Hace apenas un año, España hacía una lectura agridulce de lo que había sido 2019 para el mercado laboral. El paro seguía bajando y el empleo seguía subiendo, estaba en máximos, pero era ya indudable que el impacto de la recuperación se estaba enfriando a pasos agigantados. En aquel enero de 2020, los datos del paro registrado del diciembre anterior dejaban entrever un cambio de tendencia preocupante, con el menor aumento del empleo desde 2013 -unos 385.000 empleos más- y la mejor corrección del número de parados desde 2012 -unos 38.000 desempleados menos-. Hoy firmaríamos cualquiera de esas dos cifras.

2020 pasará a la historia por su abrupta -y sobrevenida- destrucción de empleo. A la espera de analizar el impacto de la potencial tercera ola, los datos de paro registrado hechos públicos hoy por el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Seguridad Social arrojan un saldo interanual negativo de 360.105 empleos y un aumento de paro sin precedentes, del 23%, hasta los 3,9 millones de parados (3.888.137). Todo ello sin contar, recuerden, la bolsa de trabajadores que aún siguen inmersos en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), 755.000 a 31 de diciembre, que no se reflejan en las estadísticas de parados y siguen figurando en la de afiliados y a la Seguridad Social.

El aumento del paro registrado en 2020 es ya histórico. En tasa interanual, un 22,9%. Sólo este mes, 36.825 personas se han inscrito como nuevos demandantes de empleo en una de las oficinas del Sepe. Aunque está lejos de los grandes incrementos del estallido de la pandemia, la tendencia a la corrección se cortó con el impacto de las nuevas restricciones de la segunda ola tras el verano. 

Hay que remontarse a 2009, en el brote de la gran crisis financiera, para encontrar un aumento del paro comparable. También el dato sólo de diciembre ha sido este año el peor desde 2009 en el registro de demandantes de empleo. 

En lo referente a los afiliados a la Seguridad Social, en relación a diciembre de 2019, el sistema ha perdido 360.105 trabajadores, lo que sitúa la tasa interanual en el -1,86%. El dato de diciembre, sin embargo, ha sido positivo respecto a noviembre, con un incremento de 7.350 ocupados gracias al calor de las contrataciones navideñas, que este año han sido mucho más modestas que en campañas anteriores. 

Con todo, y esto lo destaca el Ejecutivo, diciembre ha sido el séptimo mes consecutivo de aumento de la afiliación en términos ajustados de estacionalidad.

En junio se sufrió la mayor caída de la afiliación interanual tras el impacto de la pandemia, con un retroceso del 4,58% en la tasa, que supuso 893.360 afiliados menos que en junio de 2019.

La pérdida de afiliados medios en 2020 pone fin a seis años de incrementos anuales consecutivos. No se registraba un descenso de la afiliación desde 2013 (-85.041 cotizantes).

EL LIMBO DE LOS ERTE

Lo que no muestran estas cifras de afiliación es la gran bolsa de trabajo que todavía está en el aire, los llamados ERTE. Una bolsa que entre abril y noviembre, ha requerido de un desembolso de 14.173 millones de euros, y que a 31 de diciembre el número de trabajadores en ERTE sigue ascendiendo a 755.000.

Según el Gobierno, la cifra de personas protegidas bajo esta fórmula "se mantiene estable desde principios de septiembre a pesar de las mayores restricciones administrativas para afrontar la segunda ola de la pandemia", si bien es cierto que el estallido de la segunda ola ha tenido un impacto muy directo sobre sectores como el de la hostelería, que han visto cerrados o limitados sus espacios de actividad en estos últimos meses, provocando un nuevo aluvión de solicitudes de ERTE, algunos aún por resolver. De los reconocidos, un tercio de los trabajadores en ERTE pertenecen hoy al sector hostelero.

Estos 755.613 trabajadores en ERTE con los que entramos en 2021 suponen un 5,2% de los afiliados del Régimen General. Su prórroga sigue pendiente. Actualmente, los ERTE tienen fecha de caducidad el 31 de enero. El Gobierno ha citado a los agentes sociales para empezar a abordar su posible extensión este viernes, día 8 de enero. Las dos últimas prórrogas de los ERTE fueron muy criticadas ya que se alcanzaron casi en tiempo de descuento, con lo que empresarios y trabajadores estuvieron en vilo hasta el último momento, en septiembre y junio, para saber cuál era exactamente su situación.

Los ERTE, destaca el Gobierno muestran una importante concentración geográfica. Las dos provincias canarias son las que tienen un mayor porcentaje de

afiliados bajo alguna modalidad de ERTE. La provincia de Las Palmas cerró el año 2020 con 45.100 personas protegidas, el 13% de sus afiliados, mientras que Santa Cruz de Tenerife fue la segunda, con 34.106 personas protegidas, el 11% del total de sus afiliados. La tercera fue Baleares, con un 9,9% de trabajadores afectados, en total, 30.986 a 31 de diciembre.

En el extremo contrario están Castellón, Badajoz y Guadalajara, donde el porcentaje de afiliados protegidos por alguna modalidad de ERTE terminó el año 2020 por debajo del 2%.

También hay una importante concentración sectorial de las personas acogidas a alguna modalidad de ERTE. En términos absolutos, la hostelería (servicios de comidas y bebidas) concentra prácticamente a una de cada tres personas acogidas a ERTE al cierre de 2020, con 241.390 personas, el 30% de los afiliados al Régimen General en este sector.

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