis, pero no aceptó porque “le pertenece a toda la comunidad”.

“El diseño es de Venustiano Carranza, no es sólo trabajo mío”.

Agrega que hubo reuniones en el Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas para informarles de las modificaciones a la Ley Federal del Derecho de Autor. “Todos los representantes de artesanos estuvimos de acuerdo con las modificaciones”.

El reconocimiento

Carmen Vázquez Hernández fue galardonada con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2019 en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, que le entregó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El premio llegó después de 50 años de trayectoria: “Esta labor me la enseñó mi mamá desde muy chica. A los 10 años de edad inicié con esta forma de trabajo, pero como tejedora comencé hasta los 15 años. Mi humilde trabajo me ha ayudado a sacar adelante a mi familia, a mis hijos”.

La artesana continuó con su labor y dice que nunca buscó reconocimiento alguno, hasta que María de Lourdes Ruiz, directora del Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas, le notificó que había resultado ganadora del Premio Nacional de Artes y Literatura.

“Nunca me imaginé ganar este premio, es un sueño, pero este premio es compartido porque es el resultado de un trabajo en equipo. María de Lourdes Ruiz fue quien me propuso”, reconoce.

Recordar el momento en que recibió el Premio de manos del Presidente la hace sonreír nuevamente: “El Presidente me felicitó, esto es muy importante para mí porque me lo dio alguien a quien sólo había visto en televisión”.

Carmen señala que además del Presidente, también agradeció a Rutilio Escandón Cadenas, gobernador de Chiapas, así como a su familia y a Dios.

La artesana cuenta que antes sí usaban tintes naturales, pero ahora ya no, por lo que no descarta buscar que se recupere esa forma de trabajo; además expresa que le gustaría hacer un libro.

Desde que la película de Todd Phillips se estrenara en octubre de 2019, los fans de Joker no han dejado de esperar una secuela de la aclamada cinta. El director, que ya había barajado la posibilidad de Joker 2, ha confirmado que Joaquín Phoenix, por lo general poco amigo de las segundas partes, también está considerando el proyecto.

“Cuando una película alcanza los mil millones, y cuesta solo 60, por supuesto que aparece la idea”, bromeó Phillips en una entrevista con Deadline, tras ser preguntado directamente por la secuela del filme. “Pero Joaquin y yo no nos hemos realmente decidido. Estamos abiertos”, afirmó. “Me encantaría trabajar con él en algo, para ser sincero. Así que, ¿quién sabe?”, terminó.

Aún así, el director tiene un requisito claro para que la secuela salga adelante: “Tendría que tener una resonancia temática real como la tuvo [Joker], que al final trataba sobre traumas infantiles, la falta de amor, y la pérdida de la empatía”. Para Phillips, “todas esas cosas son realmente las que hicieron que la película funcionase”, y por lo tanto una segunda parte tendría que tener “un tema con la misma fuerza”. 

Una idea que ya estaba en la mente del director cuando, junto con la idea de Joker, propuso a la Warner una trilogía de películas agrupadas bajo el nombre de DC Black Label. La idea era que estas cintas, de las cuales solo Joker estaría dirigida por Phillips, profundizaran en personajes del Universo DC con un enfoque más adulto y serio. La Warner, sin embargo, rechazó el proyecto.

Anteriormente, varios medios de comunicación informaron de que una secuela de Joker ya estaba en marcha de la mano de la Warner, algo que Todd Phillips se apresuró a desmentir, declarando, en una entrevista con IndieWire, que la idea de Joker 2 no había trascendido las conversaciones informales. “Nunca hemos concretado que Joaquin estuviese en la secuela” afirmó.

Ahora, parece que Phoenix está cada vez más cerca de volver a dar vida al Payaso del Crimen en su versión más íntima y adulta, una interpretación que ha colocado al actor en primera fila para los Óscar.

Sujetos encapuchados y con armas de fuego irrumpieron la madrugada de ayer en el museo Fuerte de Guadalupe en la Zona Histórica de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, donde se apoderaron de 16 monedas antiguas, tres sables, un monitor de grabación de las cámaras internas de seguridad y el celular del vigilante que incluso fue golpeado.

