Poesía

Poesía (11)

Un tesoro literario que desvela las mejores obras de la generación beat, así como la vida de algunos autores destacados, entre los que figuran Rimbaud, Bukowski, Pound, Baudelaire, Verlaine y Mérat, se puede descargar de forma gratuita en la cuenta de Facebook @buenosaires.poetry.

La iniciativa cultural plantea que en tiempos de confinamiento es esencial navegar en los océanos más profundos del lenguaje, por lo que la poesía sigue siendo un bien necesario para la humanidad.

Buenos Aires Poetry (BAP) es un proyecto independiente que comenzó en 2009 con una página electrónica; sin embargo, por la tremenda cantidad de seguidores y lecturas, a partir de 2013 se publicó en papel. En ese entonces hacíamos dos números por año, explica a La Jornada el director editorial Juan Arabia (Buenos Aires, 1983).

“El primero –añade– fue muy importante, porque logramos entrevistar a John Ashbery, uno de los escritores estadunidenses más grandes, quien nos cedió los derechos para traducir su hermético poema Hotel Lautreamont. Fue en 2014 cuando, además de la revista, consolidamos tres colecciones.

“Pippa Passes es de poesía contemporánea (con más de 90 títulos en castellano); Abracadabra abarca obras clásicas como Exultations Lustra, de Ezra Pound; así como Nuevos versos y canciones, de Arthur Rimbaud, y la poesía completa de Dan Fante y Mina Loy.

“También tenemos otra colección de crítica literaria en la que se han publicado ensayos de Ralph Waldo Emerson, textos de algunos poetas beat y ediciones exclusivas dedicadas a un solo escritor, como Bukowski, Rimbaud, Pound, Baudelaire, Verlaine y Mérat.”

La ganancia: más lectores

“Decidimos habilitar temporalmente varios materiales para que los lectores puedan leerlos sin dificultad. Aunque las editoriales enfrentan una grave crisis económica por la situación actual, la literatura siempre encuentra formas de llegar a los apasionados de las letras.

“Este trabajo fue muy gratificante, pues nunca contemplamos hacer negocio. Incluso hubo personas que se ofrecieron a hacer donaciones y no las aceptamos. Fue emocionante darse cuenta de que varias universidades del mundo ocupan nuestros contenidos para aprender y enseñar.

La ventaja de todos los textos es que están en castellano, por esa razón sirven a los estudiantes de literatura y profesores; las obras también unen fronteras entre lectores de diferentes nacionalidades, ya que cuando leemos traducciones que llegan de España son un poco obsoletas. Así, un argentino, chileno, mexicano, costarricense, entre otros, pueden leer sin interferencias idiomáticas.

En Buenos Aires Poetry participan 10 intelectuales, entre ellos la destacada poeta, traductora y diseñadora Camila Evia (directora artística del proyecto); el poeta mexicano Víctor Toledo, quien traduce textos rusos; Rodrigo Arriagada-Zubieta (Chile); Juan Carlos Abril (España); Víctor Rodríguez Núñez (Cuba); James Byrne (Reino Unido); Wang Yin (China); Albeiro Montoya Guiral (Colombia), y Jorge Fondebride (Argentina).

Nuestro equipo trabaja arduamente para ofrecer trabajos de calidad. Cuando lanzamos esta iniciativa nos dimos cuenta de que México y Argentina son los más consumidores de nuestros materiales. Recibimos 70 mil visitas diarias en casi 50 naciones. Hay más lectores mexicanos que argentinos; después siguen los españoles, los colombianos, los chilenos y los estadunidenses, entre otros, acota Juan Arabia.

“La remuneración –prosigue– es literaria, pues logramos incrementar los lectores de poesía en el mundo y, sobre todo, generar nuevas vías para revalorar este género literario.

“México es rico en tradiciones; muchos poetas de la generación beat, como Ginsberg o Kerouac, lograron parte de sus obras más destacadas a partir de sus vivencias en la capital mexicana. Efraín Huerta, por otro lado, es uno de los grandes poetas de nuestro continente, así como Sor Juana, quien nos liberó de todas las cadenas.

La poesía enfrenta a la institución más grande de todas: el lenguaje. Mi único consejo a los jóvenes poetas es que sean consecuentes, radicales, y que no piensen sólo en remuneraciones económicas a cambio de sus escritos. Es una carrera piramidal, de la tierra nacida de sombra.

 

Rodolfo Enrique Fogwill (Buenos Aires, Argentina, 1941-2010) fue un escritor muy influyente, su obra es considerada fundamental en la literatura argentina de las últimas décadas. Estudió Medicina, Filosofía y Sociología, y ejerció la enseñanza durante un tiempo, de acuerdo con la Agencia Literaria Carmen Balcells.

Se dedicó profesionalmente a la publicidad y el márketing, ámbitos en los que tuvo un notable prestigio (y que dejaron una perceptible huella en sus libros). A los 39 años, después de recibir un importante premio patrocinado por Coca-Cola gracias a su relato “Muchacha punk”, optó por dedicarse de lleno a la escritura.

Autor de poemas, cuentos y novelas, toda su obra se caracteriza por un estilo versátil y muy personal. Desde su propio sello editorial, Tierra Baldía, Fogwill –así se hizo llamar, solo por el apellido– promovió la obra de poetas y narradores hasta entonces desconocidos pero que hoy tienen mucho renombre, como César Aira o los hermanos Osvaldo y Leónidas Lamborghini. A continuación te presentamos uno de sus poemas:

 

 
 Llamado por los malos poetas 
 

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas 
malos. Dos, cien, mil malos poetas 
se necesitan más para que estallen 
las diez mil flores del poema. 
  
Que en ellos viva la poesía, 
la innecesaria, la fútil, la sutil 
poesía imprescindible. O la in- 
versa: la poesía necesaria, 
la prescindible para vivir. 
  
Que florezcan diez maos en el pantano 
y en la barranca un Ele, un Juan, 
un Gelman como elefante entero de cristal roto, 
o un Rojas roto, mendigando 
a la Reina de España. 
  
(Ahora España 
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina, 
y Rey del reino. España es un tablero 
de alfiles politizados y peones 
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego). 
  
Y aquí hay torres de goma, alfiles 
politizados y damas policiales 
vigilando la casa. 
  
A la caza del hombre, 
por hambre, corren todos, saltan 
de la cuadrícula y son comidos. 
  
Todo eso abunda: faltan los poetas, 
los mil, los diez mil malos, cada uno 
armado con su libro de mierda. Faltan, 
sus ensayitos y sus novela en preparación. 
Ah.. y los curricola, 
y sus diez mil applys nos faltan. 
  
No es la muerte del hombre, es una gran ausencia 
humana de malos poetas. Que florezcan 
cien millones de tentativas abortadas, 
relecturas, incordios, 
folios de cartulina, ilustraciones 
de gente amiga, cenas 
con gente amiga, exégesis, escolios, 
tiempo perdido como todo. 
  
Se necesitan poetas gay, poetas 
lesbianas, poetas 
consagrados a la cuestión del género, 
poetas que canten al hambre, al hombre, 
al nombre de su barrio, al arte y a la industria, 
a la estabilidad de las instituciones, 
a la mancha de ozono, al agujero 
de la revolución, al tajo agrio 
de las mujeres, al latido 
inaudible del pentium y a la guerra 
entendida como continuidad de la política, 
del comercio, 
del ocio de escribir. 
  
