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Un intenso ahora. La joven realizadora brasileña Petra Costa ofrece en Al filo de la democracia (Democracia em vertigem/The Edge of Democracy, 2019), la conclusión de una trilogía a la vez íntima y política que se inició con el corto familiar Ojos de resaca (2009) y luego afinó en su largometraje documental Elena (2012). Su nuevo trabajo, recuento autobiográfico y crónica del acontecer político brasileño de las tres décadas pasadas, refiere en primera persona la experiencia de haber nacido prácticamente durante el fin de la dictadura militar en Brasil (1964) y asistido a la reconstrucción laboriosa del tejido democrático en el país, para describir ahora, a manera de un punto dramático de ese proceso, el retorno a un pasado autoritario, con la llegada al poder de la polémica figura de Jair Messias Bolsonaro.

Hija de padres militantes de izquierda y nieta de un empresario vinculado al conservadurismo más duro, Petra Costa ha podido observar la realidad política de su país desde esas dos orillas ideológicas que ya presagiaban la intensa polarización que se apoderó de Brasil a partir de la sorpresiva elección de Lula da Silva, primer presidente obrero y, en palabras de Barack Obama, el dirigente más popular del mundo.

La estrategia narrativa del documentalista semeja mucho a lo que acometido por el director Joao Moreira Salles en El intenso ahora (No intenso agora, 2017), al combinar la esfera privada de una evocación doméstica con el registro de las revueltas sociales en diversas partes del mundo, incluido el Brasil de 1968. En el caso de Petra Costa, la cineasta elige abordar directamente a las figuras del poder brasileño para calibrar, a partir de sus testimonios, la complejidad de una trama política que en 2016 condujo primero al juicio político y destitución de la presidenta Dilma Roussef, continuadora radical del impulso reformista de Lula da Silva y tiempo después al asedio jurídico y encarcelamiento de ese ex presidente a partir de varios señalamientos por corrupción.

El relato se articula con el ritmo e intensidad de un thriller político en un continuo vaivén cronológico que registra mítines y manifestaciones de apoyo desde el lado izquierdo del espectro político, hasta las campañas de odio crecientemente rabiosas de los adversarios de Dilma y de un Lula que fuera incluso abandonado por algunos de sus seguidores más fieles, a pesar de haber dejado la presidencia con un inédito índice de popularidad de 80 por ciento.

Al filo de la democracia prosigue el escrutinio puntual de un sistema jurídico brasileño estrechamente ligado a los intereses políticos que había instrumentado, a partir del vilipendiado personaje de Dilma Roussef, la realizadora María Augusta Ramos en El proceso (O processo, 2018), evidenciando las maniobras y tergiversaciones de grupos políticos conservadores ansiosos de recobrar el poder político a cualquier precio. Petra Costa se concentra, por su parte, en la lectura que hacen los propios protagonistas políticos enjuiciados, de las circunstancias y motivos que en Brasil condujeron a la degradación del clima electoral y la discusión democrática. Hay en el documental un capítulo notable a la revelación de la extensa red de corrupción y contubernio entre políticos y empresarios que fue escándalo y pretexto para erosionar el crédito político del partido en el poder, una estrategia partidaria impulsada por el magistrado Sergio Moro, quien años después fuera efímero ministro de justicia de Bolsonaro.

La cinta es también un aleccionador recuento de los errores políticos de un Lula da Silva orillado a pactar, por su minoría parlamentaria, con los personajes que luego lo traicionarían. El aspecto más interesante del documental es, sin embargo, la premisa que da título a la cinta y que muestra un aparato democrático exhausto, casi vencido, al servicio de los intereses económicos en turno. Petra Costa elige a modo de ilustración un viejo proverbio griego: La democracia sólo funciona cuando los ricos se sienten amenazados. Y luego, a título personal, alude a la responsabilidad ciudadana: ¿Qué hacemos cuando se derrumba toda señal del civismo? Lo que aparece entonces es la imagen siempre agobiante de nosotros mismos.

Al filo de la democracia, película nominada este año al premio Óscar en la categoría de mejor documental, se encuentra disponible en la plataforma Netflix.

Twitter: CarlosBonfil1

 

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