La mezquindad de los empresarios más ricos entre los ricos resulta verdaderamente repugnante. Días atrás, en México, el corporativo chatarrero Alsea anunció que, debido al avance del Covid-19, comenzará un programa para que sus trabajadores se retiren a sus casas sin goce de sueldo por al menos 30 días, con la intención, según dijo, de proteger el empleo. En medio de la emergencia sanitaria algunos supusieron que se trataba de un caso aislado, pero todo apunta a que esa es la política de todos los magnates.

Por ejemplo, en Argentina al consorcio Techint (el mayor de esa nación sudamericana, con presencia internacional en un buen número de países, como México) se le hizo fácil anunciar, en plena cuarentena, el despido de mil 450 trabajadores. Eso sí, se compromete a que si los proyectos se vuelven a retomar, se les volverá a contratar, algo así como la cacareada protección del empleo de Alsea.

Cuando en México se conoció la decisión de Alsea, el presidente López Obrador denunció, sin dar nombres, que hay empresas que con la excusa del coronavirus están despidiendo a trabajadores, lo que no tiene fundamento legal y es injusto, indebido. Llamó a los empresarios a rectificar, que nos ayuden. No se debe aprovechar una situación de crisis, sobre todo de salud, para hacer cosas indebidas. Lamento que haya representantes de la iniciativa privada a los que sólo les interesa el dinero. Las empresas que realiza despidos injustificados son un mal ejemplo ( La Jornada, Alma E. Muñoz y Jorge A. Pérez Alfonso).

Pero en Argentina el presidente Alberto Fernández fue más allá. A Paolo Rocca (un ítalo-argentino, actual cabeza de Techint y heredero de la fortuna de su abuelo Agostino Rocca, amigo de Benito Mussolini) le envió el siguiente mensaje: “tanta plata has ganado a lo largo de tu vida, que tenés una fortuna que te pone entre los más millonarios del mundo; hermano, ¡esta vez colaborá! y hacelo con los que hicieron grande a tu empresa, con los trabajadores; es necesario recuperar la ética de la solidaridad. No es momento de hacer esto, y voy a ser duro con los que despiden gente.Muchachos, les llegó la hora de ganar menos… Una sociedad que descarta no es una sociedad, es una perversión”.

En Argentina, Techint es uno de los grupos económicos que más recursos acumuló a lo largo de los años como el mayor contratista de obra pública y privada del país, dueño además del monopolio del acero y de la producción de tubos sin costura para la industria petrolera, en la que también participa con empresa propia (Tecpetrol), fundamentalmente en concesiones en la estratégica formación Vaca Muerta, la mayor cuenca petrolera de la nación sudamericana ( Página 12).

Según la revista especializada Forbes, la fortuna de Paolo Rocca asciende a 8 mil millones de dólares, pero –pobrecito– asegura que no tiene para pagar salarios y por eso despide a unos mil 500 trabajadores, sólo en Argentina.

En México, el Grupo Techint (que también opera en prácticamente todos los continentes) es beneficiario de jugosos contratos públicos y concesiones petroleras, gasíferas, mineras y de generación de energía eléctrica (Central de Pesquería), entre otras. En tiempos de Vicente Fox, (quien a Paolo Rocca premió con la Orden del Águila Azteca) una de sus subsidiarias, Tecpetrol, se quedó con el Bloque Misión, en la cuenca gasífera de Burgos. Por cierto, uno de los integrantes independientes del consejo de administración de Techint México es Jaime Serra Puche, ex secretario de Comercio con Carlos Salinas y –efímero– de Hacienda con Ernesto Zedillo. ¿Recuerdan los errores de diciembre?

Entonces, habrá más noticias sobre la mezquindad de los ricos entre los ricos, que hoy, como siempre, estiran la mano para que el Estado los apoye.

Las rebanadas del pastel

Pues sí: López Obrador saludó a la mamá de El Chapo, pero los que hoy se rasgan las vestiduras y ponen el grito en el cielo no dijeron ni pío cuando salió a flote que el comandante Borolas era empleado del narcotraficante (y García Luna su operador).

 

Morirse de algo que no sea el coronavirus parece casi de mala educación, dice un tuitero en España (Alberto González Vázquez) y no anda errado. Ahora mismo al anunciarse la muerte de una celebridad, algo de glamour pierde cuando se añade que sucumbió por razones ajenas al COVID-19. Ironías aparte, el tuit entraña una reflexión de fondo. Los mexicanos se siguen asesinando a razón de 90 por día y las enfermedades vinculadas a la insalubridad se llevan a miles cada 24 horas en el mundo, pero esas “minucias” han dejado de contar en las noticias, no inquietan a la opinión pública y hace mucho que cesaron de incomodar a la conciencia moral de Occidente. ¿Quién escucha cuando nos dicen que cada año más de 200 mil niños mueren de diarrea viral porque no tienen agua potable?, pregunta el filósofo Markus Gabriel, ¿por qué nadie se interesa por esos niños? Entre otras razones porque esos niños no mueren en Europa. Han fallecido 20 mil personas en el Primer Mundo por el coronavirus y no hay manera de desestimar el daño. El dolor que la repentina pérdida deja entre familia y amigos es inconmensurable. Y desde luego, no solo preocupa la magnitud de la tragedia sino el corolario, que podría culminar en millones de víctimas. Las grandes potencias están en su derecho de hacer todo lo posible a su alcance para intentar detener la pandemia.

Solo habría que estar conscientes de que la medicina que han decidido auto administrarse irradiará calamidades impredecibles para el resto del mundo. La decisión radical de los países europeos y ahora Estados Unidos de cerrar sus economías a cal y canto provocará una debacle económica de proporciones inéditas. Para esos países se traducirá en una depresión que les llevará un buen rato compensar. Aunque eventualmente lo harán. Pero otros no. El tema para los países pobres es que la pandemia habrá de agregarse a jinetes del Apocalipsis que ya habían llegado antes y las medidas que ahora se han tomado unilateralmente no harán sino empeorarlo.

Solo para poner las cosas en perspectiva: la diabetes mata a 1.6 millones de personas cada año, el cáncer en las vías respiratorias otros 1.7 millones y las enfermedades diarréicas 1.4 millones, según la Organización Mundial de la Salud (cifras de 2016). El año pasado murieron de gripe medio millón de personas.

La mitad de las muertes en el hemisferio sur, es decir decenas de millones de personas cada año, obedece a causas vinculadas a la pobreza (desnutrición, insalubridad, tuberculosis, enfermedades trasmisibles). En los países ricos este tipo de padecimientos solo causan 7 por ciento de las defunciones, señala el mismo reporte de la OMS. El parón en seco de la economía en las metrópolis será un tsunami que provocará devastadoras olas sobre la precaria situación de miles de millones de personas en el planeta. O como ha dicho el Primer Ministro paquistaní, si cerramos las ciudades los salvamos del coronavirus pero los matamos de hambre. O, en otras palabras, habría que cuidar que no termine matando a los que no infecte.