Se necesitan Betos, Titos, Carlos 
que escriban poemas. Alejandras y Marthas 
que escriban. Nombres para poetas, 
anagramas, seudónimos y contraseñas 
para el chat room del verso se necesitan. 
  
Una poesía aquí del cirujeo en la veredas. 
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones. 
Una poesía de los salones de lectura de versos. 
  
Una poesía por las calles (venid a ver 
los versos por las calles…) 
  
Una poesía cosmopolita (subid a ver 
los versos por la web…). 
  
Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver 
poesía en el pesebre del amor…) 
  
Una poesía explosiva: etarra, ética, 
poéticamente equivocada. 
  
En los papeles, en los canales 
culturales de cable, en las pantallas 
y en los monitores, en las antologías y en revistas 
y en libros y en emisiones clandestinas 
de frecuencia modulada se buscan 
poetas y más malos poetas: 
grandes poetas celebrados pequeños, 
poetas notorios, plumas iluminadas, 
hombres nimios, miméticos, 
deteriorados por el alcohol, 
descerebrados por la droga, 
hipnotizados por el sexo 
idiotizados por el rock, 
odiados, amados por la gente aquí. 
  
En las habitaciones se buscan. 
En un bar, en los flippers, 
en los minutos de descanso de la oficina, 
entre dos clases de gramática, 
en clase media, en barrios 
vigilados se buscan. 
  
¿Habrá en la tropa? 
¿En los balnearios, en los baños 
públicos que han comenzado a construir? 
¿En los certámenes de versos? 
¿En los torneos de minifútbol? 
¿Bajo el sol quieto? 
¿A solas con su lengua? 
¿A solas con una idea repetitiva? 
¿Con gente? 
¿Sin amor? 
  
No es el fin de la historia, es 
el comienzo de la histeria lingual. 
  
Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua. 
Falsifiquemos el deseo: 
Te necesito nene. 
Para empezar te necesito. 
Para necesitar, te pido 
ese minuto de poesía que necesito, necio: 
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema, 
que me acaricies con sus ripios, 
que me turbes la mente con otra idea banal, 
y que me bañes todo con la trivialidad del medio. 
  
Y en medio del camino, en el comienzo 
de la comedia terrenal, quiero vivir 
la necedad y la necesidad 
de un sentimiento falso. 
  
Se necesitan nuevos sentimientos, 
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas 
propuestas para el cambio, causas 
para temer, para tener, 
aquí en el sur. 
  
Y arriba España es un panal 
de hormigas orientales: 
rumanas, tunecinos, 
suecas a la sombra de un Rey. 
  
Riámonos del Rey. 
De su fealdad. 
De su fatalidad. 
De Su Graciosa Realidad. 
La realidad es un ensueño compartido. 
La realidad de España 
es su filosa lengua pronunciando la eñe 
y su mojada espada pronunciando el orden 
del capital y la sintaxis. 
  
¡Ay, lengua: 
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle, 
suturada de chips, y cubre 
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas…!

Bob Dylan ha vuelto a dar un requiebro inesperado. Esta vez, en forma de epopeya. No solo se trata de que en plena crisis mundial por el coronavirus haya publicado por sorpresa Murder Most Foul, la canción más larga de su carrera, sino que en el interior de esos 16 minutos y 55 segundos sonoros se recoge uno de los viajes más complejos a la mente del único músico con el premio Nobel de Literatura. Un viaje al pasado, construido como un relato narrativo y salpicado de impresiones, que arranca en un hecho concreto: el asesinato del presidente John F. Kennedy.

“Fue un día oscuro en Dallas, noviembre de 1963 / El día que vivirá en la infamia”, canta en los dos primeros versos. “Buen día para vivir y buen día para morir”, dice poco después para referirse al abatimiento de Keneddy, “derribado como un perro a plena luz del día”. A partir de la muerte de Kennedy, Bob Dylan comienza un viaje de lo concreto a una elegía impresionista sobre aquel tiempo infame que a él, como a toda una generación, le tocó vivir. Como ser capital de los años sesenta, nada de lo que diga de esos agitados es indiferente.

A diferencia de las canciones de aquella época, ahora en esta nueva composición Dylan habla como una voz narradora omnisciente. No es un diálogo con alguien ni contra nadie. Prima un diálogo interior consigo mismo, al que incluye elementos disonantes de ese tiempo convulso. Es la voz de su memoria, alterada por los flashes de la violencia y la incomprensión. “Era una cuestión de tiempo y el momento era correcto / Tienes deudas impagadas, que hemos venido a cobrar / Te vamos a matar con odio, sin ningún respeto”. Pero también sujetándose a elementos musicales que construyeron esa época, como los Beatles (“ellos llegarán para coger tu mano”, haciendo una referencia a uno de los primeros sencillos que triunfaron en Estados Unidos I Want To Hold Your Hand) y los festivales de Woodstock y Altamont.

Portada de la canción de Bob Dylan.
Portada de la canción de Bob Dylan.
 

Como ya hizo en Highlands -hasta la publicación de Murder Most Foul la composición más larga de su carrera-, la música solo sirve de soporte para el texto de Dylan y no evoluciona a lo largo de la canción. Es un efecto de difícil escucha y anticomercial, haciendo todo el conjunto excesivamente lento y pesado, pero le permite atraer toda la atención del oyente hacia su voz. El músico, con su voz de cobre, busca ser un narrador de su propia memoria. “Saca la cabeza por la ventana; deja que los buenos tiempos pasen”, canta, o más bien recita en esta canción novelada.

El relato se mueve dentro de Dallas, pero es atemporal. Podría ser Dylan andando por esa ciudad donde fue asesinado el presidente Kennedy, pero también podría ser Dylan observando con su voz omnisciente a alguien o incluso a sí mismo. "Cuando estés en Deep Ellum, pon tu dinero en tu zapato / No preguntes qué puede hacer tu país por ti", dice, refiriéndose a Deep Ellum, uno de los barrios más artísticos y vivos de Dallas. A través de este viaje, Dylan por una ciudad que acogió la “infamia” describe la locura de los 60. "Cantante de cara negra, payaso de cara blanca / Mejor no mostrar tus caras después de que se ponga el sol / Arriba en el barrio rojo, tienen policías en el ritmo / Viviendo en una pesadilla en la calle Elm”. La calle Elm es una referencia a la película Pesadilla en Elm Street. Y ese “cantante de cara negra y payaso de cara blanca” podría ser él mismo, cuando, tras la locura contracultural de los sesenta, quiso huir de todo y de todos y se puso otra máscara (una de tantas en el universo Dylan). Fue la época de la Rolling Thunder Revue, cuando Dylan se pintaba la cara de blanco, quiso recuperar el control y dejar de ser un adalid político y social de la modernidad. Cuando buscaba recuperar el romanticismo del directo, esa llama original de los espectáculos primitivos (los minstrels estadounidenses) y más insistió en que todo lo importante pasa en el escenario, no fuera de él. Como dice en el documental sobre esa gira estrenado el año pasado y dirigido por Martin Scorsese: “Cuando alguien lleva una máscara, te dice la verdad. Cuando no la lleva, es poco probable que la diga”.

