Anya Taylor-Joy y Jacob Fortune-Lloyd, en un instante del tercer capítulo de 'Gambito de Dama'. En vídeo, el tráiler de la serie. PHIL BRAY / NETFLIX
 

Es rarísimo que un escritor o guionista recurra al ajedrez sin asociarlo con locos de toda índole o desequilibrados o individuos más anómalos que un perro verde, como si ajedrecista y persona normal fueran antónimos. Gambito de Dama (Netflix, siete episodios) no es una excepción, y además cae en varias exageraciones, así como en una descuidada traducción. Pero sus autores merecen un aplauso porque la serie es buena y, sobre todo, por eludir otra conexión facilona y falsa: nadie discrimina a la protagonista, Beth Harmon (la excelente actriz es Anya Taylor-Joy, con pasado argentino y español) por ser mujer en un mundo de hombres.

Si esta fuera la primera aparición —y no la enésima— del ajedrez como trama principal de una novela, película o serie, la lectura sería muy positiva, sin matices: desde niña, Harmon encuentra en su gran talento para el deporte mental un refugio balsámico contra su peligrosa adicción a los tranquilizantes. Aunque es harto improbable que alguien pueda brillar como ajedrecista si juega drogado, esa aplicación terapéutica es muy verosímil, y está incluso respaldada por varios estudios científicos y largas experiencias internacionales (la principal referencia mundial es lo que se hace en Extremadura por parte del Club Magic desde hace 12 años) que demuestran la enorme utilidad del ajedrez para personas con drogodependencia, síndrome TDAH, autismo o Asperger, trastornos mentales graves, síndrome de Down… así como ciegos, otros discapacitados, reclusos y un largo etcétera.

El problema está en la enorme abundancia de ese tipo de tramas. Quien haya visto o leído varias obras sobre ajedrez tenderá a deducir que solo resulta adecuado para personas especiales. Pero la realidad es muy distinta: la inmensa mayoría de los jugadores, ya sean profesionales o aficionados, no pertenece a ninguno de los grupos mencionados en el párrafo anterior. Y muchos menos todavía son maníacos, depravados o asesinos, como se ve con irritante frecuencia en libros y pantallas. Por fortuna, hay películas —pocas— en sentido contrario, como la deliciosa La Reina de Katwe, o la estimulante Los caballeros del Bronx.

Otro cliché igual de manido es que el ajedrez es uno de los submundos más machistas. Así se refleja en la crónica que mi compañera Laura Fernández publicó sobre Gambito de Dama en la sección de televisión de este periódico, donde puede leerse: “(…) una producción que dispara contra el eminente machismo que rodea todo lo que tiene que ver con el mundo del ajedrez —en especial, en los estratos más bajos, en los que la prepotencia de la mediocridad es insufrible— y que, según relata a la perfección la maestra Judit Polgar, nacida en 1976 y considerada la mejor jugadora de la historia, en el documental Los otros, Judit contra todos, sigue por completo vigente”.

Asombrado al leer tales enormidades, volví a ver con mucha atención ese magnífico documental, y no logré encontrar una frase de Polgar en el sentido de que el machismo siga “por completo vigente”. Luego vi los siete capítulos de Gambito de Dama (basada en una novela del mismo título de Walter Tevis) y me pareció que el mensaje es justo el opuesto al que dice Fernández. Para salir de dudas contacté con Judit, la menor de tres hermanas que revolucionaron el ajedrez entre 1988 y 2014 (cuando ella se retiró de la alta competición para dedicarse al ajedrez educativo), y la única mujer que ha estado entre los diez mejores del mundo en 15 siglos de historia.

Judit Polgar, en 2016, durante el congreso de Vitoria sobre la igualdad de las mujeres en el ajedrez
Judit Polgar, en 2016, durante el congreso de Vitoria sobre la igualdad de las mujeres en el ajedrez PILAR G. BARCO
 

“En la serie no veo machismo. A Beth no la atacan ni critican por su sexo. Eso es muy interesante y gratificante, porque lo fácil hubiera sido recurrir a ese tópico para llamar la atención”, me respondió la húngara. ¿Y el ajedrez sigue siendo muy machista? “Conmigo, no, todo el mundo me respeta. Y creo que lo mismo ocurre con Yifán Hou [china, única mujer entre los cien mejores del mundo actualmente], aunque sus resultados no hayan sido tan brillantes como los míos. También es cierto que la situación ha mejorado mucho desde los años ochenta y noventa”.

Pero hay un pero importante: “Sigue habiendo machismo en las cabezas de los ajedrecistas, aunque no lo expresen con palabras, porque ahora sería mucho más políticamente incorrecto que hace treinta años. Ejemplos concretos de esa actitud: “Si un entrenador descubre a una niña superdotada de siete años le dirá que tiene un gran talento, y que puede ser campeona del mundo… de mujeres. Pero sí ve a un gran talento masculino de la misma edad, le dirá que puede ser el próximo Magnus Carlsen [noruego, actual campeón]”. Y, volviendo a Gambito de Dama, “la manera en que los chicos tratan a Beth en la serie es un sueño; por desgracia, la realidad no es así todavía”.

En efecto, los responsables del guion, Allan Scott y Scott Frank, resaltan que Beth es una rara mujer en un mundo de hombres; en los años sesenta, la proporción era de una jugadora femenina por cada 15 o 20 masculinos porque —todavía mucho más que ahora— un juego de ajedrez era un regalo para niños, no para niñas, en casi todos los países del mundo. Mas lo hacen con inteligencia, para que el personaje de Beth llame mucho la atención, pero sin caer en los recursos facilones de que la menosprecien por ser mujer, sino todo lo contrario. El único machismo que se ve en la serie es el que se veía en los años sesenta por el mundo entero, incluido EE UU, pero no en el ajedrez, sino en todo.

Ana Matnadze, en 2014, durante la Olimpiada de Ajedrez en Tromso (Noruega), donde ganó la medalla de plata individual
Ana Matnadze, en 2014, durante la Olimpiada de Ajedrez en Tromso (Noruega), donde ganó la medalla de plata individual DAVID LLADA
 

Ana Matnadze, de origen georgiano, es ahora la mejor jugadora española en la lista mundial. Con una biografía de película y adornada por varias medallas en campeonatos del mundo y olimpiadas de ajedrez, su visión es significativa: “El machismo es un problema muy grave en nuestra sociedad, pero no especialmente en el ajedrez. Yo no lo he sufrido en toda mi trayectoria, más allá de algún comentario aislado de mal gusto por parte de algún machista acomplejado. Compito desde los nueve años en torneos oficiales, tengo 37, y no recuerdo más de cinco comentarios de mal gusto”.

La actual campeona de España (por 7ª vez en la modalidad clásica) es Sabrina Vega, de 33 años, subcampeona de Europa en 2016 y Premio Reina Sofía 2019 por negarse a jugar con velo el Mundial en Arabia Saudí. Coincide en que la situación “ha mejorado muchísimo en los últimos años por la concienciación general sobre el papel activo de la mujer en varias esferas sociales, incluidos el deporte en general y el ajedrez”. Eso tiene consecuencias positivas: “Los referentes femeninos tenemos más visibilidad, lo que a su vez repercute en la proporción de mujeres y hombres en ajedrez [ha subido a una por cada siete u ocho]. Y esa continuidad se traduce en que cada vez haya más partidas de tú a tú entre hombres y mujeres”.

Sabrina Vega, en 2016 durante la Olimpiada de Bakú (Azerbaiyán)
Sabrina Vega, en 2016 durante la Olimpiada de Bakú (Azerbaiyán) L.G.
 

Vega califica positivamente Gambito de Dama: “Felicito y agradezco a Netflix que apueste por el ajedrez y lo acerque a una gran audiencia. En general, el ajedrez está bien tratado en la serie, con respeto. Lo que más me gusta es lo más entrañable, la recreación de momentos históricos, los tiempos de Bobby Fischer y la Unión Soviética, así como la alegoría a la irrupción de Judit Polgar en un mundo dominado por hombres. También me gusta que se resalte el apoyo que la protagonista recibe del conserje del orfanato y de su madre adoptiva”.

Es una pena que una serie tan bien hecha desde el punto de vista de la imagen no se haya cuidado en los aspectos específicos del ajedrez. O, mejor dicho, no lo suficiente, porque nada menos que el excampeón Gari Kaspárov y el afamado entrenador Bruce Pandolfini, entre otros, asesoraron al director, lo que se traduce en una excelente selección de las partidas y ejecución de las jugadas, así como una escenificación fidedigna del ambiente de los torneos, tanto aficionados como profesionales. La ilustración del ajedrez como desmedida pasión nacional en la Unión Soviética también está muy bien lograda.