Los jefes de Estado de las potencias actuaron en función directa de sus intereses electorales, desesperados por ser percibidos como los más responsables de proteger de manera inmediata a sus ciudadanos. Lo más urgente era tomar decisiones, después se vería el impacto que estas decisiones tendrían para sus propios gobernados al mediano plazo. Pero lo más grave es que decidió, cada cual, apertrecharse en su propia casa. Nadie vio por el vecindario, ni siquiera dentro del barrio mismo de vecinos ricos, mucho menos contemplaron lo que sus decisiones terminarán provocando en África, Asia y América Latina. Uganda, cita The Economist, tiene más ministros de Estado que camas de cuidado intensivo.  Ahora mismo las potencias compiten para arrebatarse entre sí los respiradores y las mascarillas que pueden arañar en el mercado mundial. Tendrían que haber intentado una acción coordinada para producir lo más urgente para todos, de acuerdo a las ventajas comparativas de cada planta industrial y en función de las necesidades planetarias. La pandemia es mundial, la defensa también tendría que serlo. Lejos de ello, muchos de estos países han impuesto regulaciones para impedir la exportación de equipo médico a otras naciones durante la crisis.

El problema es que vivimos tiempos planetarios, no nacionales. El virus mismo es un fenómeno global y una frontera tras otra ha sido inservible para contenerlo. La miseria a la que puede condenarse a la otra mitad de la población, las hambrunas, las enfermedades, la inestabilidad política, las inevitables emigraciones y los campos de refugiados, no pasan por su mente, aunque pasarán por su porvenir. Los árabes y subsaharianos que hoy habitan los barrios bravos de París, Londres o Marsella son hijos del colonialismo. La violencia y la disolución social que aqueja a Europa abreva en lo que las metrópolis hicieron hace 200 años en las tierras que espoliaron. Y eso era antes de la globalización.

Hoy intentan salvarse solos, aunque para hacerlo tengan que ignorar lo que sus acciones provocarán en las economías desprotegidas. Durante décadas la globalización convenció a los países pobres de la necesidad de abrir sus mercados y sus tierras porque lo de hoy era la interdependencia. Ahora rompen unilateralmente las cadenas productivas mundiales a la voz de un “sálvese quien pueda”.

Para su desgracia la globalización no es un switch que pueda conectarse y desconectarse a voluntad. Los países ricos se han contado una ficción a sí mismos, pretendiendo vivir en un mundo que ya no existe. Cada nación ya no es una casa sino el camarote de un buque llamado Tierra. Un virus gestado en un mercado de Wuhan corre por las venas de Boris Johnson en el 10 de Downing Street en Londres. Esto no es más que el principio.

En las próximas semanas México tendrá que tomar decisiones claves. AMLO ha argumentado ante el G20 la necesidad de hacer algo que contemple también a los que menos tienen. Ojalá pueda ser entendido por los que más tienen, dentro y fuera de México.

Tuesday, 31 March 2020 00:00

Slavoj Žižek dedica libro al Covid-19

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Nuevo Libro de Slavoj Žižek – Fragmento

Las epidemias de coronavirus no solo señalan el límite de la globalización del mercado, sino que también señalan el límite aún más fatal del populismo nacionalista que insiste en la soberanía estatal completa: ¡Se acabó “América (o quien sea) primero”! ya que Estados Unidos solo se puede salvar a través de la coordinación y colaboración global. – Slavoj Žižek

En las últimas semanas, el mundo ha visto como una pandemia global ha quebrado el orden normal de la vida. Diversos estudios y análisis han emergido en paralelo tratando de entender este fenómeno y sus efectos mediatos e inmediatos. Desde los primeros días Slavoj Žižek dio su opinión al respecto y se destacó como un de las voces para tener en cuenta en este debate que compete a la vida, la muerte, el rol del gobierno, la libertad individual, el capitalismo y la cultura del pánico.

 

En esta ocasión, Žižek ofrece una vez más su análisis repleto de analogías y referentes culturales contemporáneos, de Quentin Tarantino a H.G. Wells, de Hegel a Marx. Todo ello para una vez más poner en crisis el capitalismo contemporáneo plagado de paradojas.

Slavoj Žižek es un filósofo, psicoanalista y crítico cultural. Ha sido considerado el Elvis de los estudios culturales. Nació el 21 de marzo de 1949 en Ljubljana, en aquel momento parte de Yugoslavia y hoy Eslovenia. Completó una maestría en filosofía en 1975 con una tesis sobre estructuralismo francés. Más tarde terminó su doctorado en filosofía (1981) con una disertación sobre el idealismo alemán. El filósofo esloveno se describe a sí mismo como “marxista complicado.” Ha publicado más de 80 libros y colecciones de ensayos, incluyendo El sublime objeto de la ideologíaTodo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock, entre otros.

 

Datos del Libro: Žižek, Slavoj. (2020). Pandemic! Covid-19 Shakes the World. OR Books. 120 pages. ISBN 978-1-68219-301-3. E-book 978-1-68219-246-7

Para ordenar el libro puede seguir este enlace: Pandemic

A continuación, ofrecemos a nuestros lectores un fragmento de su más reciente producción intelectual: Pandemic! Covid-19 Shakes the World.

¡Cálmate y entra en pánico!

Nuestros medios repiten sin cesar la fórmula “¡No entre en pánico!” (No panic!) y luego obtenemos toda la información que no puede sino desencadenarlo. La situación se parece a una que recuerdo de mi juventud en un país comunista cuando los funcionarios del gobierno regularmente aseguraban al público que no había razón para entrar en pánico. Todos tomamos tales garantías como una clara señal de que ellos mismos estaban en pánico.

El pánico tiene una lógica propia. El hecho de que, en el Reino Unido, debido al pánico provocado por el coronavirus, incluso los rollos de papel higiénico desaparecieron de las tiendas, me recuerda un extraño incidente de mi juventud con papel higiénico en la Yugoslavia socialista. De repente, comenzó a circular el rumor de que no había suficiente papel higiénico disponible. Las autoridades inmediatamente aseguraron que había suficiente papel higiénico para el consumo normal y, sorprendentemente, esto no solo era cierto, sino que la mayoría de las personas incluso creían que era cierto. Sin embargo, un consumidor promedio razonó de la siguiente manera: “Sé que hay suficiente papel higiénico y el rumor es falso, pero ¿qué pasa si algunas personas toman en serio este rumor y, en estado de pánico, comienzan a comprar reservas excesivas de papel higiénico causando una escasez real? Entonces lo mejor es que compre mis reservas”. Ni siquiera es necesario creer que otros toman en serio el rumor, es suficiente presuponer que otros creen que hay personas que toman en serio el rumor, el efecto es el mismo, esto es, la verdadera falta de papel higiénico en las tiendas. ¿Algo similar no está sucediendo en el Reino Unido y California hoy?

 

La extraña contraparte de este tipo de miedo excesivo es la ausencia de pánico cuando hubiera estado justificado por completo. En los últimos años, después de las epidemias de SARS y Ébola, nos dijeron una y otra vez que una nueva epidemia mucho más fuerte era solo cuestión de tiempo, que la pregunta no era SI sino CUANDO. Aunque estábamos convencidos de la verdad de estas terribles predicciones, de alguna manera no las tomamos en serio y nos resistimos a actuar y participar en preparativos serios. El único lugar donde tratamos con ellas fue en películas apocalípticas como Contagio.

