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Desde que el futbol europeo decidió espantar el miedo echando a rodar el balón, sus principales ligas nos bombardean con interesantes novedades. Algunas no lo son tanto, como la enésima coronación del Bayern Múnich o la muy esperada del Liverpool. No es que deje de haber diferencias entre una y otra, ya que mientras los bávaros ligan ocho títulos consecutivos, los paisanos de los Beatles llevaban treinta años sin ver uno. De ahí el alborozo multitudinario con el puerto inglés saludó la derrota en Londres del Manchester City (Chelsea 2-1), que imposibilita a los de Guardiola para aspirar al cetro siquiera  matemáticamente, ya que en realidad lo tenían perdido desde antes de que se desatara la pandemia.

El “Lobo” Jiménez y el “Chucky” Lozano. Pero al margen de la coronación de los reds y su celebración estrepitosa –qué sana distancia ni qué nada: multitudes abigarradas y que sea lo que Dios quiera–, hay un mexicano, nacido en  San Juan del Río, que no quita el dedo del renglón y continúa dispuesto a hacer historia. La suya propia –como que el otro sábado acababa de romper la marca goleadora de Javier Hernández en la liga Premier al anotar en la meta  del West Ham el emblemático tanto, y el jueves sumó otro, bueno para la victoria mínima de sus Wolves sobre el Bournemouth–; y la modesta historia del Wolverhampton, que olvidando idas y vueltas a la Segunda División está convertido en serio aspirante a participar en las próximas copas europeas, sexto de la Premier a siete fechas del final, y sin perder puntos desde la reanudación del torneo a puerta cerrada.

Distinto caso es el de Hirving Lozano, campeón de Copa a media semana al derrotar su Napoli a la Juventus en el desempate desde los once pasos luego de insulso 0-0. Y, sobre todo, luego que nuestro paisano calentó butaca una vez más, de modo que participó de la euforia del triunfo pero no de la victoria, puesto que nunca salió del horno. Lo haría a los pocos días y hasta colaboró con el segundo de los goles con que el Napoli dispuso del Verona (2-0). Mas para que no abrigue demasiadas esperanzas con Gatusso, éste declaró que la oportunidad brindada al expachuqueño obedeció más a las obligadas rotaciones a que dan lugar tres partidos d elija por semana que a un cambio de opinión del DT acerca de las escondidas cualidades futbolísticas y el decaimiento anímico del Chucky.

 

¿Quién es Luka Romero? Pero además de la racha arrasadora de Raúl Alonso Jiménez, las informaciones de la semana trajeron de Europa más nuevas con aroma mexicano: el jueves, en el marco del Real Madrid-Mallorca que les devolvió el liderato a los merengues (2-0), se produjo el debut más precoz que registra en sus anales la liga de España. El protagonista fue un adolescente nacido en Durango tan joven que, al debutar con la camiseta mallorquín con exactamente 15 años y 219 días de edad,  rompió una añeja marca de 1939, ostentada por el exjugador del Celta de Vigo Francisco Bao Rodríguez “Sansón”, que hizo su presentación oficial a los 15 años y 255 días de su natalicio.

El joven prodigio del Mallorca se llama Luka Romero y vio la luz cuando su padre, Diego Adán Romero Oivadis, jugaba para Alacranes de la capital duranguense. Y ya hay quien lo equipara con Lio Messi. Luka Romero ingresó a la cancha del Bernabéu en el minuto 82 del encuentro, y mientras el médico del club mallorquín constató que su corazón bombeaba sangre con fuerza desusada, su DT Vicente Moreno se declaró satisfecho del desempeño del debutante, que controló los nervios y siguió sus instrucciones con fuerza y aplomo.

Esa es la parte amable de la noticia. Hay otra que no lo es tanto: resulta que la nueva promesa sueña con vestir la camiseta nacional… de Argentina: no la del Tri, ni lo mande Dios. Y casi dan ganas de darle la razón, porque de desastre a desastre –allá tangos y aquí rancheras–, con el de la Femexfut y gavilleros asociados no hay quien pueda. Somos el hazmerreír de todo el ancho mundo, y si el chico, además de talento, tiene la oportunidad de elegir, nadie en su sano juicio le reprocharía su inclinación hacia el país de sus padres y no por éste que tanto amamos y donde vio la luz primera.

Con todo y VAR. Para decepción –o quizá regocijo—de quienes suponían que con la introducción del VAR y sus repeticiones se iban a acabar las pifias arbitrales y las polémicas y discusiones subsecuentes, que tanto sabor le ponen al guiso futbolístico, la buena noticia es que se siguen sucediendo por doquier decisiones harto discutibles, cuando no abiertamente sospechosas, por parte tanto de los silbantes de abajo como de los sesudos analistas de arriba.

