Monday, 18 April 2022 00:00

El arte en la escuela

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Como al Olmo Seco de Machado, al que “algunas hojas verdes le han salido”, a deshoras de la vida dirán los cortos de vista, he vuelto al prodigio de sentarme en un pupitre y aprender. Párvulo a pesar de los surcos en la cara —en la escuela que volví eso no importa— me afano a trazar en el cuaderno bosquejos distintos del alfabeto de antaño, y deletreo, con torpeza, lo leído, mientras se apila en ese estante, herencia del abuelo, lo que habrá por leer.

“Muestra, Manuel, no digas”. Es la voz de mi maestro. Sí, es cierto, pues un abismo separa cuando afirmo que un perro está exhausto, a mostrar que camina rengo, con la lengua de fuera, y deja pequeñas huellas de sangre en la acera incendiada por el sol de un mediodía severo. “Mira: en lugar de informarnos que en Comala estaban a 48 grados centígrados, Rulfo escribe: “Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al Infierno regresan por su cobija”.

Esta experiencia me ha llevado a reflexionar en el papel que en la educación el arte tiene. No solo la literatura, aunque pensar desde ella me es accesible.  

En la escuela aprendemos a leer y escribir, en general, de un modo plano: para descifrar manuales; hacernos de las instrucciones que permiten mecánicamente resolver problemas; como vehículo para “tomar notas”, o entender, es un decir, preguntas de exámenes de confusión múltiple. Incluso, en no pocas ocasiones, se llama lectura de comprensión a redactar lo que se lee de otra manera, sin advertir que no se quiebra el eco equidistante de lo literal: si coincide con lo establecido por la autoridad, palomita, y si no, tache. ¡Prohibido imaginar! 

Para sobrevivir y trabajar tal vez sea suficiente. Pero más allá de aprobar las materias y pasar a otro curso, o ser adiestrado con el fin de ingresar al mercado de trabajo cuando existe empleo, hay, siempre, harto espacio: si de aprender a vivir, con todo lo que significa, se trata la educación, entonces no basta. Quedamos instruidos, no educados.

Acercar a las niñas y los niños a la literatura y, más aún, propiciar que la hagan suya, no es común en las escuelas del país. Tampoco a las artes plásticas, la música, la danza y otras formas de expresión artística. Mientras en el prescolar este proceso sí ocurre, en cuanto se deja ese nivel y se ingresa a “la escuela de verdad” —para nuestro infortunio— esa vereda formativa se angosta y luego cesa. Casi no hay teatro, menos fotografía o cine; tampoco el prodigio de dar forma al barro. 

Camus decía: “Todo lo que yo sé de moral se lo debo al futbol y al teatro”. Hace años se discute el tema de la formación cívica y ética: ¿no será momento de dejar los cursos formales, y abrir el aprendizaje al contacto vivo con los escenarios donde aprendemos a ser otras, y al deporte que tanto contribuye a formar un nosotros; a saber perder, pero sobre todo a saber ganar, que es más difícil?

¿Cuántas preguntas brotan luego de una novela que atrapa y sacude, del lienzo que se resiste a dejar plasmada una emoción de muy adentro? Aprender a dudar, a cuestionar este mundo indecente y fundamentar la crítica, son todo un horizonte educativo. ¿El camino del arte no es uno de los más propicios para ello?

No sé cómo hacerlo, pero habrá quienes tengan ideas para ello. Hay que escucharlos y abrir las ventanas de las (j)aulas para que entre, con su dolor y luz, el arte que nos hace humanos. De nuevo volvamos a Machado: le brotaría, al edificio escolar, hendido por el rayo de la monotonía, gris y seco, “otro milagro de la primavera”. 

 

Manuel Gil Antón. Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México

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Twitter: @ManuelGilAnton

Monday, 18 April 2022 00:00

Rosario en la certeza

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¿Cómo se logra arrancarle la vida al horror? ¿Cómo representar la osadía y el arrojo al lado de una coherencia indómita? ¿Cómo sostener la memoria en el desierto de los gritos? ¿Cómo evadir que tu vida siempre estuvo en la propia causa? ¿Cómo nos vamos a acompañar con tu ausencia?

Me entristece la lluvia, ya que imagino que Jesús está en algún sitio mojándose, externaba Rosario Ibarra de Piedra en más de una ocasión cuando las nubes anunciaban aguacero.

Ella, la de menuda figura, logró arrancarle 148 existencias a la industria del terror de los sótanos más bajos de la infamia, su consigna de vivos se los llevaron, vivos los queremos alcanzó a sustraer a los jóvenes, hombres y mujeres, de las sombras que vaticinaban anular sus nombres.

Mario Hernández, el director de la cinta Cementerio de papel baraja nombres para ubicar a la actriz que pudiera representar a la doña Rosario, más allá de las cualidades actorales, la suspicacia recae en la coherencia histórica de una vida, es por ello que la receta parece obvia, en el papel de Ibarra de Piedra, su representación por sí sola.

Cuando todos callaban por miedo, cuando los espectros de la represión paralizaban las neuronas, cuando la vida huía sin avisar, ella se hizo presente, exigió, confrontó, cuestionó, solicitó, indagó y alumbró el territorio truculento de la crueldad, a mediados de los años setenta del siglo XX, la denuncia de la violación de los derechos humanos era solaz, Rosario construyó el andamiaje de su vocación, evidenció la locura de la represión, convocó a esas voluntades dispersas y desamparadas que sin brújula solicitaban una explicación, un paradero, un guiño de memoria.

De la búsqueda particular, al tránsito de seguir evitando la sinrazón, la convocatoria del lunes 28 de agosto de 1978 en el atrio de la Catedral metropolitana te evita ignorar el más mínimo resquicio de atropello, y por eso tu agenda se satura de apariciones en todo rincón donde un llamado de dolor requiera tu grito, tu presencia, tu apoyo, tu solidaridad.