En Murder Most Foul, Dylan, que siempre habla a través de sus canciones, vuelve a confesar que se salió de todo, siendo como era un embajador del cambio en EE UU. La muerte de Kennedy, como la de Martin Luther Jr y como todos los actos violentos de los sesenta, le indicaron que él podría ser el siguiente. Dylan, al que no muchos le perdonaron que se bajase del barco de las causas políticas, tuvo miedo y, como indican varios biógrafos, se sintió ajeno en esa paranoia. Se cambió de máscara.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

Por tanto, se entienden los siguientes versos de Murder Most Foul. Repleta de impresiones, la canción se pregunta qué hacer ante un mundo que se desmorona por el “asesinato infame”. El narrador desconfía ya de todo. "¿Cuál es la verdad y adónde se fue? / Pregunta a Oswald y Ruby", canta en referencia a los personajes protagonistas de una popular serie de los 70 sobre la muerte de Kennedy. Un tv-show que, como tantos, era pasto de entretenimiento, nada más.

"Tommy, ¿puedes oírme? Soy la reina ácida". Bob sigue citando iconos de los 60 para hablar de una generación que abrazó las drogas y no supo encontrar su lugar. Tommy, ópera rock de The Who, fue de máxima influencia. Tommy era un personaje que tenía gran cantidad de dudas espirituales y no sabía cuál era su verdadero yo. Quizá nadie lo sabía en un tiempo sumido por el dolor y la panonia. Así, en este paseo, saca a relucir reflexiones como salidas del Steinbeck de Las uvas de la ira. "Odio decirle, señor, pero solo los hombres muertos son libres / Envíame un poco de amor; no me digas mentiras / Lanza el arma en la cuneta y sigue caminando".

Si alguno se pregunta por qué Dylan es Nobel de Literatura esta canción da razones. Es un paseo atemporal por "el oscuro Dallas", después del asesinato de Kennedy, pero mientras camina le invaden impresiones de la época. De lo concreto a la memoria. Es una estructura narrativa ambiciosa y llena de cadencia. A medida que el narrador camina, asaltan más versos para volver al detonante del dolor y de esa sensación de pérdida que acompaña a todo el recorrido. "Tengo sangre en mis ojos, tengo sangre en mis oídos / Nunca voy a llegar a la Nueva Frontera / La película de Zapruder que vi la noche anterior / La he visto 33 veces, quizás más / Es vil y engañoso". Abraham Zapruder filmó el paso de Kennedy a través de la plaza Dealey. La película es la única que registró el asesinato casi en su totalidad y es, probablemente, la cinta doméstica más vista y examinada de la historia. Por eso, en el siguiente verso, con más referencias a la época, el narrador Dylan responde. "What's new, pussycat?", canta, haciendo un guiño al debut cinematográfico de Woody Allen, de 1965. Dylan contesta: "¿Qué hay de nuevo Pussycat? Le dije que el alma de una nación ha sido arrancada / Y está comenzando a entrar en una lenta descomposición". 

Después de 10 minutos de viaje (paseo por Dallas y el viaje a su memoria con impresiones), llega a la última parte de la canción. Es quizá la parte más fascinante por cómo la resuelve. Dylan encuentra consuelo en la música. Todo lo que cita (y es muchísimo) es música. Empieza citando a Wolfman Jack, "hablando en lenguas", y le pide que ponga una canción para él. Wolfman Jack fue un disc jockey famoso por su voz grave y por conducir el programa de televisión musical The Midnight Special, referente absoluto de la música popular de EE UU y, por tanto, de ese espíritu joven de intercambio cultural, tolerante y abierto.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

A partir de ese verso, como en una gramola imaginaria o programando el mítico The Midnight Special, pide poner música de muchos. Dylan encuentra en las canciones la respuesta. Emociona ver cómo uno de los músicos más versionados de la historia y más citado por todas las generaciones de artistas muestra tal calibre de agradecimiento en la música de otros. Es algo conocido que Dylan es un oyente voraz y que su pasión musical es su vida. La parte final de este relato sonoro bien podría ser como si estuviera en su célebre programa de radio, Theme time radio hour, un maravilloso espacio locutado por él y en el que cubría las principales ramas de la música estadounidense: blues, hillbilly, jazz, country, gospel, rockabilly... 

En Murder Most Foul, Dylan, cita héroes personales, la mayoría negros, como Etta James, John Lee Hooker, Guitar Slim, Charlie Parker, Oscar Peterson, Nina Simone, Stan Getz, Dickey Betts, Hot Pepper, Thelonious Monk, Nat King Cole, Bud Powell, Jelly Roll Morton, Woody Guthrie, Elvis Presley, Little Richard, Big Bill Broonzy, Miles Davis... También se pone a citar canciones de otros colegas a los que admira y cuyas canciones le parecen que guardan humanidad para combatir la barbarie: The Animals, Nancy Sinatra, Warren Zevon, Queen, Eagles, The Platters... Incluso cita el lema nacional oficial de EE UU: In God We Trust. Un lema que aparece en los dólares y que termina por indicar que todo ese paraguas sonoro va asociado al espíritu de la nación, o viceversa, el alma estadounidense no se puede entender sin la música.

La última gran epopeya de Bob Dylan
 

Pero en el último verso todo gira y se convierte en una crítica al odio y la paranoia de la época. En definitiva, una crítica en un país que "mata en el altar del sol naciente". Sigue pidiendo canciones de consuelo, pero acaba citando The Blood-stained Banner y Murder Most Foul. The Blood-stained Banner es la bandera confederada, símbolo de la involución norteamericana, asociada con el orgullo de la herencia sureña, el mito de la Causa Perdida: el racismo, la esclavitud, la segregación, la supremacía blanca... Y aquí, como enorme letrista, Dylan lleva la canción a nuestra época. La bandera símbolo de la política de Donald Trump. La canción viaja del hecho concreto a todo el pasado de los 60, del que Dylan es parte esencial, y aterriza en la psicología actual de un país.

Trump y The Blood-stained Banner son lo contrario de Kennedy (aún con todos los defectos como político), su Nueva Frontera y el progreso social estadounidense. La Nueva Frontera, citada en la canción con Kennedy, era el eslogan del presidente asesinado. Una visión idealista, donde los valores de la libertad, la igualdad y la justicia ocupaban un lugar destacado. Dylan, que dice en el último verso que “seguimos esperando”, habla del asesinato de su país, EE UU. De un tiempo pasado que ya vivió un asesinato, "un asesinato muy asqueroso". Un Murder Most Foul, tal y como se titula su nueva epopeya, que se cierra con el título de la canción. Es una historia circular. Se reviven los tiempos.

Su recuerdo casi parece un consejo. En el breve comunicado de la nueva canción, Bob Dylan escribe: "Stay safe, stay observant, and may God be with you". "Manteneos a salvo, manteos atentos y que Dios esté con vosotros". Dylan, a lo suyo, pegándose tiros comerciales con esta canción novelada, pero siendo Bob Dylan, el músico que pone decenas de canciones en su propia canción para hallar respuestas y humanidad ante el asesinato de las ilusiones y que hace por pervivir la memoria del siglo XX con el fin de arrojar luz contra la infamia en el siglo XXI. Una epopeya que casi parece también un testamento.