Pero puede asegurarse que Kaspárov y Pandolfini no vieron el resultado del montaje; y si lo vieron, nos les hicieron ni puñetero caso. Es impensable, por ejemplo, que una cocampeona absoluta de EE UU no conozca las partidas del campeón del mundo, ni siquiera en los años sesenta (Fischer compraba las revistas de ajedrez soviéticas a través de una tienda especializada en Manhattan). O que Harmon no haga tablas nunca, o que solo pierda con el vigente campeón nacional durante su meteórica progresión hasta que se enfrenta con el campeón del mundo. O que dos aficionados de alto nivel ofrezcan tablas un movimiento antes de rendirse…También es muy raro que una jugadora de primera fila mundial vaya sola a un torneo, sin entrenador ni analista.

Si se hace una película o serie sobre ajedrez, es evidente que sus espectadores incluirán a una gran parte de los millones de aficionados al deporte mental por excelencia. Por tanto, importa mucho cuidar esos detalles, y también que no chirríe la traducción al español, con jugadas que se recitan erróneamente, o diciendo reina en lugar de dama. Menos mal que no dicen fichas en lugar de piezas.

No quiero desvelar el final —por cierto, para quienes fomentan cada día el papanatismo con “hacer un spoiler”: ¿han pensado que reventar, revelar, desvelar, destapar, descubrir o destripar dicen exactamente lo mismo con una sola palabra en perfecto español?—, pero sí debo subrayar cómo el director resuelve bien el interesante conflicto que sirve de hilo conductor de la serie: desarrollar un talento enorme para algo que implica el pago de un precio, o al menos un riesgo, porque la frontera entre la genialidad y la locura es muy estrecha. En suma, Gambito de Dama es una buena serie, y el director, Scott Frank, ha puesto el listón alto en cuanto al tratamiento del ajedrez en la pantalla, a pesar de los errores. Para quien desee superarlo con creces, he aquí un reto precioso: hacer una buena peli o serie sobre las numerosas facetas apasionantes del ajedrez sin recurrir para nada al crimen, las drogas o la paranoia.

Tuesday, 10 November 2020 00:00

Escuelas rurales como un espacio social y cultural

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Julio Ibarra es maestro rural hace casi 35 años. Durante 20 años trabajo en escuelas rurales de Lavalleja, como la N° 38 de Puntas del Soldado; y la N° 48 de Casupá, allí conoció a quien hoy es su esposa, también maestra rural, y vivió junto a su familia. Ibarra hoy se desempeña como coordinador de apoyo a escuelas rurales de Lavalleja y está en contacto directo con todos los maestros rurales del departamento. Las anécdotas de sus tiempos en campaña siguen tan vigentes como la pasión por la enseñanza. En este informe contamos su historia profesional y analizamos el rol de la escuela rural en la actualidad.

Julio Ibarra en la primera escuela rural en la que trabajó, hoy cerrada.

 

Manuela García Pintos

“Cuando pusieron el primer teléfono en la escuela rural donde trabajaba, era una tarde y estábamos trabajando bajo el silencio propio del campo que únicamente es interrumpido por el canto de los pájaros. Por primera vez sonó el teléfono, y un niño que no sabía de la nueva adquisición me miró y me dijo: ‘escuche maestro, parece un teléfono’”, recordó Julio Ibarra, un maestro rural de 35 años de trayectoria.

La escuela rural no es solamente un lugar donde se aprende a leer y a escribir, sino que en campaña las escuelas funcionan como un centro social y cultural, donde los vecinos se reúnen con mucha naturalidad.

Por regla general, los ex alumnos guardan un profundo cariño por la escuela que los formó, pero ese vínculo es aún mayor si ese centro educativo fue una escuela rural. Eso es lo que expresan los expertos en el tema.

Ibarra se recibió en 1985. Estudió magisterio porque fue la opción cercana a sus posibilidades económicas. Su pasantía de final de grado la realizó en una escuela rural, la N° 57 de Barriga Negra, y se enamoró de la vida que allí funcionaba rural, a pesar siempre mantuvo un vínculo cercano con el campo.

“Me mostró un mundo que yo no conocía y era el de la escuela rural”, expresó en diálogo con Rurales El País.

Futuro desalentador. Aunque se han encendido algunas luces, el futuro de las escuelas rurales no parece -lamentablemente- demasiado alentador.

Uruguay lleva medio siglo de cierre de centros educativos en las zonas más despobladas del país.

La migración del campo a la ciudad, ya sea por motivos económicos o sociales, puede hacer que la cifra de centros educativos rurales continúe a la baja: dos de cada diez escuelas rurales tienen cinco o menos alumnos, y hay 20 que tienen un solo estudiante, de acuerdo a un informe realizado por El País en 2018.

“La baja escala estudiantil va más allá de lo que una escuela pueda hacer, es una cuestión social. Hay que pensar que hacer para que la ruralidad se vuelva a poblar”, expresó Ibarra.

Este fenómeno no es nuevo, pero duele igual que siempre, al menos para quienes tuvimos una escuela rural cercana en nuestra infancia. Hace un siglo que la matrícula estudiantil de las zonas rurales viene a la baja, pero en los últimos 50 años se cerraron escuelas porque, directamente, se iban quedando sin alumnos.

“Hoy si se cierra una escuela es porque no hay nada más que hacer. Hubo una época en la que con dos o tres niños la escuela se cerraba. Pero desde hace unos cuantos años las escuelas no se cierran así nomás. De hecho hay casos donde han reabierto con un solo niño”, expresó Ibarra, quien hoy se desempeña como coordinador de apoyo a escuelas rurales de Lavalleja.

A diferencia de otros países, en Uruguay no hay un límite de niños para que una escuela abra o cierre; es decir, si hay niños, hay escuelas. También son comunes los casos en los que por pedido de los padres o por sugerencia de la Inspección, se acuerda para transportar al alumno a otra escuela cercana.

Ibarra coincidió en que la escuela rural genera un profundo sentimiento de pertenencia. Y a modo de ejemplo, recordó la emoción que le generó a Antonio Larrosa, el guasquillero que ganó el primer premio en el Concurso de Guasqueros de la Expo Prado 2020, cuando su maestra lo llamó para felicitarlo.

“Antonio es hijo de una maestra rural que trabajó en la escuela N° 49 de Poblado Larrosa, una escuela que hoy funciona con una sola niña. Cuando me enteré me contacté con quien fue su maestra y ella se encargó de llamarlo. Hay un recuerdo imborrable y lo emocionó muchísimo que su maestra lo llamara”, contó.

Julio Ibarra, maestro rural

 

Polo social. Las escuelas rurales son sedes de reuniones de vecinos, de productores, de charlas. La escuela rural es un centro de referencia y aglutina cualquier movida social; la escuelita rural fue, es y seguirá siendo el polo social de la campaña de integración de los niños, la familia y los vecinos. Desde su raíz la escuela rural es un fuerte espacio comunitario, y esto continúa en vigencia hasta hoy.

Los centros MEVIR le han dado una gran mano a las escuelas rurales, y ejemplo de ello es la escuela N° 48 de Casupá, donde Ibarra trabajo durante muchos años, que hoy continúa abierta gracias a que seis de los siete niños que estudian allí viven en un complejo MEVIR.

“Sin MEVIR esa escuela hoy se debatiría entre la vida y la muerte”, dijo.

Hoy gracias a la conexión a Internet y el Plan Ceibal, las escuelas rurales cuentan con las mismas prestaciones que las urbanas “y eso equiparó en forma muy potente a la escuela rural”.

Antes, y muchos lectores lo recordarán, se trabajaba sin luz; la iluminación era con un farol a gas, a vela o con un mechero de kerosen y se hacía la comida en los famosos primos.

En aquel momento, habían escuelas con 50 o 60 niños, y los caballos se amontonaban en la portera.

Las escuelas rurales tienen hoy, en promedio, 13 alumnos en los seis años escolares. La escasa cantidad de matriculados hace que los maestros conozcan mejor a sus estudiantes, que el trato sea más personalizado y que los niños compartan un mismo salón de clase.

Además, suelen trabajar en proyectos educativos; una práctica que se está replicando en la mayoría de escuelas del país. Según las estadísticas de Primaria, las escuelas rurales suelen obtener resultados más alentadores que otros tipos de centros educativos. La repetición es de 3,3% entre primero y sexto, cuando a nivel nacional el porcentaje sube a 4,5%. Y el abandono es la mitad que en las escuelas comunes.

