Irán se convirtió en el tema central de los discursos que Benjamín Netanyahu y Mike Pence pronunciaron en el Quinto Foro Mundial del Holocausto, celebrado en Jerusalén en el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz Birkenau. Los dirigentes de Israel y Estados Unidos aprovecharon la presencia de medio centenar de mandatarios de todo el mundo para arremeter contra «el único gobierno» que «niega el Holocausto» y que amenaza con «borrar a Israel del mapa», según Pence, y pedir «a todos los gobiernos cualquier esfuerzo para enfrentarse a Irán», en palabras del primer ministro israelí. Netanyahu alertó de que «el pueblo judío ha aprendido las lecciones del Holocausto para siempre tomar con seriedad las amenazas de quienes aspiran a destruirnos» y dejó claro que su «compromiso superior» es la promesa de que «no habrá otra Shoá, no habrá otro Holocausto». El dirigente israelí agradeció a Pence y Trump su decisión a la hora aplicar la estrategia de presión máxima sobre los iraníes.

Este llamamiento contra el que primer ministro definió como «régimen más antisemita del planeta» se produjo en medio de un aniversario en el que Vladimir Putin fue el mandatario con mayor protagonismo. El presidente ruso, que inauguró un monumento en honor a los caídos en el cerco de Leningrado en un céntrico parque de la ciudad santa, no habló de Irán y apostó por organizar una cumbre de los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en 2020 para «defender la paz» ante la inestabilidad en el mundo. Putin aprovechó también para reivindicar el papel de la Unión Soviética en la lucha contra el nazismo y recordó su contribución para poner fin al «asesinato sistemático» de judíos.

El papel protagonista de Rusia y las acusaciones de Putin de los últimos días sobre su supuesta alianza con los nazis no gustaron a Polonia y por ello el presidente del país, Andrezj Duda, declinó la invitación tomar parte en este foro. Los presidentes de Lituania y Ucrania tampoco estuvieron presentes.

Auge del antisemitismo

En la ceremonia celebrada en el Museo Yad Vashem, bajo el peso de las imágenes y los recuerdos de los seis millones de víctimas, también se pudieron escuchar las palabras del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, quien se dirigió a los presentes «con la pesada carga histórica de la culpa» y aseguró que le gustaría «poder decir que los alemanes han aprendido de la historia», pero alertó de «la extensión del odio y del antisemitismo». Fue una de las intervenciones más emotivas.

El príncipe Carlos de Gales, que protagonizó uno de los momentos curiosos de la jornada al no saludar a Pence, presidentes como Emmanuel Macron o Sergio Mattarella, y el rey Felipe VI, que también ostenta el título honorífico de Rey de Jerusalén, título que se remonta a la Edad Media, formaron parte de la larga comitiva que participó en el que los medios locales calificaron como el evento más importante organizado en el país. Un acto que concluyó con un mensaje de unidad y compromiso en la lucha contra el antisemitismo.

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