Sunday, 22 March 2020 00:00

La poesía contra el coronavirus

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«Un poeta debe ser más útil que ningún ciudadano de su tribu». Este verso de José Ángel Valente podría dar sentido al Día Mundial de la Poesía 2020, en el que las palabras deben conjurar todo su poder benéfico, porque el mundo está bajo una peligrosa pandemia.

Los versos deben dar consuelo y contagiar emoción, como siempre hicieron a lo largo de la historia, pero con más motivo. Porque toda España sale a las ventanas cada tarde y está un corazón detrás de cada rostro, está una historia personal que rebosa por los ojos abriendo los cristales. Pronto todos tendremos amigos o familiares afectados por la epidemia. Hay miedo y hay dolor. Los vecinos aplaudimos, mostramos con las manos cómo late una ciudad de palmas cuya música llega más lejos y más alto que las azoteas de nuestra incertidumbre. Y la cultura es la poesía que suena con ese pulso, corazón adentro.

Hemos pedido a un puñado de poetas que nos ayuden a llevar a los lectores un reflejo de todo eso. Hemos pedido unos versos de humanidad, sufrimiento y esperanza, porque también los poetas y los versos están confinados. Les hemos solicitado que liberen sus palabras por el balcón de ABC para llegar a los lectores, para convertir el periódico en la hoja volandera de sus voces y así llegar a ver todo lo que compartimos en el espejo de sus versos.

César Antonio Molina, Luis García Montero, Clara Janés, Loreto Sesma, Pablo García Casado, Fernando Beltrán y Diego Doncel han sido muy generosos, como puede leerse en estas páginas. Poemas inéditos, escritos pensando de manera solidaria en lo que todos estamos viviendo y en lo que todos vemos morir.

Aquí han reunido una terrible visión de las certidumbres que se desmoronan, el tesoro de la conciencia cultivada que ilumina esta mala hora, una escena de repartidor, una invocación al mar para un milagro, la cadena infinita del desvelo de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, el aleteo del haiku sobre un árbol y un mendigo, o el asombro juvenil frente a la música de los balcones.

Sólo son palabras, sólo son poemas, pero déjenlos vivir en este día cerca de sus corazones. Y ya no preguntemos con Hölderlin: ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?

 

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La libertad de los condicionales

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Si alguna vez el miedo inevitable,

te cerrara los ojos,

procura cultivar en tu conciencia

algo digno de verse.

.

Si alguna vez la noche te persigue,

a lo largo del día,

piensa que cada sombra es un comienzo

y amanecer tan sólo una costumbre.

.

Si aprendes a vivir en las palabras,

llamarás a la puerta

de lo que ha sido tuyo en el silencio:

un todavía, un no, el humo blanco.

.

Si la desesperanza es lluvia y es ciudad,

prefiero caminar a ser ventana.

Bajo un paraguas busco

la libertad de los condicionales.

.

Luis García Montero

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Un país enfermo

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¿Qué fueron de aquellos,

los mejores años de nuestra vida?

La melancolía es la pérdida de la

capacidad de amar.

Consuelo nombrando lo inconsolable.

Siempre hemos llorado sobre las antiguas ruinas,

y ahora ya sobre las nuestras propias. Esperanza,

siempre la esperanza engullendo nuestra desesperación.

Nuestros grandes debates teóricos, ahora

se consumen en la domesticidad.

Y los culpables del mal somos nosotros mismos

que hemos aullado para asustar a los ángeles pacientes.

¡Corramos! El viejo mundo se derrumba como las

fachadas en las películas mudas de Keaton.

¡Corramos sin a dónde! Incluso fuimos más ingenuos

que el Eclesiastés. ¡Ojalá pudiéramos purificarnos

con incienso!¡Querer volver a ser libres! ¡Querer volver

a ser uno mismo! Enfermamos porque somos

un pueblo que es un tormento para sí mismo.

¡Qué infortunio nuestro inconformismo!

Y ahora el Destino viene a hacerse un selfie

con nosotros. «¡Sonreid!», nos grita, pero aún nos

quedan más odios y ofensas que descargar.

¡Querer ser libres cuando lo éramos!

¡Querer ser felices cuando lo éramos!

Non é lo steso moriré che

parlare della morte.

¿Por qué inventamos desdichas mayores

que nuestras fortunas?

¿Qué fueron de aquellos,

los mejores años de nuestra vida?

.

. César Antonio Molina

. Poema escrito para este día y en

. las circunstancias que estamos viviendo

.

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Haikus

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La primavera aquí,

epidemia del árbol.

Primeros brotes

…..

Los mendigos aún,

vacunados de todo,

estirando sus manos

….

Azules de Murillo.

Ahora entiendo la peste

de tu luz

….

Se cruzan en la acera

tapándose la boca.

Nadie miente

….

Los pulmones,

alas rotas del pecho,

se detienen de pronto

.

. Fernando Beltrán

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Monólogo ante el mar

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¿Más allá de la terraza, el mar parece una reproducción del mar

en la página publicitaria de una agencia turística.

Es tan inmenso que ni siquiera tiene horizonte,

tan azul que ni siquiera resulta real,

está tan en calma que parece una imagen manipulada

por algún programa informático.

Lo veo desde esta cafetería donde te estoy esperando.

En el sitio de siempre.

Con el corazón demasiado oscuro y demasiado miserable.

Desde que te has ido, soy un ser a la deriva.

Converso contigo como una forma de conversar con mis fantasmas.

He descubierto dentro de mí otros hombres que nunca pensé tener,

otras dimensiones mías que me resultan ajenas.

He descubierto mi confusión.

El tiempo se deshace como dos cubos de hielo

en ese vaso de whisky del que nunca beberás.

El mundo es este cliente extranjero con una camisa

de flores al que ya nunca vas a poder oír.

Te esperamos todos en esta cafetería, en nuestra casa,

en los senderos que nos ha gustado pasear contigo.

Esperamos que hagas caer la costra de tus heridas,

que abandones el sudario sobre el polvo, que enciendas

tus cenizas y salgas a los focos del amanecer.

Por algún sitio vuelves pero es un sitio que ignoramos.

Demasiado débil tal vez, tan perdido como nosotros.

Tu cuerpo anda por el asfalto de la nada hasta aparecer en la lejanía.

Tu corazón camina por la memoria de nuestro corazón.

Tal vez solo seas eso: imágenes, sentimientos, sueños, un duelo interminable.

Con las manos vacías te hacemos vivir.

La naturaleza, tan cruel contigo, no debe ya parecerte estéril.

Te espero en esta cita frente a la playa, frente a los veranos.

El sol empieza a levantarse, es hora de resucitar.

.

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. Diego Doncel

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Corona de Amor

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A todos aquellos...

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Todavía te veo

acercándote a mi puerta

con tu mano mágica

pulcra y enguantada…

¿Qué me dejas

a un metro del umbral?

Garbanzos, zanahorias,

arroz…

Tu sonrisa escapa

a la máscara,

es más luminosa

que el arco iris.

Luego me llamas:

-Hay que hacerlo así- dices-;

Si necesitas más,

mañana más.