Sin dudas que la escuela rural ha cambiado mucho. El campo era distinto, no existían los medios de comunicación, los de transporte era muy escasos.

“Cuando empecé a viajar, en una motito que me prestaba mi padre de Minas a Puntas del Soldado -un lugar entre las sierras y bastante adverso- lo hacía los lunes de mañana y volvía, si las condiciones climáticas lo permitían, los viernes o los sábados. Mi madre siempre decía: ‘Yo me quedo tranquila que mi hijo llegó bien a la escuela el lunes, el viernes cuando vuelve’, eso habla de la desconexión que teníamos del mundo”, recordó.

Antes del teléfono la comunicación entre los maestros rurales de la zona era a través de las famosas “esquelitas” que eran enviadas -en este caso- mediante un ómnibus que pasaba diariamente y conectaba a ambas escuelas. Ese trabajo lo hacían sin cobrar ningún tipo de comisión. Los maestros enviaban de un lado para otro, notas, trabajos, cassettes. Eso sucedió hasta que llegó el teléfono de línea y la información podía llegar, prácticamente, al instante. “Por costumbre yo seguí mandando mis esquelitas, y al otro día sonó el teléfono y me dice la otra maestra: ‘Julio, ¿por qué no usas el teléfono?”.

Ibarra trabajó durante 20 años en escuelas rurales, y la primera fue en Puntas del Soldado, en la N° 38 (la de la foto), una escuela que, como tantas otras, ya no existe. Allí trabajó junto a seis niños.

Luego, y durante 14 años, fue a la N° 48 de Casupá. En ese tiempo conoció a quien hoy es su esposa, también maestra rural. Ese centro supo tener hasta 28 niños, pero hoy son solamente ocho.

“En todas pasó lo mismo. El fenómeno de despoblación rural no solo afecta al país, sino que también a la región y al mundo. La migración del campo a la ciudad es un fenómeno de larga data. Si bien es cierto que desde hace un tiempo hay alguna luz de esperanza, al menos en esta zona, en Lavalleja, que no se corresponde de manera idéntica a lo que sucede en Colonia o en San José donde hay otro tipo de ruralidad”, expresó.

Según describió, la realidad de Lavalleja “es bastante adversa” por su estructura geográfica, económica y productiva, por los rubros agropecuarios que explota el departamento, que ha hecho que muchas familias no estén radicadas en el campo como hace 20, 30 o 40 años atrás.

Así luce hoy la primera escuela rural donde Ibarra trabajó.

La pandemia obligó a volver a lo de antes. Tras conocerse el primer caso de covid-19 en Uruguay, se generó un grave problema en las escuelas rurales, porque la gran mayoría de los niños no cuentan con acceso a Internet. Así, las maestras enviaron las tareas por Whatsapp o por mensajes de texto, y hasta hubo casos en donde les dejaban en las porteras una bolsa con tareas.

“Pensamos en cómo trabajábamos cuando no teníamos Internet y volvimos a la radio. Creamos el programa, “La radio y la escuela: un libro nos une”; hicimos un contenido concreto para niños y maestras que se dicta durante 10 minutos, tres veces a la semana. Lo arrancamos a los nueve días de declarada la pandemia, y ya va por el N° 79”, contó.

 

Anécdotas por montones. “Un día llegó un niño a caballo con una tarjetita y un globo. Venía de las costas del arroyo Casupá. Me mostró la tarjeta y me dijo: ‘encontré esto maestro’. Leí la tarjeta y decía: ‘Fiesta patronal…’ de un parroquia en una provincia argentina que parece que había hecho una suelta de globos. Ese globo cayó en un monte que los niños atravesaban para llegar a la escuela. Como la tarjeta tenía una dirección, les escribimos una carta, y al tiempo ellos contestaron con mucha emoción diciéndonos que ese había sido el globo que más lejos había llegado, o al menos el único que fue reportado. Eso nos sirvió para hacer todo un trabajo sobre esa provincia argentina”, recordó.

Un proyecto que busca reivindicar el rol de la escuela rural

“Todo por mi escuela”, así se llama el proyecto que Eduardo Lena viene trabajando desde hace unos cuatro años que busca fortalecer el rol de la escuela rural a través de sus agrupamientos y de una comunidad educativa rediseñada.

Lena es ingeniero agrónomo, y dedicó gran parte de su vida al trabajo de extensión hasta que ingresó en la Facultad de Agronomía, donde pudo conjugar ambas pasiones: la educación con la ruralidad.

Desde 2017 trabaja en proyectos de escuelas rurales de Cerro Largo y Tacuarembó.

En 2018 presentó un proyecto en Treinta y Tres y empezó a trabajar con este agrupamiento. Actualmente sus ideas se están difundiendo, con un gran avance en Artigas donde se trabaja con todo el equipo inspectivo.

“Esto me llena de responsabilidad, me agrada porque empieza a caminar pero me compromete mucho porque hay que actuar con mucha responsabilidad. Primero, porque trabajamos con Educación Pública y con Primaria y porque ya estamos con un componente muy delicado que hay que atender son los niños del campo”, expresó.

Desde su punto de vista, el deterioro de la escuela rural ha sido importante y es progresivo. En los últimos 10 años han cerrado cerca de 200 escuelas y han sido 100 en los últimos cinco años.

“Todo por mi escuela” es el reflejo del sentimiento que tiene cada cual con su escuela, dijo, y aseguró que “pretende ser una herramienta reivindicadora, dinamizadora de las cuestiones rurales en general, más allá de lo productivo”.

Elecciones Estados Unidos
Una imagen de las elecciones en la Bolsa de Tokio. H. KOMAE AP

 

Buenos días. Hoy escribo sobre las elecciones de Estados Unidos, que han monopolizado mi interés esta semana. El resultado, más ajustado de lo previsto, se conocerá pronto. En ese momento hablaremos de las claves. De momento quiero destacar el aspecto que considero fundamental: la creciente polarización del país.

Estados Unidos sigue siendo un país polarizado. Es el mensaje más claro que saco de estas elecciones: tras una legislatura excéntrica y en mitad de una pandemia, los estadounidenses han votado casi igual que en 2016. Para resolver el empate llevamos días contando votos, pero no es la única señal del hiperequilibrio que hay entre facciones.

  • Las elecciones se deciden porque Wisconsin, Míchigan y algún otro territorio cambiará de manos, pero los cuarenta y tantos restantes han repetido ganador. De los 3.000 condados que tiene el país, el 97% ha vuelto a votar por el mismo partido.
  • Hace cuatro años el 46% de los ciudadanos votó por Trump y ahora lo ha hecho el 48%. Si pierde es porque los demócratas han subido un poco más: del 48% de Clinton al 51% de Biden.
  • Muchos grupos han votado igual. Trump ganó el voto blanco con 20 puntos de distancia sobre Clinton y ahora ha vuelto a ganar por 15, según los sondeos. También se ha comentado mucho su ascenso entre los latinos, que es mínimo: del 28% al 32%.

El país sigue dividido en dos mitades impermeables. El 84% de las personas que se declaran “conservadoras” han votado por Trump y el 89% de los “liberales”, que en España llamaríamos progresistas, lo han hecho por Biden. Los dos porcentajes han crecido. Hay más polarización.

Las bases azules y rojas se mantienen. Los demócratas siguen arrasando entre las minorías raciales, mientras que los republicanos ganan entre la mayoría blanca. En las grandes ciudades se impone Biden dos contra uno, mientras que en el campo se impone Trump con claridad. Los republicanos dominan entre los cristianos y los demócratas, entre los jóvenes.

Además, esta división partidista influye, quizás se apropia, de las ideas de las personas, polarizándolas de forma artificial. ¿Es casualidad que a los republicanos les importe el crimen y a los demócratas el coronavirus? No creo. La disociación con la epidemia es absoluta: los demócratas creen que llevar mascarilla es “una responsabilidad” y no “una elección personal”, y que es más importante contener al virus que proteger la economía. Para los republicanos es al revés.

Esta división tiene una consecuencia aún peor: los votantes de uno y otro partido a menudo no se gustan. Un problema creciente en Estados Unidos es la desconfianza entre trincheras. El 96% de los votantes demócratas y el 89% de los republicanos decía que si ganaba su rival “sentirían miedo”. Como ha señalado el columnista David Brooks, la gran mayoría de los estadounidenses cree que si gana el candidato erróneo, su país “no se recuperará”. Es más, muchos piensan que una victoria de su rival cambiará por completo su país: el 82% de los votantes de Biden dicen que “Trump probablemente transformará su país en una dictadura” y el 90% de los de Trump que los demócratas quieren convertirlo en “un país socialista”.

