Indígenas kukamas pescan en el río Marañón, en la región de Loreto (Perú).
Indígenas kukamas pescan en el río Marañón, en la región de Loreto (Perú). Juanjo Fernández
 

Un grupo de indígenas llevaba seis días de protesta contra el Estado en la región amazónica de Loreto, debido a la falta de atención de salud y medicinas en plena pandemia. “Amigo policía, la huelga no es contigo”, clamaban desde el primer día. La mayoría eran jóvenes de la etnia kukama. Al no obtener respuesta del Estado, la noche del sábado los manifestantes amenazaron con ocupar la sede de la empresa canadiense Petrotal, que opera en esa zona petolera. La madrugada del domingo, día internacional de los pueblos indígenas, la policía antimotines mató a tres manifestantes e hirió a otros diez, cuatro de los cuales están en estado crítico, según las autoridades sanitarias locales. Seis policías resultaron heridos.

El Ministerio de Interior reportó que unas 70 personas se apostaron el sábado por la noche en la entrada de la empresa petrolera, ubicada en el Lote 95. Según la versión oficial, algunos pobladores usaban “retrocargas (perdigoneras) y demandaban la paralización de las labores del campamento petrolero”. Interior señaló que “al no llegar a un acuerdo, los pobladores habrían realizado disparos impactando en un efectivo policial”. El presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (Orpio), Jorge Pérez, rechazó que los manifestantes portaran armas. “Nadie llevó ningún tipo de arma, como siempre en todas nuestras luchas se han usado lanzas, que son herramientas de defensa tradicional. Por eso estamos pidiendo que la fiscalía haga una investigación sobre estas muertes, nosotros como federación indígena también vamos a investigar”, comentó desde Iquitos, capital de Loreto.

”Es una mentira, los policías han lanzado una especie de bombas en la oscuridad, por eso entre ellos se han herido. Nosotros solamente hacemos la protesta con lanzas. Siempre es así: cuando queremos hacer un bien para nuestros hermanos, somos vulnerados, nos responden así. Si no salimos a protestar, nunca nos contestan: siempre vivimos abandonados, nos insultan que somos unos indios”, relató a EL PAÍS Agnita Saboya, presidenta de la Organización de Mujeres Indígenas del Marañón, quien participó de la protesta desde el miércoles.

Saboya, de 38 años, es una indígena del pueblo kukama que vive en la comunidad nativa Cuninico, afectada en 2014 por un derrame petrolero del Oleoducto Norperuano. En solidaridad con las comunidades cercanas del Lote 95 se sumó a los reclamos, pese a que vive lejos de allí. “Desde mucho antes de la pandemia vivimos con enfermedad y el Estado no nos apoyaba con nada”, añadió la lideresa.

Loreto fue la región amazónica cuyo sistema de salud colapsó a inicios de mayo debido a la alta propagación del nuevo coronavirus, la precariedad de los establecimientos sanitarios, la falta de oxígeno y de equipos de bioseguridad, y el contagio del personal médico.

En la provincia de Requena, donde se ubica el Lote 95, la mayoría de la población es indígena. Según la Dirección de Salud de Loreto, hasta el 7 de agosto eran 935 personas infectadas en Requena, y 80 en el distrito de Puinahua, donde se ubican las comunidades cercanas al lote petrolero.

Demandas no atendidas

El presidente de Orpio explicó que aunque el Lote 95 es de reciente operación y no hay derrames de petróleo, está pendiente una agenda que el Estado no ha cumplido desde 2018. ”En la cuenca del río Puinahua no hay ningún apoyo directo ni en la pandemia ni en otro momento. El petróleo sale de acá pero es un abandono total, a raíz de eso las comunidades han planteado que un 5% de la producción del hidrocarburo se pueda destinar a algún mecanismo para la lucha contra la pobreza. Han pedido reuniones, llegó la pandemia y se ha suscitado la represión”, anotó Pérez.

”La atención médica ha sido pésima, escasa e inoportuna. Aún no termina la pandemia, y en la cuenca del río Urituyacu los niveles de la enfermedad están muy fuertes, todo esto se agudizó con los impactos de la explotación petrolera. Por eso las comunidades afectadas por la contaminación y la falta de remediación de los pasivos ambientales se han solidarizado con este pedido de la población cercana al Lote 95″, refirió el líder de Orpio.

El defensor adjunto de conflictos sociales, Rolando Luque, dijo a EL PAÍS que en abril de 2019 la Defensoría del Pueblo registró la plataforma de lucha de las comunidades cercanas al Lote 95. “Los pedidos son principalmente dirigidos al Estado: sobre construcción de establecimientos de salud, instalación de energía eléctrica, entre otros. Pero no se han dado pasos concretos en ese plan de cierre de brechas anunciado por el ex primer ministro Vicente Zeballos”, detalló.

“Es lamentable la respuesta del gobierno peruano en el día de los pueblos indígenas, estamos de luto por tres hermanos que han caído pidiendo atención sanitaria”, declaró a este diario Lizardo Cauper, presidente de Aidesep, la principal organización de pueblos amazónicos. La tarde del domingo, una comitiva encabezada por el ministro de Cultura, Alejandro Neyra, integrada por un funcionario del Ministerio de Energía y Minas y otro del Ministerio de Salud viajaron a Loreto para dialogar.

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