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Clara Janés

17 de marzo de 2020

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Mamas & papas

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Madres y padres atónitos y asustados delante de una ecografía. Madres y padres que midieron los metros cuadrados de la casa, que se mudaron a una más grande, hicieron obra y pintaron de azul el dormitorio. El mejor, el orientado al este. Madres y padres que sudaron cargando el maletero con el carro, el maxicosi, la minicuna, el esterilizador de biberones. Que compraron toallitas de culo en Prenatal, toallitas de jabón neutro con Aloe Vera, a cuatro euros el paquete de cien. Que contrataron detectives para obtener plaza en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, que amenazaron al director con ir a la prensa y a los tribunales. Que escucharon con pavor que su hijo estaba cuatro puntos por debajo del percentil. Madres que cambiaron tacón por zapato plano, padres que guardaron en el trastero sus comics y sus revistas pornográficas. Que engordaron y envejecieron y se volvieron repugnantes para sí mismos, mientras su hijo crecía fuerte, limpio y brillante como una mañana de verano. Inglés, baloncesto, equitación, toda clase de artefactos electrónicos que él destrozaba, perdía o simplemente abandonaba en el fondo de las estanterías. Detrás de una colección de libros infantiles que nunca leerá, que donarán a Cáritas para otros niños que tampoco leerán. Madres y padres que confiaron ciega e inútilmente en el control parental de internet, que sufren los rigores de la moda juvenil, los pantalones estrechos, las camisetas, los tatuajes en el hombro, la nuca y el pubis. Que reiniciaron su actividad deportiva, ya sin ganas, con las rodillas rotas, la espalda doblada, que siguen con amarga obediencia los gritos del entrenador personal. Que duermen mal por las noches, que se levantan de madrugada y miran a su hijo dormir como un bebé, un tipo cuyos pies sobresalen ya de la cama. Madres y padres que hablan a las seis de la mañana de lo mismo que hablaron, treinta años antes, sus padres y sus madres. Que tampoco duermen a esta hora, pensando en ellos.

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. Pablo García Casado

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Tras la geometría de una puerta

se construye la muralla de la trinchera,

como ese renglón que indica

dónde empieza la siguiente historia.

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El tiempo se multiplica en las horas vacías,

la vida cambia en la exactitud del momento.

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Hoy alguien aprendió a ser,

además de padres,

malabaristas

y se dibujan imposibles del imaginario

en el hogar donde ayer solo éramos nómadas.

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La tierra seca no se riega con luz y lágrima

sino con la caricia del aplauso

y por eso las ventanas perfuman primaveras.

.

Algunos besos se ponen a prueba

bajo la lumbre constante de un mismo techo,

las rutinas ya no suavizan el roce de los cuerpos

que ahora demuestran ser seda o cerilla.

.

No sabemos nada del tacto

si pensamos que un abrazo

es cuestión de piel.

.

La soledad entiende de los ecos del silencio,

la edad es la circunferencia de la vida

que siempre vuelve

al origen

por eso hoy mis manos también serán las tuyas.

.

En la noche silenciada

alguien empieza a cantar

y al asomarme al balcón

sé que esas voces

algún día

volverán también a ser flores.

.

. Loreto Sesma

Sunday, 15 March 2020 00:00

La poesía como rescate de las lenguas indígenas

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Las mujeres indígenas también construyeron el mundo

En este texto ponemos en valor la importante contribución de las mujeres en el mantenimiento y la trasmisión de la lengua, la cultura y las formas de vida de los pueblos originarios, especialmente a través de la poesía.

Yo’o inkáyu… nchéé
Nchii kuú nuú kua’an kue nivi yatá
Yo’ó náá ‘ín yuaa kani ñaa kunuyi
Ra kutañuu nuu xandú tsanaá…

Aquí estoy... buscando el camino

de mis ancestros
traigo conmigo un hilo largo para tejer
mi ombligo antiguo…

Yo´ó inkáyu
Celerina Patricia Sánchez

Uno

“¿Y las mujeres indígenas no construyeron el mundo?” Escuché esta interpelación hace algún tiempo, de la voz de Lorena Cabnal, defensora comunitaria del pueblo maya-xinca, en una conferencia titulada “Epistemología feminista comunitaria, para interpretar el continuum histórico de las violencias contra las mujeres, en Abya Yala”, en la Universidad Iberoamericana. Mi reflexión inmediata fue reunir los aportes que cada mujer indígena ha legado al mundo. Pensé en las mujeres forjadoras de cantos como María Sabina; en las Mujeres Zapatistas; en la Comandanta Ramona; en María de Jesús Preciado, Marichuy. Pensé en las Mujeres-poetas en lenguas originarias que están construyendo nuevas formas de ver y expresar la realidad. Pensé en el largo camino que las ha llevado a visibilizarse socialmente a través de sus obras y su activismo en la defensa de sus comunidades y sus pueblos indígenas.

La poesía ha sido libertad, resistencia, esperanza, fuerza. Ha sido mi voz para afirmar: ¡Aquí estoy!, expresa Celerina Patricia Sánchez, escritora en lengua tu’un savi/mixteco, una de las lenguas más habladas en los territorios de Oaxaca, Guerrero y Puebla. Una de lenguas originarias de cientos de migrantes que han cruzado fronteras para trasladarse a los campos de cultivo de fresa en San Quintín, Baja California, o emplearse en los centros urbanos como la Ciudad de México o Nueva York. El tu’un savi es “la lengua de la lluvia” y tiene más de 80 variantes, una enorme y compleja riqueza lingüística.

La resistencia de los pueblos indígenas frente a la homogeneización de las políticas del capitalismo, se presenta como un movimiento social que defiende sus diferencias, sus singularidades locales y regionales y sus particularidades étnicas. Y han sido las mujeres indígenas organizadas quienes han destacado planteando sus propios foros de discusión en torno a las demandas de sus derechos. El derecho a la lengua y su ejercicio como tal ha estado presente desde hace varias décadas en la búsqueda de su reconocimiento jurídico en todas las esferas sociales, económicas, políticas y culturales. Si bien la lengua originaria es uno de los elementos identitarios de las comunidades y pueblos indígenas, su uso no se restringe a lo comunitario ni a una oralidad intraducible. La oralidad y la escritura no se contraponen, coexisten y se enriquecen mutuamente. La búsqueda por recuperar narrativas en sus propios términos, ha sido una constante en la poesía escrita por mujeres indígenas. Palabras nuevas que han resignificado su historia, su origen y su destino.

Ná ndakee tu’ún
ñaa ingá nuu koo nda’aví yutu
¡tu’úngo kuí!
ñaa chíká va’áná
nuú soló ñu’ún…
ra nikitsa’á yoo tsi kuía nuú tavía
tono tiu aa tono ita
naaá ndakií tsí ta ‘ín ta ‘ín too savi
ri kuía tsi yoo naa tavago ñáa
ra kótó ñaa tono sá’á kue naá tsana’á
Que salga la palabra

cobijada por la sombra
¡nuestra palabra!
guardada bajo el vientre
de la tierra…
es tiempo de hacer que brote
como la milpa o la flor
que despiertan en cada gota de lluvia
es tiempo de desenterrarla y darle
vida como hicieron los ancestros

Celerina Patricia Sánchez (Inní Ichí, p. 43)

Dos

Las mujeres indígenas son el pilar en la transmisión de la lengua: abuelas y madres que entonan arrullos de protección a sus hijos; que relatan la historia de las comunidades; que trasmiten los conocimientos de las plantas medicinales o del arte culinario. Son también ellas quienes se encargan de los rezos ―desde el nacimiento hasta la muerte y aún en la celebración de la fiesta de muertos. De los rituales agrícolas ―desde la siembra y la cosecha de maíz. El uso de su lengua es reflejo de una fuerte resistencia cultural. La vida cotidiana, al igual que la memoria ancestral, representan no sólo la tradición oral, sino que son fuente de la creación literaria actual.

