Bob Woodward señala que Donald Trump conocía la gravedad de la pandemia

Donald Trump engañó deliberadamente a la opinión pública sobre la gravedad del coronavirus, divulgó la existencia de una nueva arma secreta y llamó maricas a sus generales, mientras los jefes de Seguridad Interna ordenaron minimizar informes en torno a la injerencia rusa y la amenaza de supremacistas blancos.

A principios de febrero, mientras el presidente declaraba al público que el nuevo virus no era peor que la influenza temporal, que pronto desaparecería y que el gobierno tenía todo bajo control, Trump le contó al veterano periodista Bob Woodward que la situación era muy grave, ya que “uno sólo respira el aire y así se trasmite… También es más grave que la influenza más fuerte. Esto es cosa letal”.

Según un nuevo libro del periodista, Trump admitió en marzo que de manera deliberada minimizó la gravedad de la pandemia, porque no quiero crear pánico.

Esas fueron tal vez las revelaciones más explosivas del nuevo libro Rage, de Woodward, famoso periodista del Washington Post, quien, junto con Carl Bernstein, reportó el escándalo Watergate, que culminó con la renuncia del presidente Richard Nixon.

El libro, fragmentos del cual fueron difundidos ayer primero por el Post antes de salir a la venta la próxima semana, nutrió de inmediato el debate electoral, sobre todo con la revelación del manejo de la pandemia.

Trump, a quien ayer preguntaron periodistas si suprimió la gravedad del coronavirus, reiteró: “tal vez lo hice para reducir el pánico… Yo amo a nuestro país y no quiero que la gente esté asustada”.

El candidato presidencial demócrata Joe Biden denunció ayer que Trump tenía la información. Sabía qué tan peligroso era. A propósito fracasó en cumplir con su trabajo. Fue una traición de vida y muerte al pueblo estadunidense.

Trump también reveló a Woodward –a quien ofreció 18 entrevistas más pláticas telefónicas– que “he construido un… nuclear –un sistema de armas que nadie jamás ha tenido antes en este país. Tenemos cosas que nunca han visto ni escuchado. Tenemos cosas (de las cuales) Putin y (el presidente chino) Xi jamás se han enterado antes. Nadie. Lo que tenemos es increíble”. Woodward escribe que fuentes oficiales anónimas le confirmaron que Estados Unidos cuenta con una nueva arma secreta pero que se sorprendieron de que Trump haya divulgado su existencia.

En otro momento, Trump es citado comentando a uno de sus asesores: “mis chingados generales son un montón de maricas (pussies). Están más preocupados por sus alianzas que por tratados de comercio”, se quejó el presidente en 2017, según el libro de Woodward.

También cuenta que el ex secretario de Defensa de Trump, el general James Mattis, comentó al ex director de inteligencia nacional Dan Coats que el presidente es peligroso y que no sabe la diferencia entre la verdad y la mentira.

Explicando la química que existía con el líder norcoreano Kim Jong-un, Trump dijo al periodista: “Te encuentras con una mujer. En un segundo sabes si va a ocurrir o no. No te tardas 10 minutos y no te toma seis semanas. Es como, wow. Ok… menos de un segundo”.

Mientras las revelaciones del libro retumbaban por Washington, el Comité de Inteligencia de la Cámara de Reprsentantes anunció que había recibido una nueva queja de un denunciante oficial, el ex subsecretario de inteligencia y análisis del Departamento de Seguridad Interna Brian Murphy, quien afirma que sus jefes le ordenaron suprimir inteligencia sobre actividades de interferencia rusa en las elecciones estadunidenses porque hacía ver mal al presidente.

También se le ordenó modificar informes de inteligencia para reducir la amenaza de los supremacistas blancos en este país y elevar la importancia de grupos de izquierda.

Pero tal vez lo más increíble es que es muy probable que todo esto no tenga ningún efecto negativo para Trump en la contienda electoral.

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