Un número indeterminado de jóvenes fueron golpeados, privados de la libertad ilegalmente y dejados en lugares distantes por policías estatales y municipales, algunos de los cuales iban vestidos de civil a bordo de camionetas sin distintivos ni placas y portaban palos y bates para evitar agresiones de los manifestantes, quienes ayer por segundo día consecutivo exigieron justicia por el asesinato de Giovanni López.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), que envió a varios visitadores, señaló que “tiene registrados reportes de detenciones ilegales y arbitrarias y se identificó la práctica de alejar a las personas en vehículos particulares, algunos sin placas, y dejarlas en lugares retirados”.

Tras comprobar los abusos en que incurrieron las fuerzas del orden municipales y estatales, el organismo indicó: Hacemos un llamado a la fiscalía de Jalisco y a todas las autoridades de seguridad pública a ceñir su actuación en el marco de la legalidad; situaciones como éstas propician el abuso de poder y exponen la integridad física y la seguridad personal de la ciudadanía.

Las distintas manifestaciones, a pesar de la discrecionalidad de los cuerpos policiacos, se realizaron de forma pacífica ante la fiscalía del Estado, la estación Urdaneta de la línea 1 del tren ligero (cuya circulación fue detenida), el centro de la ciudad junto a palacio de gobierno y una más en Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador. 

El mayor uso de fuerza ocurrió en torno a la fiscalía estatal, donde policías vestidos de civil y con palos se dedicaron a golpear a quien les pareciera que se dirigía a la manifestación, subieron a sus automóviles a varios de ellos para dejarlos por la zona del Cerro del Cuatro y a otros los encerraron en la fiscalía, donde fueron sometidos a interrogatorios mientras permanecían hincados.

Uno de los jóvenes, egresado de la Universidad de Guadalajara, detenido por el grupo de encapuchados sin uniforme, fue llevado a la fiscalía junto a por lo menos otros cuatro muchachos. Ahí lo sometieron a diversas vejaciones con otros 40 que también fueron capturados y todos fueron recluidos en una jaula.

“Nos detuvieron como a las 5:40 (de la tarde), nos subieron a una pickup, éramos tres amigos. Luego subieron a otros dos muchachos, todos estuvimos ahí en la camioneta como media hora y luego nos metieron a la fiscalía. Nos querían inculpar por lo que pasó ayer (el jueves), que habíamos quemado las patrullas, nos pidieron datos personales, nos tomaron fotos”, contó el joven profesionista.

También dijo que luego dejaron ir a unos, pero a los que nos quedamos nos tuvieron hincados, nos interrogaron, que si estábamos afiliados a algún partido político, que quién era el líder, hasta que nos soltaron porque no podían tenernos más tiempo detenidos pues no habíamos hecho nada, declaró.

Además de los policías vestidos de civil, a la fiscalía llegaron también por decenas agentes de municipios como Tonalá, Tlaquepaque y Guadalajara para reforzar el cerco que se hizo en torno al inmueble ubicado en la zona industrial, al sur de la ciudad, evitando que quienes lograron sortear las revisiones de rutina se acercaran.

En torno a palacio de gobierno la vigilancia recayó en la policía de Guadalajara, que continuó con detenciones con exceso de fuerza de forma indiscriminada. Por lo menos un joven quedó desmayado luego de la golpiza que recibió por los uniformados. Las autoridades estatales no informaron en ningún momento de estos operativos, de las detenciones ni de la represión ilegal y general, pese a que contrario lo ocurrido un día antes, este viernes no hubo actos violentos de los manifestantes.

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