Celerina Patricia Sánchez (Mesón de Guadalupe, San Juan Mixtepec, Juxtlahuaca, Oax., 1967) en su primer poemario Inní Ichí /Esencia del camino (Pluralia, 2013), explora el recorrido cíclico de la vida de las mujeres ñuu savi. El “camino”, como es traducida la palabra “Ichí” al español, significa para la cultura ñuu savi la esencia del cuerpo material que no se puede separar del espiritual, de ahí el extraordinario poema “Káku ta’an” / “nacimiento dual”:

Káku ta’an

Ta nikáku
nikaku ndií
nchaa saán tsiká tsián
yee kii ñaa ntsiniy

aa kuú mee
                       aa kuú mií
ka’án ñaa kuú míí
                      ra vaasa…
                      ri mee kuú
ndakaniniyu aa ndakanini mií
kue ndaa xini
tsiká tsián saánso
nchii nikúso kua’ányu
nuú yavi
nuú yuku
nuú kaa kue ita
                                iká inkaí tsi mee…
yee kíí ñaa ndakatu’un nuí
nchiiki ku’úngo… ra mitu’un kacha
manchia naa ndi’í ichigo…
    

Nacimiento dual

Cuando nací
nació mi muerte
desde entonces camino con ella
hay días que no sé
¿Quién soy?
            ¿Soy yo o ella?
pienso que es ella
             pero no…
                           soy yo
mi pensamiento es mío o de ella es mi pensamiento
mi mente está confusa
mi andar con ella es siempre
donde quiera que vaya
en el mercado
en el monte
en flores
           ella está ahí…
                        conmigo
hay días que le pregunto
cuándo partiremos… ella sólo contesta
cuando se termine nuestro camino…

Celerina Patricia emigró desde muy jovencita a la ciudad de México, para trabajar en el servicio doméstico y ayudarse a pagar sus estudios. Se formó en lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Incursionó como narradora oral en 1993 y como poeta en 1997. Ha tenido una permanente participación en foros, encuentros, talleres literarios, así como en radios comunitarias. Ha sido becaria y tutora para jóvenes creadores en lenguas indígenas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). También destaca su labor como activista en derechos humanos a través de NOTIMIA, agencia de noticias de mujeres indígenas y afrodescendientes que promueve los procesos organizativos desde las comunidades y pueblos y en diversas lenguas originarias.

Sus poemas se han publicado en diversas antologías, como Flor de siete pétalos (2019), publicada por una editorial independiente que organizó un poetón en la explanada de Bellas Artes, en apoyo al Concejo Indígena de Gobierno en 2018. Ediciones del espejo somosreunió en esta antología siete lenguas: mixteco, totonaco, náhuatl, zapoteco, zoque, tseltal y tsotil, en las voces de la ya mencionada Celerina Patricia Sánchez, Cruz Alejandra Lucas Juárez, Araceli Tecolapa, Irma Pineda, Ruperta Bautista y Adriana López.

Su más reciente material es Natsiká (Ediciones Lirio / CIESAS, 2019), un audiolibro donde la acompaña el músico Víctor Gally. Se trata de una propuesta novedosa de fusión poética (tu’un savi/español) y blues. La ilustración está inspirada en el Códice Nuttal, uno de los más representativos de la cultura mixteca. Esta poeta ha logrado reposicionar su lengua en el contexto de las literaturas mexicanas escritas por mujeres indígenas.

Tres

Las mujeres indígenas también construyeron el mundo. Han logrado articular sus voces y hacer de la palabra, de su poesía una herramienta para visibilizarse socialmente y ser las protagonistas de su propia historia, como escritoras en sus lenguas originarias. Son doblemente creadoras, al producir obras paralelas en dos idiomas, en dos estructuras de pensamientos; al traducir su mundo y entablar un diálogo intercultural entre sus lenguas y el español. Han ido transitando sus propios procesos identitarios en dinámicas de migración y transculturación que se ven reflejados en sus obras.

La poesía escrita por mujeres, como Celerina Patricia Sánchez, aporta una estética particular al mundo de las letras. Si bien en la literatura indígena está presente la cosmovisión de sus comunidades, para el caso ñuu savi, es una voz femenina la que enuncia con singularidad este mundo. Y resignifica el papel de las mujeres-rezanderas, mujeres-curanderas y mujeres-tejedoras, colocándolas en la justa dimensión que tiene su función espiritual dentro de su comunidad.

La nómina de mujeres poetas en lenguas originarias va en aumento, así como la fuerza de su palabra y el alto compromiso social con sus comunidades y pueblos indígenas, particularmente en el caso de las mujeres poetas del sureste mexicano, cuya poesía es beligerante frente a la violencia que ejerce el Estado en contra de sus comunidades. Frente al despojo de sus territorios y sus recursos naturales, la palabra, su palabra, se convierte en un acto de resistencia.

 
Foto:
Con el propósito de reconocer la aportación de la poeta Minerva Margarita Villarreal a las Letras, las Humanidades y la docencia, la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura, la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, convocan al

PREMIO IBEROAMERICANO DE POESÍA MINERVA MARGARITA VILLARREAL 2020

BASES

1.Podrán participar poetas y escritores (as) de Iberoamérica, cualquiera que sea su país de residencia, con un libro inédito escrito en idioma español, con una extensión mínima de 60 cuartillas y máxima de 80. Cada autor podrá presentar un solo título.

2. No podrán participar en la presente convocatoria:

a) Trabajadoras y trabajadores de cualquiera de las instituciones convocantes. Esto incluye a las personas que ingresen o dejen de laborar en estos organismos en cualquier momento del proceso del concurso.

b) Familiares, de hasta segundo grado, que laboren en las instituciones convocantes

c) Obras que se encuentren participando en otros concursos nacionales o internacionales.

3. Los trabajos deberán presentarse escritos en computadora, por triplicado, tipografía Times New Roman, en doce puntos, a doble espacio, tamaño carta, sin imágenes, firmados con seudónimo, impresos por una sola cara y debidamente engargolados.

4. Adjunto al trabajo incluir una plica en un sobre cerrado, identificado con el nombre de la obra y el seudónimo; dentro del sobre incluir una hoja con el nombre, domicilio, número de teléfono fijo, número de celular y dirección de correo electrónico, así como una breve ficha curricular del participante.

5. Las obras deberán ser enviadas en número de 4 tantos a:

Centro Cultural Universitario Colegio Civil, calle Colegio Civil S/N, entre 5 de Mayo y Washington, Centro de Monterrey, Nuevo León, C. P. 64000.

6. La fecha de admisión de las obras se abre a partir de la publicación de la presente convocatoria y se cierra el viernes 31 de marzo del 2020. Se tomará en cuenta la fecha de envío que conste en el matasellos y que lleguen hasta el 3 de abril del 2020. 

7. El jurado estará conformado por tres personas de renombre en la literatura nacional e internacional. El premio será otorgado por mayoría de votos y no podrá ser divididos ni declarado desierto.

