Casa Blanca advierte con endurecer las fuerzas de seguridad contra manifestantes en Portland

La Casa Blanca avisó ayer que endurecerá la respuesta de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes en Portland, dado que las protestas amenazan con extenderse a otras ciudades, afirmó Chad Wolf, secretario interino de Seguridad Interior, al tiempo que las manifestaciones continuaron en Estados Unidos el fin de semana.

La actuación de los agentes federales para contener a los manifestantes ha sido duramente cuestionada por realizar detenciones arbitrarias y actuar sin identificación.

Wolf defendió la medida, tachada de ilegal por la oposición demócrata y por organizaciones por los derechos civiles, dada la virulencia de las manifestaciones.

Vienen armados con piedras, botellas, bates de beisbol, herramientas eléctricas, fuegos artificiales y dirigen su violencia a las instituciones y a los agentes federales, sostuvo Wolf, cuyo domicilio en Washington fue rodeado ayer por manifestantes que exigieron su dimisión.

Portland, la ciudad más grande de Oregon, se ha convertido en uno de los mayores focos de las protestas contra la brutalidad policiaca, en las cuales cientos de manifestantes vestidos de negro se han enfrentado con la policía, que ha calificado las protestas de disturbios, que se han reproducido en el país.

Esta ciudad de 650 mil habitantes ha sido escenario de protestas nocturnas contra el racismo desde hace casi dos meses, y también de una represión de agentes federales ordenada por el presidente Donald Trump, que no cuenta con el apoyo de los gobernantes locales.

Las manifestaciones comenzaron el pasado sábado de manera pacífica con música y cantos, mientras algunos lanzaban pompas de jabón y pegaban rosas rojas en las barricadas, pero terminaron con choques con la policía y agentes federales después de que los manifestantes intentaron derribar las vallas que rodeaban el Palacio de Justicia de la ciudad.

Mientras, en Seattle las protestas del sábado dejaron ayer 45 detenidos y 21 policías heridos, después de que una marcha de Black Lives Matter también derivó en enfrentamientos con la policía, que se replegó la madrugada de ayer.

Alrededor de 2 mil personas se reunieron en el centro de la ciudad, cerca del barrio del Capitolio, donde se desarrollaron las protestas a raíz de la muerte del afroestadunidense George Floyd a manos de un policía blanco el pasado 25 de mayo.

Los manifestantes rompieron el cerco que rodeaba el sitio de construcción de un centro de detención de menores e incendiaron una casa móvil, informaron autoridades locales.

La muerte de Floyd desató protestas y disturbios en las principales ciudades de Estados Unidos, en un movimiento contra el racismo que ha ido creciendo en el mundo.

Las marchas contra la brutalidad policiaca llegan en momentos en que el presidente Trump enfrenta una dura contienda por la relección y hace campaña al proyectarse como guardián de la ley y el orden.

En Austin, Texas, un manifestante que aparentemente llevaba un fusil falleció al ser baleado desde un vehículo que pasó entre la multitud y cuyo conductor comenzó a disparar, de acuerdo con un testigo.

Mientras, en Aurora, un suburbio de Denver, un auto embistió a manifestantes de una protesta contra el racismo y baleó a un manifestante el sábado.

En otro orden, los restos del congresista John Lewis cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, Alabama, por última vez ayer, mientras continúan los honores póstumos al legislador que se convirtió en un emblema de las luchas sociales. Lewis y otros defensores de los derechos civiles fueron golpeados ahí hace 55 años en su lucha por el derecho al voto de los afroestadunidenses.

El cuerpo de Lewis fue llevado al Capitolio de Alabama por la tarde. Lewis falleció a los 80 años el 17 de julio, meses después de ser diagnosticado con cáncer del páncreas.

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