El 28 de diciembre, al filo de las 2 horas, vía 911 se alertó sobre un robo en el museo Fuerte de Guadalupe ubicado sobre avenida Ejército de Oriente y calle Unidad Cívica 5 de Mayo.

Policías y técnicos en urgencias médicas acudieron a la zona, donde entrevistaron al gerente el cual manifestó que de acuerdo con la versión del guardia de seguridad de privada, escuchó ruidos extraños en una de las bodegas por lo que decidió ir a ver de qué se trataba; en ese instante se encontró con dos hombres empistolados y encapuchados, los cuales llevaban en su poder 16 monedas antiguas, tres sables y un monitor de grabación de las cámaras internas de seguridad.

Al verse descubiertos, los hampones le dieron un cachazo en la cabeza al vigilante al cual incluso le quitaron su teléfono celular para después huir, sin que se supiera de qué manera ingresaron al inmueble ya que éste tenía sus puertas cerradas.

Pese a la llegada de policías municipales y estatales, no se logró ubicar a los delincuentes.

Finalmente, el guardia de seguridad privada recibió atención prehospitalaria sin necesitar de traslado a un nosocomio.

La primera tentación de Cristo, un especial navideño de la productora de humor brasileña Porta dos Fundos para Netflix, se ha atrevido a rellenar el misterio de los 40 días que Jesucristo pasó en el desierto. Su hipótesis, resumida en un capítulo de 46 minutos, comienza cuando Jesús (Gregório Duvivier) regresa a su casa —donde le han preparado una fiesta sorpresa por su 30 cumpleaños—, con un invitado especial, Orlando (Fábio Porchat), que deja implícito que él y el hijo de Dios tienen una relación (incluso le llama “Capricornio travieso”) y ha causado polémica en Brasil. Más de dos millones de personas han firmado la petición para que se retire la producción, igual que Barbara Salomão Spier, del Ministerio Fiscal de Río de Janeiro, que además pidió una multa de dos millones de reales (unos 442.000 euros).

La ira se materializó en un ataque con cócteles molotov a la sede de Porta dos Fundos, en la capital carioca, en plena Nochebuena. En un video que circula en redes desde el miércoles, el Comando de Insurgencia Popular Nacionalista de la Gran Familia Integralista Brasileña asume la autoría del ataque, que no causó heridos por la intervención de un guardia de seguridad que evitó que se propagara el fuego. Las imágenes muestran a tres individuos encapuchados con una bandera integralista (movimiento ultraconservador de la década de los treinta inspirado en el fascismo italiano) y otra del Brasil monárquico. La policía asegura que investigará la presunta implicación de este grupo de ultraderecha en el ataque, de acuerdo con el diario brasileño O Globo.

Uno de los ofendidos ilustres ha sido el diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro. “Estamos a favor de la libertad de expresión, pero ¿vale la pena atacar la fe del 86% de la población? Ahí queda la reflexión”, escribió en Twitter, con una imagen en la que se lee “Netflix ataca a los cristianos”. El también diputado y pastor evangélico Marco Feliciano recordó en el mismo canal que ya se intentó procesar antes a Porta dos Fundos, pero la causa fue archivada. “La justicia dice que es libertad de expresión”, escribió.

El 17 de diciembre, una comisión de la Cámara de Diputados aprobó la solicitud del diputado Julio Cesar (Partido Republicanos) para invitar a un representante de Netflix a dar explicaciones. “Entendemos que una obra de arte puede tratar diferentes aspectos sobre este periodo histórico sin hacer ninguna clase de caricatura u ofensa hacia la imagen de Jesús. No obstante, esta película es una verdadera afrenta a los mandamientos constitucionales. Es un delito contemplado en el Código Penal y una verdadera afrenta religiosa a los valores cristianos" El diputado se basa en el artículo 208 del Código Penal de Brasil para denominar a la producción como "vilipendio". Una portavoz de Netflix no quiso manifestarse sobre dicha invitación, pero afirmó a EL PAÍS que “Porta dos Fundos siempre ha tenido una visión más satírica e irreverente del humor, y Netflix apoya la libertad creativa de los artistas con los que trabaja”.

