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Suponer que en las próximas sesiones del Congreso local se juzgará el futuro económico de la ciudad a partir de un par de iniciativas de ley que envió la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tal vez sea un profundo error.

Lo que se jugará hoy y mañana en el local de Donceles es la alineación política para la elección del año que entra. Las líneas quedarán marcadas para dejar en claro que quienes las crucen no podrán ampararse luego en la bondad del retorno y el olvido. Eso es lo que se hará: la definición política de los actores en la militancia de las ideas.

Déjeme tratar de ahondar en este asunto: las iniciativas de ley que habrían de discutirse ya fueron aprobadas en comisiones y no tendrán Morena y sus aliados ningún problema para sacarlos adelante en la sesión del viernes, así que no parece haber preocupación por ese lado.

También es un hecho urgente la necesidad de echar a andar estas formas de ampliar el manejo de las finanzas en la capital, porque nadie ha inventado la crisis económica generada por la pandemia que ha impedido, por ejemplo, la recaudación de muchos miles de millones de pesos que se generaban a partir de la gran cantidad y de los constantes espectáculos (box, lucha, futbol, conciertos masivos y otros) que había en la ciudad y que acortan las posibilidades de ejercer con mayor justicia lo recaudado.

Así que dejar en manos de la jefa de Gobierno la decisión de administrar los pocos recursos que se tienen, sin que esas decisiones necesariamente pasen por la discusión en el Congreso, por ejemplo, no resulta un capricho, sino la posibilidad de resolver con urgencia la inmediata necesidad de muchos capitalinos que no pueden esperar los tiempos de la burocracia legislativa.

Un ejemplo claro es lo que sucedió en estos días, cuando de echar adelante las iniciativas se trataba. De pronto las alianzas se debilitaron, parecía que con los fantasmas de las viejas usanzas se buscaban nuevos acuerdos y nadie, cuando menos en el gobierno central, estaba dispuesto a jugar en esa cancha.

Así, todo indicaría que pronto veremos un nuevo mapa dentro del Congreso. Tal vez el PRD decida desaparecer, por fin, en las fauces de los azules y el PT se desdiga de su camino por la izquierda y suponga que el horizonte es azul, mientras el PRI busque un acomodo que no tenga que ver con las ideologías, sino con la sobrevivencia. Dentro de poco seremos testigos si se dan todos esos cambios.

De pasadita

Alguien tiene que hacer algo por la situación que pasan los indígenas que una vez sí y la otra también se plantan en alguna de las entradas de los edificios de gobierno de la ciudad.

El líder del grupo, un indígena de la etnia de los truhanes –así lo califican algunos que ya no son sus seguidores– aseguran que el hombre se ha convertido en algo más que un luchador por la justicia.

Ayer amenazó al gobierno con interrumpir el tránsito si no le daban 100 despensas, y cuando le dijeron que sí, que se las entregarían a cada uno de sus representados, dijo que ya no eran 100, sino 200 y que pronto, porque si no se las daban serían 300.

La necesidad de los indígenas que se observan en las afueras de las oficinas de gobierno lastima a todo el que pasa, revertir lo que parece la suerte de esa gente es parte de las obligaciones del gobierno, pero difícilmente se logrará si se anteponen intereses para su control. Ojalá entre esta gente se dialogue para hacer del liderazgo actual una posibilidad de resolver problemas y no de crearlos.

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