Kamala Harris, la primera mujer negra candidata a la vicepresidencia de EU

La senadora californiana Kamala Harris aceptó este miércoles por la noche la nominación demócrata y se convirtió en la primera mujer negra candidata de un gran partido a la vicepresidencia de Estados Unidos. Lo hizo en una convención histórica por muchos motivos, sobre todo, por una grave pandemia que ha obligado a desarrollar este gran festín de la política de forma virtual. “Nos encontramos en un punto de inflexión”, dijo Harris, “Este caos continuo nos lleva a la deriva, las incompetencia nos hace pasar miedo”..

Le precedió un potente discurso del expresidente Barack Obama, que salió en tromba contra Trump e hizo recordar por qué el Partido Demócrata sigue sin tener muy claro quién es un relevo a la altura de su oratoria. Fue, con todo, una noche eminentemente femenina, de mujeres ambiciosas, veteranas de la política y de la vida, acostumbradas a romper barreras invisibles. Habló la exsecretaria de Estado y excandidata presidencial Hillary Clinton; la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y la senadora progresista Elizabeth Warren. “Mi madre no se hubiera podido imaginar jamás que yo estaría aquí hoy diciendo estas palabras ante ustedes: acepto la nominación a vicepresidenta de los Estados Unidos de América”, dijo Harris.

La historia ya está hecha, pero los demócratas necesitan ahora ganar la elección del 3 de noviembre. Que eso no es fácil lo recordó la intervención de Clinton. El Partido Demócrata busca en las presidenciales superar el trauma de su inesperada derrota de 2016, cuando un candidato insólito, que llegó a parecer un sabotaje contra los republicanos, arrebató la Casa Blanca a una candidata que parecía de manual. “Entonces dije que le debíamos una oportunidad, todos los presidentes merecen uno”, dijo Clinton; “ojalá Trump hubiese sabido ser un buen presidente”.

La ex primera dama reclamó a las bases que voten en masa, un llamamiento con un regusto amargo. “Durante cuatro años, la gente me ha estado diciendo: ‘No sabía lo peligroso que era él’. ‘Ojalá pudiera volver atrás’. O peor: ‘Debí haber votado’. Esta no puede ser otra elección del ‘ojalá hubiera’ o ‘debí haber..."

Harris, de 55 años, es algo más que la número dos de la carrera electoral de Joe Biden, es una probable candidata presidencial en 2024 si ganan este otoño, ya que el exvicepresidente de la era Obama, de 77 años, ha dejado caer en su entorno que no repetirá mandato. Ese era, de hecho, el puesto al que aspiraba ella hace un año cuando se postuló a las primarias demócratas. Fue dura, tuvo algunos momentos estelares, pero sus datos en los sondeos eran malos y se retiró pronto. Calculó bien. Esta noche recogió parte de los frutos. La senadora, además, también permite vislumbrar un relevo generacional que no se produjo en las primarias. El suyo fue uno de los nombres del futuro del partido designados por Obama cuando estaba a punto de dejar la Casa Blanca, hace cuatro años.

El expresidente se dirigió a los votantes este miércoles por la noche desde un sitio tan significativo como el museo de la Revolución Americana, en Filadelfia, donde se firmó la Constitución. Tachó a Donald Trump de incompetente absoluto y de peligro para la democracia. “No ha mostrado ningún interés en tratar la presidencia como algo diferente a un reality show más, que puede usar para obtener la atención que ansía. Donald Trump no se ha adaptado al trabajo porque no puede. Y las consecuencias de ese fracaso son graves. Más de 170.000 estadounidenses muertos”, dijo.

“Lo que hagamos en los próximos 76 días dejará su eco en las generaciones venideras”, advirtió. Pidió confianza en la “la capacidad de Joe y Kamala para sacar al país de estos tiempos oscuros”. Biden, que fue su número dos durante los dos mandatos (2009-2017), “restaurará el lugar de Estados Unidos en el mundo”, prometió. “Joe conoce el mundo y el mundo conoce a Biden”, recalcó. Trump reaccionó en su cuenta de Twitter, publicando mensajes en letras mayúsculas y exclamaciones, en los que acusaba a Obama, sin base, de espiar su campaña o le echaba en cara que había tardado mucho en respaldar la candidatura de Biden.

El exvicepresidente se convertirá formalmente en el candidato presidencial este jueves y comenzará una nueva fase de la campaña. Biden, menos enérgico que Trump y peor orador que Obama, es bueno en unas distancias cortas, de trato directo con el votante, que la pandemia le está robando. Está limitando su campaña intervenciones televisivas y vídeos en redes sociales —mientras el presidente no deja de patear el país en actos oficiales—, pero pronto empezará el cuerpo a cuerpo, los inevitables debates contra su rival republicano y la traca final de campaña.

Harris añadirá ahora su fuerza. “Estamos en un punto de inflexión. El caos constante nos deja a la deriva. La incompetencia nos hace sentir asustados. La insensibilidad nos hace sentir solos. Es mucho. Y esta es la realidad: Podemos hacerlo mejor y nos merecemos mucho más”, afirmó quien pretende ser la próxima vicepresidenta de Estados Unidos.

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