El rechazo sentimental entre republicanos y demócratas lleva tres décadas subiendo. Es lo que se conoce como polarización afectiva, la distancia entre la cercanía que sientes por tu partido y el (a menudo) rechazo que sientes por su rival. En España, debatimos estos días si esa tensión se está elevando con la pandemia, aunque cuentan Luis Miller y Mariano Torcal que la polarización ya era muy alta entre los españoles hace 20 o 25 años.

En realidad, la polarización de Estados Unidos puede ser una singularidad al revés. Quizás no es un país excepcional por estar muy polarizado ahora, sino por haberlo estado poco en el pasado. Esa es la tesis del periodista Ezra Klein.

Es inevitable pensar estos días que algo ha cambiado. La mejor ilustración que he encontrado es la siguiente. Pensad primero en el tuit de Trump la noche electoral: pidió a gritos que se detuviera el conteo que parecía ir perdiendo: "¡Parad el escrutinio!". Y luego retroceded 14 años para escuchar el discurso del también republicano John McCain en una noche equivalente de 2008. Salió ante sus simpatizantes para reconocer la victoria de un rival recién llegado, Barack Obama, con estas palabras:

“El pueblo americano ha hablado. Y ha hablado claro. He tenido el honor de llamar al senador Obama para felicitarle por haber sido elegido el próximo presidente de un país que los dos amamos [...] Lo ha conseguido elevando las esperanzas de muchos millones de americanos que una vez pensaron, erróneamente, que tenían poco en juego o poca influencia en la elección de un presidente americano. Es algo que admiro profundamente. Esta es una elección histórica y reconozco el significado especial que tiene para los afroamericanos. El orgullo especial que debe ser suyo esta noche.”

Estados Unidos ha decidido. Joe Biden ha derrotado a Donald Trump. Tres días después de las elecciones y tras un conteo a cuentagotas, el triunfo en Pensilvania por más de 30.000 votos, una diferencia considerada irreversible a esta altura del escrutinio en ese Estado, convierte al que fuera vicepresidente de Barack Obama en el próximo presidente de Estados Unidos. El resultado se ha definido voto a voto, con diferencias de unos pocos miles a favor del demócrata en Estados clave. El mapa se tiñó de azul en territorios que el voto presencial había dado en principio al republicano. La clave estuvo en las papeletas por correo, que este año fueron récord debido a las restricciones de movimiento por la pandemia. Esos votos demorados fueron en su mayor parte a Biden y terminaron por inclinar la balanza. El triunfo del demócrata comenzó a dibujarse el miércoles, cuando ganó en Wisconsin y Míchigan, dos triunfos ajustados que le colocaron con 253 electores, por 214 de Donald Trump, de los 270 necesarios para ser presidente. Trump se puso entonces a la defensiva. En una rueda de prensa desde la Casa Blanca el jueves, acusó sin pruebas a Biden de intentar “robar” las elecciones con los que consideró “votos ilegales”. La consagración definitiva de Biden llegó con el resultado en Pensilvania, que otorga 20 electores. El demócrata está ahora a la espera de la resolución de los recursos presentados por su rival para suspender la suma de votos. La justicia ya rechazó la petición para Míchigan.

El juez conservador Samuel Alito y su esposa Martha-Ann en el Tribunal Supremo, Washington.
El juez conservador Samuel Alito y su esposa Martha-Ann en el Tribunal Supremo, Washington.POOL / REUTERS

 

Donald Trump ya ha dicho varias veces que quiere que la elección presidencial, cuyo conteo continúa, acabe en el Tribunal Supremo. Su objetivo es que el órgano de justicia se pronuncie sobre los millones de votos por correo emitidos legítimamente que han llegado a los colegios electores después de la noche del martes. Cada Estado había establecido los plazos para recibir las papeletas, dando un margen promedio de tres días para que el servicio postal pudiese despachar las más posibles. Este viernes por la noche el juez conservador Samuel Alito emitió una orden a los condados de Pensilvania para que los funcionarios electorales separen los votos recibidos después del 3 de noviembre, algo que ya estaba normado desde antes de los comicios.

La orden del juez Alito responde a una solicitud realizada esta mañana por el Partido Republicano de Pensilvania. Las autoridades estatales ya habían ordenado a los trabajadores electorales que mantuvieran separadas las papeletas enviadas por correo y recibidas después de la fecha de los comicios, una medida precavida en caso de un posible litigio, como está ocurriendo. Los republicanos sostuvieron este viernes que no estaba “claro” si todos los condados locales estaban cumpliendo con esa tarea.

Antes de las elecciones, el Tribunal Supremo se negó a derogar con urgencia un fallo de la Corte Estatal de Pensilvania que permitió que la Junta Electoral recibiera las papeletas por correo hasta el viernes, siempre que tuvieran el matasellos del martes. Joe Biden le saca más de 27.000 votos a Trump en Pensilvania, aún pendientes de contar los sufragios de las grandes ciudades, que deberían favorecer al demócrata. No se prevé que las papeletas que llegaron después del día de las elecciones sean lo suficientemente grandes como para afectar el resultado.

Desde la madrugada del miércoles, el presidente estadounidense Donald Trump ha iniciado una ofensiva judicial contra el cómputo del voto de las elecciones. La puso en marcha incluso cuando el mapa lo favorecía y cada día ha ido un paso más adelante y más lejos del respeto a la institucionalidad democrática. Además de Pensilvania, la campaña del republicano ha demandado a Míchigan y Georgia, además de haber pedido un recuento en Georgia, donde está por debajo de Biden por 0,1%.

Unas mujeres beneficiarias del apoyo de The Hunger Project amasan pan en India.

Unas mujeres beneficiarias del apoyo de The Hunger Project amasan pan en India.THE HUNGER PROJECT / EL PAÍS

 

La pandemia les ha dado la razón. La ONG The Hunger Project (THP) lleva más de 40 años intentando acabar con la pobreza y el hambre en todos los rincones del globo a través de estrategias sostenibles, que surjan desde las comunidades y que estén lideradas por mujeres. Durante la crisis del coronavirus, cientos de lideresas han llevado a cabo proyectos para apaciguar los estragos de la covid-19 con resultados muy positivos en sus localidades. Alisha se convirtió en la chivata de matrimonios infantiles y se encargó de que las jóvenes de su pueblo tuvieran acceso a los anticonceptivos. Maribel tradujo toda la información sobre el coronavirus al mazateco para que sus vecinos entendieran las precauciones y los cuidados que debían tomar. Y Rashmita ayudó a que cientos de los millones de trabajadores migrantes que volvieron a sus casas durante el encierro cumplieran las cuarentenas y estuvieran bien alimentados. Esta es la historia de tres mujeres que están cambiando sus comunidades. Y el mundo:

Aisha Nanfuka de Mpigi, Butambala, Uganda. “¿Miedo? Soy una líder y estoy aquí para dar ejemplo”.

Aisha Nanfuka realiza un test a una niña de su comunidad.
Aisha Nanfuka realiza un test a una niña de su comunidad.THE HUNGER PROJECT UGANDA

 

El 18 de marzo fue el día en que decretaron el confinamiento obligatorio en Uganda. Para miles de niñas y jóvenes también fue el día en que las encerraron con sus maltratadores y el momento en que dejaron de tener control sobre la planificación familiar. Sin acceso a los anticonceptivos y, en algunos casos, recluidas con su abusador los retos se multiplicaban para las mujeres. Menos para Aisha Nanfuka, líder del Equipo Sanitario de THP Uganda. Esta mujer de 45 años y madre de cuatro hijas y cuatro hijos, se propuso acabar con la violencia machista en todas sus formas en el distrito de Butambala, con una de las tasas más altas de embarazos juveniles de todo el país.

“Me convertí en la chivata del pueblo”, cuenta entre risas en luganda, un idioma autóctono. Nanfuka se enteraba de los matrimonios infantiles y clandestinos e iba a detenerlos y ponía en contacto a las mujeres con las clínicas y ginecólogos para que tomaran anticonceptivos y evitaran embarazos no deseados. “¿Miedo? Soy una líder y estoy aquí para dar ejemplo”, espeta. Es una mujer fuerte y llena de energía que pasa de la carcajada a la mirada impenetrable cuando se trata de sus compañeras. De su trabajo se beneficiaron 153 mujeres: 37 recibieron pastillas anticonceptivas, 22 se realizaron las pruebas de cáncer del cuello de útero y una fue operada.