Lo que este contraste nos dice es que el pánico no es una forma adecuada de enfrentar una amenaza real. Cuando reaccionamos con pánico, no tomamos la amenaza en serio, por el contrario, la trivializamos. Solo piense cuán ridícula es la idea de que tener suficiente papel higiénico sería importante en medio de una epidemia mortal. Entonces, ¿cuál sería una reacción apropiada a la epidemia de coronavirus? ¿Qué debemos aprender y qué debemos hacer para enfrentarla seriamente?

Cuando sugerí que las epidemias de coronavirus podrían dar un nuevo impulso de vida al comunismo, mi reclamo fue, como era de esperar, ridiculizado. Aunque parece que el enfoque enérgico de la crisis por parte del estado chino ha funcionado, o al menos funcionó mucho mejor de lo que está ocurriendo ahora en Italia, la vieja lógica autoritaria de los comunistas en el poder también demostró claramente sus limitaciones. Un ejemplo fue el temor de llevar malas noticias a los que estaban en el poder (y al público). Esta fue la razón por la cual los que informaron por primera vez sobre el nuevo virus fueron arrestados, y hay informes de que está ocurriendo un fenómeno similar ahora que la epidemia está disminuyendo.

 

“La presión para que China vuelva a trabajar después de la interrupción del coronavirus está resucitando una vieja tentación: adulterar datos para mostrar a los altos funcionarios lo que quieren ver. Este fenómeno se está dando en la provincia de Zhejiang, un centro industrial en la costa este, con el uso de la electricidad. Al menos tres ciudades han dado objetivos a las fábricas locales de alcanzar el consumo de energía porque están utilizando los datos para mostrar que se está dando un resurgimiento en la producción, según personas familiarizadas con el asunto. Eso ha llevado a algunas empresas a operar la maquinaria incluso cuando sus plantas permanecen vacías, dijeron algunos”. (1)

También podemos adivinar lo que seguirá cuando quienes estén en el poder se den cuenta de esta trampa: los gerentes locales serán acusados ​​de sabotaje y severamente castigados, reproduciendo así el círculo vicioso de desconfianza. Se necesita un Julian Assange chino para exponer al público todo lo que ha ocultado la respuesta China a la epidemia. Pero si este no es el comunismo que tengo en mente, ¿qué quiero decir con comunismo? Para entenderlo, uno solo tiene que leer las declaraciones públicas de la OMS. Aquí hay una reciente:

“El jefe de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo el jueves que, aunque las autoridades de salud pública de todo el mundo tienen la capacidad de combatir con éxito la propagación del virus, a la organización le preocupa que en algunos países el nivel de compromiso político no coincida con el nivel de amenaza. ‘Esto no es un ejercicio. Este no es el momento de rendirse. Este no es momento para excusas. Este es el momento para sacar lo mejor de nosotros. Los países han estado planeando escenarios como este durante décadas. Ahora es el momento de actuar de acuerdo con esos planes’, dijo Tedros”. Esta epidemia se puede retrasar, pero solo con un enfoque colectivo, coordinado e integral que involucre a toda la maquinaria del gobierno”. (2)

Se podría agregar que un enfoque tan integral debería ir mucho más allá de la maquinaria de los gobiernos individuales. Debería abarcar la movilización local de personas fuera del control estatal, así como una coordinación y colaboración internacional fuerte y eficiente. Si miles de personas son hospitalizadas por problemas respiratorios, se necesitará un número enormemente mayor de máquinas respiratorias y para obtenerlas, el estado debe intervenir directamente de la misma manera que interviene en condiciones de guerra cuando se necesitan miles de armas. También debe buscar la cooperación con otros estados. Al igual que en una campaña militar, la información debe compartirse y los planes deben coordinarse por completo. Esto es todo lo que quiero decir con el “comunismo” que se necesita hoy, o como lo expresó Will Hutton: “Ahora ciertamente está muriendo una forma de globalización no regulada y de libre mercado con propensión a las crisis y pandemias. Pero está naciendo otra forma que reconoce la interdependencia y la primacía de la acción colectiva basada en la evidencia”. Lo que ahora todavía predomina es la postura de “cada país para sí mismo”: “existen prohibiciones nacionales a las exportaciones de productos claves como los suministros médicos, con países que retroceden en sus propios análisis de la crisis en medio de la escasez localizada y enfoques primitivos y desordenados para la contención.”(3)

 

Las epidemias de coronavirus no solo señalan el límite de la globalización del mercado, sino que también señalan el límite aún más fatal del populismo nacionalista que insiste en la soberanía estatal completa: ¡Se acabó “América (o quien sea) primero”! ya que Estados Unidos solo se puede salvar a través de la coordinación y colaboración global. Aquí no soy utópico, no apelo a una solidaridad idealizada entre las personas. Por el contrario, la crisis actual demuestra claramente cómo la solidaridad y la cooperación globales están en el interés de supervivencia de todos y cada uno de nosotros, cómo es la única cosa egoísta racional que se puede hacer. Y no se trata solo de coronavirus: la propia China sufrió una gigantesca gripe porcina hace meses, y ahora está amenazada por la posibilidad de una invasión de langostas. Y, como Owen Jones ha señalado, la crisis climática está matando a muchas más personas en todo el mundo que el coronavirus, pero no hay pánico al respecto.

Desde un punto de vista cínico y vitalista, uno podría verse tentado a ver el coronavirus como una infección beneficiosa que le permite a la humanidad deshacerse de los viejos, débiles y enfermos, como sacar la hierba medio podrida para que las plantas más jóvenes y saludables puedan prosperar, y contribuye así a la salud global. El enfoque comunista amplio que estoy defendiendo es la única forma en que podemos dejar atrás un punto de vista tan primitivo. Los signos de reducir la solidaridad incondicional ya son perceptibles en los debates en curso, como en la siguiente nota sobre el papel del protocolo los “tres reyes magos” si la epidemia toma un giro más catastrófico en el Reino Unido: “A los pacientes del Servicio Nacional de Salud (NHS) se les podría negar la atención vital, durante un brote de coronavirus grave en Gran Bretaña, si las unidades de cuidados intensivos estuvieran luchando para hacerle frente, advirtieron médicos de alto rango. Bajo el llamado protocolo de los ‘tres reyes magos’, tres consultores de alto nivel en cada hospital se verían obligados a tomar decisiones sobre el racionamiento de la atención, como ventiladores y camas, en caso de que los hospitales estuvieran saturados con pacientes”. (4) ¿Sobre qué criterios se basarán los “tres reyes magos”? ¿Sacrificio de los más débiles y mayores? ¿Y esta situación no abrirá el espacio para una inmensa corrupción? ¿Tales procedimientos no indican que nos estamos preparando para promulgar la lógica más brutal de la supervivencia del más apto? Entonces, nuevamente, la elección que enfrentamos es: barbarie o algún tipo de comunismo reinventado.