Somos Alicia, Alejandra, Diego, Micaela, Romeo y yo, los Nacidos en la Tempestad, quienes tendremos que aprender a vivir con tu ausencia, la cual sin duda fortalece tu presencia en la evocación, para seguir sembrando vientos y lograr cosechando tempestades.

En algún momento me confesaste que le escribías cartas a Jesús, para que supiera lo que había sucedido durante su ausencia, al momento en el que el grito de ¡Eureka! tronara por todo México, hoy tu palabra ha quedado indeleble, tatuada simplemente en piedra.

Con la sonrisa en los labios, por siempre querida Rosario.

Mientras los funcionarios dedicaban su tiempo a pedir la participación ciudadana en la consulta sobre la revocación de mandato, los reporteros de La Jornada daban cuenta de los severos problemas que por falta de agua potable padece la población en diversas regiones del país. Raymundo León, corresponsal en La Paz, Baja California Sur, señaló que Los Cabos, destino turístico con las tarifas de hotel más altas de México, tiene un déficit de 400 litros de agua por segundo. La red pública tarda hasta dos semanas en surtir a la población, por lo que es necesario enviar camiones cisterna a las colonias con costos de hasta 100 pesos por metro cúbico.

Al problema se suma la cartera vencida de mil 419 millones de pesos de los usuarios y que varios desarrollos inmobiliarios se roban el líquido. Para remediar en parte el problema, la legislatura estatal aprobó que la empresa coreana desalinizadora Promaqua, amplíe sus instalaciones construidas hace 15 años, a fin de incrementar su actual producción de 200 litros por segundo a 605 en 2024. Promaqua vende el líquido al ayuntamiento.

Por su parte, Martín Sánchez Treviño y Eirinet Gómez, informan sobre las protestas de los habitantes de las colonias Horacio Terán, Brisas, Marte Rodolfo Gómez, Altas Cumbres, Alta Vista, Esperanza y Echeverría de Ciudad Victoria, Tamaulipas, por la escasez de agua que padecen. Exigieron restablecer el servicio de tandeo, suspendido por las autoridades municipales. Los recibos por el consumo llegan a sus casas mientras carecen del líquido. Además la atención con pipas cisternas es insuficiente y los choferes les cobran por el agua.

El vital elemento falta en Ciudad Victoria desde hace 10 años, mientras aumentó la población. Dicha ciudad tenía garantizado el abasto hasta 2014 con agua de la presa Vicente Guerrero y los pozos artesianos. Debió construirse otra línea de abastecimiento en 2018; fue cancelada por la actual administración estatal, encabezada por Francisco García Cabeza de Vaca. Y mientras en esa entidad falta el agua, arde El Cielo, el área natural protegida más importante del noreste de México. Un incendio iniciado hace un mes ha consumido más de 4 mil hectáreas. Un desastre.

También la carencia de agua afecta a 45 colonias de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Existe ya una considerable reducción de los niveles del río Jamapa, la principal fuente de abasto del asentamiento humano más importante de Veracruz. En tanto, las autoridades de Ecatepec, estado de México, denunciaron la existencia de grupos de delincuentes que extraen agua potable de tuberías para luego venderla en las colonias donde falta, especialmente en las nueve que hacen parte de la región 5 del municipio.

Mientras, en la Ciudad de México, vecinos de varias alcaldías (Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Tláhuac) han bloqueado importantes vías de comunicación (Circuito Interior, el Periférico, Calzada de la Viga, el Viaducto, Canal de Chalco, el Eje Central, Apatlaco) para exigir a las autoridades que abastezcan de agua sus colonias. Algunas, llevan más de un mes sin agua, o se las surten en pipas sin la calidad debida. En contraste, Tomás Pliego, líder de Morena en la ciudad, informó que apenas 5.8 por ciento de los más de 332 mil domicilios que pueden registrar un incremento en el pago del agua, consumieron más de 60 mil litros en el primer bimestre del año.

Se trata de 17 mil domicilios ubicados, por ejemplo, en Bosques de Las Lomas y Santa Fe. Cuentan con grandes jardines, albercas y jacuzzis. Consumen al día cuatro tinacos de 11 mil litros, mientras en las áreas populares, como Iztapalapa, es uno. Según Pliego, los habitantes de la capital del país consumen en promedio 21 mil litros de agua por bimestre, mientras los domicilios en zonas de alta plusvalía, supera los 93 mil. Estos grandes consumidores no deben recibir subsidio alguno y pagar el costo real del agua. En contraste, los pobres son los que más gastan en agua: como no la reciben en sus hogares en cantidad suficiente, deben cubrir el déficit con garrafones. Ello explica por qué México es el paraíso de las empresas embotelladoras del liquído.

Comienza la temporada de mayor sequía. Como siempre, serán los pobres los que más la sufran, mientras el Poder Legislativo irresponsablemente no aprueba una nueva ley de aguas que garantice su conservación y uso justo y eficiente.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis, 2019), dos de cada 10 personas con discapacidad no saben leer ni escribir, apenas 40 de cada 100 terminan la primaria y sólo siete de cada 100 tienen estudios de educación superior.

El ejercicio del derecho a la educación especial enfrenta retos aún más grandes que la educación regular. La lucha por su defensa, visibilización e inclusión real en las políticas y acciones públicas se tornan cada día más complicadas, pues aunque en las leyes se ha reconocido su importancia y necesidad, en la práctica no sucede así.

Las exigencias de aquellas personas que requieren acciones y materiales específicos –ya sea por alguna discapacidad física o intelectual o, incluso, por ser sobresalientes–, aún no pueden ser cubiertas por nuestro sistema educativo.