Pero tampoco ha sido fácil: “Aquí la mayoría son musulmanes y tienen una mentalidad algo más cerrada. No siempre les sienta bien que una mujer tome las decisiones o se interponga. Pero yo no podía ser cómplice. Hago todo esto pensando en mis cuatro hijas”, narra a través de una videollamada. Detrás, los rayos de sol y el sonido de las gallinas de la granja se cuelan a cada rato en la entrevista. Su pueblo es una zona rural que, como el 72% del país, vive de la agricultura. Dos de cada 10 ugandeses, sin embargo, no tiene acceso a agua potable y viven bajo el umbral de la pobreza, según THP Uganda.

Aunque la tarea de lavarse las manos a menudo no es viable para todos, Nanfuka se empeñaba en recordarlo. Ataviada con un megáfono y con los nudillos preparados fue de puerta en puerta casi a diario recordando las medidas de seguridad e incentivando a que la gente guardase la distancia de seguridad. “Tenía que cuidar de mi gente”, dice con orgullo.

Maribel Gallardo de San José Tenango, Oxaca, México. “Ha costado mucho que nuestras opiniones sean escuchadas”.

THE HUNGER PROJECT MÉXICO

 

La palabra feminista no llega a la región de San José Tenango, Oaxaca, al sur de México. Al menos eso asegura Maribel Gallardo, coordinadora de THP en el municipio desde hace nueve años. Sin embargo, las mujeres como ella juegan un papel crucial en la identidad y el desarrollo de la zona, que engloba 11 comunidades indígenas. Desde hace años, ellas forman parte de las asambleas comunitarias, crearon sistemas de captación de agua, estufas que consumen menos leña y construyeron una escuela con educación en perspectiva de género.

Durante la crisis del coronavirus también fueron ellas las que lideraron los programas de concienciación. “En las comunidades nadie se lo tomó en serio. Hasta que murió un hombre en San Martín Caballero por covid”, cuenta la mujer de 36 años por teléfono. Para entonces, ya era abril y la noticia pilló a la comunidad de sorpresa. Empezaron entonces a coser mascarillas de tela y a lavarse a menudo las manos con agua y jabón –el coste del gel antibacteriano era inasumible para la mayoría de familias–. El 46,2% de los mexicanos viven bajo el umbral de la pobreza, según cifras de The Hunger Project México. Un porcentaje que aseguran ser mucho más alto en regiones indígenas. Es por ello que la ONG ha hecho de las zonas rurales su principal causa y solo en Oaxaca, San Luis Potosí y Chiapas su ayuda llega a 26.000 personas.

Cuando Gallardo intentó empezar una campaña de concienciación, se dio cuenta de un problema fundamental: el idioma. “La poquita información que nos llegaba o que nos pasaban los gobernadores estaba en español y aquí la mayoría habla solo mazateco [una lengua nativa que comparten cerca de 190.000 personas]”, narra, “Sobre todo los viejitos. Y ellos eran los que sí o sí tenían que entender las indicaciones, por ser población en riesgo”. Así que su labor tuvo mucho de traducción e interpretación y de ir puerta a puerta informando de los peligros del coronavirus y otras enfermedades también presentes. “En nuestro municipio muere mucha gente por dengue y hay algunos síntomas muy parecidos. Hicimos letreros con las diferencias y los repartimos entre los taxistas y las camionetas”, recuerda.

Entrar en un espacio reservado para hombres no fue fácil. “Ha costado mucho que nuestras opiniones sean escuchadas”, reconoce, “Pero es imposible que crezcamos como comunidad si a nosotras nos excluyen. Ahora hemos creado una alianza entre hombres y mujeres y solo pensamos en lo que le vamos a dejar a los que vienen detrás”. Para Gallardo es fundamental que las mujeres encuentren espacios en los que compartir sus experiencias y hablar de lo que les ha servido. Es por ello que su participación en uno de los eventos del 75 aniversario de la ONU fue “importantísimo”: “Charlar con más mujeres activas y con liderazgo me hizo sentirnos grandes. Entender que no estamos solas”.

Rashmita Patra del distrito de Khorda, Odisha, India. “Con miedo a contagiarme o sin él, tenía que hacerlo”.

Rashmita Patra ayuda al cobro de pensiones de sus vecinas.
Rashmita Patra ayuda al cobro de pensiones de sus vecinas.THE HUNGER PROJECT INDIA

En la casa de Rashmita Patra viven cinco personas, pero durante abril y mayo cocinó para 20. La mujer de 35 años es la presidenta del Consejo del pueblo de Benupur, en Odisha, al noreste de la India, y apenas supo lo que era quedarse en casa en los meses de confinamiento. Al inicio, su marido y ella gastaron parte de sus ahorros en comprar comida para dar de comer a los más necesitados y más adelante en alimentar a los trabajadores migrantes que volvían a su localidad. El resto del tiempo se las pasó haciendo de enlace entre la Administración y los ciudadanos: puerta a puerta ayudaba a pedir el pago de las pensiones de los mayores, solicitaba las ayudas alimentarias y se cercioraba de que estuvieran cumpliendo con las recomendaciones sanitarias.

“El Gobierno se ocupó y aplicó medidas contra el hambre. Pero tardó mucho”, explica acomodándose el sari violeta al otro lado de la pantalla. La India ha sido de los países más golpeados por la pandemia y los trabajadores migrantes las principales víctimas. Según las estimaciones de la ONG Action Aid, cerca de 450 millones de personas originarias de las áreas rurales viven actualmente en las metrópolis indias con trabajos precarios y temporales. En abril, millones volvieron a sus casas en un éxodo sin precedentes. Muchos no sobrevivieron los largos caminos a pie y otros llegaron y contagiaron a sus vecinos. El pueblo de Patra fue una excepción porque se encargó personalmente de que se cumplieran con las cuarentenas.

Iban llegando en tandas de 15. A veces eran más. El Gobierno convirtió un colegio público en un centro-covid, en el que los migrantes tenían que pasar 14 días de cuarentena. “Se les estigmatizó y nadie quería ayudarles o mandarles comida. Así que me tocó a mí. Con miedo a contagiarme o sin él, tenía que hacerlo”, explica con dulzura. Arroz, verduras, dhal y roti, idli sambar… Enviaba tres platos de comida caliente y vegetariana al día. Esta tarea le costó algún disgusto con su familia política, pero no estuvo sola. Su marido la apoyó. “Sé que tuve suerte. Él sabía que era mi responsabilidad y nunca me frenó”.

El escritor mexicano Luis Zapata, en una foto de archivo.
El escritor mexicano Luis Zapata, en una foto de archivo. CULTURA UNAM

El escritor mexicano Luis Zapata, el “vampiro de la colonia Roma”, ha muerto. Uno de los autores más reconocidos de la literatura gay en español falleció la noche de este miércoles a los 69 años. Ganador del Premio Nacional de Novela Juan Grijalbo, por El vampiro de la colonia Roma (1979) y el Premio Quetzalcóatl, por su ópera prima Hasta en las mejores familias (1975), Zapata (Chilpancingo, Guerrero, 1951) se constituyó como una pluma irreverente al exponer un tema hasta entonces tabú en las letras nacionales: el mundo homosexual de la ciudad y sus periferias.

La noticia la ha dado a conocer la secretaria de Cultura, Alejandra Fraustro, a través de su cuenta de Twitter: “Con dolor y cariño nos despedimos de Luis Zapata, pionero de la literatura LGBT+ en México. Creador de novelas experimentales y emotivas, será recordado por la genial ‘El vampiro de la Colonia Roma’ y la monumental ‘En jirones’. Mi pésame a sus familiares y amigos”. El mes pasado se dio a conocer que el narrador había sido internado en un hospital del Estado de Morelos al sufrir un infarto cardiovascular, que derivó en un daño igualmente grave en sus pulmones. Familiares y amigos habían estado solicitando apoyo económico a través de Internet y redes sociales. Pese a que se mantenía la esperanza de que la condición del autor mejorara, la salud del también dramaturgo fue empeorando en las últimas semanas.

Luis Zapata es considerado uno de los máximos exponentes de la literatura LGBT+ por deshebrar de manera acezante un universo entonces oculto, prohibido e inexplorado en la literatura de época. La aparición de El vampiro de la colonia Roma fue una bomba que detonó en los oídos del establishment cultural y de la sociedad mexicana más conservadora de los años setenta.

Esta icónica ficción apareció en un contexto en que la lucha por los derechos de la comunidad gay empezaba a cobrar más fuerza en distintas latitudes: 10 años atrás se iniciaban los primeros movimientos de protesta de la comunidad LGBT a raíz de la represión ocurrida en el bar Stonewall, en Nueva York. Además, su publicación casi coincidió con la primera manifestación homosexual en México. Con su texto, Zapata logró de algún modo provocar y exponer a la estructura machista que reprimía a dicho sector.

