La danza como parte integral de la educación

A pesar ser una gran leyenda viviente del ballet, reconocido a nivel mundial, Julio Bocca es de trato gentil y de maneras muy humildes. El paso del tiempo le ha sentado bien, en su cabello corto luce algunos mechones plateados y se mantiene en buena forma.

Su mundo estuvo siempre ligado al arte. Su madre fue profesora de danza, él creció en el estudio, y ser un bailarín le resultó hasta muy natural.

“La recuerdo dando clases, siempre en movimiento, con una energía increíble, muy positiva, y en todo momento activa. Cuando decidí dedicarme a esto, mi mamá y mis abuelos siempre me apoyaron en todo”, rememora.

DISCIPLINADO. El éxito del bailarín argentino no fue fortuito. Trabajó con mucha dedicación hasta lograr la excelencia, tanto que es muy conocido por sobreexigirse. En una oportunidad, haciendo el Hamlet Ruso con la compañía de Boris Eifman, el cartílago que une las costillas quedó expuesto. “Tenía que sostener a bailarines de dos metros de altura. En un giro, uno de ello se movió antes de tiempo, yo me fui para atrás pero traté de parezca como parte de la coreografía y terminé el baile. Uno se acostumbra al dolor, la carrera demanda mucho esfuerzo físico”, puntualiza.

Con 15 años ya pisó grandes escenarios. Siempre fue un bailarín clásico pero con el tiempo fue absorbiendo todos los estilos, como la danza contemporánea, neoclásico, jazz y musicales. Bailó hasta conseguir la medalla de oro más importante en el mundo de la danza: el Concurso Internacional de la Danza de Moscú. Este premió lo catapultó y así fue como en 1986 fue convocado para ser el primer bailarín en el American Ballet Theatre. De ahí pisó escenarios de teatros como el Royal Ballet de Londres, el Bolshoi de Moscú, el Kirov de Leningrado, Alla Scala de Milán, la Zarzuela de Madrid, el Royal Danish Ballet de Dinamarca,el Ballet de la Ópera de Oslo, el Stuttgart Ballet de Alemania, el Ballet de la Ópera de París, entre otros.

DE LUJO. El ex primer bailarín del American Ballet Theatre llegó a Paraguay, luego de 10 años, como una de las figuras internacionales del Summer Couser 2020 del Ballet Clásico y Moderno Municipal.

Además de las clases de técnicas y grandes saltos, el laureado bailarín compartió sus vivencias y respondió a las preguntas de los chicos. “La misión es transmitir a la juventud todas las cosas nuevas que se están haciendo en el mundo, contar un poco mis experiencias y transmitirles ese amor que tengo por esta carrera”, sostuvo.

EL ARTE DE ENSEÑAR. Tras haber tenido una ascendente y gloriosa carrera y un retiro multitudinario, Julio Bocca pensó que lo natural era dedicarse a transmitir todo el conocimiento que adquirió en su rica trayectoria, pero confiesa que nunca se deja de aprender. “Con la gente joven hay que ser dinámicos, porque se aburren rápido; constantemente hay que generar cosas nuevas, diferentes. Pero nunca dejar de lado el respeto y la disciplina. La danza debería ser parte integral de la educación ”, asevera.

Está seguro de que en Latinoamérica hay mucho talento y cree que cuando los políticos entiendan que el arte no es un hobby, sino una forma de vida, tendremos ciudadanos mucho más cultos.

 

Ficha del artista

Nombre: Julio Adrián Lojo Bocca.

Fecha de nacimiento: 6 de marzo de 1967.

Ocupación: Bailarín, director, coreógrafo y maestro de ballet.

Premios

- Medalla de Oro en el 5º Concurso Internacional de la Danza de Moscú (1985).

- María Ruanova «Primus inter Pares» (1986).

- «Dancer of the Year» del New York Times (1987).

- Caballero de la Orden de San Martín de Tours (1987).

- Acquidanza en Acqui-Terme, Italia.

- Premio Gino Tanni a las Artes, en Roma

Premio Konex - Diploma al Mérito (1989).

- Mejor bailarín estrella internacional de danza clásica (Asociación Iberoamericana de Danza) en Barcelona (1990), entre muchos otros.

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