Estas carencias se han venido revelando de manera más constante gracias a la pandemia y el modelo de educación a distancia, pues las desigualdades generadas y la poca sensibilidad de las autoridades educativas nos han llevado a un momento muy crítico.

Lamentablemente, en la educación especial existe un paulatino pero constante desmantelamiento de servicios enfocados a esta población, una enorme falta de expertos y docentes que atiendan sus necesidades en las escuelas y la insuficiencia de materiales e infraestructura escolar. Ello se agrava cuando hay nula voluntad política y administrativa para resarcir estas desigualdades y una franca invisibilización de sus resistencias y exigencias.

Además, resulta más preocupante cuando se sabe que 99 por ciento de las personas con discapacidad que asisten a la escuela en México lo hacen en una institución pública y el fortalecimiento de sus trayectorias y la construcción de entornos educativos incluyentes, parece no ser prioridad para la Secretaría de Educación Pública (SEP) (Hermidia, 2022).

Y no es cualquier cosa, estamos hablando de más de 20 millones de personas con alguna discapacidad y/o limitación (INEGI, 2020), por lo que la simulación y demagogia ya no pueden ser opciones.

La reforma educativa de 2018 trajo falsas esperanzas. Por un lado, se reconoce en la Constitución y la Ley General de Educación que la educación especial es fundamental en la búsqueda de la justicia y la equidad; sin embargo, parece letra muerta, pues las acciones emanadas desde las instancias gubernamentales caen en la omisión o la mala ejecución de las políticas públicas, lo que genera una doble victimización y la continuidad de modelos excluyentes y poco empáticos.

Esto también se ve reflejado en la reciente discusión y construcción de los nuevos planes y programas de estudio, donde no se tomaron en cuenta los amplios sectores organizados de personas con discapacidad ni hubo apertura a propuestas independientes de gran valor pedagógico.

Recientemente, el colectivo Educación Especial Hoy advirtió que, aunque la política de inclusión educativa ha transformado la percepción que se tiene del alumnado con discapacidad, lamentablemente casi todas las acciones de la SEP se han centrado en el magisterio, a cuyos miembros se les sigue utilizado para lavarse las manos y deslindarse de sus responsabilidades reduciendo la inclusión a un asunto de vocación y échaleganismo magisterial (2020).

Los retos políticos, administrativos y educativos parecen interminables. Sólo la organización colectiva e independiente puede mejorar el rumbo. No dejemos a nadie atrás.

 

Twitter: @elErickJuarez

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La vuelta atrás ya no es posible. Al INE no le queda sino evocar al maestro Agustín Lara y vender lo más caro que pueda su amor... electoreroFoto Guillermo Sologuren
 
¡Chi lo sa! ¡Chi lo sa! Contesté así, durante las últimas semanas, a todos los que me preguntaban anticipadamente sobre el resultado de la consulta popular que se efectuó el pasado 10 de abril. Ya acorralado, me defendía diciendo: no sé qué va a pasar, pero por supuesto, puedo decir lo que me gustaría que pasara. Resultó que eso a nadie le importaba. Ni modo. Una vez más mi terror al ridículo, el peor de los escenarios que desde niño siempre me ha paralizado, me desposeyó de una de las pocas ocasiones en las que mi apreciación de la realidad me hubiera permitido una bien ganada calificación de connoisseur.

Pero no me di ese lujo. El terror de jugar el rol de encuestador, sondeador, analista de opinión pública, me inhibió y no pronostiqué lo que al final del domingo hubiera mostrado, por vez primera, que era yo un clarividente. En mi fuero interno predije: a favor de la ratificación entre 15 y 18 millones. A favor de la revocación entre 3 o 4 millones. Como se ve, acerté en la primera parte de la opción y algo fallé en la segunda. Para mí, el asunto, con pros y contras para cada lado, ya se agotó. Quien pretenda prolongarlo artificiosamente será fácilmente exhibido. Si lo intenta el INE, será porque tardíamente se da cuenta de que ahora sí se pasó de la raya y que la vuelta atrás ya no es posible porque se acabaron los retornos para los arrepentidos. Ahora no le queda sino evocar al maestro Agustín Lara y vender lo más caro que pueda su amor... electorero (sugerencia: buscar una gratísima, tierna, actualizada versión de Natalia Lafourcade de la melodía Aventurera, de la autoría del flaco de oro).

Recuérdese que en el horizonte cercano se vislumbran ya las elecciones de Durango, Tamaulipas, Oaxaca, Hidalgo, Aguascalientes y Quintana Roo. Cada una de ellas vaticina un nuevo y reiterado enfrentamiento. La hipótesis de que la lucha cruenta y sin cuartel es la que imperará en las estrategias del INE no es en absoluto descabellada. Y por lo que respecta al carácter y temperamento, pues hasta la duda ofende, dirían en mi pueblo. Los líderes máximos del instituto continuarán tan aguerridos, audaces, aventados, echados pa’delante y cubriendo el rol que se autodesignaron: el policía bueno y el imprescindible pero necesarísimo polizonte atrabiliario y delincuencial. El primero, respetuoso, cuidadoso (no siempre), de razones datos y formas. De su presencia física, su vestimenta, de los lenguajes oral y corporal con los que se expresa. Su halo de docto académico que descendió de su torre de marfil para enseñarle al pueblo llano los caminos de la vida comunitaria, de la convivencia respetuosa, la civilidad, la organización democrática y de absoluto respeto, de gobernantes y ciudadanos, al estado de derecho. Este arcángel de la justicia llegó a nosotros, además, sin pecado original cometido (jamás se había manchado con la inmundicia de la actividad política, ni siquiera en un comité de vecinos, sociedad de padres de familia o planilla sindical). Sin embargo, su aureola le brindaba una luz que ya la quisiera Bartlett para descubrir a los diputados/lobistas. Y, por si fuera poco, a sus méritos personales se le sumaba el público reconocimiento de un linaje que en todos los órdenes: morales, intelectuales, políticos e ideológicos le aseguraba la confianza anticipada y un apoyo entusiasta de los más recalcitrantes militantes de la izquierda de ese momento y otros más. Y, por si fuera poco, ondeó sin reservas la bendición papal que le otorgó uno de los pontífices universitarios más reconocidos y respetados: el papa Pepe.