La trama de El vampiro... se centra en las vivencias —registradas en supuestas cintas de cassettes— de Adonis García, un prostituto de Ciudad de México que da detalle de las experiencias y encuentros sexuales que tiene desde temprana edad, a lo largo de siete capítulos. La disposición de cómo está contada da cuenta de la naturaleza desdeñosa de la nueva corriente estilística que empezaba a materializarse en el país, en voz de José Agustín, Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña; desconoce casi por completo signos de puntuación con el fin de lograr un monologado decantamiento de conciencia, igual que como fluye el pensamiento.

La importancia de gran parte de la obra de Zapata radica en el alumbramiento de los espacios en que se manifiesta la diversidad sexual: bares y antros clandestinos, saunas, tugurios y las mismas calles. “El escritor se encargó de nombrar una subregión de toda la ‘región más transparente’ de la que habla Carlos Fuentes”, dice para EL PAÍS Ariel Rosales, editor y amigo del autor guerrerense.

Rosales menciona que, “aunque no parezca, la literatura de Zapata no está comprometida con la causa; él acaso mostró la configuración del mundo gay”. Sin embargo, la población LGBT+ la ha tomado como un referente del movimiento. Para Rosales, el también autor de En jirones (1985), fue un escritor que trascendió el género. “Fue un narrador completísimo que buscó una experiencia literaria”, e indica que no se trata del tema, sino de cómo se expresa: “Él mejor que nadie pudo dibujar el idiolecto y el caló de los círculos gays de aquella década”, enfatiza.

De él destacan otras novelas, como: Pétalos perennes (1981), La hermana secreta de Angélica María (1989), Siete noches junto al mar (1990) y ¿Por qué mejor no nos vamos? (1992). También escribió para cine Regalo de cumpleaños (2002), y para teatro La fuerza del amor, montada en 1989.

No fue un escritor de reflectores, “no fue alguien a quien le gustara promoverse”, comenta Rosales. Sin embargo, Zapata nunca negó el placer de su oficio: “Siempre me ha divertido escribir y quizá no solo eso, la escritura ha representado muchas veces mi modelo de entender la vida o de no entenderla y de angustiarme menos por la confusión; si tuviera que escoger entre vivir y escribir, escogería, por supuesto, escribir”, confesó en alguna entrevista.

El Gobierno de Dinamarca ha ordenado sacrificar a millones de visones tras la detección de una nueva variante del coronavirus SARS-CoV-2 que se ha extendido entre las granjas de cría y después ha saltado a humanos. Hay por lo menos 12 personas contagiadas con esta nueva variante del virus en la península de Jutlandia —la parte continental del país que linda con Alemania—. Según las autoridades danesas, esta versión del virus supone un serio riesgo para la salud pública, ya que podría expandirse por Europa y poner en peligro la efectividad de las futuras vacunas contra el coronavirus.

El Gobierno del país escandinavo ha anunciado este jueves el confinamiento estricto de siete municipios del norte de la península de Jutlandia por casos de contagios con esta variante del virus. Las medidas afectan a 280.000 habitantes. Durante al menos cuatro semanas cerrarán restaurantes y bares, centros culturales y deportivos e institutos, mientras las escuelas infantiles se mantendrán abiertas.

Esta nueva variante del virus “podría tener consecuencias devastadoras para la pandemia en el mundo entero”, ha advertido la primera ministra danesa Mette Frederiksen en una comparecencia virtual. “Un virus mutado corre el riesgo de propagarse a otros países. La situación es muy seria”, ha añadido. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado en Twitter que está al tanto de las informaciones sobre la mutación de virus en los visones de Dinamarca y que están en contante comunicación con las autoridades del país.

El Gobierno ha puesto en marcha un programa para que los granjeros de visones maten a sus animales con la ayuda si es necesario de la policía y el ejército. En total se calcula que hay que aniquilar a 17 millones de ejemplares, la totalidad de los que se crían cada año para abastecer la industria peletera del país, la primera productora mundial. Más de mil granjas se reparten por todo el país y al menos en 207 de ellas se ha detectado transmisión del coronavirus entre visones.

Hace unos meses Holanda detectó que el nuevo coronavirus podía pasar de los cuidadores de las granjas de visones a los animales y después de estos a los humanos, lo que llevó al sacrificio masivo de ejemplares. En España un brote de coronavirus obligó a acabar con los casi 100.000 animales de una granja de La Puebla de Valverde, en Teruel, por las mismas razones.

Una de las cosas que puede hacer a un virus más peligroso es que salte de una especie a otra. Un solo virus que entra en una célula es capaz de producir decenas de miles de copias de sí mismo. El virus necesita la maquinaria biológica de su nuevo huésped para leer y copiar su secuencia genética —en este caso compuesta por casi 30.000 letras de ARN—. En este proceso suceden errores de copia, mutaciones, que pueden cambiar la fisonomía del virus. Si estas nuevas variantes vuelven a saltar a otra especie puede que el sistema inmune no sepa identificarlo y combatirlo con efectividad incluso aunque alguien se haya vacunado antes contra una versión previa del mismo virus. Esto es lo que podría suceder en Dinamarca, según las autoridades del país.

Las autoridades danesas creen que este brote comenzó antes de verano, probablemente cuando algún trabajador de una granja de visones contagió a un animal

El Gobierno cree que esta nueva variante del virus se sigue expandiendo entre personas y que en torno a la mitad de todos los infectados de Jutlandia del norte son ya portadores de esta nueva variante del patógeno, según un informe del Instituto Serológico de Dinamarca. El mismo trabajo explica que el nuevo virus procedente del visón tiene hasta siete mutaciones nuevas. Todas están en la espícula, una proteína con forma de pincho que sobresale del virus y que realmente es una llave con la que puede abrir la cerradura de las células humanas y entrar a infectarlas. Hasta ahora se han identificado al menos 12 personas infectadas con una variante del virus procedente del visón que tiene cuatro mutaciones nuevas en esta proteína. Cuatro de estas personas están relacionadas con al menos tres granjas de visones, según ha informado el instituto serológico. Este organismo cita “estudios de laboratorio” en el que se ha comprobado que las personas infectadas con este virus desarrollarían anticuerpos menos efectivos contra esta nueva variante del virus. “Esto es preocupante, ya que podría afectar potencialmente a la eficacia de una futura vacuna contra la COVID-19”, alerta el documento. Muchas de las vacunas que se están desarrollando actualmente se basan en que el sistema inmune aprenda a reconocer a la proteína S del nuevo coronavirus, por lo que existe la posibilidad de que un nuevo virus con una proteína S ligeramente diferente pudiese infectar incluso a gente que ha sido vacunada.

Las autoridades danesas creen que este brote comenzó antes de verano, probablemente cuando algún trabajador de una granja de visones contagió a un animal. La infección se ha expandido rápidamente por las granjas de Jutlandia hasta afectar a hasta casi 200 explotaciones. También en junio el virus volvió a saltar de los visones a los humanos y provocó varios brotes en la población local, incluido uno en una residencia de ancianos. El Instituto Serológico considera que continuar con la explotación de estas granjas supone un grave riesgo para la salud pública, por lo que recomienda la eliminación de todos los animales.

El Ministerio de Agricultura ha publicado un mapa con todas las granjas afectadas y ha puesto en marcha un plan de ayudas para los granjeros que deben exterminar a sus animales. El sacrificio costará a las arcas públicas unos 700 millones de euros, informa Reuters.

El país escandinavo no ha publicado detalles sobre las mutaciones en el virus y si estas tienen algún efecto, por ejemplo una mayor virulencia o propagación. “Las implicaciones de estos cambios en la proteína de la espícula no han sido evaluados por la comunidad científica internacional y aún es demasiado pronto para decir que pueden provocar que las vacunas o la inmunidad natural no funcionen”, advierte James Wood, jefe del departamento de veterinaria de la Universidad de Cambridge en declaraciones para Science Media Centre. El ministro de Salud danés ha dicho que la mitad de los 783 casos de covid detectados en el norte del país “están relacionados” con los visones, informa AP. Si esto es así, “es probable que la variante se haya transmitido de persona a persona, más que de visones a personas, por lo que matar a los visones no hará que la variante desaparezca", ha advertido Wood.