 

Notas:

    1. Bloomberg News. ( March 1, 2020).  China’s Push to Restart Economy Revives Data Worries. Retrieved from: https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-03-01/china-s-push-to-jump-start-economy-revives-worries-of-fake-data
    2. Berlinger, Joshua.  (March 6, 2020). WHO warns governments ‘this is not a drill’ as coronavirus infections near 100,000 worldwide. CNN. Retrieved from: https://edition.cnn.com/2020/03/06/asia/coronavirus-covid-19-update-who-intl-hnk/index.html
    3. Hutton, Will (March 8, 2020).  Coronavirus won’t end globalisation, but change it hugely for the better. The Guardian. Retrieved from: https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/08/the-coronavirus-outbreak-shows-us-that-no-one-can-take-on-this-enemy-alone
    4. Lintern, Shaun. (2020). Coronavirus: Weakest patients could be denied lifesaving care due to lack of funding for NHS, doctors admit. Independent. Retrieved from: https://www.independent.co.uk/news/health/coronavirus-uk-deaths-nhs-intensive-care-flu-wise-men-protocol-a9361916.html

Distanciamiento social, lavarse las manos continuamente, capacidad de hacer pruebas masivas de diagnóstico y aislamiento de los infectados: las recomendaciones para detener el avance del coronavirus son relativamente simples. Pero no para las 13 millones de personas que viven en favelas de Brasil: con una alta densidad demográfica, con servicios básicos —como agua y luz— deficientes y, muchas veces, sin ningún sistema de alcantarillado.

“Aquí en la favela llega agua dos veces por semana. Economizamos agua no solo por conciencia, sino también por supervivencia. Lavarse las manos todo el tiempo no es una posibilidad”, escribió el activista Raull Santiago, quien vive en el complejo Alemão en Río de Janeiro. El Ministerio de Salud prevé que esta semana se dé el primer auge grande de infectados, pero hasta ahora, no hay un plan de combate especial para los barrios menos favorecidos de Brasil.

En las favelas de mi país hay un vacío del poder estatal que ha sido ocupado por los paramilitares o narcotraficantes. En las miles de construcciones pequeñas viven cinco o hasta diez personas, la mayoría con trabajados informales, que no pueden darse el lujo de quedarse en casa sin correr el riesgo de no comer y en donde no hay posibilidad de hacer distanciamiento social.

Desde que Jair Bolsonaro llegó a la presidencia de Brasil, en enero de 2019, ese vacío se ha profundizado: su gobierno ha favorecido políticas de austeridad que han recortado los beneficios sociales y profundizando la desigualdad. Pero mientras los expertos aseguran que la COVID-19 golpeará desproporcionadamente a los más pobres, Bolsonaro no solo no diseña estrategias para enfrentar esta emergencia en las favelas, ni siquiera admite que el país esté pasando por una crisis de salud pública.

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El 29 de marzo, el presidente no hizo caso a las recomendaciones del Ministerio de Salud y salió a las calles de Brasilia. Y la semana pasada, Bolsonaro criticó las medidas de confinamiento decretadas por algunos gobernadores e insistió que “Brasil no puede parar”.

 

En el centro de São Paulo, donde vivo, y en varias ciudades del país, la respuesta a estas declaraciones ha sido un ruidoso y prolongado cacerolazo, que se ha vuelto una rutina en nuestras noches de cuarentena. Pero en muchas favelas, el discurso incentivó a que la gente volviera a salir. (En otras favelas, la displicencia del gobierno federal, sin embargo, tuvo una resistencia inesperada: bandas del crimen organizado —que asolan a sus habitantes e incrementen la violencia cotidiana—, decretaron un toque de queda por las noches para enfrentar a la COVID-19).

La pandemia llegó en un momento en que el gobierno brasileño intentaba incentivar el crecimiento económico con políticas de austeridad. Después de un año en la presidencia, Bolsonaro ha reducido Bolsa Familia, el programa social insignia de distribución de los ingresos. Y el Instituto Nacional de Seguridad Social, responsable de autorizar el pago de pensiones, tiene un retraso de más de casi dos millones de personas.

Tras la reforma laboral de 2017, Brasil llegó a un récord histórico del 41 por ciento de empleos informales. En las favelas, la situación es aún más precaria: solo el 19 por ciento tiene un trabajo documentado que le garantiza, por ejemplo, un seguro de desempleo. Y desde el inicio de la pandemia, el 70 por ciento de las familias que viven en favelas han sufrido una caída en sus ingresos. La gran mayoría —el 86 por ciento— vive mes con mes y dicen que no lograrán comprar comida si les falta trabajo un día.

Pero, paradójicamente, aunque el presidente insiste en que la economía brasileña no puede detenerse, el equipo económico de su gobierno no parece reparar en ese sector vulnerable de la economía. Como hasta ahora, Bolsonaro está más preocupado por las grandes empresas que por los trabajadores, formales o informales. El 22 de marzo anunció un plan para ayudar a las empresas donde se incluía la posibilidad de que los empleadores suspendieran el pago de sueldos de los trabajadores por cuatro meses. Bolsonaro se vio forzado a revocar la medida horas después, tras una reacción furiosa de los ciudadanos.

Algunos seguidores del presidente organizaron caravanas para exigir que no se frenaran las actividades económicas (aunque no se arriesgaron bajar de sus automóviles). Y un puñado de empresarios apoyaron a Bolsonaro. “¿Qué significa la muerte del 10 al 15 por ciento de la población mayor en comparación con el daño a la economía?”, se preguntó Roberto Justus, uno de los hombres más ricos del país. Junior Durski, dueño de una red de restaurantes, publicó un video en el que dice que Brasil no puede parar porque “cinco o siete mil personas van a morir”.

Pero esta emergencia de salud pública y de crisis económica que afectará con más dureza a las favelas, exige un cambio de urgente de enfoque. Incluso economistas liberales han defendido la necesidad del aumento del gasto público para salvar vidas. También ha habido empresarios que han optado por sus trabajadores. La empresaria Luiza Trajano cerró todas sus tiendas de electrónicos sin despedir a sus empleados, duplicó el subsidio de guarderías para las mujeres que no pueden trabajar desde sus casas y donó 2 millones de dólares para combatir la epidemia.

Ayer, el congreso aprobó la implementación de un plan de apoyos de 600 reales (120 dólares), tres veces más de lo que el gobierno quería inicialmente, durante tres meses para los trabajadores sin ingresos fijos. Pero no será suficiente. Es urgente que el gobierno de Bolsonaro atienda lo que pide la Central Única de las Favelas: distribuir agua, jabón, alcohol esterilizante y comida a los habitantes de las favelas, suspender el pago de las cuentas de agua y luz y asignar lugares para que los grupos especialmente vulnerables hagan cuarentena y no estén expuestos en casas abarrotadas.

El gobierno debe poner las vidas por encima de la economía. La epidemia solo ha evidenciado la tragedia y abandono que han vivido las favelas por décadas. Si el gobierno los ignora en este momento de emergencia solo probará que la falta de atención es deliberada. Ahora, más que nunca, este abandono debe resolverse.

Carol Pires (@pirescarol) es periodista brasileña.

