¿Cuál es el paradero de los migrantes que no lograron el asilo en EU?

Yovani tiene una estrategia para mantenerse vivo: no le dirá a nadie que regresó a Honduras, se mudará de casa cada dos semanas y no saldrá a la calle.

Así es su temor al pandillero que mató a su hermano, obligó a otros dos parientes cercanos a exiliarse y, según dijo, está tratando de matarlo ahora.

Yovani, de 23 años, tenía la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos, pero cuando él y su familia llegaron a la frontera el mes pasado, los funcionarios estadounidenses los desviaron a Guatemala en lugar de darles asilo.

Ahora eso es posible conforme a un acuerdo entre el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Guatemala. Y el 17 de marzo, el gobierno comenzó a moverse para fortalecer la frontera sudoeste todavía más en respuesta a la crisis del coronavirus, lo cual agregó otro nivel de incertidumbre a las frágiles vidas de los solicitantes de asilo.

Así fue como Yovani se quedó sin mejores opciones. Temiendo por su seguridad en Guatemala, él y su familia regresaron a Honduras. Y buscaron un lugar para esconderse.

“No podemos quedarnos en un solo lugar”, dijo Yovani desde el norte de Honduras donde él, su esposa y sus dos hijas han vivido desde principios de este mes. 

Pidió que solo se le identificara parcialmente y que su ubicación precisa no se mencionara, debido a que su vida corre peligro.

Que te maten en Honduras es “superfácil”, explicó.

 
Yovani, a la izquierda, con su familia en una estación de autobuses en Ciudad de Guatemala. Él y su esposa decidieron que sería más seguro regresar a Honduras.
Yovani, a la izquierda, con su familia en una estación de autobuses en Ciudad de Guatemala. Él y su esposa decidieron que sería más seguro regresar a Honduras.Credit...Daniele Volpe para The New York Times

El año pasado, los funcionarios del gobierno de Trump crearon una política que les permite enviar a los solicitantes de asilo a Guatemala para que desde ahí tramiten su solicitud; así esperan reducir el número de migrantes que llegan a Estados Unidos.

Los críticos dicen que el acuerdo puede ser una sentencia de muerte para las personas que migran porque Guatemala tiene altos índices delictivos, un proceso de asilo en ciernes y pocas salvaguardas para aquellos que huyen de las amenazas y la violencia.

 

Dado que los traslados comenzaron en noviembre, se han enviado a Guatemala más de 900 centroamericanos, pero solo 20 —alrededor de un dos por ciento— han solicitado formalmente refugio ahí.

El resto han optado por enfrentar los riesgos de regresar a sus países de origen o dirigirse al norte nuevamente, con la esperanza de encontrar refugio en México o probar suerte, una vez más, en la frontera estadounidense.

Los que apoyan el acuerdo entre Guatemala y Estados Unidos señalan el gran número de personas trasladadas que han salido de Guatemala como evidencia de que lo más probable era que sus casos de asilo no eran muy sólidos. Sin embargo, los migrantes y sus defensores dicen que más bien refleja los peligros que las personas vulnerables enfrentan debido al débil Estado de derecho de Guatemala.

“Estar aquí es casi lo mismo que estar en Honduras”, dijo Carlos Eduardo Woltke Martínez, defensor de migrantes en la sección de derechos humanos del Ministerio Público de Guatemala. “Estás en el mismo barrio que los grupos criminales. Las condiciones aquí no son garantía de seguridad”, agregó.

Las condiciones que enfrentan los solicitantes de asilo se volvieron incluso más inciertas el 17 de marzo, cuando fuentes del gobierno de Trump afirmaron que Estados Unidos comenzaría a enviar de regreso a todos los extranjeros que trataran de cruzar de manera ilegal su frontera sudoeste.

Conforme a la nueva regla, que se espera sea anunciada en los siguientes días, los agentes fronterizos regresarían de inmediato a México, sin un debido proceso, a los solicitantes de asilo y a cualquiera que intente cruzar la frontera entre los puertos legales de entrada. Las fuentes dijeron que la regla entraría en vigor durante todo el tiempo que el coronavirus siga siendo una amenaza para Estados Unidos.

Hasta ahora, conforme a las reglas vigentes en este momento, los migrantes que han elegido regresar a sus países de origen dicen que, aunque todavía estarán en peligro, al menos pueden gozar de la protección y apoyo que les ofrecen familiares y amigos cercanos, algo que Guatemala no puede darles.

“El hecho de que no estén solicitando asilo aquí no significa que no estén en riesgo”, dijo Rebeca Cenalmor-Rejas, jefa de la oficina de Guatemala del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. “Que regresen a sus países no significa que la amenaza nunca existió”, comentó.

El acuerdo entre Estados Unidos y Guatemala se logró en julio. Los funcionarios estadounidenses negociaron acuerdos similares con los gobiernos de Honduras y El Salvador, aunque ninguno de esos ha entrado en vigor.

La mayoría de los inmigrantes arrestados que trataron de cruzar la frontera sudoeste de Estados Unidos en el año fiscal 2019 provenían de esos tres países y el gobierno de Trump atribuyó la disminución de los flujos migratorios al acuerdo con Guatemala.