Emma Hodcroft, genetista de la Universidad de Berna (Suiza), es una de las responsables del proyecto NextStrain que analiza y rastrea el genoma completo de las diferentes variantes del SARS-CoV-2 que se están expandiendo por todo el mundo. Ella fue una de las científicas que la semana pasada ayudó a identificar la nueva variante del coronavirus surgida en España durante el verano que después se ha expandido por varios países de Europa hasta ser una de las más frecuentes. Es un virus mutado surgido gracias a los brotes masivos entre trabajadores agrícolas en Huesca y Lleida. Al igual que con la variante danesa, por ahora no hay evidencias de que sea más virulenta o transmisible. “La decisión de sacrificar a los visones puede ser válida para contener el virus en Dinamarca, pero mantener que esto puede afectar a la mayoría de vacunas causa mucha alarma sin que los científicos dispongamos de los datos para evaluarlos como es debido”, ha escrito la investigadora en Twitter. Según un análisis preliminar, dos de las mutaciones observadas en Dinamarca ya se habían dado en otros países europeos, tanto entre personas como entre visones de Holanda. Las otras dos serían totalmente desconocidas hasta el momento.

“Aunque no lo sabremos hasta que no tengamos todos los datos y se hagan los estudios necesarios, lo más probable es que estas cuatro mutaciones no afecten al funcionamiento de las vacunas y lo que es seguro es que no afectará a todas ellas”, explica Fernando González Candelas, catedrático de la Universidad de Valencia y coautor del estudio sobre la nueva variante hallada en España. Averiguar si las cuatro mutaciones de Dinamarca confieren más virulencia o si tienen algún otro efecto es trabajoso y lleva tiempo, explica el científico. Para ello es necesario crear una nueva variante del coronavirus con esas mutaciones y probar su capacidad infectiva, su cantidad de replicación y el resto de capacidades, detalla. “Esta es una decisión muy prudente respecto a la salud pública, pero afecta a una industria de manera muy grave”, resalta sobre la situación en Dinamarca. “Es una decisión política, pero científicamente me gustaría ver los datos para evaluar el posible riesgo y saber si este movimiento ha evitado tomar decisiones mucho más serias más adelante”, concluye.

Thursday, 05 November 2020 00:00

Trump no es un accidente

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El escrutinio no ha acabado, y probablemente acabe en los tribunales, pero ya sabemos algunas cosas con certeza. Donald Trump no ha perdido y Joe Biden aún no ha ganado. Estas pueden ser las claves para explicar por qué Trump no es un accidente electoral del 2016 que el 2020 iba a corregir. Al contrario. Trump representa -y mucho- profundos cambios en la política norteamericana y, también, global.

1. Voto latino. “Los latinos son republicanos, pero todavía no lo saben”, dijo alguna vez Ronald Reagan. Conservadores, con la familia en el centro y con hijos e hijas que ya no son inmigrantes, sino estadounidenses nativos, parecen haberle dado la espalda a los demócratas. Trump ha aumentado su cuota respecto a 2016.

2. Voto oculto (mucha menos distancia, según encuestas). La mayoría silenciosa, de la que ya hablaba Trump y sus seguidores en 2016, ha vuelto a votar. No lo perciben las encuestas, tampoco las métricas y herramientas demoscópicas tradicionales. Las encuestas pueden favorecer los sesgos, pero pueden no detectar los cambios ni la determinación del votante que usa a Trump para votar contra muchas cosas, personas e ideas. Trump es útil para el voto emocional.

3. Voto industrial. El famoso Rust Belt (Cinturón del Óxido, en español, denominado así por su declive económico) lo ha vuelto a hacer. Ni las promesas incumplidas, ni las nuevas preocupaciones de las soccer mum, han podido con este cinturón castigado por los efectos negativos de la globalización y al que Trump les habla directamente. La calculada estrategia contra China tiene en este ecosistema en crisis una fuerte acogida.

4. Los cinturones de Trump. El Rust Belt, como en 2016, le da buena parte de la victoria a Trump. Pero el cinturón bíblico (Georgia) y la mitad del cinturón del sol (Texas y Florida), mantienen a Trump. Utah (cinturón mormón) será republicano.

5. La ciencia y la política no son lo mismo. Del anti-élite Washington (2016), al anti-élite científica (2020). Trump construyó un puente narrativo entre el 2016 y el 2020. Le sirvió para contrarrestar las más de 230.000 muertes y los casi nueve millones y medio de contagios por la covid-19. Así, con mítines multitudinarios y confrontando directamente contra los argumentos científicos, logró aglutinar a su base anticonfinamiento y antivacunas y, también, ensancharla. Salvar la economía fue, para ellos, salvar el país.

6. Voto económico. Trump ha hecho bandera de la economía durante toda su campaña. Y parece haberle dado resultado. Ante una situación de crisis, parece haber superado la adversidad de que la ciudadanía estadounidense piense quién ha gestionado mejor la crisis sanitaria, para pensar en quién gestionará mejor la crisis económica que puede venir.

7. Votamos personalidad y carácter. ¿Qué tiene Trump que agrada también a muchos sectores que no se sienten representados ni identificados con la oferta electoral y política tradicional?

Trump encarna la audacia del canalla al que todos dan por perdedor y consigue, finalmente, con todo tipo de argucias, vencer al destino predeterminado. Es el tipo listo que engaña y miente al inteligente para vencer, y que es capaz de cualquier cosa por la victoria. Su modelo no es el mérito, sino la audacia desafiante.

8. El fallo -de nuevo- de las encuestas. Pese a los avisos, pese a que las encuestadoras indicaban que estaba todo previsto, el ajustadísimo resultado muestra que las encuestas han vuelto a fallar de forma estrepitosa. No se puede gobernar a una sociedad que no se entiende, y las encuestadoras preguntan por sus opiniones estadounidenses en lugar de observar y analizar sus comportamientos, emociones y sesgos ocultos. De nuevo, Trump tenía razón: “No hagáis caso de las encuestas, nos va a ir bien, y son mentira”.

9. El estilo Clinton y el carisma Obama cuestionados (aunque gane, finalmente Biden). El estilo Clinton, una marca exitosa durante los años noventa, queda lesionado, y de forma consecutiva. El carisma de Obama, por su parte, podría por segunda vez no alcanzar. Así, el legado y el mito Obama, se desdibujan y, por ahora, no logran trascender. Despreciar a tu rival te impide entender sus razones, sus motivaciones y sus conexiones con el alma de los electores.

10. La estética sobre la ética. La gorra de Donald Trump, conocida como MAGA por su eslogan “Make America great again” ha sido un icono de la campaña electoral por medio de la cual Trump lograba conectar con sus seguidores lanzándola al escenario o bien derribando -virtualmente- a demócratas a su paso como mostraba en uno de sus últimos y juguetones vídeos.

Su último video bailando YMCA llamando al voto visibiliza un presidente divertido y con gracia, motivado y hasta despreocupado, sintonizando con un ambiente más festivo que de seriedad y preocupación. El último baile puede ser el primero de su segundo mandato.

Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación. @antonigr

Con la gran mayoría de los Estados definidos, las esperanzas de Donald Trump y Joe Biden se reducen a los votos decisivos que faltan por contar en cuatro territorios. La histórica elección presidencial tendrá un final de foto finish en unos tiempos extra provocados por el alto número de votos anticipados y por correo. El demócrata se ha llevado Wisconsin y Míchigan, mientras que Georgia, Pensilvania, Nevada y Arizona se mantienen como los territorios de la batalla final para demócratas y republicanos. Las grandes urbes de estos Estados, con mayor inclinación por Biden, podrían dar al aspirante el empujón necesario para lograr los 270 votos del Colegio Electoral. La campaña de Trump, sin embargo, ya ha adelantado que exigirá recuentos en los lugares donde pierda por un puñado de sufragios. Este es un repaso de estas regiones vitales para el próximo presidente de Estados Unidos.

 

Pensilvania

Es el gran botín en juego. Ambos candidatos saben de su importancia y se notó en el cierre de la campaña, donde se enfocaron durante las últimas horas. Trump lo ganó en 2016 y es vital para él retenerlo este año. De momento, con aproximadamente el 92% escrutado, mantiene una ventaja de 115.000 sufragios, según el último corte de datos. Trump tiene el 50,3% (3.228.946 votos) frente al 48,5% de Biden (3.113.877 papeletas), que ha recortado varios puntos porcentuales desde la noche electoral (remontando unos 400.000 votos). Resta el 8% por contar. Las autoridades electorales del condado de Allegheny (Pittsburgh) uno de los más poblados, han anunciado este jueves que han dejado de contar los votos restantes. Allí hay aún unas 35.000 papeletas, un 11% de los votos emitidos por correo que faltan por computarse. Retomarán el conteo el viernes, con más de 550.000 votos por contar, aunque las autoridades locales han adelantado que es probable que tengan la mayoría para la noche del jueves (en la madrugada del viernes en España).