A fuer de sincera, la columneta tiene que reconocer que el papel del policía malo estuvo tan bien logrado como el anterior. El ejecutante se adentró en su personaje y convenció plenamente. Taimado, como todo chilango que se respete, pero lo suficientemente reflexivo como buen descendiente del Oriente, le dio matices de gran efectividad. Claro que fue de gran ayuda la estructura corporal del malo, que contrasta radicalmente con el protagonista central de esta muy lograda mise en scène. Cada ocasión en que era menester la rudeza necesaria (contraria a la penada en futbol americano), el doctor maligno (enemigo permanente del Enmascarado de Plata), se encargaba del tehuacán, la picaña y los tuits desconsiderados y provocadores. La columneta declara, sin tapujos, que si se somete a un riguroso striptease ideológico, está en condiciones de expresar una mensurable (del latín mensurabilis) opinión. Es decir, una opinión lo más objetiva posible, elaborada a partir de medir, pesar, comparar, evaluar el proyecto INE, al que para preservar la indispensable secrecía que estos asuntos exigen, lo llamaremos con todo sigilo: presidencia/INE/presidencia. De este álgido y a la vez candente tema, seguiremos presuponiendo más adelante.

La columneta expresa su sentida y profunda condolencia por el fallecimiento de la compañera Rosario Ibarra de Piedra. Nuestro pésame se dirige a Rosario, Claudia, Carlos, Jesús, pero incluye a todos los perseguidos, presos y exiliados a los que doña Rosario entregó años y años de su vida. Los saltillenses le debemos reconocimiento y orgullo por haber nacido en nuestro solar nativo.

Twitter: @ortiztejeda

Una raza alegre, sabía y fuerte

En mayo de 1924 se inauguró en la Ciudad de México un gran escenario dedicado a la cultura física, el Estadio Nacional. La obra cristalizaba los esfuerzos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) emprendía para promover una educación integral que ayudara al desarrollo de las capacidades físicas de los niños y jóvenes mexicanos. 

El edificio, definido por la prensa como grandioso, contaba con una pista y amplia gradería que constituían un “espectáculo impresionante”. Tenía la capacidad de albergar a 60,000 espectadores que, a su vez, podían atestiguar cómo miles de cuerpos en movimiento ejecutaban las más variadas demostraciones de gimnasia, competencias deportivas y números de baile. 

Una placa rezaba que la obra estaría dedicada a la gimnasia y al arte, y se esperaba que ayudara a forjar una “raza alegre, sabía y fuerte”. Tales palabras sintetizaban los anhelos del primer Secretario de Educación, José Vasconcelos, quien concebía a la cultura física como una fuente de nuevas creaciones artísticas del pueblo mexicano. 

Su idea era que este espacio fuese un teatro-estadio y no simplemente un estadio. ¿Por qué? Vasconcelos no era adepto a los deportes modernos, los veía como una obra de los anglosajones cuya creciente influencia rechazaba. Asimismo, juzgaba como acciones menores las competencias deportivas y sus récords. 

Incluso, admitió en sus Memorias que lo último que deseaba era levantar una “simple pista de carreras”. Su objetivo era edificar un teatro al aire libre en el que se presentaran bailes, coros y gimnastas. Las proporciones del estadio, subrayó, atendían “las exigencias del oído” y no aquellas dictadas por “los códigos de los deportes”. 

Su opinión no era compartida por sus colaboradores quienes eran, en su mayoría, adeptos a los deportes. De hecho, fue gracias al entusiasmo de estos que se sentaron las bases para promover la cultura física en sus distintas expresiones: deportiva, gimnástica y artística folclórica. 

Entre ellos se debe mencionar a Alfredo B. Cuellar, entonces presidente de la Asociación Mexicana de Aficionados de Béisbol y promotor de la charrería; a Rosendo Arnaiz, director del Club Deportivo Internacional; a Julio L. Marín, profesor de educación física; a Alfonso Rojo de la Vega jugador y promotor de basquetbol; a Lamberto Álvarez Gayou, deportista; a Juan B. Snyder, profesor del Conservatorio Nacional de Música y Arte Teatral; así como a Herminio Ahumada, atleta y estudiante de Derecho quien formaría parte de la delegación mexicana que asistió a los Juegos Olímpicos de París en 1924.

Opiniones divergentes, múltiples prácticas

La SEP, creada en 1921 en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia, integró en su Departamento de Bellas Artes a la Dirección de Educación Física. Sin embargo, durante más de un año, los ánimos de renovación quedaron rebasados por las posibilidades concretas que se tenían, siendo el Estadio Nacional la mayor aportación de dicha era, cuya construcción inició en 1923. Fue el primer escenario que tuvieron los Juegos Centroamericanos en 1926, primeras competencias regionales avaladas por el Comité Olímpico Internacional. Su ulterior relevancia fue social, política y deportiva. 

