Alumnas víctimas de la violencia de género rechazan campaña de la UNAM "sin denuncia formal no hay avance legal"

“Sin denuncia formal no hay avance legal”, dice la última campaña promovida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contra la violencia de género en la comunidad universitaria. En varios videos difundidos a través de las redes sociales de la universidad, dos chicas y dos chicos hablan a cámara sobre los mecanismos y lugares que existen en la Universidad para denunciar el acoso y el abuso. “No estamos solas”, dicen los y las protagonistas, en un claro guiño al movimiento feminista.

La mayoría de reacciones en redes a esta publicidad han sido negativas. Los comentarios critican la irresponsabilidad que supone poner en boca de dos hombres un problema que afecta principalmente a las mujeres de la comunidad universitaria, depositando en las víctimas el peso del combate a la violencia de género. “Creo que no se trata de pedir que las alumnas trabajen y se encarguen de las cuestiones de violencia de la Universidad”, dice Amaranta, alumna de la Filosofía y Letras, quien prefiere no dar su nombre completo.

“Advierte a las víctimas de que su acceso a la justicia depende de única y exclusivamente de su denuncia”, señala Aimeé Vega Montiel, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM.

En un momento en el que México es azotado por los feminicidios y la violencia contra las mujeres, la comunidad universitaria, con las alumnas a la cabeza, ha dicho basta a una crisis que impregna cada uno de los rincones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente la Facultad de Filosofía y Letras y otros 11 centros asociados se encuentran cerrados como protesta por la crisis de violencia de género que hay en una de las universidades más prestigiosas de Latinoamérica.

En los últimos dos años, seis mujeres fueron asesinadas en las instalaciones. Desde 2016, la institución cuenta con un protocolo contra la violencia de género como herramienta para atender a las vícitmas. Hasta octubre del año pasado se pusieron 1.104 denuncias por abuso y acoso sexual, de las que se han tramitado alrededor de 400, según cifras oficiales.

“En la Universidad hay un contexto violento, inseguro e injusto para las mujeres. Nos sentimos infravaloradas, menospreciadas. Sentimos que no tenemos voz”, dice Arely Mendoza, estudiante de tercer semestre de Psicología.

“La campaña quiere explicarles a los alumnos cuáles son los pasos que tienen que dar para beneficiarse del protocolo de la Universidad y hacerles ver que es necesaria la denuncia”, dice Néstor Martínez Cristo, director de Comunicación Social de la UNAM, quien afirma que la UNAM reconoce el problema de abuso contra las mujeres que existe en sus instalaciones así como “existe en la ciudad, en el país y en el mundo entero”.

De acuerdo a la Oficina de la Abogacía de la UNAM, el 80% de las denuncias proviene de estudiantes (el 97% de ellas son mujeres) que señalan como principales agresores a sus compañeros (44%), seguidos de profesores y académicos (22%) y personal administrativo, (17%).

Como respuesta al video de institucional un grupo de alumnas organizadas grabaron su propio anuncio donde señalan algunos de los problemas que suceden al acudir al mecanismo de denuncia que ofrece la UNAM, la Unidad para la Atención de Denuncias. “En la vida real no es tan fácil seguir el protocolo porque las autoridades no lo conocen, o si lo conocen te convencen de no denunciar”, relata Amaranta. “Hay casos dónde las denuncias proceden pero la consecuencia legal es mínima, por ejemplo, hay profesores agresores que solo fueron suspendidos de su cargo cinco días”, responde la estudiante a Verne.

“Me parece lamentable que [en los videos] pongan a un protagonista masculino que se sitúa dentro del colectivo de mujeres cuando perfectamente se pudo haber utilizado el recurso del supuesto estudiante como protagonista para interpelar a sus compañeros a fin de que ellos eviten violentar a las universitarias y con eso contribuir a la erradicación de la violencia de género”, expone Aimeé Vega Montiel.

“La universidad no te protege ni te acompaña en las denuncias formales. La denuncia formal no significa que tenga consecuencias legales”, señalan las principales afectadas a través de las redes sociales.

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