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"El compromiso social de la poesía" Manuel Espinosa Sainos poeta indígena totonaco
Entre los escritores en lenguas indígenas, el poblano Manuel Espinosa Sainos se ha dedicado a difundir el idioma totonaco a través de su poesía. Su trabajo se caracteriza por su intrínseca relación con la identidad de sus raíces.

Traductor, productor, locutor bilingüe y poeta totonaco, el originario del municipio de Ixtepec es uno de los más prolíficos en su lengua materna; estima que ha escrito más de 600 poemas y ha publicado tres libros en sus 20 años de trayectoria literaria.

Sus textos abarcan una gama de géneros y refleja periodos de su proceso. En "Voces del Totonacapan", el primer libro que publicó en 1999, aborda la cotidianidad, pero también la denuncia y la violencia en contra de las mujeres, así como lo que les pasa a los niños.

En "Cantan los Totonacos", su segunda obra, habla de sus raíces, los dioses totonacos, la dualidad de la tierra, el ritual de la siembra y del nacimiento.

En su tercer libro, "El árbol de los ombligos", incursiona en la poesía erótica, pero aclara que una gran parte de su obra tiene poesía amorosa en lengua indígena. 

“A final de cuentas el amor es un tema universal y los pueblos originarios no somos la excepción del acto amoroso, somos producto del acto amoroso de hecho”.

Adelanta que sus últimas creaciones tienen que ver más con el compromiso social donde busca identificarse con el pueblo, “porque si no tiene ese compromiso no tiene sentido hacer poesía. Creo que es importante de algún modo ser el portavoz de la gente. He estado escribiendo poesía que tiene que ver con la violencia que viven las mujeres, con esta agresión que están viviendo con los feminicidios. Estoy escribiendo poemas para hablar de este problema, para visibilizarlo y también con el despojo que viven las comunidades indígenas por las grandes empresas mineras e hidroeléctricas. Ha habido un movimiento tanto en el país como en la región de pueblos indígenas que defienden su territorio”.

Otro tema que aborda es la muerte, “porque es un tema universal y desde nuestra visión, de la visión indígena”.

 

 

Contacto con la poesía

Espinoza Sainos evoca que tuvo su primer contacto con la poesía en la primaria, “cuando a los niños los ponen a declamar y a mí me tocó una poesía coral con un poema de Pablo Neruda (‘Los enemigos’). Me gustó mucho, pero fue algo como pasajero, después pasé a la secundaria y me gustaba declamar en los concursos. Destacaba y me gustaba”.

Recuerda que para continuar con su formación académica tuvo que abandonar su terruño al momento de ingresar al bachillerato, acción que le permitió conocer al poeta Juan Tiburcio, quien le abrió el panorama de lo que quería y es en la vida.

“Él presentó un libro y además estaba trabajando con la identidad indígena, con la espiritualidad, con la medicina tradicional, con la lengua materna, con muchos procesos organizativos”.

Indica que ese acercamiento le permitió fortalecer su identidad indígena y, “por otro lado, me sentí motivado con la presencia del poeta”.

De igual forma, le abrió un mundo fantástico ya que descubrió que en su lengua materna se podía escribir, “hacer teatro, poesía, novelas, se podía hacer cuentos, se podía hacer cualquier texto literario. Ahora ya lo sé. Así fue como me animó y empecé a escribir”.

Sus primeros poemas, recuerda, fue para sus amigos. Resalta que a la par tuvo que darse a la tarea de aprender a leer y a escribir en su lengua materna, ya que “en nuestro país se educa a los niños indígenas en una lengua que no es suya, que es el español. Tampoco sabía leer y escribir en mi lengua, lo aprendí ya de grande y fue así como empecé a escribir mis primeros poemas (en totonaco)”.

Manuel Espinosa Sainos expresa que no tuvo una formación académica en literatura, por lo que su poesía es “de la comunidad. Yo aprendí en el camino a base de mucho esfuerzo. Me costó mucho esfuerzo entender la palabra metáfora porque en las escuelas no te enseñan a escribir poesía, no te enseñan a hacer literatura ni siquiera te enseñan a consumir porque no te enseñan a leer libros, es un repaso lo que te dan en sí”.

Asimismo, narra que era monolingüe hasta los 7 años de edad cuando entró a la primaria, donde además de su lengua, también lo despojaron de su vestimenta tradicional. 

“En un desfile del 5 de Mayo un maestro nos dijo que todos los niños teníamos que usar pantalón y dejar nuestra ropa tradicional y fue así como conocí también otro mundo, porque había muchas palabras que no entendía porque las clases eran en español y yo monolingüe en totonaco”.

Por último, dice que la palabra que más le gusta en su dialecto es “llegar”: “En español cuando llego a la ciudad de Puebla digo, ‘llegué a la ciudad de Puebla a las seis de la tarde’; en totonaco decimos llegar: klapulh, que quiere decir germinaron las plantas en mi rostro; entonces, si llegara a la ciudad de Puebla es: ‘a las seis de la tarde en la ciudad de Puebla germinaron las plantas en mi rostro’”.

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