Otra creación de la secretaría fue la Escuela Elemental de Educación Física cuya misión era preparar a los docentes que renovarían la enseñanza en dicha materia en todo el país. No había personal calificado para impartir clases de educación física y, en 1923, se matricularon poco más de 400 alumnos. Esta escuela queda en el registro como uno de los primeros intentos por profesionalizar la educación física en México, más su labor estuvo lejos de consolidarse. Como su director se nombró a José U. Escobar, quien también se encargó de dirigir la revista Educación Física, una publicación mensual que circuló todo ese año y fue un espacio plural en el que se vertieron las más distintas opiniones sobre los rumbos que debería tomar la cultura física en el país. 

Por un lado, como ya se anotó, estaba la visión vasconcelista –forjar jóvenes limpios y vigorosos que dieran vida a una patria nueva– y, por otro, se distinguen los objetivos e intereses de un nutrido contingente interesado en extender las prácticas deportivas, organizar torneos, mejorar las marcas atléticas nacionales e impulsar la participación de atletas en competencias internacionales. 

Asimismo, entre los colaboradores de Educación Física estaban las voces de aquellos que aspiraban a desarrollar una cultura del cuerpo que exaltara su perfil festivo a través de demostraciones gimnásticas masivas y bailes folclóricos. En este sentido, debe subrayarse que en distintos países estas prácticas eran igual o más populares que los deportes. Los adeptos a la gimnasia (sueca o alemana) destacaban que favorecía la cohesión social y criticaban el perfil competitivo e individualista del deporte. Una noción que estuvo muy extendida en México hasta finales de la década de 1930. 

 Asimismo, fue común que se alabara la gimnasia y las danzas locales por estar enfocadas más en lo estético que en lo atlético. Ello permitió que las mujeres gozaran de un papel protagónico en dichas actividades, pues se pensaba que no afectaban la salud ni la función femenina por excelencia: la maternidad. 

De manera recurrente, se destacaba en la prensa que gracias a la gimnasia y los bailables las mujeres dejaban de ser espectadoras y se convertían en protagonistas de las fiestas de cultura física. Por ejemplo, en 1923 tras un festival organizado en el Parque España de la Ciudad de México, que incluyó gimnasia masculina, actividades deportivas y ejecuciones femeninas de calistenia y un número de danza húngara, se advertía que con estas presentaciones se aportaban un novedoso cuadro: 

Más innegable es que a estas fiestas, nuestras bellas mujeres, nuestras gentiles mujercitas han sido llevadas por esa ola que nos arrastra y son ellas quienes van, como a todas partes a poner la pincelada más brillante y la nota más sugestiva de todas estas reuniones en donde los recios músculos de nuestros atletas con las tersas y sutiles manecitas del bello mujerío hacen un conjunto admirable y hermoso. 

Finalmente, se debe apuntar que los esfuerzos reformadores desde la cultura física cristalizaron de distintas maneras. 

De hecho, durante los primeros años de operación de la SEP fue común que se repitiera que el cultivo del sport –término aún muy popular para designar al deporte moderno– era un esfuerzo reciente. Afirmación que estaba lejos de la verdad, pero que era efectiva para dotar de un sentido original a las aspiraciones de cultura física. 

En efecto, la creación de la SEP dio nuevos bríos a la educación física en México, sin embargo, el interés por fomentar esta área desde las escuelas no era nueva. Era parte de dos procesos que iniciaron en el último cuarto del siglo XIX. Por un lado, la primera revolución recreativa mundial que integró los deportes a las actividades de ocio y que para el caso mexicano se consolidó en la primera década del siglo XX. Por otro lado, un nuevo orden académico que implicó un creciente papel del Estado como educador, el proceso de laicidad del conocimiento, el impulso de las ciencias y materias que promovieran el progreso, así como la inclusión de la moderna cultura física.     

En efecto, el potencial transformador que se le asignó a las actividades físicas fue esencial para que éstas se integraran al currículum escolar desde el porfiriato. Tras la caída de la dictadura de Díaz, y aún en medio de la lucha entre facciones revolucionarias, la cultura física se mantuvo, en la medida de lo posible, como una preocupación de las sucesivas autoridades educativas. 

Por tanto, en la década de 1920 había antecedentes relevantes para continuar con la promoción de las actividades físicas en el ámbito escolar. De ahí que fuera posible apreciar como una necesidad y un logro la creación de un estadio donde las y los jóvenes mexicanos desempeñaran distintas actividades físicas. Así, aunque Vasconcelos no fuese afín a los deportes, debió admitir la relevancia que éstos y otras expresiones de cultura física cobraban en todo el mundo. 

https://www.muxed.mx/blog/educacion-fisica

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Ana Laura de la Torre Saavedra. Pluma invitada. Especialista en historia del deporte y sus vínculos con el nacionalismo, la diplomacia, la propaganda, la religión y el desarrollo sostenible. Es Doctora en Historia por El Colegio de México y miembro de la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos. Primera mexicana en recibir una beca del Centro de Estudios Olímpicos del Comité Olímpico Internacional para la elaboración de una investigación sobre el origen del movimiento olímpico en México. Este estudio ha sido publicado por el Colmex con el título: Cruzadas olímpicas en la Ciudad de México: cultura física, juventud, religión y nacionalismo, 1986-1939.

@muxed_mx

V. Santhakumar, Gunther Dietz, Elizabeth Castillo Guzmán y Kerry Shephard

 
En muchas sociedades, una gran parte de la población considera que acceder a la educación superior es la forma de alcanzar cierta movilidad económica y social. Esta percepción la comparten también los grupos que, históricamente y por diferentes razones, no han tenido acceso a la educación superior. El resultado de ello es una creciente demanda por la inclusión de estos grupos en dicho nivel educativo que se manifiesta de diversas maneras: mientras que los sectores menos pudientes buscan apoyo económico para ingresar a la universidad, los grupos sociales con mayores dificultades para ser admitidos —debido a problemas de rendimiento escolar, que también son consecuencia de la marginación social y económica— exigen disposiciones especiales. Esto último conforma la base de las políticas de acción afirmativa en los procesos de admisión a las universidades y es, al mismo tiempo, una estrategia para lograr la inclusión en la educación superior, lo cual ha sido analizado en varias investigaciones.