En enero, sin embargo, una coalición de grupos encabezados por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles presentó una demanda contra el gobierno de Trump en la que dice que los acuerdos violaron las leyes estadounidenses e internacionales al no proteger a los solicitantes de asilo de estar expuestos al peligro en Centroamérica. A principios de marzo, un sindicato que representa a los funcionarios de asilo en Estados Unidos presentó una declaración en el caso a favor del argumento de la coalición.

También este mes, los legisladores demócratas en la Cámara de Representantes de Estados Unidos abrieron una investigación sobre los acuerdos, calificándolos de “ilegales, peligrosos y opuestos a los valores estadounidenses”.

El martes, funcionarios guatemaltecos dijeron que a consecuencia de la pandemia del coronavirus los vuelos que transporten a las personas reubicadas por el acuerdo serían suspendidos de manera temporal. 

Yovani y su esposa fueron cautelosos en cuanto a los detalles de los acontecimientos que los motivaron a dejar Honduras a principios de este año. Solo dijeron que un pandillero, por razones que no detallaron, comenzó a amenazar a la familia de Yovani, mató a su hermano y obligó a su madre y tía a buscar asilo en Estados Unidos.

“Estados Unidos solo se está lavando las manos”, dijo la esposa de Yovani sobre un acuerdo que transfiere a los solicitantes de asilo a Guatemala.
“Estados Unidos solo se está lavando las manos”, dijo la esposa de Yovani sobre un acuerdo que transfiere a los solicitantes de asilo a Guatemala.Credit...Daniele Volpe para The New York Times

Cuando el pandillero comenzó a amenazar a Yovani directamente, este huyó a Estados Unidos con su esposa e hijas. Cruzaron el río Bravo ilegalmente a finales de febrero y se presentaron ante los agentes fronterizos, pero dijeron que nunca les dieron oportunidad de presentar su caso de asilo. En cambio, en cuestión de días, los subieron a un avión y los enviaron a Guatemala.

Al llegar al aeropuerto de Ciudad de Guatemala, se les dijo que podrían solicitar asilo ahí. De no hacerlo, tendrían 72 horas para salir del país.

Temerosos de que las autoridades guatemaltecas no pudieran protegerlos del amplio alcance del pandillero, Yovani y su esposa decidieron buscar un lugar más seguro con familiares de confianza en Honduras.

“Quería pedir asilo, no por mentiras, sino por algo que se puede comprobar”, dijo Yovani el día después de su llegada a Ciudad de Guatemala, mientras él y su familia esperaban un autobús nocturno hacia Honduras.

Otros solicitantes de asilo hondureños que hace poco fueron deportados a Guatemala dijeron que habían hecho razonamientos similares.

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“Dije: ‘¿Guatemala?’ ¡Es lo mismo que Honduras!’”, recordó Jackeline, de 29 años, exoficinista a la que no dejaron solicitar asilo en Estados Unidos con su hijo de 10 años. “La diferencia es que en Guatemala no tengo familiares”.

Jackeline y su hijo son hondureños. Fueron deportados de Estados Unidos a Guatemala antes de que pudieran solicitar asilo.
Jackeline y su hijo son hondureños. Fueron deportados de Estados Unidos a Guatemala antes de que pudieran solicitar asilo.Credit...Daniele Volpe para The New York Times

A pesar de que una pandilla hondureña había estado tratando de reclutar a la fuerza a su hijo, dijo Jackeline, decidió regresar y esconderse con su madre hasta que pudiera reunir suficiente dinero para volar a España y buscar asilo allí. (Esa ruta de escape ahora puede ser imposible, al menos durante varios meses, debido al brote de coronavirus).

Solo su madre y su hermano sabían que ella había regresado a Honduras, dijo.

Alicia, una exvendedora ambulante de 41 años, dijo que ella y su hijo de 17 años huían de las amenazas de muerte de un miembro de una pandilla en su ciudad. Esperaban solicitar asilo en Estados Unidos, pero ellos tampoco tuvieron la oportunidad de presentar su caso y fueron transferidos a Guatemala.

“Guatemala es el primer lugar en donde me buscarían”, dijo sobre la pandilla en una entrevista al norte de Honduras. “No saben que estoy aquí”.

Solo les ha dicho a unos cuantos familiares cercanos que ha regresado y envió a su hijo a vivir con parientes lejanos al otro lado del país.

Alicia ha regresado a Honduras después de ser deportada de Estados Unidos a Guatemala.
Alicia ha regresado a Honduras después de ser deportada de Estados Unidos a Guatemala.Credit...Daniele Volpe para The New York Times

Yovani y su familia viven provisionalmente con un pariente cercano y pasan la mayor parte del tiempo sin salir.

Es una forma de vida insostenible, reconocieron, pero es la única que conocen para evitar el peligro por ahora. Yovani piensa que su próxima opción puede ser dejar a su esposa e hijas con algún pariente de confianza en algún lugar de Honduras y dirigirse solo a Estados Unidos. Sin embargo, esta vez tratará de entrar ilegalmente en lugar de presentarse ante las autoridades fronterizas.

Mientras tanto, la familia se ha quedado sintiéndose desechable para países que, en su opinión, deberían ofrecerles protección.

“Si algo nos pasa, Estados Unidos sigue siendo el mismo país”, afirmó la esposa de Yovani. “Honduras, también. ¿Guatemala? Lo mismo”, concluyó.

Kirk Semple es corresponsal de México, Centroamérica y el Caribe. @KirkSemple

 

Read 231 times Last modified on Sunday, 22 March 2020 10:46
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