Padres y madres víctimas de la política "tolerancia cero" se reencuentran con sus hijos en EU

Entre lágrimas y abrazos, las familias guatemaltecas se vieron en Estados Unidos después de casi dos años de separación luego de que el gobierno de Donald Trump deportara a padres sin sus hijos en el marco de la política de tolerancia cero. Ahora, juntos, pelearán nuevamente sus casos de asilo para permanecer bajo esta protección en el país.

Byron Xol no es el mismo. Su padre David hace un gesto con la mano asombrado por el estirón que dio su niño, que ya casi está del alto de su hombro. Además, ahora habla tres idiomas y no uno, como cuando pisó Estados Unidos que solo entendía el dialecto de su pueblo, el Q’eqchi’.

Ahora el inglés es su idioma fuerte y también entiende el español. La noche del miércoles el padre y el hijo volvieron a abrazarse, cuando se reencontraron en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles después de casi dos años de una distancia física que comenzó cuando el gobierno del presidente Donald Trump deportó a David a Guatemala, sin su hijo, en el marco de la política de tolerancia cero.

Como David, ocho padres guatemaltecos y uno salvadoreño se reencontraron con sus niños luego de que un juez federal fallara a favor de sus casos alegando que Estados Unidos les había impedido ilegalmente solicitar asilo. Este viernes temprano por la mañana, todos juntos se presentarán en la oficina del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Los Ángeles para entregar documentos y dar cuenta del inicio del nuevo proceso migratorio, como les exigieron las autoridades.

David y Byron habían cruzado juntos el Río Grande en una balsa a mediados de mayo y, de inmediato, fueron detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza, que los trasladaron al centro de procesamiento de McAllen, en Texas. Habían huido de las pandillas en Guatemala, que torturaron a David como castigo porque predicaba como practicante evangélico que los niños buscaran un futuro diferente al de la vida criminal.

El 21 de mayo de 2018, mientras estaban en detención, el padre fue trasladado a una corte y en un juicio masivo —junto a otro grupo de centroamericanos juzgados al mismo tiempo— se declaró culpable de entrada ilegal al país. De regreso al reclusorio le dieron la peor noticia: bajo la política de tolerancia cero sería devuelto a Guatemala. A la fuerza, sin entender lo que decía el documento escrito en inglés y aunque suplicó, lo obligaron a firmar el papel, que era su orden de deportación.

Lo deportaron solo, como ocurrió con 463 padres y madres que pasaron por la misma situación mientras la política estuvo vigente. A Byron lo enviaron a un centro de menores del gobierno en el este de Houston por 11 meses y tras pelear el caso en una corte federal, su abogado, Ricardo de Anda, logró que fuera puesto al cuidado de una familia durante los últimos nueve meses. Desde entonces, llamaba con frecuencia a su casa en el poblado indígena San Miguel El Limón.

"Gracias a Dios cayó en manos de esta familia, que lo ha cuidado muy bien", cuenta de Anda a Univision Noticias por teléfono. "Tuvimos que pelear porque el gobierno no quería dejarlo ir. Tuvimos que ir a corte federal y pedir a un juez que ordenara que lo soltaran. Esta familia le ha dado tanto amor, lo ha mantenido en comunicación con su familia en Guatemala constantemente".

Los Xol estuvieron entre los primeros afectados por la política de tolerancia cero, que comenzó a aplicarse en la frontera con absoluta opacidad desde principios de mayo de 2018. Con ella, el gobierno procesaba por cruce ilegal a todos los adultos que llegaban por puntos no autorizados de la frontera, incluidos aquellos que viajaban con niños. Cuando las autoridades admitieron la aplicación de esta práctica, desde el 5 de mayo al 20 de junio —cuando un juez ordenó frenar esta política— ya habían sido separados de sus padres al menos 2,654 menores. Y para muchos niños, el trauma no acabó con la reunificación.

"Estoy muy emocionado"

Cuando David Xol, de 27 años, iba en el avión de Guatemala a Los Ángeles tenía sentimientos encontrados: además de la emoción por el reencuentro con su hijo, sentía miedo de que Byron, ahora con 9 años, no le reconociera.

"Era muy difícil, porque ya habíamos garantizado que iba a ocurrir esa reunificación, ya no era una cosa de quizás. Ahora había una seguridad", cuenta de Anda, quien se encuentra con David, Byron, y las ocho familias más que están en Los Ángeles evaluando los siguientes pasos. "David estaba muy nervioso porque su hijo ni lo iba a reconocer otra vez. Aunque estaba muy excitado de verlo, como quiera tenía ese miedo".

La noche del miércoles, al llegar a Estados Unidos, David y su abogado iniciaron la petición de asilo con el funcionario de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que los recibió en el aeropuerto. Está en la misma posición en que estuvo cuando lo separaron de su hijo, dice el abogado: "Él pidió asilo basado en su religión evangélica, cristiana (...) Está con su hijo, pero ahora ya no se lo van a quitar y va a poder pedir que se ventile su causa en las cortes de migración".

A pesar del miedo de David, el reencuentro con su hijo fue como lo esperaba. El padre no podía contener las lágrimas y decía: "Estoy muy emocionado, muy contento. Ha pasado mucho tiempo de no poder verlo, hasta ahora". Ambos se dieron un abrazo que duró minutos. El niño sonreía: "Mostró mucha emoción con el padre, está muy cercano a él y durmieron juntos anoche", cuenta de Anda. El padre le acariciaba los cabellos.

Ambos vivirán juntos en California en una iglesia evangélica con una comunidad que los va a acoger y ayudar económicamente. El plan es que ganen la petición de asilo y puedan traer a Estados Unidos a la esposa y otros dos hijos menores que quedaron en Guatemala.

De Anda asegura que aunque están juntos, el daño que la separación les causó es difícil de borrar: "Realmente ese miedo nunca lo van a perder, ese trauma, esas dificultades de él y su hijo que van a traer con ellos por el resto de sus vidas".

Read 160 times Last modified on Friday, 24 January 2020 09:51
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