Existe, asimismo, un conjunto de pueblos indígenas que se identifican con rasgos culturales, lingüísticos y religiosos distintivos y que exigen que éstos también se vean reflejados en la educación superior. Dado que es menos probable que sus rasgos culturales (y/o religiosos) se tengan en cuenta en la constitución de las instituciones convencionales y en sus contenidos curriculares, lo que se demanda es la apertura de nuevas instituciones que sí los incluyan. Sin embargo, debido a que estos grupos suelen ser económica y socialmente menos privilegiados, su demanda se traduce a menudo en apoyos financieros aislados por parte del Estado.

En este texto nos proponemos ilustrar cuáles son las manifestaciones de esta demanda, cómo se están llevando a cabo y cuál podría ser la dinámica de las nuevas instituciones indígenas. Nos basamos tanto en la revisión bibliográfica como en las experiencias propias que hemos tenido en espacios de educación superior en la India, en Latinoamérica y en Aotearoa-Nueva Zelanda; tres continentes diferentes en los cuales ya existe una fuerte demanda de inclusión por parte de los pueblos indígenas.

 

V. Santhakumar. Profesor de la Universidad Azim Premji (India). Doctor en Ciencias Sociales. Líneas de investigación: educación y desarrollo; gobernanza; organizaciones públicas y sin fines de lucro. CE: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 
Gunther Dietz. Profesor investigador en el Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana (UV) (México). Líneas de investigación: educación intercultural; etnicidad y lingüística; diversidad cultural en México. CE: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Elizabeth Castillo Guzmán. Profesora investigadora del Departamento de Estudios Interculturales de la Universidad del Cauca (Colombia). Línea de investigación: educación, grupos étnicos y racismo. CE : This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 
Kerry Shephard. Profesor investigador del Centro para el Desarrollo de la Educación Superior de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda). Líneas de investigación: educación superior, con atención especial en cómo adquieren los estudiantes ciertas actitudes y valores; cómo es que los docentes apoyan a que los adquieran; cómo evalúan estos aspectos las universidades; y cómo pueden ser objeto de investigación. CE: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 

 

Publicado en Perfiles Educativos

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Oaxaca de Juárez, Oaxaca a lunes 11 de abril de 2022

COMUNICADO

La criminalización de la pobreza y el uso excesivo de la fuerza violenta el Interés Superior de la Niñez maya-tsotsil en situación de movilidad interna

La noche del pasado jueves 07 de abril de 2022 una decena de elementos de la policía municipal de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca detuvieron mediante el uso excesivo de la fuerza a dos niños en situación de movilidad interna provenientes de comunidades mayas-tsotsiles de Los Altos de Chiapas, quienes vendían sus productos en el Centro Histórico de la ciudad. En el video difundido en redes sociales por un ciudadano denunciando la situación, se logra apreciar a los dos niños tsotsiles llorando al ser interceptados por los elementos policiacos. De acuerdo con información de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHP), quienes ya han levantado una carpeta de investigación sobre el caso, sabemos que ambos niños se encuentran resguardados en la institución correspondiente, que los padres de los niños agraviados ya fueron localizados y se encuentran atendiendo la situación con el acompañamiento de la DDHPO.

Desde la Red de Observación y Acompañamiento a Niñeces Indígenas en Situación de Movilidad (ROANIM), organizaciones de la sociedad civil solidarias y miembros de la academia, repudiamos totalmente estos actos de criminalización y violencia institucional ejercidos en contra de ambos niños tsotsiles. Hasta el momento no tenemos conocimiento de ninguna acción que pudiera considerarse como un delito que justifique la detención de los niños por parte de la policía municipal, por tanto, hasta que se demuestre lo contrario, denunciamos el uso excesivo de la fuerza pública sin fundamento y violentando el Interés superior de ambos niños. Además, consideramos que con estas acciones otros derechos fundamentales como el derecho a la educación (porque muchas niñas y niños tsotsiles pueden acceder a su educación gracias a los ingresos que obtienen junto con sus familias del comercio informal); el derecho a la salud, el derecho a la alimentación, a una vida libre de violencia, derecho a no ser discriminado y por supuesto, el derecho a la vida y a la libertad; han sido violentados por parte de estos servidores públicos.

Sabemos que el comercio informal es de las principales actividades que mantienen la economía del estado de Oaxaca y es la principal fuente de ingresos de miles de familias oaxaqueñas y no oaxaqueñas. Somos conscientes de que muchas niñas, niños y adolescentes, dado los procesos de pobreza y vulnerabilidad social, tienen que colaborar con sus familias para el mantenimiento de la economía familiar. De igual forma, sabemos que tras la contingencia sanitaria provocada por la COVID-19, el número de niñas, niños y familias dedicadas al comercio informal ha ido en incremento como consecuencia de las fracturas económicas que esta coyuntura ha dejado. Por ello consideramos que estas acciones de violencia ejercidas por las autoridades e instituciones de Estado obedecen a retóricas y discursos clasistas, discriminatorios y racistas, que criminalizan la pobreza en la que viven muchas niñas, niños y familias, incluyendo las tsotsiles que migran a la ciudad de Oaxaca.