8. El fallo del jurado se dará a conocer el jueves 30 de abril del año en curso, y la ceremonia de premiación se realizará dentro de las actividades del Festival Alfonsino, a realizarse en Monterrey, Nuevo León, del 14 al 31 de mayo del presente año.

9. El ganador o ganadora recibirá la cantidad de $300,000.00 (trescientos mil pesos 00/100 M.N.), diploma y la publicación del libro en la Editorial Universitaria y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El premio es único e indivisible.

10. Los organizadores cubrirán los gastos de transporte, hospedaje y alimentación de quien resulte ganador para que asista a la ceremonia de premiación en Monterrey, Nuevo León, en fecha por definir.

11. Cualquier situación no prevista en la presente convocatoria será resuelta por el Comité Organizador, conformado por un miembro de cada institución convocante.

12. La participación en este premio implica de forma automática la plena y total aceptación de las bases.

Para mayores informes comunicarse a la coordinación de Actividades Literarias de la Secretaría de Extensión y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, tel. (81) 13404350 y This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Nadie que venga a estas tierras puede escapar a la seducción o al espanto de nuestros volcanes. Ellos han dominado la representación de Centroamérica como un lugar donde no faltan alzamientos y erupciones. Arrojado entre dos mares, el istmo centroamericano es uno de los sitios más hermosos del mundo, en donde nace un irrefrenable deseo de volar, lejos. 

Hace poco menos de dos siglos fue una federación de cinco países —Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica—, un poco más grande en extensión que España. Veinte años de guerras intestinas terminaron descuartizándola. No debió ser fácil reunir tanta torpeza y tanto rencor. En lo sucesivo, ser centro­americano se convirtió en una manera peculiar de ser y no ser.
Nuestra historia es un largo río que arrastramos como una sábana sucia. Así lo han cantado nuestros poetas. Ellos son nuestros verdaderos próceres, y sus cabezas debieran ser esculpidas en la cima de los volcanes para que sean admirados y recordados por siempre jamás.

La literatura es un camino sembrado de malentendidos. Hace algún tiempo, en el curso de una plática de tragos, un buen amigo extranjero, gran conocedor de la historia de la región, me dijo que lo más atractivo de Centroamérica son su destino trágico y sus ruinas. Después de escuchar mis alegatos a favor de nuestras letras, terminó concediendo que en esta región existen tres o cuatro obras maestras. Desafortunadamente, nadie sabe cuáles son.

Rondas más tarde nació una lista: Los raros, de Rubén Darío; El señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias; Sobre el ángel y el hombre, de Claudia Lars; El tiempo principia en Xibalbá, de Luis de Lión; a la que se agregaron, entre exclamaciones, La insurrección solitaria, de Martínez Rivas; El hombre que parecía un caballo, de Arévalo Martínez; La ruta de su evasión, de Yolanda Oreamuno… Ser “nadie” fuera de su parcela es la leyenda que envuelve a casi todos.

Desde hace varios años vengo participando en mesas sobre literatura centroamericana, en universidades y ferias del libro, que a menudo desembocan en torneos de lamentos sobre el desconocimiento que impera, dentro y fuera de nuestras fronteras, sobre la literatura del istmo. Sí. No hay duda de que en el mundo hay injusticia. Nadie se escapa. Tarde o temprano, dijo un displicente y descarnado Borges, “todos caminamos hacia el anonimato”. Luego añadió: “Solo los mediocres llegan un poco antes”.

La buena literatura, digámoslo, es poco menos que un milagro. Escribir novelas, cuentos y poemas es un trabajo de chiflados. Es así en la China y en los “shithole countries”, como nos llaman en la Casa Blanca. Además de un pésimo negocio. Casi nadie, en el mundo, vive de eso. Como cualquier súbdito del mercado, vendemos nuestra fuerza de trabajo en actividades tales como la docencia, el periodismo, las comunicaciones y la publicidad para llevar el pan a nuestra mesa. Son las reglas. Las aceptamos o salimos del juego. Todo ese rollo del desconocimiento y la incomprensión solo mueve a risa.

La literatura es una actividad ardua y no particularmente placentera. Centroamérica es un espinoso y hermoso lugar. Con todo, la zona geográfica o el país desde donde se escribe es lo menos importante. Algunas de las mejores obras centroamericanas se han escrito, o se están escribiendo, lejos de estos límites. Otras, especialmente en poesía, ni siquiera en español. A fin de cuentas, uno escribe desde una mesa de trabajo ubicada en un barrio y en una calle en particular.

Felizmente, la literatura centroamericana de nuestros días y nuestras noches vive un buen momento. No se mide por el volumen de los ingresos que perciben los autores, ni por el número de menciones que registra Google Alert, sino por sus personajes —transgresores, perversos, viciosos, propios de países de mierda—. Migrantes alucinados que malviven atascados en sus recuerdos. Indígenas atrapados en la pesadilla del progreso. Héroes de guerra que piden limosna en las bocacalles. Homosexuales, lesbianas y travestis que derriban fronteras sexuales. Fríos fantasmas que regresan a agonizar en cuartos de baño. Mujeres desesperadas dispuestas a cortar en trozos a su propia madre. Entre las ruinas de cien guerras, a la sombra de los volcanes, se forman remolinos que arrastran ceniza de caña, residuos biosanitarios y latas de cerveza.

Fue Borges también quien dijo que dar con la voz de un personaje no es solo un logro técnico. Equivale a descubrir un destino.

En estos shithole countries estamos dispuestos a correr todos los riesgos y a experimentar todas las zozobras para dar con ese lenguaje literario que posea la espontaneidad y el brillo de nuestro deslumbrante lenguaje oral. Un lenguaje que le dé forma, sustancia e impulso a obras híbridas, periféricas que quizá no encontrarán espacio en una industria editorial diseñada para convertir hasta las disidencias más provocadoras en marcas comerciales.

 

Miguel Huezo Mixco (El Salvador) es escritor. Su publicación más reciente es ‘Días del Olimpo’ (Alfaguara, 2019).

Presentamos dos poemas de Luis Mallarino (Colombia, 1986), ganador del Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2020. Mallarino es poeta y narrador. Premio distrital libro de narrativa, ciudad de Barranquilla, 2017. Tercer lugar, concurso nacional de poesía Casa Silva, 2016. Tres veces ganador del concurso nacional de cuento infantil Comfamiliar Atlántico (2011, 2013 y 2014). Premio distrital libro de poesía, ciudad de Barranquilla, 2013. Segundo lugar, concurso nacional de poesía Andrés Barbosa Vivas, 2011. Mención de honor, concurso nacional de cuento de la Universidad Metropolitana, 2015. Mención en el concurso nacional de poesía “Isaías Gamboa”, 2005. Ha publicado, para adultos, Toda la lluvia era nuestra (2018), libro de relatos. Y, para público infantil: El abominable monstruo devorador de papel higiénico (2011); La venganza del salchichón cervecero (2013); y Tarzán contra Papá Noel (2014). 

 

CASOS DE LA VIDA REAL

 

El mejor músico de mi generación

consiguió empleo en un call-center

—turno de noche—.

De sus diademas brota

el ruido de las hachas medievales,

la canción imaginaria de los australopitecos,

la tos de los enfermos de América Latina,

el último discurso de Salvador Allende

y un verso inexplicable de León de Greiff.

Del otro lado de la línea

un gringo furibundo se rasga las vestiduras

—discuten en La mayor

soledad—.

