El coronavirus no da respiro a la capital mexicana. Los ingresos en hospitales de pacientes con síntomas de la covid-19 siguen creciendo. El 45% del total de las camas de hospitalización general están ocupadas mientras que un 38% de las camas con respiradores están en uso, según las autoridades locales. En consecuencia, los centros de la ciudad iniciaron la semana con una de cada dos plazas dedicadas a enfermos covid sin disponibilidad, según las cuentas de la Secretaría de Salud federal, una cifra que no ha hecho sino incrementarse durante el último mes. La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ha informado de que las nuevas restricciones para frenar la curva se darán a conocer el viernes, en la víspera del evento comercial de Buen Fin que espera recibir a miles de compradores en las tiendas atraídos por las rebajas. Sheinbaum ya había advertido que se aplicarían medidas adicionales a la reducción de horario y aforo en caso de continuar con la tendencia al alza, como efectivamente parece que está sucediendo.

“Los últimos tres días tuvimos un incremento de hospitalizaciones. Estamos valorando la situación y el viernes daremos la información”, ha asegurado la jefa de Gobierno, quien ha insistido en que no hay saturación ni en los hospitales privados ni en los públicos. Sobre la concurrencia que pueda generar la temporada del Buen Fin, que durará hasta el 22 de noviembre y las posibles restricciones que la limitarían, Sheinbaum ha señalado: “En general la ciudadanía se ha comportado correctamente en centros comerciales”, ha indicado.

Sin embargo, cabe sospechar que los datos duros de ocupación no reflejan por completo la realidad del contagio y sus consecuencias, a veces poco visibles. Y, efectivamente, la saturación no es evidente en el corazón de la principal zona hospitalaria de Ciudad de México. El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, el Hospital Gea González y el Instituto de Cancerología forman un triángulo que recibe pacientes con covid, pero es probablemente una fracción del total. Disuadidos por el miedo a contagiarse o los rumores de escasez de camas, la mayoría de pacientes no acude al hospital y solo en los casos más graves ingresan en urgencias.

En las puertas del Gea González algunas familias se concentran para visitar a sus seres queridos. Compran botana y se sientan en el suelo entorpeciendo el paso de las ambulancias. Varios vendedores de bombonas de oxígenos aprovechan la muchedumbre para lanzarse a vender. Son muchas las familias que están tratando a pacientes en casa, con el tutelaje de algún médico particular que les ha sido recomendado en el mejor de los casos. El tratamiento es precario: administrar oxígeno para facilitar que puedan respirar. El equipo cuesta 6.000 pesos y cada vez que se rellena la botella se gastan otros 200 pesos, una cantidad que durará tres horas de media. Las colas para comprar este material se hacen cada día más largas en la zona hospitalaria. No sorprende que, en todo México, apenas dos de cada diez muertes confirmadas por covid en la primera ola disfrutaron de acceso a cuidados de UCI o intubación; en la capital, la cifra acumulada desde el inicio hasta hoy ronda el 42%.

Un aumento diferenciado

Este martes se han confirmado 1.407 casos más que el día anterior y han fallecido 65 personas a causa de la enfermedad. En total hay 172.403 casos confirmados en la capital, lo que eleva la tasa de incidencia del virus un 15,6% hasta alcanzar los 137,5 casos por cada 100.000 habitantes según las autoridades locales, la más alta del país. En el cálculo de casos activos, las delegaciones más afectadas son Xochimilco, Magdalena Contreras, Venustiano Carranza y Azcapotzalco. Esto se corresponde efectivamente con el mapa de casos activos por colonia, que ubica el contagio casi calle a calle.

La definición de casos activos es un tanto esquiva porque depende de la ventana de días en los que se considera que una infección permanece vigente: quince, y siempre que la persona no haya fallecido. Dado que México se mantiene como uno de los países con menor ratio de pruebas diagnósticas (alrededor de una por cada dos positivos), es conveniente completar la imagen con una perspectiva histórica, que tenga en cuenta la evolución de casos confirmados. Aquí, aparece de nuevo destacadas las delegaciones de Magdalena Contreras, Venustiano Carranza y Azcapotzalco como aquellas con una incidencia reciente más significativa. 

Los retrasos en la confirmación de casos desde el inicio de síntomas son considerables, así que las autoridades tienden a anticipar medidas basadas en la cifra evolución hospitalaria, una suerte de alarma temprana que no depende necesariamente de la aplicación de pruebas diagnósticas. En ello está ya Eduardo Clark, el director general del Centro de Tecnología e Inteligencia de la Ciudad de México. Clark ha informado de que tras el peligroso aumento de los últimos días las autoridades barajan más restricciones, en las que se encuentra volver a semáforo rojo. “Tendríamos que pensar primero en otras restricciones a horarios y giros comerciales. No podemos relajarnos, tenemos que estar muy alerta, que si esta semana sigue así, vamos a tener que anunciar tal vez medidas más fuertes el viernes”, ha explicado en una entrevista en W Radio. Además, el Gobierno local ha lanzado una alerta en las redes sociales para recordar que la ciudad sigue en semáforo naranja y que no quieren pasar al rojo, por lo que instan a la población al lavado frecuente de manos, uso de cubrebocas y mantener la sana distancia.

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