“Siempre nos hemos enfrentado a esas críticas, pero este año ha sido diferente, lo que dice mucho sobre la homofobia en nuestro país. En el especial que hicimos el año pasado. Jesús llegaba a torturar a gente y no generó ni una décima parte del escándalo de ahora, cuando solo es gay”, comenta Duvivier. Se beber, não ceie (una especie de Resacón en Las Vegas en Jerusalén), el especial navideño del año pasado, retrataba a un Jesús sádico en su última cena y acaba de ganar el Emmy Internacional como mejor comedia del año. Ambas obras llevan la firma de Porchat, a quien Duvivier describe como el “guionista bíblico” de Porta dos Fundos. “Quizás por haber estudiado toda su vida en un colegio católico”, añade.

Duvivier está de acuerdo con la posición de Netflix. “Si la obra se hubiera realizado con dinero público, o si la echaran en un canal de televisión en abierto, el debate podría tener algún sentido. Pero es una producción en una plataforma de streaming bajo demanda, es decir, uno no solo tiene que pagar para verla, sino que también tiene que pulsar un botón para mirar el especial. Esas personas tienen anhelos tiránicos y autoritarios al querer legislar sobre qué pueden ver los demás”, dice el intérprete del hijo de Dios. Es más, él rechaza la posibilidad de dar explicaciones en la Cámara, si le llamaran. “Pero Jesús iría. Yo iría como personaje”.

Mientras la polémica continúa, Porta dos Fundos, como era de esperar, dice que no va a recular. Sobre el ataque a su sede, los productores dicen "el amor prevalecerá junto con la libertad de expresión". Días antes, el grupo publicó un vídeo que ironiza la ofensiva conservadora. Jesús aparece triste, en una Iglesia, charlando con un cura sobre las burlas de las que ha sido objeto por parte de los “chicos de Porta dos Fundos” y sobre su deseo de venganza. Ambos llegan a hablar del problema de los refugiados en Siria y del hambre en África, pero Cristo tiene “prioridades”: “Lo que importa ahora en el mundo son los chistes. Vamos por partes”, dice. En otro momento, afirma que no puede hacer nada contra los comediantes, y añade: "Por eso me hacen falta curas y pastores para que me defiendan en la Tierra”.

Este 2019 ha sido un año particularmente triste para las artes visuales. En la lista de fallecimientos destaca el de Francisco Toledo (1940), el 5 de septiembre.

El también promotor cultural y activista acababa de abrir la magna exposición Toledo ve alusiva a su faceta de diseñador, en el Museo Nacional de Culturas Populares, que ahora se presenta en la Universidad de las Américas Puebla.

El cumpleaños 79 del artista, celebrado el 17 de julio, precedió la apertura de esa muestra. Desde ese momento comenzó un total silencio respecto de su persona, aunque se comentaba que enfrentaba una delicada situación de salud. El deceso sucedió en su casa, en Oaxaca, y México se vistió de luto.

Las ‘‘bajas” comenzaron en enero con la muerte del pintor cordobés José García Ocejo (1928), el día 18. La pintora nacida en Ensenada, Baja California, Herlinda Sánchez Laurel (1941), siguió el 21 de febrero; el pintor zacatecano Rafael Coronel (1931), 7 de mayo; Yani Pecanins, 5 de junio; el grabador michoacano Octavio Bajonero Gil (1940) y el escultor Gabriel Ponzanelli, ambos el 16 de julio; el fotoperiodista y escritor Jorge Acevedo (1949), el 21 de julio; el fotógrafo Eniac Martínez (1959), el 25 de julio.

La historiadora del arte y académica Elisa García Barragán (1936) murió el 3 de septiembre y la pintora de origen argentino Liliana Düering (1953), el 7 de septiembre. La escultora Yvonne Domenge, fallecida el 27 de septiembre, dejó todo listo para su gran exposición en 2020 en el Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide.