La clave es quédate en casa para proteger tu salud y la de los demás. El Consejo de Salubridad declaró anoche un estado de emergencia nacional, por voz del canciller Marcelo Ebrard. No implica suspensión de garantías ni toque de queda. Se trata de una concertación de acciones de todos los órganos del gobierno, incluyendo al –Ejército y la Marina Armada– con participación de los sectores privado y social, para defender a la nación de la invasión del virus. Dijo Ebrard que han encontrado en las organizaciones del empresariado comprensión y apoyo. El quédate en casa fue ampliado hasta el 30 de abril. En la conferencia de prensa de anoche, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell volvió a llamar a la población a que no salga de casa mientras pasa el momento más crítico. Es la última llamada, la última oportunidad para impedir que la pandemia se salga de control y cause estragos de una magnitud tal que rebase los recursos del gobierno. Las cifras que dio son convincentes: el número de enfermos confirmados aumentó a mil 94 y 28 fallecimientos.

 

Ya iban tras él

Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno de Enrique Peña Nieto, aparentemente sufrió un infarto cerebral ayer, de acuerdo con fuentes bien informadas. Fue internado en el Hospital ABC de Observatorio. Su nombre está ligado a varios de los mayores escándalos de corrupción del sexenio anterior: los negocios con la constructora OHL, la cancelación del tren chino a Querétaro y el socavón de Cuernavaca. La Unidad de Inteligencia Financiera, cuyo titular es Santiago Nieto, había informado en noviembre anterior que investigaba a Ruiz Esparza por posibles desvíos de recursos públicos, el caso OHL y un probable desvío de fondos del desaparecido Consejo de Promoción Turística de México.

El petróleo cayó hasta el fondo

La primera semana de este año el precio del barril de petróleo de exportación de Pemex alcanzó 59.35 dólares el barril; ayer cayó a 10.37. Perdió en tres meses 82.53 por ciento. El gobierno mexicano tiene un seguro que garantiza un precio de 49 dólares, pero no cubre toda la producción. A tiempo pasado se nos ocurre la pregunta: ¿por qué no la cubrieron por completo? El desplome ha tenido un efecto positivo: bajó siete pesos el precio de la gasolina regular, en varias ciudades de la República, se vende a 14 y 15 pesos el litro. Otro efecto bueno: bajará la importación de gasolina, lo que mejorará la balanza comercial, pero a final de cuentas, es una pérdida de ingresos que afectará a la economía.

Foto

 

Ombudsman Social

Asunto: estrenar coche

Estaba por adquirir un crédito automotriz, mi pregunta es: ¿qué tan bueno sería comprar en estos momentos un vehículo, sería mejor esperar a que pase toda esta incertidumbre sanitaria y económica, sería mayor el alza de intereses o todo bajará de precio?

R: lo que yo vi en crisis anteriores, como las de Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas de Gortari-Zedillo, fue que las personas que mantuvieron su dinero en efectivo, y no tenían deudas, salieron mejor libradas.

Eduardo Jáuregui Montes de Oca/CDMX

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La madre de El Chapo está acusada por el gobierno de Estados Unidos de ser protectora y cómplice del cártel de Sinaloa. Ostenta una red de propiedades millonarias en Florida. Ah, no, ese es Genaro García Luna, brazo derecho de Felipe Calderón.

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FaceBook: galvanochoa

Tuesday, 31 March 2020 00:00

Un soldado de la salud

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En busca de inspiración para estos días de miedo e incertidumbre, he recordado la trayectoria de un héroe de la medicina en México: el doctor Jesús Kumate Rodríguez.

A veces los desastres naturales sacan lo mejor del ser humano: el espíritu combativo, el afán de perseverar, la fe traducida en obras. Fue el caso de Kumate en 1985. Con una larga trayectoria académica, reconocimiento científico nacional e internacional, y decenas de obras publicadas sobre enfermedades infecciosas, inmunología y vacunas, en aquel año trágico del terremoto Kumate compartió con Guillermo Soberón Acevedo, entonces secretario de Salud, la misión de reformar la salud pública mexicana. Hicieron una mancuerna admirable.

Todo comenzó ese año. Como subsecretario, Kumate diseñó el primer programa de rehidratación oral, que redujo significativamente la mortalidad infantil. Fundó el Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas (CISEI) que dio origen en 1987 al Instituto Nacional de Salud Pública. Creó las Encuestas Nacionales de Salud que mejoraron sustancialmente el Sistema de Vigilancia Epidemiológica en áreas como paludismo, sarampión, diarreas, cólera. El antiguo Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales se convirtió en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE), cuya labor de vigilancia epidemiológica se acompañó con una red de laboratorios estatales de salud pública. Ese mismo año Kumate dio inicio a los Días Nacionales de Vacunación, orientados principalmente a combatir la poliomielitis. Esta labor titánica, sin precedente en nuestro país, implicaba una compleja organización logística: había que vacunar a 11 millones de niños en un solo día, incluyendo a los que habitaban en 100,000 comunidades con menos de 100 habitantes. Parecía imposible, pero se logró.

La continuidad de visión entre Soberón y Kumate (secretario de Salud entre 1988 y 1994) dio resultados perdurables. En octubre de 1990 se eliminó la transmisión del virus de la poliomielitis. En 1992 todos los niños mexicanos quedaron inmunes frente al sarampión. El mismo año Kumate diseñó la Semana Nacional de Vacunación, que incluía suplementación con vitamina A, antihelmínticos, sales de rehidratación. Gracias a estas medidas, se registró una ganancia de cuatro años en la esperanza de vida al nacer. El combate al paludismo que rebrotó en 1985 llegó a controlarse al cabo de unos años. El Programa de Agua Limpia disminuyó la mortalidad por enfermedades diarreicas hasta entonces soslayadas.


Estos logros parecen un mero catálogo, pero se miden en millones de vidas rescatadas, millones de niños puestos a salvo. He consultado videos de esas campañas en YouTube y hoy más que nunca me conmueven. Doctores, enfermeras, madres, niños en los sitios más apartados. Un desfile de disciplina, esperanza y salvación concreta, no retórica. Obras, no palabras.

¿De dónde extraía su fuerza Jesús Kumate? Aunque tuve oportunidad de preguntarle en nuestras reuniones de El Colegio Nacional, nunca lo hice. Pero no es difícil imaginar su núcleo moral. Nacido en 1924 en Mazatlán, Sinaloa, hijo del modesto comerciante japonés Efrén Kumate y de la mexicana Josefina Rodríguez, quedó huérfano de padre a los 12 años, sin una herencia que lo cobijara pero con un claro mensaje: "a ti te toca devolver al país lo mucho que nos ha dado". Jesús siguió el mandato paterno con disciplina marcial, estudió en la Escuela Médico Militar, pero su madre (maestra rural en Los Limones, Sonora) debió inspirar en él la especialidad que eligió: la pediatría. "Uno no acepta la muerte de un niño –decía Kumate–, es un evento no natural". Así quería ser recordado, como el médico de niños en hospitales públicos.

Participaba en aquellas reuniones de manera precisa, clara y sustancial. Samurái mestizo, era gentil, ceremonioso, estoico, austero. No lo vi reír pero sí sonreír con un dejo de tristeza. Veía el espectáculo del mundo con la misericordia que un dios cruel no tuvo con él. En su tramo final contrajo el mal de Parkinson. Asistía a nuestras sesiones en silla de ruedas. E intervenía con voz casi inaudible.