No es la primera vez que esta situación de criminalización de la pobreza y uso excesivo de la fuerza pública es ejercida en contra de las niñas, niños y familias tsotsiles migrantes en la ciudad de Oaxaca por parte de la policía municipal. Desde el Colectivo Acompañante de Niñeces y Adolescencias Migrantes (CANAMI) hemos documentado desde el 2019 un gran número de violaciones a derechos humanos que han vivido las niñas, niños y familias tsotsiles migrantes en esta ciudad. Hemos documentado persecuciones, amenazas, insultos y agresiones físicas que tanto inspectores encargados de regular el comercio informal como policías municipales han desplegado sobre la comunidad tsotsil migrante. Durante la pandemia, documentamos cómo estos procesos de criminalización se intensificaron justificando el uso excesivo de la fuerza con la seguridad por cuestiones de sanidad. Tal fue el caso del operativo realizado a mediados del año 2021 cuando abarrotaron y expulsaron a todos los comerciantes informales del primer cuadro del Centro Histórico, incluso a quienes tenían permisos de venta. Las niñas, niños y familias tsotsiles fueron víctimas de múltiples violaciones a derechos humanos durante este periodo.

Pero estas violencias ejercidas por las Instituciones de Estado hacia las niñas, niños, familias y personas tsotsiles no solamente se han manifestado en la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca. Desde la ROANIM; hemos detectado que estas violencias institucionales se reproducen en múltiples ciudades de la república mexicana como Puebla, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Oaxaca. Violaciones que se sustentan en una supuesta lucha por erradicar el trabajo infantil pero que termina violentando otros derechos fundamentales de las niñas, niños y familias tsotsiles. Denunciamos, además, que cuando existen procesos de intervención por parte de estas instituciones hacia la niñez tsotsil migrante, no existen los protocolos adecuados para llevar a cabo tales intervenciones. No se considera su situación de movilidad, sus perspectivas culturales ni la lengua materna de las niñas, niños y familias tsotsiles, por tanto, las acciones, por lo general, carecen de un enfoque de interculturalidad, centrado en la niñez y en la perspectiva de género.

Desde la Red, queremos externar nuestra preocupación por los dos niños tsotsiles que fueron detenidos el pasado jueves 07 de abril en la ciudad de Oaxaca:

  • Nos sumamos a las peticiones realizadas por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca exigiendo a las autoridades municipales rendir un informe sobre los motivos, protocolos y criterios del aseguramiento, así como la situación jurídica de los niños.
  • Pedimos que las instituciones encargadas de realizar estos procesos incorporen a los traductores correspondientes en su lengua con perspectiva sobre migración interna que den cabida a garantizar el derecho a su lengua ante las instancias que correspondan; así como considerar que pruebas, test y protocolos que no estén considerando que, al tratarse de culturas, grupos poblacionales y otras formas de organización, muy probablemente estarán valoradas bajo una mirada sesgada, juiciosa e incluso estigmatizante.
  • Exigimos a las instituciones correspondientes garantizar la protección y restitución integral de los derechos de ambos niños tsotsiles y a tomar cartas en el asunto considerando que son niños que no están cometiendo ningún delito: solo buscan sobrevivir; y que más allá de querer salvaguardar su seguridad, en realidad la violentan al separarlos de sus padres y teniéndolos en un espacio donde probablemente no hay hablantes de su lengua.

Finalmente, desde la Red, externamos nuestra preocupación por las niñeces tsotsiles en situación de movilidad interna en México, pues sabemos que seguirán migrando junto con sus familias a las ciudades dado que, tras las violencias estructurales que han vulnerabilizado a las comunidades tsotsiles de Chiapas; la migración y el comercio informal representan fundamentales estrategias de supervivencia para muchas niñas, niños y familias. Es por ello que:

  • • Exhortamos a las instituciones de Estado correspondientes a informarse y contextualizarse más sobre la situación de movilidad interna que viven las niñeces y familias tsotsiles. Es importante que empiecen a tomarse en cuenta ya que por mucho tiempo han estado presentes, pero siempre invisibilizados e ignorados por programas sociales e instituciones del Estado.
  • • Exigimos un alto a la persecución y criminalización de la pobreza. Las niñas, niños y familias tsotsiles merecen un trato justo y digno, sobre todo por parte de las instituciones y servidores públicos de las sociedades receptoras.
  • • Pedimos que se tomen en cuenta los protocolos, acciones y ajustes necesarios para que no continúen estos señalamientos que justifican estos actos y atropellos contra las niñas, niños y familias tsotsiles.
  • • Invitamos a las sociedades receptoras a no dejarse llevar por los imaginarios e ideas que circulan sobre las niñas, niños y familias tsotsiles y que los estigmatizan socialmente. A transformar los discursos y prácticas discriminatorias, xenofóbicas, clasistas y racistas hacia las familias tsotsiles migrantes.

Las niñas, niños y familias tsotsiles tienen el derecho a vivir una vida libre de violencias y libre de discriminación. Basta de los abusos de poder por parte de las autoridades y de procesos de exclusión por parte de las sociedades receptoras. Porque toda niña, niño, persona y familia tienen el derecho a vivir procesos de movilidad cimentados en la dignidad humana.

Firman

Red de Observación y Acompañamiento a Niñeces Indígenas en Situación de Movilidad

Colectivo Acompañante de Niñeces y Adolescencias Migrantes (CANAMI) - Oaxaca

Yo’on Ixim, A.C. (Corazón de maíz) – Puebla

Educación Contracorriente A.C.– Puebla

Dra. Norma Guadalupe Pérez López – UNACH, Cuerpo académico Infancias y Juventudes en Contextos de diversidad/Red REIR- Chiapas

Organizaciones de la Sociedad Civil Solidarias

Melel Xojobal A.C. – Chiapas

TADEHNI – Oaxaca

 

 

Fotografía: Yo'on Ixim

 