El grabador y pintor michoacano Adolfo Mejía Calderón, conocido como Adolfo Mexiac (1927), falleció el 13 de octubre; el pintor y escultor Gilberto Aceves Navarro (1931), el 20 de ese mes; la pintora de origen guatemalteco Rina Lazo (1923), el primero de noviembre; la artista y promotora cultural Hilda Campillo, el 21 de noviembre, y el fotógrafo chiapaneco Carlos Jurado (1923), el 30 de noviembre; Carla Herrera-Prats (1973) el 8 de diciembre.

Escándalo por colección de 33 cuadros de Los Pinos

El ‘‘escándalo” desatado en diciembre de 2018 en torno a 33 cuadros de la colección de pintura de la residencia oficial de Los Pinos, comisionados en 1993 por el entonces presidente Carlos Salinas, se aclaró en la primera mitad del año. Todo se inició por una carta fechada el 4 de diciembre de 2018 en que los pintores Francisco Toledo, Sergio Hernández e Irma Palacios solicitaron a la flamante secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, les informara la ubicación y el estado de esas obras.

Aunque algunos de los cuadros estaban colgados en las paredes de las diferentes unidades que integran la otrora residencia oficial, la mayoría fue encontrada en una bodega de Presidencia de la República, en la avenida Constituyentes. Posteriormente, todos los cuadros fueron concentrados ahí para hacer el inventario.

De allí la colección se fue a Palacio Nacional, donde fue colgada en las oficinas. Aunque la obra pertenece a Presidencia, fue comisionada para las paredes de Los Pinos, porque los pintores invitados recibieron medidas muy concretas, incluso a algunos se entregaron los lienzos.

El 28 de agosto los cuadros regresaron a su lugar de origen mediante la exposición De lo perdido, lo que aparezca, título propuesto por Toledo, que concluirá en marzo de 2020. En la apertura de la exhibición la secretaria de Cultura federal anunció que ‘‘a partir de ahora la colección enriquecerá el acervo del Museo de Arte Moderno”.

Un cuadro incluido en la exposición Emiliano: Zapata después de Zapata, montada en el Museo del Palacio de Bellas Artes con motivo del centenario del asesinato del Caudillo del Sur, suscitó polémica, primero entre sus descendientes y luego entre un grupo de agraristas.

La Revolución, del chiapaneco Fabián Cháirez, que muestra al héroe desnudo, de sombrero rosa y tacones, montado sobre un caballo que tiene una erección, provocó que integrantes de cuatro organizaciones agrarias, armados con banderas verdes y rojas, arribaran al Palacio de Bellas Artes el 10 de diciembre para exigir que fuera descolgado.

El día siguiente familiares de Zapata visitaron la exhibición, que abarca 100 años de representaciones visuales del líder campesino. Se acordó colocar un texto junto al cuadro el cual consigna que ‘‘descendientes de Emiliano Zapata” expresan su desacuerdo con la obra, por considerar inadecuada la representación de su pariente. La obra se mantiene en la exposición con base en el principio de la protección al derecho de libertad artística y creativa. También se comprometió a retirar de la difusión oficial de la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura la publicidad de la obra La Revolución.

Entre las exposiciones destacan Restablecer memorias, de Ai Weiwei, y Trayectorias, de Manuel Felguérez, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo.

Alguien, no recuerda quién, le dijo una vez en tono irónico: ¡Ya sólo falta que pongan a las mujeres en un museo! Pues bien, ahí lo tiene: un recinto en México dedicado a contar la otra historia: la de las diosas y las heroínas.

Para rematar, señala Patricia Galena, directora del Museo de la Mujer, éste no es el único. En el mundo hay otros 67 y en el país hay proyectos para crear otros 18.

La historia de México (y del mundo) también está hecha por ellas, y la violencia contra ellas ha sido también histórica. Entender esas dos realidades puede ayudar a erradicar las prácticas machistas, y la museografía es un excelente medio para dar a conocer esos problemas, estima.

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