La mayoría de los municipios denominados de la esperanza, con posibilidades de reiniciar sus actividades de manera normal, en medio de la emergencia sanitaria por Covid-19, presentan niveles críticos o de muy alta o alta vulnerabilidad, de acuerdo a un estudio elaborado por el Instituto de Geografía (IG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

En conferencia virtual, donde fue presentado el Índice de Vulnerabilidad en México ante la Covid-19, en las 59 zonas metropolitanas que existen en el país, se informó que un mayor número de personas habitan en áreas de mayor vulnerabilidad, y que la distribución de la epidemia es un fenómeno complejo y dinámico, por lo que se debe estar monitoreando permanentemente, a fin de tomar a tiempo las mejores decisiones a nivel federal y local. 

En la presentación participaron William Lee, coordinador de la Investigación Científica; Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud, y Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía. 

Ponce de León dijo que es de entender la absoluta necesidad de ir restableciendo paulatinamente las actividades, esencialmente económicas, ante la imposibilidad de alargar en exceso las medidas de confinamiento social, aunque ello implique riesgos. 

Incluso, explicó que levantar algunas medidas para retomar ciertas actividades implica tener una mayor movilidad de las personas, lo cual genera también a una mayor posibilidad de contagio de las personas. 

Sin embargo, señaló que con la elaboración y presentación de este índice de vulnerabilidad de las zonas metropolitanas y de los llamados municipios de la esperanza, se trata de tener herramientas para ser tomadas en cuenta por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno. 

“De lo que se trata básicamente es entender completamente la necesidad de reactivar (la vida económica) y simultáneamente mantener una vigilancia estrecha sobre aquellos sitios que pueden tener más riesgos de contagio, y que surjan complicaciones que impliquen una mayor demanda hospitalaria”, dijo el coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud. 

Incluso, aclaró que “no va haber una situación de riesgo bajo. Estamos hablando, en todas las circunstancias, de riesgos altos, pero entendemos simultáneamente que esto es una necesidad en términos de que los escenarios son, por un lado, la grave situación económica para muchísimas familias en las áreas metropolitanas, y el riesgo también de enfermedad, ante una demanda hospitalaria que no pueda ser satisfecha”. 

En este punto, el investigador universitario destacó hasta ahora la demanda de servicios médicos, en términos generales, “ha sido resuelta con esta magnifica estrategia de reconversión hospitalaria que ha funcionado, particularmente bien en el ámbito de la Secretaría de Salud”. 

Por su parte, Suárez Lastra, director del IG, presentó en términos generales los resultados de los índices de vulnerabilidad de las zonas metropolitana de la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla-Tlaxcala. El resto de las 55 zonas que tiene el país dentro de estas características se ubican en la página Web del Instituto de Geografía. 

Señaló que la distribución de la epidemia es complejo, dinámico, por lo que es necesario realizar una constante evaluación, pues la vulnerabilidad cambia, y no existe un patrón homogéneo en las áreas metropolitanas. Lo que sí es real, dijo, es que hay más personas en áreas de mayor vulnerabilidad, que la población más vulnerable es la población más marginada y que ésta es la que menor capacidad tiene de quedarse en su casa.

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