Biden dijo la noche del martes en su discurso que ganará este Estado, que recibió 2,6 millones de votos anticipados. Trump ha solicitado a través de uno de sus abogados que la Corte Suprema, de mayoría conservadora, intervenga para frenar el conteo de estos sufragios postales. Los tribunales locales, sin embargo, ya han rechazado mociones de republicanos que piden dejar de contar. Los 20 votos electorales de Pensilvania no solo bastan para sellar la victoria del demócrata, también le darían un margen más amplio para que las sospechas de fraude que empuja el presidente pierdan impulso.

 

Georgia

Es una de las contiendas más cerradas: poco más de 10.000 votos separan a ambos candidatos. Donald Trump tiene una ventaja en este Estado de unas 14.000 papeletas, cuando aún quedan menos del 2% de los votos por contar. El último demócrata que ganó Georgia en unas presidenciales fue Bill Clinton en 1992. El presidente Trump suma 2.436.007 votos (49,5%) frente a los 2.422.467 (49,2%) de su contrincante. La esperanza de la campaña demócrata está puesta en una remontada en la recta final. Esperan en ese 2% de votos pendientes un gran apoyo proveniente de las grandes zonas urbanas del Estado, que parecía perdido para Biden la noche del martes.

El apretado resultado en Georgia es un reflejo de su diversidad demográfica, con pronunciados clivajes raciales y entre las poblaciones rurales y urbanas. El impulso que espera Biden llega de los votos anticipados y por correo en los grandes bastiones demócratas como Atlanta, que tiene una población negra que supera el 50% y donde su campaña aventaja tres a uno a Trump. Savannah y Columbus también pueden llevar al exvicepresidente a la victoria. Con ello se aseguraría los 16 votos del Colegio Electoral. El encargado de elecciones en el condado de Fulton (Atlanta) ha informado tras la noche electoral de que están trabajando a marchas forzadas para contar los votos recibidos por correo. Para que Biden gane aquí debe conquistar seis de cada diez de ellos.

 

Arizona

Si Biden conquista definitivamente este Estado (11 votos electorales), se puede concretar una gran sorpresa de la elección. El candidato demócrata aventaja por 68.000 votos a su contrincante, aunque su margen se redujo a lo largo del miércoles. Tiene el 50,5% (1.469.341) frente al 48,1% (1.400.951) del actual ocupante de la Casa Blanca. A diferencia de lo que pasa en otras batallas, los republicanos esperan ser los beneficiados con el voto restante en un bastión conservador. Unos 450.000 votos no se han contado todavía y un portavoz de la campaña del presidente Trump afirmó el miércoles en Fox News que ganará por 40.000 papeletas. Se espera que este jueves las autoridades den las cifras del 14% restante que falta por ser computado.

Arizona, enclavado en la frontera con México, se ha caracterizado por el respaldo a la mano dura contra la migración y por liderazgos conservadores bien coordinados a nivel local. Eso parece haber cambiado y uno de los antiguos bastiones de Trump se perfila para tener una mayoría demócrata en el Congreso local por primera vez desde 1966. La contienda se ha calentado con choques entre seguidores de ambos bandos, algunos llegaron frente a los colegios electorales con armas, según los medios estadounidenses. 

 

Nevada

A pesar de representar solo seis votos electorales, el Estado puede ayudar a inclinar la balanza en una contienda cerrada. Los dos principales condados urbanos se han volcado con fuerza en apoyo de Biden. La zona rural es para Trump. Es uno de los territorios más rezagados con el escrutinio: solo el 89% y cientos de miles de papeletas por escrutar. De momento, Biden supera a Trump por unos 11.000 votos: 604.251 (49,4%) frente a 592.813 (48,5%) del republicano.

Las autoridades electorales locales han avanzado a cuentagotas con el escrutinio, que se puede prolongar hasta la próxima semana por los votos por correo que llegaron durante el día de la elección. El condado de Clark, el más poblado del Estado, por ejemplo, aún tiene más de 50.000 papeletas por contar y las autoridades locales esperan entregar resultados el viernes o, incluso, hasta el fin de semana. A estas alturas, ganar Nevada y Arizona garantiza a Biden superar el umbral de votos para ser presidente.

 

Carolina del Norte

Fue otro de los Estados donde Trump ganó sin dificultad en 2016. En estas elecciones se planteaba como un Estado pendular, es decir, que podía caer de un lado o de otro. La noche electoral arrojó una marcada tendencia a favor del candidato republicano, pero el vicepresidente de Obama ha ganado terreno y se acerca a poco más de un punto, con el 95% del escrutinio. Las encuestas preveían aquí un resultado ajustado, casi una moneda al aire, y las predicciones se han cumplido: Trump tiene 2.732.120 papeletas (50%) y Biden, 2.655.383 (48,6%).

El modelo de The New York Times da un 86% de probabilidades de victoria a Trump, pero aún más de 120.000 votos por correo tardarán en procesarse, probablemente hasta el 12 de noviembre, según las autoridades. El mapa electoral pone a Carolina del Norte y sus 15 compromisarios justo en la frontera de una Costa Este dividida: el sur se ha pintado de rojo, el norte es azul. El Estado ha batido un récord de participación, con cerca del 74% del padrón que acudió a las urnas.

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Cultura

Aretha Franklin canta en 1967 en los estudios Fame, en Muscle Shoals, Alabama.MICHAEL OCHS (GETTY)     Aretha Franklin apenas hablaba de su primer embarazo a los 12 años. Tampoco del segundo, a los 14. Tuvo ambos hijos por decisión de su padre, el famoso predicador C. L. Franklin.
A la izquierda, la actriz Regina Bronx interpretando a La India María. A la derecha, la actriz María Elena Velasco, quien popularizó al personaje en la televisión y cine mexicanos.   Durante el programa La más Draga, que se transmite por YouTube, una de las concursantes decidió hacer una
Una imagen del Códice Maya de Dresde, que se encuentra en Alemania.   El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha asegurado este jueves que el Gobierno alemán lo “ayudará” a traer de forma temporal el códice maya que se encuentra en la ciudad alemana de Dresde. El mandatario ha
Trabajos de restauración del Penacho de Moctezuma, en el Museo de Etnología de Viena.CUARTOSCURO   Hace unos 500 años, un tocado emplumado, hecho con piezas de oro, salió del territorio mexica y, de alguna forma que los expertos aún no conocen con certeza, llegó a Austria. “El gran Moctezuma
Viñeta de 'El amor según Mafalda' de Quino, publicado en Lumen Gráfica. “¿Qué importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo”. Y eso fue lo que interesó a Joaquín Salvador Lavado, Quino, durante toda su vida. Lo defendió a
Siempre libre y en constante exploración, es como se declaró el artista Gilberto Aceves Navarro (Ciudad de México, 1931-2019). Del pintor, grabador y uno de los mayores exponentes del expresionismo abstracto, el Museo Internacional del Barroco (MIB) montará la exposición Superar la herida. Pintura
No se charla con Abel Ferrara (Nueva York, 1951) para obtener una entrevista pulcra y ordenada, del mismo modo que no se va a ver una de sus películas para ver una historia convencional. Su cine es a menudo caótico, casi siempre extremo y nunca complaciente. Quizá se pueda acusar de irregular a la
Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, poetas y amantes, podrían entrar en el Panteón, el templo laico de la República, donde reposan los “grandes hombres” de la nación, y un puñado de mujeres. La iniciativa para trasladar sus restos al monumento agita en Francia un debate entre literario y político. ¿Es
El manuscrito original del soneto “Sangre de Toro”, mecanografiado y firmado por el poeta Pablo Neruda en 1965, fue hallado en julio pasado en la casa de su amiga Perla Grinblatt, quien falleció recientemente, informó este martes la Universidad de Chile, quien salvaguardará el histórico documento.
Bruce Springsteen ha desvelado que desde hace tiempo acude a terapia. “Hablar funciona”, ha dicho el músico que está convencido de que estas visitas le han ayudado a afrontar sus miedos. “Pero uno tiene que comprometerte con el proceso y en eso he sido bastante bueno”. Springsteen, de 71 años,
Foto: La Jornada de Oriente   Convencidos de que la pandemia del Covid-19 los llama a construir más que una nueva normalidad “un nuevo futuro”, y con el compromiso de que el documental llegue y sea una herramienta de impacto y cambio, fue presentada la edición número 15 del Docs Mx que
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