Las pandemias no respetan jerarquías ni encierros, y aunque se tiene la impresión de que las personas enclaustradas están mejor protegidas ante los contagios en relación a las que se encuentran en la calle, no siempre es el caso. Además, el costo económico y anímico del encierro deja muchas secuelas en la sociedad. Con el Covid-19, los esfuerzos para mantener los sistemas penitenciarios se han incrementado, debido a que ahora se requieren controles más estrictos para evitar que los contagios se multipliquen.

El desempeño de los reclusorios del estado de México destaca, debido a que cuenta con 22 centros para una población de 13 mil presos, pero concentra a más de 31 mil personas privadas de su libertad, más alrededor de 5 mil trabajadores y proveedores que entran y salen en forma regular de esas microciudades. Por ello, la logística, los protocolos, la infraestructura y equipos para proteger a la gente del virus representan un gran desafío. A la fecha se ha logrado controlar la pandemia en este sistema a través de un disciplinado cerco sanitario de acuerdo con los estándares marcados por la Organización de las Naciones Unidas.

Manuel Palma-Rangel, Subsecretario de Control Penitenciario de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, explica que los sistemas penitenciarios locales ya habían manifestado insuficiencia en sus capacidades y la más evidente es la sobrepoblación. Ahora, con la pandemia, se generaron nuevos retos en los ámbitos de gobierno penitenciario, jurídico, de salud, administrativos y de logística, los cuales han funcionado.

Entre otras acciones se crearon espacios para grupos vulnerables debido a la edad y a enfermedades previas, se cancelaron visitas familiares, se habilitó un hospital para 200 personas y se reforzó el control en las entradas y salidas. Otro programa es el de la libertad condicional o bajo fianza, con el que 300 personas están bajo control a través de brazaletes, con lo que los costos económicos sociales se reducen. Según cálculos internacionales el costo de un delincuente en libertad condicional se reduce 95 por ciento. 

La pandemia obliga a buscar alternativas para hacer frente a los problemas de seguridad y de costos en los penales. Por el momento, las medidas tomadas en la Secretaría de Seguridad del Estado de México muestran buenos resultados.

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