En España, han sido interminables las críticas y lamentaciones emitidas desde Cataluña a las numerosas ayudas –reales o supuestas: lo más probable es que mezcladas—con que ha contado el Real Madrid desde que volvió la liga, a razón de tres jornadas por semana, puesto que urge recuperar tiempo y terminar cuanto antes. No es para menos: cuando la cuarentena suspendió el torneo, el Barsa tenía dos puntos de ventaja sobre los Casa Blanca; a tres semanas del reinicio, la punta es de los merengues, al combinarse  cuatro victorias consecutivas de los de Zidane con los dos empates del Barcelona en sus visitas a Sevilla (0-0) y Vigo (2-2 con el Celta este sábado, con par de anotaciones de Suárez pero poco activo Messi). Se reprocha al Madrid –más bien, a los árbitros—que su victoria en San Sebastián, la semana anterior, se haya basado en tres intervenciones favorables del VAR (anulación dudosa de un gol de la Real Sociedad; penalti a favor, asimismo, recusable, anotado por Ramos; y mano de Benzamá antes de poner en la red el tanto decisivo). Claro que los catalanes han hecho poco por su causa –ayer la ventaja madridista había crecido hasta cuatro puntos–, salvo que tomáramos en cuenta los alegatos de Piqué hablando de complot, puntualmente replicados por Ramos negándolo enfáticamente. Simple palabrería, por si fuera poca la de los respectivos seguidores de ambos equipos a través de las redes y en el ámbito privado. La dichos sal y pimienta por la que tanto temían los enemigos de las ayudas tecnológicas… que más bien ayudan a los de siempre.

Y otro tanto en Italia, donde la Juve se distanció tres puntos del Lazio, el equipo sorpresa del torneo, que lucía embalado antes del parón y se ha visto titubeante desde la reanudación, derrotado 3-2 por el Atalanta –al que vencía 0-2 antes del minuto 20—el pasado jueves mientras la Señora Cebra se deshacía de todos los obstáculos sin despreciar compadrazgos arbitrales –al colero Lecce tuvieron que echarle un hombre por nada para que, entrado ya el segundo tiempo, el líder encontrara finalmente red, ya bien entrado el segundo tiempo (acabó goleando 4-0). No queriendo exponer al colegio arbitral a un alud de censuras, el nazareno del sábado en Roma le allanó el camino al conjunto lacial pitando un penalti imaginario a la Fiorentina, que se había adelantado con un gol de Ribery que fue un prodigio de habilidad –un buen rescoldo nadie sabe cuándo se hará llama–, y al final cargó con la derrota (2-1, goles de Insigne). Como en España, lo que era carrera parejera tiene ahora al líder con cuatro cuerpos de ventaja (69 Juventus por 65 de Lazio). La diferencia con la liga española es que aún está pendiente el duelo entre ambos, mientras que, en caso de empate a puntos, el Real Madrid se coronaría, ya que la regla vigente le favorece, dado que los blancos aventajan al Barsa en sus enfrentamientos directos (0-0 y 2-0).

Adiós al “Ganso” Padilla. Finalmente, hace justo ocho días, el histórico expuma perdió su particular encuentro con el Covid-19. Desgracia que me remitió de inmediato a sus años mozos, cuando se reveló como el perfecto complemento, con sus amagues zurdos y sus centros a la zona caliente del área, del goleador Enrique Borja, otro joven de la misma generación –primeros años 60– surgido del generoso vivero que, con don Renato Cesarini al mando, campaba en el Pedregal de San Ángel.

Me pregunto –y te pregunto, lector veterano–, ¿no habrá sido Aarón Padilla el mejor extremo izquierdo mexicano de nuestra historia? Porque sobre el otro costado ha habido a lo largo del tiempo varios de clase excepcional –Alfredo del Águila, Fernando Bustos, Javier Barba, incluso Albino Morales y hasta Javier Aquino. ¿Pero zurdos? Hubo, allá en la prehistoria, un Enrique Sesma, al por algo le pusieron “El Loco”, al que, pese a su clase, cada rato se le iban las cabras al monte. Y el Guadalajara tuvo a la “Pina” Arellano y luego a Paco Jara, ninguno realmente completo. Y un poco anterior al “Ganso” Padilla fue Raúl Chávez, del Monterrey, de juego tan fino como frío. Y ni hablar del americanista Borbolla y el toluqueño Cerda Canela, dos velocistas de técnica muy rudimentaria.

Entonces, ¿nos quedamos con Aarón Padilla, de todos los nombrados el único que fue titular del Tri en dos mundiales? Sirva mi voto como póstumo homenaje.

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