Murió en 2018, apenas a tiempo para no ver el desastre de ineficiencia, demagogia e irresponsabilidad que sobrevendría en el sector que tanto contribuyó a construir. Hoy nuestra circunstancia es aún más grave que la de 1985. Los médicos mexicanos están, como siempre, en primera fila. ¿Dónde está el servidor público que quiera "devolver a México lo mucho que nos ha dado"?

 

 

Publicado en Reforma el 29/III/2020.

Tuesday, 31 March 2020 00:00

Valientes matanovias

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Hay algo militante en el feminicidio. Una afirmación personal que es también colectiva. ¡Tenemos que ponerlas en su lugar! Los hombres unidos jamás serán vencidos.

La guerra de géneros viene de la prehistoria. Hay especies dominadas por hembras (la abeja reina, la elefanta matriarca), y ese fue el caso de la especie humana. Lo descubrió Johann Jakob Bachofen (Das Mutterrecht, 1861): Antes del patriarcado, hubo matriarcado.

Lo afirma un mito de los selknam (exterminados para colonizar Tierra del Fuego): Antes dominaban las mujeres, pero triunfó una insurrección masculina. Cuando un joven selknam pasaba a la vida adulta, el rito de pase incluía la admisión a sesiones secretas sobre cómo tener a las mujeres bajo control. (Martin Gusinde, El mundo espiritual de los selk'nam, 1918-1924, en la web).

El matriarcado dio origen a la misoginia, un resentimiento arcaico contra las mujeres, vivo hasta en grandes espíritus (Schopenhauer, Nietzsche). El filósofo Althusser fue más lejos: estranguló a su mujer. Y, sin embargo, ahí está el contraejemplo milenario del Cantar de los cantares: la fraternidad de los géneros que pasan de la guerra al amor.

Castigar la violencia es fundamental, justo y disuasivo. Pero es mejor prevenirla. No basta con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, expedida en 2007 y reformada once veces para hacerla mejor. La situación no mejoró, y hoy está peor que nunca. Se han multiplicado los matanovias al estilo del que mereció la noticia: "Raptola, violola y matola".

Desgraciadamente, el gobierno no ve la gravedad del problema ni sabe cómo resolverlo ni le importa. Hay que desarrollar soluciones desde la sociedad, empezando por concientizarla.

1. Repetir anualmente la marcha del Día de la Mujer.

2. Crear y difundir un Indicador de Feminicidios que lleve la cuenta semanal. La meta razonable es cero.

3. Proponer candidatos a la renuncia del gobernador o funcionario federal más inepto en el combate al feminicidio. Hacer una convocatoria anual y publicar la votación.

4. Hacer un concurso anual de caricaturas sobre el machismo.

5. Crear mapas con lugares de agresión frecuente, darlos a conocer y gestionar alumbrado público intenso y cámaras de vigilancia en esos lugares.

6. Enviar reconvenciones a los medios que difundan chistes misóginos. Exigirles que bajen las fotos íntimas de ciberacoso.

7. Organizar una cadena de clínicas para la terapia del machismo.

8. Desarrollar un test psicológico que permita advertir los casos de peligro y su tratamiento en la educación de niños y adolescentes, así como en la contratación de maestros, policías, etcétera.

9. Crear un organismo promotor de casas de refugio transitorio (atendidas por trabajadoras sociales, enfermeras, monjas) para víctimas o posibles víctimas.

10. Auspiciar bufetes jurídicos especializados en representar a víctimas o deudos, acusar a los responsables directos o indirectos y denunciar a las autoridades que no cumple

11. Promover las artes marciales para mujeres.

12. Pocas víctimas denuncian legalmente, por temor a los trámites, a las represalias o a ser exhibidas en los medios. Las que se atreven se exponen a una segunda agresión: de las autoridades que no atienden, dudan y hacen exámenes físicos o preguntas maliciosas. Hace falta una "fiscalía" ciudadana que inspire confianza, que atienda con privacidad, que escuche, acompañe y aconseje. Recibiría también denuncias anónimas desde teléfonos públicos. Separaría las acusaciones dudosas. Revisaría si el agresor tiene antecedentes penales. Crearía tipificaciones de agresores y agresiones, lugares peligrosos, armas, parentesco o relación con la víctima. Crearía estadísticas y bases de datos con perfiles de acusados (sin nombres), tipos de agresión, lugar, hora y día de la semana, fecha, edad de la víctima y el agresor. No procedería legalmente: cabildearía ante las autoridades, rectores, jefes de empresa, obispos, etc. Y asesoraría a grupos militantes.

Las mujeres que son víctimas de chiflidos, piropos obscenos, chistes, burlas, frases hirientes, insultos, discriminación, amenazas, acoso, manoseos, jaloneos, golpizas, secuestro, violación, tortura, lesiones, quemaduras, mutilaciones, ataques con ácido, asesinato, estrangulamiento, ahogamiento o descuartizamiento, reflejan el rencor de un cobarde y el subdesarrollo de los hombres en el poder.

 

Publicado en Reforma el 29/III/2020.

A partir de un acuerdo del Consejo de Salubridad General se declaró ayer el estado de emergencia sanitaria en el país, que busca ampliar y detallar las medidas de gobierno en busca de mitigar y contener la expansión del Covid-19.

Resalta la reiteración de que el Gobierno de la República no considera ni cree en acciones como el llamado toque de queda y que se sigue privilegiando la expectativa de la voluntad personal como mecanismo de resguardo y cuidado, aunque al mismo tiempo hubo la advertencia de sanciones administrativas (que pueden implicar la clausura de un negocio) e incluso penales si el incumplimiento de las instrucciones a empresas privadas generara daños a la salud o muertes.

La sesión informativa del caso fue realizada en Palacio Nacional a partir de las siete de la noche y tuvo como principal expositor al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien leyó el texto amplio a publicarse en el Diario Oficial de la Federación y respondió las principales preguntas de los reporteros, mientras la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se mantuvo callada. La reunión fue presentada por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, aunque la conducción del tema sanitario fue asumida, como ha sido hasta ahora, por el subsecretario vocero, Hugo López Gatell. El presidente de la República no estuvo presente.

Además de la extensión del plazo de aislamiento social hasta el último día de abril, otro de los temas que generaron polémica en las redes sociales fue el relativo a los pagos que las empresas deben hacer a sus trabajadores durante este periodo de inactividad y la manera en que ciertos patrones habrán de interpretar lo esencial o no del rubro al que se dediquen. También será necesario precisar la forma en que se hará cumplir la indicación de que adultos mayores de sesenta años deben estar en resguardo domiciliario estricto.

El saludo del presidente López Obrador a la madre de Joaquín Guzmán Loera, quien fue jefe visible del poderoso cártel de Sinaloa, fue explicado a detalle en la conferencia mañanera de prensa, donde el titular del Poder Ejecutivo aseguró que se trató de un gesto de humanidad ante una madre de 92 años que desea ayudar a su hijo, conocido como El Chapo y preso actualmente en una cárcel de Estados Unidos.

López Obrador dio a conocer la carta que Consuelo Loera le había hecho llegar. En ella le informa que las gestiones para conseguir la repatriación del famoso narcotraficante no fueron aceptadas por el gobierno de Estados Unidos e insiste en la solicitud de apoyo de Palacio Nacional para poder viajar al vecino país y ver a su hijo. Todo ello potenció el encono de opositores al político tabasqueño, quienes magnificaron el hecho hasta pre-tender convertirlo en una prueba de pactos de narcopolítica.

