"Las vidas negras valen" miles de personas exigen justicia por el asesinato de George Floyd

Las vidas negras valen y sin justicia no habrá paz fueron las consignas que retumbaron en la boca de cientos de miles de manifestantes de costa a costa este sábado al continuar un levantamiento civil que a lo largo de 12 días ha estado presente en 50 estados y más de 600 localidades y que ha obligado a Donald Trump a instalar un nuevo muro alrededor de su casa.

En Nueva York hubo más de una docena de marchas, una de ellas fue encabezada por maestros que caminaron desde el sur de Manhattan a Washington Square, para ahí fusionarse con otras –una se nombró La marcha por los sueños robados y las vidas saqueadas– para proceder en un flujo incesante por toda la ciudad.

En Filadelfia, decenas de miles se congregaron alrededor del Museo de Arte (las escalinatas hechas famosas en la película Rocky) y otras partes del centro de la ciudad llamada cuna de la democracia estadunidense.

En Seattle, una marcha encabezada por trabajadores de la salud llevaban pancartas en las que se leía: El racismo es una emergencia de salud pública. Este sector se ha solidarizado con la protesta en varias ciudades del país en días recientes. En Brooklyn, el viernes en la noche, una trabajadora de emergencia en una ambulancia tomó el micrófono del vehículo para trasmitir su mensaje de apoyo a los manifestantes que pasaban por esas calles: “salgan todos los días, estamos haciendo el cambio… mantengámonos unidos –lo tenemos que hacer ¡chingá!– las vidas negras valen” [https://twitter.com/scottheins/ status/1268701444607270917].

La clase política, desde legisladores federales y locales hasta alcaldes se sumaron. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, marchó con los manifestantes y declaró en referencia a Donald Trump: Hoy decimos que no, en noviembre decimos el que sigue.

En Filadelfia se repitió algo cada vez más frecuente en varias ciudades: el alcalde Jim Kenny y la jefa de la policía Danielle Outlaw se hincaron (el gesto de solidaridad con el movimiento contra la brutalidad policiaca y la violencia racial).

Sin embargo, en días recientes, en Filadelfia y en decenas de ciudades –incluyendo Nueva York y Los Ángeles– supuestamente en manos de gobiernos municipales liberales, se registraron múltiples incidentes de violencia policiaca contra manifestantes e incluso periodistas. Aunque algunos uniformados han sido suspendidos y otros cesados, la gran mayoría sigue impune.

En Buffalo se hizo viral el video de dos policías tumbando a un activista de 75 años, quien sangraba sobre el pavimento mientras pasaban otros oficiales y fue llevado a un hospital; fueron suspendidos dos agentes, pero 57 de sus colegas renunciaron en protesta a la unidad antimotines a la que todos pertenecían.

Sin embargo, la violenta represión contra los manifestantes sirve para demostrar qué tan enraizado está el problema, y nutre una nueva demanda por todo el país: reducir de manera dramática el gasto en la policía y por el fin a la impunidad oficial.

Los protagonistas en esta ola de protestas no son los políticos ni tampoco viejos líderes sociales –veteranos de la lucha por los derechos civiles–, sino una nueva generación de activistas, algunos marchando por primera vez, y sus aliados provenientes de diversos movimientos, desde ambientalistas hasta sindicalistas progresistas (el gremio de enfermeras, por ejemplo), entre otros.

Las marchas de ayer fueron más grandes que nunca en varias ciudades y estuvieron marcadas por la ira colectiva contra la violencia racista como por la celebración del surgimiento de este movimiento. Algunos bailaban al avanzar, otros ponían música en bocinas portátiles, sirviendo de DJ’s para la multitud. Se escuchó rap, soul, rock y a veces los coros eran masivos. También hubo viejos himnos de las luchas de derechos civiles, como el icónico We shall overcome.

A lo largo del día se compartieron reportes de manifestaciones, algunas fueron las más grandes en tiempos recientes, de diferentes puntos del país, de Jersey City a Atlanta, de Denver a Chicago, pero aún más notables son las protestas en ciudades más pequeñas y hasta pueblos alrededor del país, incluso en algunos donde no hay minorías, reportan algunos medios.

Figuras del mundo de las artes y cultura, junto con los del deporte profesional se han sumado a las marchas y/o expresado su apoyo. Gregg Popovich, el técnico del equipo de basquetbol los Spurs de San Antonio –al que ha llevado a cinco campeonatos– declaró que lo que todos vieron en el caso de George Floyd, un afroestadunidense muerto por policías blancos en Minneapolis hace 12 días, fue un linchamiento y estoy avergonzado como persona blanca de saber que eso puede ocurrir, y llamó a la lucha antirracista para rescatar a este país.

Mientras tanto, la campaña electoral de Trump envió hoy un correo electrónico a sus bases solicitando firmar una petición: “Nuestra bella bandera estadunidense debería ser respetada y cualquiera que piense otra cosa es sencillamente antiestadunidense. El presidente Trump desea enviar un mensaje a la izquierda de que protestar contra la bandera estadunidense es absolutamente inaceptable….”

La Guardia Nacional informó que más de 43 mil integrantes en 34 estados y en la capital están apoyando a fuerzas de seguridad pública en lo que llama disturbios civiles (civil unrest) actuales.

Ese disturbio o agitación o revuelta civil expresado durante los últimos 12 días son tal vez las protestas más amplias en la historia de Estados Unidos, según algunos cálculos iniciales, con acciones registradas en más de 600 ciudades en los 50 estados y la capital del país, reportó el Washington Post.

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