 

El más cercano a Cristo de mi generación

trabaja clandestino matando caimanes;

las pieles son enviadas a Tailandia por barco

y también por barco llegan los salarios,

por eso tardan tanto, dicen los jefes.

 

El mejor poeta de mi generación

fue internado en un hospital psiquiátrico.

Enfermeras armadas con jeringas y ungüentos

lo atormentan.

Cada vez que tiene un verso entre labios

lo hacen tragar su medicina

y el verso.

 

El mejor matemático, flaco y desgarbado,

—el número pi está errado, me dijo un día—

se hizo instructor de gimnasio

no se sabe cómo.

 

El mejor narrador que conocí

dicta clases de ética en Tubará,

sin ética alguna,

con una profunda debilidad

hacia las niñas que se escarban

los muslos bajo la falda.

 

El mejor preparador de jugos de naranja,

catorce años después,

sigue preparando jugos de naranja

en una choza fúnebre.

El sueño de convertirse en multinacional

quedó en el saco de las frutas podridas.

 

La mejor humorista que conocí

murió en la absoluta miseria

(el cuerpo lleno de catástrofes,

la dentadura triste,

el rostro hecho de pánico y soledad).

La muerte sonrió.

 

 

UN POCO DE SOMBRA Y UN BESO

 

Ayer descubrí que mi vecino

es vendedor de aguacates.

 

Lo vi salir al amanecer

con su disfraz de árbol encantado

y no pude ocultar el asombro:

la palangana enorme

sobre la cabeza florecida,

el tronco firme,

las sandalias vueltas raíces.

 

Nunca antes había visto

a un vendedor de aguacates

salir de una casa

—de su propia casa—.

He vivido,

no sé cuántos meses, a su lado.

 

De tanto verlos calle arriba

creí que vivían, plantación adentro,

junto al árbol que los vio nacer,

y que dormían entre los frutos caídos

como otro fruto caído.

 

Ahora sé que están entre nosotros

ocultos, como agentes secretos

de un estado fallido.

 

Antes de partir

deja caer sobre su pequeña

un poco de sombra y un beso;

ella agita su mano hasta que él

es solo un ramaje difuso

al borde del camino.

 

Una corriente de aire

lo estremece a lo lejos,

lo tambalea, y

yo me pregunto,

cuántos aguacates habrá que vender

para tener derecho al paraíso.

 

En ese momento

ella me descubre y sonríe

—le calculo un año y medio o dos

sobre el mundo—.

Su padre se ha ido,

y ella ríe.

 

Quizá piensa en lo ridículo que me veo

sin palangana y sin raíces.

BAILES INCOMPRENSIBLES EN CAJEROS nocturnos. Despliegues pirotécnicos ilegales. Land-art, obras terrestres como bizarros artefactos alienígenas esparcidos en Parques Estatales. Allana hogares, pero en vez de robar, deja artefactos poético-terroristas. Secuestra a alguien y hazlo feliz.

Elige a alguien al azar y convencerlo de ser heredero de una inmensa, inútil y asombrosa fortuna —digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección de manuscritos alquímicos. Al final terminará por darse cuenta de que por unos momentos ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás conducido a buscar como resultado una forma más intensa de existencia. 

Atornillar placas conmemorativas de bronce en lugares (públicos o privados) donde has experimentado una revelación o tenido una experiencia sexual particularmente satisfactoria.

 

 
 Andar desnudo por una señal.

Organiza una huelga en tu escuela o lugar de trabajo bajo las bases de que aquello no satisface tus necesidades de indolencia y belleza espiritual.

El arte del graffiti prestó cierta gracia a los feos subterráneos del metro y a los rígidos monumentos públicos; el TP también puede ser creado para lugares públicos: poemas garabateados en los lavabos del juzgado, pequeños fetiches abandonados en parques y restaurantes, arte en fotocopias bajo el limpiaparabrisas de los coches estacionados, Consignas en Letras Grandes pegadas por las paredes de los parques, cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o al azar (fraude postal), retransmisiones piratas de radio, cemento fresco…

 

 

La reacción o choque-estético de la audiencia producida por el TP han de ser al menos tan intensos como la emoción que acompaña al terror; poderosos disgusto, excitación sexual, rotura intuitiva repentina, asombro supersticioso, angustia dadaesca, no importa si el TP va dirigido a una persona o a varias, no importa si va firmado o es anónimo, si no cambia la vida de alguien (además de la del artista), habrá fallado.

TP es un acto en el Teatro de la Crueldad que no tiene escenario, ni filas, ni asientos, ni boletos ni muros. A fin de que funcione en absoluto, TP debe estar categóricamente divorciado de toda estructura convencional de consumo de arte (galerías, publicaciones, medios). Incluso las tácticas de guerrilla Situacionista de teatro callejero resultan ya conocidas y previsibles.

Una seducción exquisita —conducida no sólo por la causa de la mutua satisfacción sino también como acto consciente en una vida deliberadamente bella— puede ser el TP definitivo. El terrorista Pse comporta como un estafador cuyo objetivo no es el dinero sino el CAMBIO.

No hagas TP para otros artistas, hazlo para gente que no se percate (al menos por un momento) en que lo que has hecho es arte.

Evita las categorías artísticas reconocibles, evita la política, no te quedes a discutir, no seas sentimental; sé implacable, arriésgate, vandaliza sólo en lo que debe ser desfigurado, haz algo que los niños puedan recordar toda la vida —pero no seas espontáneo a menos que la Musa del TP te posea.

Vístete. Deja un nombre falso. Sé legendario. El mejor TP está contra la ley, pero que no te atrapen. Arte como crimen; crimen como arte.

Hakim Bey es el seudónimo de Peter Lamborn Wilson (n. Nueva York, 1945). Es un escritor, ensayista y poeta estadounidense que se describe a sí mismo como “anarquista ontológico” y sufí. Hakim Bey significa “El Señor Juez” en turco. Se hizo famoso en 1990 con su obra Zona temporalmente autónoma. Se lo asocia con las tendencias anarquistas de la anarquía postizquierda y el anarcoindividualismo, aunque también reconoce simpatía hacia la IWW.1 Algunos escritores lo consideran el padre ideológico de los hackers.

 

Patti Smith compuso un poema dedicado a Greta Thunberg para celebrar el cumpleaños 17 de la activista. La autora elogia la labor de la adolescente para salvar el planeta.

Los 12 versos que componen este literario regalo fueron compartidos por la artista en su cuenta de Instagram donde adjuntó una fotografía de Thunberg al texto.

Destaca el altruismo de la joven y su valentía para posicionarse en una situación de conflicto de gran magnitud.

This is

Greta Thunberg, turning
seventeen today, asking
for no accolade, no gifts,
save we not be neutral.
The Earth knows its kind,
just as all deities, just as
animals and the healing
spring. Happy birthday
to Greta, who stood today,
as every Friday, refusing
to be neutral.

Esta es

Greta Thunberg cambiando
a diecisiete hoy, pidiendo
no un premio, ni regalos,
sólo que no seamos neutrales.
La Tierra sabe quién es,
como todas las deidades, como
los animales y la sanadora
primavera. Feliz cumpleaños
a Greta, quien hoy se levanta,
como cada viernes, negándose
a ser neutral.

(Traducción: Juan Ibarra)

 

 

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