Ayer se reportó que el ex secretario de Comunicaciones y Transportes con Enrique Peña Nieto, Gerardo Ruiz Esparza, sufrió un infarto cerebral y que fue hospitalizado. Pieza clave en la operación financiera del peñismo, desde el gobierno del estado de México (donde fue secretario de Comunicaciones, de 2005 a 2011) hasta el federal, el abogado de 70 años de edad fue implicado en las investigaciones judiciales relacionadas con la llamada Estafa Maestra, aunque, en realidad, su paso por la SCT, durante todo el sexenio de alta corrupción de Peña Nieto, estuvo caracterizado por múltiples señalamientos de complicidad con empresas nacionales y extranjeras (sobre todo españolas) para la asignación de contratos y en la protección de esas firmas de negocios en momentos críticos por incumplimientos, elevación de presupuestos y responsabilidades por fallas y errores.

Y mientras, el gobernador panista de Querétaro, Francisco Domínguez, anunció ayer que resultó positivo en coronavirus, con lo cual se suma a la lista de mandatarios estatales así afectados, que comenzó con el priísta Omar Fayad, de Hidalgo, y continuó con el morenista Adán Augusto López Hernández, de Tabasco. ¡Hasta mañana!

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Tuesday, 31 March 2020 00:00

Riesgo de contagio de la pesadumbre

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Día siete, fase dos, periodo de emergencia sanitaria (Covid-19). Tal vez una de las razones no dichas por la autoridad para aconsejar no salir de casa es el daño que produce anímicamente mirar una ciudad sola, triste, como desahuciada.

El virus se robó la risa, la arrancó de mala manera de los rostros, de las calles, y en el aire se empieza a esparcir ese sentimiento de tragedia que enferma el ánimo, que alimenta una impotencia desesperante. Por más soleado que parezca el día, la calle está cubierta de esa sombra triste que impone el abandono. Los parques casi solos, los restaurantes cerrados, las taquerías casi sin tragones, los corredores sin el sonar constante de los tenis. Se regresa a casa contagiado de pesadumbre, y eso, hace daño. Tal vez esto sea, también, un factor para no abandonar la casa durante los próximos 30 días que ha exigido no el gobierno, sino el peligro de la pandemia.

Y aunque de pronto mucha gente pensó que el Gobierno de la Ciudad de México actuaba tarde, lento y omiso –sobre todo después del Vive Latino–, hoy se debe reconocer, desde todas las instancias, la estrategia y planeación que han logrado Claudia Sheinbaum y su equipo.

En algunos momentos incluso poniendo un paso adelante a las recomendaciones que se hacían desde el gobierno federal, o convocando a científicos y académicos a ofrecer su razón y su palabra a la gente que requiere saber que hay unidad en la lucha contra el virus, y eso aún en contra de su voluntad; es decir, no ha querido que se sepa que ella convocó a las mentes brillantes del país, por ejemplo.

Hoy el reparto de algunos materiales necesarios para la lucha en el hogar resulta más que significativo. Habla de la preocupación, sí, pero también habla del hecho de gobierno.

Ya en la entrega anterior hablábamos de qué tanto esta emergencia serviría a Claudia Sheinbaum para consolidarla como una muy importante gobernante, y parece que esto se ha ido cumpliendo. Sheinbaum avanzó a zancadas en estos días y eso ya no es cuestión de discursos ni alharacas, son hechos de gobierno, nada más.

Tal vez ahora no se dé el peso político que tiene esto, pero a su tiempo las acciones de hoy tendrán muy importantes resultados en el ánimo de la población, eso seguramente se podrá medir al término de la contingencia.

Sería mezquino, por decir lo menos, que la gobernante tratara de levantar banderas ahora. Su mejor forma será seguir trabajando, eso lo sabrá la gente más temprano que tarde.

De pasadita

Las benditas redes sociales han dejado al descubierto a un número de sitios desde donde se alienta el saqueo, y estas fueron localizadas por la inteligencia policial de la ciudad, y se actuará en consecuencia.

El suceso es de la mayor importancia porque no basta con que se hallen los sitios y se encuentre a los culpables de esta forma de causar un caos que repercuta en la estabilidad de gobierno, sino que la seguridad de conseguir, por ejemplo, alimentos, debe considerarse de prioridad nacional.

Y en este caso, que quede claro, no se trata de proteger a los empresarios, que por su lado han aumentado el precio de algunos productos sin razón, sino de garantizar la vida de mucha gente.

En el caso de la Ciudad de México, es necesario que la policía garantice a los grandes almacenes y a los lugares de abasto la seguridad suficiente para que se proporcione lo necesario a la población.

Y aguas con los jueces, quienes ciegos y sordos liberan al ladrón porque alguna razón de peso les asiste. ¡Cuidado!

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Apaciblemente, el corazón de Ignacio Trelles Campos dejó de latir la madrugada del martes 24. Había nacido en Guadalajara el 31 de julio de 1916 y era un Leo clavado: reflexivo pero apasionado, tranquilo pero capaz de arrebatarse, amante del trabajo bien hecho sin caer en la manía perfeccionista, fiel perseguidor de la justicia dentro y fuera de la cancha. Y un gran entrenador, el más ganador en la historia del futbol mexicano, el que hombre modeló con mano maestra nuestra primera gran selección mundialista, la de Chile 62. Y fundamentalmente un hombre bueno, querido por cuantos lo trataron y trabajaron con él.

Yo sólo tuve el gusto de conocerlo como periodista, pero la larga entrevista que me regaló en el Mesón del Ángel en una tardenoche para mí inolvidable, misma que titulé con una frase suya –“Mis neuronas y mis hormonas funcionan divinamente” (La Jornada de Oriente, 24 de abril de 1991)–, sigue estando entre mis favoritas: ese día me convencí de que de los alcances de una entrevista dependen en mucho de la calidez humana del entrevistado. Tenía ya sus buenos 75 años y acababa de calificar al Puebla a la liguilla como DT emergente tras la indecorosa fuga del brasileño Jorge Viera. Sería su último capítulo como entrenador, a más de 40 años de su debut al frente del Zacatepec en Segunda División.

Mismo Zacatepec al que, después de ascenderlo, hizo dos veces campeón de liga (54–55 y 5758); lo había hecho ya con el Marte de Cuernavaca (53–54) y después, por partida doble, condujo hasta el título mayor al Toluca (66–67 y 67–68) y al Cruz Azul (78–79 y 79–80). A esas siete ligas ganadas (nada de minitorneos, ligas de verdad) hay que agregar las tres veces que alzó la Copa México, con Zacatepec (56–57 y 58–59) y América (63–64), y tres más como Campeón de Campeones (con el Zacatepec 57–58 y el Toluca en 65–66 y 66–67). En sus últimos años se le podía ver en el campo de entrenamiento del Cruz Azul, preparando con esmero a las fuerzas básicas; y a un ladito del campo, observando atentamente, por puro interés futbolístico, los entrenamientos del equipo mayor.

