“La covid-19 ha golpeado fuertemente a España, con más de 300.000 casos, 28.498 muertes confirmadas, y un exceso de alrededor de 44.000 muertes, a 4 de agosto de 2020. Más de 50.000 trabajadores de la salud han sido infectados, y casi 20.000 muertes se dieron en residencias de ancianos”. Así arranca la carta que han publicado 20 prestigiosos epidemiólogos y expertos en salud pública españoles en la revista The Lancet. “¿Cómo es posible que España se encuentre ahora en esta situación?”, se pregunta este grupo de especialistas, dado que la sanidad española se tiene por robusta y se considera de las mejores del mundo, según clasificaciones internacionales. Los firmantes de la carta piden un examen serio e independiente que responda a esa cuestión, la que muchos españoles se hacen.

España es el octavo país del mundo con mayor número de fallecidos durante la pandemia de covid, según la cifra oficial de 28.000 muertes. Aunque el cálculo de EL PAÍS, que eleva esa cifra a 45.000 fallecidos a causa del nuevo coronavirus, colocaría a España, a la altura del Reino Unido, en quinto lugar. No solo eso: en relación con la población, los 61 muertos españoles por 100.000 habitantes está por encima de países como Italia (58), Francia (45) o Portugal (16). Además, se han producido diferencias muy importantes entre regiones dentro de España, con Madrid, Castilla-La Mancha y Cataluña con más de 30.000 muertos frente a otras autonomías en las que el golpe de la enfermedad ha sido mucho menor.

“No se trata de una búsqueda partidista de reproches políticos, aseguran los firmantes de esta carta, sino un análisis necesario para entender lo ocurrido y evitar que vuelva a suceder: “Ahora se necesita una evaluación integral de los sistemas de salud y asistencia social para preparar al país para nuevas oleadas de covid-19 o futuras pandemias, identificando debilidades y fortalezas, y lecciones aprendidas”, indica la carta, firmada por especialistas españoles de primer nivel.

Entre ellos destacan Margarita del Val, viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa; Manuel Franco, investigador de la Universidad Johns Hopkins (EE UU); Daniel Prieto-Alhambra, farmacoepidemiólogo de la Universidad de Oxford (Reino Unido); Rafael Bengoa, asesor para la reforma sanitaria de Obama; Carme Borrell, gerente de la Agència de Salut Pública de Barcelona; y Carles Muntaner, profesor de Salud Pública en la Universidad de Toronto (Canadá).

“Es importante que sepamos lo que ha pasado, ahora que la situación no es tan difícil como al principio, sobre todo para poder estar listos frente a una posible segunda oleada en otoño”, razona Helena Legido-Quigley, impulsora de la carta y experta en salud pública de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. “Sería muy bueno que España lo hiciese porque, ahora mismo, las cosas se siguen haciendo regular por parte de algunas administraciones y necesitamos prepararnos mejor para el futuro”, señala Legido-Quigley, que comenzó a mover la carta entre sus colegas en cuanto tuvo noticia de que la OMS pretendía hacer su propio examen sobre lo ocurrido y los posibles errores u omisiones que deberían corregirse. Boris Johnson se ha comprometido a hacerlo en el Reino Unido y Suecia, otro país cuyo enfoque ha sido muy discutido, también va a evaluar de forma independiente su gestión.

“Solicitamos una evaluación independiente e imparcial por parte de un panel de expertos internacionales y nacionales, centrándose en las actividades del gobierno central y de los gobiernos de las 17 comunidades autónomas”, reclaman en el texto. Tal como lo explica Legido-Quigley, es “muy importante que no se politice el análisis”, ya que sería un trabajo que se encomendaría a expertos en pandemias de mucho prestigio nacionales e internacionales que puedan hacer un estudio “independiente, imparcial y sin conflictos de intereses”. Para evitar ese sesgo politizado, las 20 personas que firman la carta corresponden a distintas “sensibilidades”, aclara Legido-Quigley, o han colaborado en administraciones de distintos signos políticos, tanto en España como en el extranjero.

Lo habitual sería contar con un equipo dedicado a recoger todos los datos y la documentación requerida por los expertos, que así podrían hacer una revisión cuantitativa y cualitativa de la respuesta española a la epidemia, según Legido-Quigley, que también investiga en la Universidad de Singapur. Por ejemplo, que los expertos pudieran entrevistar de forma anónima y confidencial a todos los implicados en los distintos niveles de gestión de la pandemia, en los Gobiernos central y regionales, para poder extraer esas valoraciones cualitativas. “Aquí este tipo de evaluaciones tiene una connotación más negativa, pero es lo habitual en centros e instituciones, no puedes hacer tú mismo el examen sobre tu propia actuación”, resume la impulsora de la carta en The Lancet. Por eso, el grupo de especialistas pide que este examen no se conciba como un instrumento para repartir culpas, sino para identificar las áreas en las que el sistema sanitario debe mejorarse.

La evaluación, según este grupo de científicos, debería incluir tres áreas de actuación sobre las que poner el foco: gobernanza y toma de decisiones, asesoramiento científico y técnico y capacidad operativa. Además, deberían considerarse las “circunstancias sociales y económicas que han contribuido a que España sea más vulnerable, incluidas las crecientes desigualdades”.

Las posibles explicaciones, explica el texto, apuntan a una falta de preparación ante una pandemia (sistemas de vigilancia débiles, baja capacidad para pruebas de PCR y escasez de equipos de protección personal), una reacción tardía por parte de las autoridades centrales y regionales, lentitud en los procesos de toma de decisiones, altos niveles de movilidad de la población, falta de coordinación entre las autoridades, poca dependencia del asesoramiento científico, envejecimiento de la población, grupos vulnerables que experimentan desigualdades sociales y de salud, y falta de preparación en hogares de ancianos.

“Estos problemas se exacerbaron por los efectos de una década de austeridad que había agotado la fuerza laboral sanitaria y reducido las capacidades del sistema de salud”, añaden los firmantes. Evaluar y sopesar todo esto, no obstante, sería la tarea del grupo independiente que examine en detalle qué pasó en España antes y después de aquel día de marzo en que se declaró el estado de alarma. Los errores se han seguido cometiendo, según Legido-Quigley, cuando se dejó pasar a la segunda fase a muchas regiones que “no tenían todavía las capacidades” para responder ante los posibles rebrotes, como más tarde se ha visto.

Por todo esto, el grupo de especialistas concluye que el Ejecutivo de Pedro Sánchez debería tomar ahora la decisión de encargar este examen independiente: “Alentamos al Gobierno español a considerar esta evaluación como una oportunidad que podría conducir a una mejor preparación ante una pandemia, prevenir muertes prematuras y construir un sistema de salud resistente, con evidencia científica en su núcleo”.

La carta la firman Alberto García-Basteiro, Carlos Álvarez-Dardet, Alex Arenas, Rafael Bengoa, Carme Borrell, Margarita Del Val, Manuel Franco, Montse Gea-Sánchez, Juan Jesús Gestal Otero, Beatriz González López Valcárcel, Ildefonso Hernández, Joan Carles March, José M Martin-Moreno, Clara Menéndez, Sergio Minué, Carles Muntaner, Miquel Porta, Daniel Prieto-Alhambra, Carmen Vives-Cases y Helena Legido-Quigley.

Read 88 times Last modified on Saturday, 08 August 2020 13:29
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