Emigrar a Estados Unidos como alternativa ante la imposibilidad de sostener los negocios familiares
Cuartoscuro Archivo
 
 
Su tienda miscelánea le dio sustento a la familia de Verónica durante 30 años. Tras meses de bajas ventas y sin ningún apoyo de las autoridades, cerrarán su negocio, que está ubicado en el poblado de San Jeronimito, una comunidad del municipio guerrerense de Petatlán. El papá de Verónica, un hombre de 57 años, planea migrar a Estados Unidos para darle una alternativa a su familia.

Ubicada a casi 600 kilómetros -a 8 horas en auto-, a su comunidad no llegaron los créditos de 25 mil pesos otorgados por el gobierno federal a los micronegocios. Lo que no deja de llegar es el recibo del cobro de la luz a su establecimiento, que el bimestre junio-julio fue de más de 5 mil pesos, un costo que ya no pueden pagar.

“Nosotros no pedíamos que el gobierno nos pagara la luz o la renta, pero sí que nos diera un préstamo, que no cobrara intereses y diera un plazo para, de poquito en poquito, ir pudiendo pagarle, así uno podría mantenerse; mi familia no pide regalado, sino un apoyo para no cerrar la tienda, porque hemos hablado de que a lo mejor cierra y mi papá se va a Estados Unidos, muchas cosas se le han metido a la mente por como está la situación”, cuenta Verónica, que es médica, pero se quedó desempleada tras el cierre de la clínica privada donde trabajaba.

Todo pareció haberse puesto en contra de su familia: son pocas las ventas y, al mismo tiempo, productos como el frijol, el huevo, el jitomate y el plátano subieron de precio, lo que les dificulta resurtir su tienda. Además, la dueña del local que alquilan no aceptó renegociar el precio de la renta. Los cobros de servicios como la luz no se congelaron. Los créditos del gobierno no llegaron.

“Aquí en realidad, en esta área donde yo estoy, no han venido a echar la mano, el gobierno no ha venido a dar despensas o proyectos como muchos que van para la sierra, aquí no se sabe nada, y si llegó, nada más se enteraron los más cercanos al Ayuntamiento, los familiares, compadres”, reclama.

El gobierno federal presume que se han otorgado 864 mil 852 créditos de 25 mil pesos a micronegocios, según el informe actualizado el pasado martes. Verónica sostiene que a su comunidad no llegó el programa de préstamos.

“Lo de los créditos ni se mencionó, en las noticias sólo se oye, pero uno les pregunta (a las autoridades) y dicen: ‘no, hasta aquí no llegó, les ayudan allá a los de México, aquí no llegan esos apoyos’, eso es lo que nos dicen”.

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) dio a conocer que la crisis por la pandemia de COVID-19 ha provocado el cierre de aproximadamente 150 mil pequeños negocios en todo el país y la pérdida de alrededor de 500 mil fuentes de empleo formal e informal.

Los afectados son establecimientos familiares como el de la familia de Verónica: tiendas misceláneas, carnicerías, panaderías, verdulerías, cafeterías, mercerías, depósitos de cerveza, estéticas, torterías, taquerías, fondas de comida, talleres de reparación de calzado y de aparatos electrónicos, sastrerías, rosticerías, cibercafés…

Con base en una encuesta aplicada a una muestra de pequeños establecimientos de la Ciudad de México, el Estado de México, Veracruz y Oaxaca, la Anpec, asociación civil que tiene 95 mil afiliados, identificó que 89% de los negocios no recibió ningún tipo de apoyo gubernamental.

El presidente de la organización, Cuauhtémoc Rivera, señaló que son cuatro las causas del cierre de comercios: cayó el ingreso de los consumidores; los arrendadores de los locales no accedieron a disminuir el costo de las rentas; el gobierno no otorgó subsidios para el pago de servicios como la luz, y se encarecieron productos de la canasta básica.

“Lo que ha faltado es un programa a profundidad de reactivación económica que nos permita devolver la confianza a los consumidores y regresen a gastar y a consumir, pero esto no lo vamos a lograr si no tenemos el control de la pandemia, la factura sanitaria hipoteca a la factura comercial, y no hemos logrado a trabajar con cierta normalidad”, indicó Rivera en entrevista.

“La gente no llega a los establecimientos porque no tiene dinero, y los que tienen no se atreven a gastar lo poco que tienen; no se ha concretado el consumo, y ahí está la evidencia: no basta con que tú abras y te pongas gel y mascarilla si no llegan los clientes a consumir; no hay nada”.

El dirigente de la asociación expuso que, durante la pandemia, el consumo en pequeños establecimientos cayó un 25% respecto del año pasado, y describió lo que pareciera ser un cementerio de negocios idos a la quiebra.

“Los negocios no viven sin ventas, porque lo que planteó el COVID, el ‘jaque mate’, es el aislamiento social, y muchos de estos negocios viven de la socialización; estuvimos en cuarentena cuando menos dos meses, viene el cúmulo de pasivos que se van dando en esos meses donde no hubo venta de nada. En muchos lugares, los dueños de los locales comerciales no accedieron a bajar las rentas ni negociar ningún trato preferencial producto de la pandemia y prefirieron que sus locales quedaran vacíos. Si ahorita pudiéramos volar y ver las 26 metrópolis del país, veríamos miles de locales comerciales con el letrero de ‘Se renta’”, sostuvo.

La encuesta de la Anpec se aplicó a una muestra representativa de mil 147 comercios durante la primera quincena de julio. Uno de los principales hallazgos es que el 64% de los pequeños establecimientos es dirigido por mujeres; también que el 67% de las y los propietarios tiene de 1 a 3 dependientes económicos, y el 73% tiene entre 30 y 59 años de edad.

El 26% de los propietarios abrió su negocio porque se quedó sin trabajo, y el 60% lo hizo por emprendimiento; el 70% es propietario del local, pero el 60% no cuenta con seguro social y el 66% no emplea a más trabajadores.

“En el pequeño comercio se fue a refugiar un importante segmento de las nuevas generaciones que no encontraron empleo en los últimos años, es decir, muchos jóvenes millennials que terminaron sus estudios, fueron al mercado laboral y no encontraron trabajo, y lo que hicieron fue poner negocios pequeños de muchos giros. Lo que está matando el virus es el espíritu emprendedor nacional”, explicó el presidente de la Anpec.

La encuesta de la asociación también demuestra cómo los propietarios de pequeños negocios perciben el papel del gobierno durante la pandemia. Por ejemplo, el 61% señaló que no es beneficiario de algún programa social, y el 60% dijo requerir créditos y seguro médico para superar la pandemia; el 70% consideró que la respuesta del gobierno federal a la crisis ha sido deficiente y confusa, y el 56% reprueba su actuación.

“¿Qué falló? Ha fallado el control pandémico, porque nos han ido dando plazos, íbamos a regresar de la cuarentena los primeros días de mayo y ya vamos en julio; los muertos y los contagios no dejan de aparecer, y no se ve para cuándo su superará”, señaló Rivera.

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