Durante la actual emergencia sanitaria que vive el país, una de las peores conductas que puede aparecer es la de los políticos que buscan ganar popularidad aprovechando la contingencia. Tal es el caso del presidente del Congreso local, Gabriel Biestro Medinilla, quien echó a andar una campaña para mejorar su pobre posicionamiento entre los aspirantes que buscan ser candidatos a la alcaldía de Puebla en los comicios del próximo año.

Biestro desde el viernes pasado, queriendo mostrar una actitud solidaria y humana, grabó una serie de mensajes para supuestamente dar ánimo a la población y “rescatar” el pequeño comercio, la economía del estado y hasta las raíces culturales de los poblanos. Ya solo le faltó proponer el rescate de todos los tesoros prehispánicos.

Lo que en realidad quiere el líder de la fracción de Morena es aprovechar la coyuntura para mejorar su índice de conocimiento y popularidad entre los habitantes de las juntas auxiliares de la capital, así como colonias populares, luego de que en las primeras encuestas que han medido a los aspirantes –de todos los partidos– a ser candidatos a la alcaldía de Puebla, aparece como un político poco o nada competitivo para ser el aspirante del movimiento lopezobradorista.

Quien fuera presidente estatal de Morena, enfrenta tres problemas fundamentales: como legislador ha ofrecido pobres resultados, que no sirven para impactar al electorado local; es un personaje pendenciero, que entra en constantes conflictos y ha contribuido a la división y confrontación de las facciones del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional, y es alguien sin carisma, sin formas de expresión que sean atractivas para la población.

Ejemplo de lo anterior, es que Morena en 2018 conquistó mucha de la confianza ciudadana por su posición firme y clara para echar abajo la principal privatización del morenovallismo, que fue el sistema de agua potable. 7 de cada 10 ciudadanos calificaban como un abuso lo que ocurre con la empresa Concesiones Integrales, que es la compañía que administra dicho servicio público.

Biestro prometió que antes de concluir 2019 se iniciaba la revocación del contrato de privatización.

Y hoy, es un tema olvidado de los legisladores del movimiento lopezobradorista, que únicamente hicieron una reforma para medio reducir los abusos de Concesiones Integrales, pero que no resuelve el problema de fondo.

Con ese comportamiento, queda claro que Biestro ya no representa las propuestas con que Morena arrasó en los comicios de 2018, sino ahora es el ejemplo de engaño y promesas incumplidas.

Eso explica su pobre o nulo posicionamiento rumbo a la contienda electoral de 2021.

El mensaje

El mensaje que grabó Biestro y echó a andar en sus redes sociales, en donde aparece con en chaleco color marrón y una pobre escenografía, expresa algunas de las siguientes ideas:

Dice que: “Cuando trabajamos unidos –los poblanos– nada puede detenernos. Este momento –el de la pandemia– no es la excepción”.

Luego dice que va a impulsar “la economía poblana”, y para ello, propone que todos los pequeños comercios se anuncien en sus redes sociales, para promover el consumo en esos negocios, la gente no acuda a lugares concurridos y no se contagie del Covid19.

Remata con las clásicas frases chabacanas: “Es tiempo de hacer equipo”, “hay que volver a nuestras raíces”.

Acerca de ese mensaje es necesario apuntar:

Si en algo se destaca Gabriel Biestro, es que siempre ha sido factor de división en Morena.

Que si realmente quiere aportar algo a Puebla, lo fundamental es:

Primero: hacer caso al gobierno federal que pidió no realizar actividades no esenciales, como es buscar crecer en las encuestas electorales en tiempos de la contingencia.

Segunda: sacar adelante el rezago de más de 800 iniciativas legislativas. Ese si es su verdadero trabajo. No dar mensajes de superación personal.

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