A su muerte, le han rendido espontáneo tributo muchos de sus dirigidos a lo largo de más de cinco decenios como entrenador de primera línea, con su ideal futbolístico puesto en el dinamismo incesante del básquetbol –su otro deporte favorito: también le gustaban mucho los toros–, pero con los pies bien plantados en la tierra para aceptar las características y limitaciones de sus dirigidos y aconsejarlos con sabiduría de mentor a fin de extraer lo mejor de cada uno de ellos con tal poner sobre el campo equipos bien equilibrados, como fueron todos los suyos. Por eso fue tan respetado y querido, al margen de apasionamientos momentáneos, este hombre de trato sencillo, corazón noble, piernas torcidas e ideas lúcidas bajo la infaltable cachucha que siempre lo distinguió.

(Todos los datos puntuales están tomados de la “Historia estadística del Futbol Profesional en México”, la magna obra del tan querido y recordado Isaac Wolfson).

HexagonalesY vamos a lo prometido una semana atrás. Visto el éxito arrollador de los seis Pentagonales capitalinos, entre 1958 y 1963, el paso siguiente sería un torneo hexagonal, agregándose a los dos visitantes un equipo extranjero más. Su estreno, en enero de 1964, fue a todo lujo, ya que se contrató nada menos que a la Selección Soviética, campeón vigente de la Eurocopa y uno de los favoritos fijos para los mundiales de la época.

Aquella URSS acudió a la cita sin la Araña Negra Lev Yashin, su estrella máxima. Por lo demás, estaban todos los titulares que ese año defenderían en Madrid su título europeo. Y fueron los amos del hexagonal, sencillamente porque trajeron un equipazo. En su estreno habían vapuleado severamente al subcampeón América (5–0), pero el Necaxa les opuso bizarra resistencia (1–2) y casi pierden con el Guadalajara (otro 1–2, revirtiéndole el marcador al Rebaño en los minutos finales). Empataron a uno con el Partizán de Belgrado pero golearon 4–0 a un flojo Sao Paulo. El Necaxa, la gran sorpresa, quedó segundo, luego de vencer a los dos nacionales y a los paulistas tras perder por la mínima con Partizán, tercero por delante de las Chivas, que venció de los yugos (4–1) pero no pasó del empate con Sao Paulo y el colero América, goleado 14 en el único triunfo brasileño.

El siguiente hexagonal, en enero–febrero de 1966, lo ganó el Atlas con 8 puntos, mismos que sumó el Sparta de Praga, armado en torno a su divo Andrej Kvasnak. Hacían los rojinegros un futbol delicioso, los Niños Catedráticos les decían, subcampeones en la liga recién terminada. Y contaban con personal tan fino como el “Campeón” Hernández, los hermanos Chuy y Pepe Delgado y una media

–Padilla y Magdaleno Mercado– que jugaba por nota. Se coronaron invictos, luego de alcanzar dramático empate a dos en su estreno ante los checos gracias a un golazo de Enrique Borja, solicitado a Pumas como refuerzo. Otro punto les birlaron las Chivas (0–0), pero superaron a la temible selección de Alemania Oriental (2–1), al América (1–0) y a un marrullero y rudo Vasco da Gama (2–0). El Sparta, también invicto y con 8 puntos, quedó segundo por promedio de goles. Los alemanes del este, con un equipo no tan virtuoso como sólido y luchador alcanzaron 5, mismos del Guadalajara, con quien igualaron a 4 tantos en partido de alarido. Y al fondo de la tabla el campeón América (2) y un decepcionante Vasco da Gama (2), ambos sin triunfo (recordemos que se obtenían 2 puntos por juego ganado, no 3 como en la actualidad).

Gresca, aberración y poco futbolEn el III Hexagonal capitalino –a mediados de 1967, ya en el Azteca y con participación, al fin de equipos del occidente europeo, aunque francamente mediocres los tres– ocurriría un hecho que ni siquiera el VAR hubiera sido capaz de prohijar: resulta que al encuentro definitivo arribó el Español de Barcelona con un punto más que la Selección Nacional (7 vs. 6), y se registró, casi al final del primer tiempo, un gol mexicano frenéticamente protestado por los catalanes, que le armaron al árbitro una bronca descomunal que les costó dos expulsiones. Zarandeado y confundido, aquel juez, que era el italiano Diego de Leo, de infausta memoria en el futbol mexicano, mandó a los dos equipos al vestidor antes de tiempo. México estaba teóricamente arriba 1–0, pero antes de empezar la segunda mitad, el sonido local informó que el gol mexicano quedaba invalidado, al tiempo que confirmaba las expulsiones. Once contra nueve, poco chiste tuvo la coronación del Tri, un fácil 3–0 que no convenció a nadie. El once ibérico se dio por estafado, seguido en la tabla por el América (5 puntos), el italiano Bolonia (4), el campeón Toluca y los ingleses del Sheffield Wednesday (ambos con tres puntitos). Fue el torneo más desangelado y gris de todos los celebrados hasta entonces.

En cambio en el III Hexagonal, de enero–febrero de 1968, se vio gran futbol. Lo ganó el Botafogo (traía un equipazo, incluidos Gerson y Jairzinho, dos gemas del Brasil tricampeón en México 70) a una aguerrida Selección del DF, que se quedó en la orilla (el decisivo lo ganaron los cariocas 0–1 con gol de Jair). Invictos, los dirigidos por Mario Zagallo sumaron 9 unidades (sólo el Estrella Roja de Belgrado consiguió sacarles dramático empate a 2), terceros quedaron los yugos (5), capitaneados por el fabuloso extremo zurdo Dragan Dzajic y con un equipo serio, fuerte y capaz, todo lo contrario del Ferencvaros de Hungría, que defraudó, con todo y su mediocampista estrella Florian Albert, igualado a puntos con la floja Selección Jalisco (4); el Toluca, en tristísimo estreno de su bicampeonato de liga, sumó cinco derrotas y 0 puntos. Y eso sería todo en materia de hexagonales.

A la bajaYa con la atención de la gente puesta en el inminente mundial México 70, y pensando básicamente en foguear a la selección, se anunció, a principios de ese año, un Pentagonal que no le aportó nada a la Nacional: su empate a 2 con el Guadalajara se debió, según la gente, a descarado robo arbitral, y ni así pudieron alzarse con el trofeo, que ganó el siempre correoso Partizán (6 puntos) por 5 de la Selección y un sótano mediocremente compartido (3) por Chivas, Spartak de Praga y la caricatura del Botafogo.

Fue el simbólico telón para los torneos a puntos que alguna vez habían apasionado a México entero. Después, de manera dispersa, siguió habiendo torneos internacionales, pero de corta duración, escasa repercusión y carentes por completo del atractivo de los de la buena época. Tanto que no consiguieron dejar recuerdo alguno, ni bueno ni malo.

Adiós a Tokio 2020Se veía venir y tal cual se esperaba sucedió. De manera oficial, 2020, el año de la gran peste, se queda sin juegos Olímpicos. Era lo que aconsejaba la mahadada pandemia que mantiene al mundo en vilo y tiritando.

Cuídese usted. Cuidémonos todos. Pero sin paranoias, por favor.

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