Resumen. Este trabajo presenta una reflexión crítica sobre el Programa de Apoyo a Estudiantes Indígenas en Instituciones de Educación Superior (PAEIIES) llevado a cabo por la Asociación Nacional de Universidades y Escuelas de Educación Superior (ANUIES) y la Fundación Ford (ff) en coordinación con 16 instituciones educativas. Este documento revisa y discute, a la luz de recientes polémicas y debates teóricos en torno a la acción afirmativa, algunos aspectos de un trabajo de investigación realizado durante el año 2004 para ver el impacto del programa en cinco instituciones (Flores Crespo & Barrón Pastor2006) y la memoria del PAEIIES (Castellanos 2005). Para hacerlo, se contrastan algunas experiencias del programa en relación con las dificultades para definir la identidad indígena, el problema del privilegio de minorías al interior de las escuelas y de las etnias, las dificultades para promover una mejor convivencia intercultural y combatir el racismo. Como una conclusión abierta, se plantea el reto de incluir de forma activa a los estudiantes indígenas, fortalecer y multiplicar los espacios de interacción, y profundizar el alcance del programa en las instituciones.

Palabras claves: acción afirmativa, educación superior, interculturalidad, México, pueblos indígenas, racismo

Abstract. This paper presents a critical reflection about an Indigenous Support Program in Higher Education in Mexico (PAEIIES). This program has been sponsored by the National Higher Education Institutions Association (ANUIES) and the Ford Foundation (ff) in coordination with other 16 universities. This document reviews recent polemics and theoretical debates around Affirmative Action (aa) and faces them to some of the outcomes in a research conducted in 2004 to analyze the impact of PAEIIES in five institutions (Flores Crespo & Baron Pastor 2006). The work consists in contrasting some experiences of the program in relation to the difficulties to determine indigenous identities, the problem of privileging minorities within schools and ethnic groups, the difficulties for promoting better intercultural relationship, and to eradicate racism from schools. As an open conclusion, the paper reinforces the challenge of including more actively to indigenous students, the necessity of strengthening and multiplying interaction spaces, and the responsibility of deepening these programs in the institutions.

Juan Carlos Barrón Pastor. Estudiante del PhD en Development Studies en la University of East Anglia, en Inglaterra. Su tema de investigación actual es sobre las interacciones afectivas y de violencia cultural entre grupos de personas en contextos de educación media superior en México. Su formación se ha dado en una vasta experiencia trabajando en proyectos de desarrollo comunitario, centros culturales, grupos indígenas, movimientos sociales y programas para el desarrollo humano en México. Su labor se ha desempeñado en organizaciones independientes, públicas, privadas y académicas.

Publicado en TRACE (Travaux et Recherches dans les Amériques de Centre)

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México, tal como lo conocemos (su estructura social, cultural y política, así como sus relaciones sociales y condiciones económicas), no puede entenderse sin los momentos históricos por los que ha atravesado, los cuales lo han configurado y aún en el presente tienen influencia en la manera en la que se organiza y piensa nuestra sociedad.

Algunos de esos procesos históricos son sin duda la conquista y el subsecuente virreinato o época colonial, ellos no solo pueden ni deben reducirse o pensarse como “el encuentro entre dos mundos”, sino que son un proceso más complejo que incluye la dominación, explotación, opresión y saqueo a los pueblos indígenas; así como la resistencia de estos pueblos, el sincretismo cultural y el mestizaje.

Estas acciones y sus consecuencias son sin duda constitutivas de la sociedad mexicana, tanto en su rica diversidad cultural como en sus arraigadas desigualdades sociales.

México no es uno, no es homogéneo, es una multiplicidad de pueblos, y esa es una de sus principales características. Uno de estos pueblos, que día a día pugna por su reconocimiento como parte de nuestra sociedad, es el afromexicano.

Las poblaciones africanas arribaron a México como parte de las huestes españolas y en consecuencia del comercio de esclavos provenientes de África hacia América. Quienes conforman en la actualidad los pueblos afromexicanos son sus descendientes.

Actualmente, la región en la que se concentran estas poblaciones es la denominada Costa Chica de Guerrero, principalmente en los municipios de Ometepec y Cuajinicuilapa, así como en el distrito de Jamiltepec, ubicado en la región de la costa de Oaxaca y conformado por 24 municipios.

Asimismo, existen poblaciones importantes en Chiapas, Coahuila, Michoacán y Veracruz.

Las entidades con mayor presencia de población afromexicana son Guerrero (6.5%), Oaxaca (4.9%) y Veracruz (3.3%).

En México, de acuerdo con datos del INEGI, el 1.16% de la población nacional se identifica como afromexicana.

Como minoría que es atravesada por cuestiones de raza y color de piel, bases del racismo en México, afrontan la dificultad de ejercer plenamente sus derechos; asimismo, se enfrentan a su falta de inclusión en la toma de decisiones en el país.

Este piso disparejo, que es amedrentado por la precarización económica relacionada con el racismo, tiene efectos en la calidad de vida de estas poblaciones y su acceso a diferentes servicios públicos, como la educación. Se estima que una de cada seis personas afrodescendientes (15.7%) es analfabeta, lo cual representa casi el triple de la tasa a nivel nacional (5.5%).

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), los derechos de las personas afrodescendientes que más se violentan en México son el trato digno y la igualdad de oportunidades, situaciones en las que la mayoría de las veces el color de piel fue la causa de discriminación.

Hablar de los pueblos afromexicanos debe trascender los estereotipos que rodean a estas poblaciones y pugnar por el reconocimiento de su identidad étnica, de sus contribuciones culturales e históricas, y de su pertenencia e importancia participativa en la sociedad mexicana.

Reconocerlos es reconocer, celebrar y resguardar la diversidad étnica y cultural que conforma México, a la vez que posibilita abordar y contrarrestar las desigualdades sociales, racismo y discriminación estructurales a las que se enfrentan.

DOL

 

Publicado en la Secretaría de Cultura

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