La cantante Britney Spears, en Beverly Hills en 2018.  CHRIS PIZZELLO  AP
La cantante Britney Spears, en Beverly Hills en 2018. Chris Pizzello/Ap

 

Ella se preguntaba a veces si aquello había sido lo más cerca que había estado de vender su alma al diablo. Sabía que era lo único inteligente que podía hacer en aquel momento, de todos modos. Simplemente, no veía otra opción. Y, después de todo, aquellas canciones hacía tiempo que habían dejado de ser suyas. Si es que acaso lo fueron alguna vez. ¿“Oops!... I did It Again”? A veces sentía verdadera vergüenza al toparse con aquel videoclip en los escaparates de las tiendas de televisores. Aunque, a decir verdad, ya hacía tiempo que no ocurría. Lo de sacarla en televisión. Ya ni siquiera existía la televisión. Al menos, no como la vivió ella. Ahora la música que sonaba en las pantallas ni siquiera necesitaba de divas del pop. Era compuesta por máquinas, como aquellas del 1984 de Orwell.

En ocasiones fantaseaba con que aquel tema servía de banda sonora al lanzamiento de algún cohete nuclear. “Oops!... I did It Again”, gritaría un sargento uniformado pulsando el famoso botón rojo de destrucción planetaria. ¿Acaso no eran ese tipo de cosas las que acababan financiándose con los fondos de inversión? Seguramente estaba exagerando. Como siempre le habían recriminado.

Todavía recordaba cómo le explicaron lo que era un fondo de inversión. Con un lenguaje infantil, como si fuera una niña que nunca hubiera llegado a quitarse esos coleteros de pompones rosas. “Es dinero que busca dinero”, dijeron. Y ella imaginó cómo sus canciones se convertían en detectives de vil metal, convirtiéndose en movimientos especulativos de alquiler en lejanas ciudades como Madrid, o en conseguir mercantilizar la dichosa vacuna que salvó a la humanidad en el 2021. Dinero que buscaba dinero. Dinero era lo que le iban a dar a ella. Mucho. Y era lo que ella necesitaba. Lo demás, en aquel momento, le daba igual. Lo importante era dejar algo a salvo de las manos de su padre. Algo a lo que poder aferrarse una vez recuperase su condición de adulta libre y funcional. La custodia de sus hijos. La normalidad.

Pero aquello tardó mucho tiempo en llegar.

Es cierto que, quizás, lo de afeitarse la cabeza no ayudó demasiado a mejorar su imagen pública. Pero estaba tan harta de todo. Y ella no era la única que había salido de fiesta sin bragas. ¿Qué había sido de Paris, o de Lindsay? Ellas también la liaban bien en aquellas noches. Pero ellas no eran madres, claro. Había una sutil diferencia. Que ella se lo pasara bien y se desmelenara de vez en cuando la invalidaba automáticamente como madre. Y le daba alas a su familia para convertirla en un títere capaz de dar giras, trabajar a destajo e incluso conseguir residencias en Las Vegas, pero no de gestionar su propio patrimonio ni sus afectos.

Por eso necesitaba dinero. Por eso vendió la mitad de sus derechos a fondos de inversión. Porque necesitaba liquidez. Y, por mucho que digan que el arte te hace libre, ella consideró que, en aquel momento, la libertad se encontraba en el dinero. Por mucho que pudiese perder el control sobre su obra. Su obra. Como si a aquellas alturas importase eso de “la obra”.

¿Acaso ella había llegado a ser una verdadera autora alguna vez? Sus canciones las firmaban decenas de supuestos escritores. Era algo que parecía imposible en los noventa, cuando empezó su estrellato. En aquellos días, una incluso podía reunirse con la que iba a ser la responsable de sus temas. En los dosmiles todo cambió. El número de compositores de los temas comenzó a incrementarse, así como los productores. Las canciones habían dejado de ser obras nacidas de una supuesta inspiración personal que hacía necesaria la expresión artística a través de la música. Los autores habían dejado de tener esa concepción, tan del siglo XIX, de seres tocados por las musas. La tecnología había traído de vuelta la idea de autor como mero artesano que construye temas en base a aquello que, supuestamente, más gustará. Más podrá vender. Dinero busca dinero, como solían decir. La música pop se había transformado en una gigantesca máquina de hacer dinero. Como ella.

Pero lo peor vino con Spotify y el dichoso algoritmo. Tampoco es que ella entendiera mucho de eso. Tan solo notaba que sus canciones habían dejado de tener una introducción y un estribillo, como aquellas que tan bellamente compuso Max Martin; para pasar a comenzar directamente con el estribillo. La canción debía atrapar al público en los treinta primeros segundos para que contase como reproducción en Spotify. También se acortaron sus temas. Desde aquel momento, tres minutos ya eran muchos. La música se fraccionaba y se multiplicaba como si fueran rodajas de sonido capaz de fraccionar y multiplicar aún más sus dividendos. La música ya no era música, era economía. Y los artistas, la verdad sea dicha, parecían no entender mucho de ese tema.

Quién le iba a decir a ella que sería una pionera en lo de vender su patrimonio musical. Lo que a ella le tocó hacer por necesidad y problemas familiares, se volvió moneda de cambio común durante la pandemia del coronavirus del 2020. Incluso el ínclito Bob Dylan acabó vendiendo su catálogo editorial por 300 millones de dólares. Claro, el pobre también necesitaba liquidez. La venta de discos físicos se había desplomado tras la llegada de internet y el streaming. Las compañías de streaming pagaban lo que venía a ser una pequeña limosna por cada reproducción. Y después, durante los aciagos años del 2020 y el 2021, olvídate de tocar en directo, aquello que había salvado de la ruina a los artistas durante el nuevo milenio. Vender era la única solución.

Fue entonces cuando las canciones terminaron por ser lo que llevaban intentando que fueran desde hace años: cifras.

En aquel momento, ella no se dio cuenta de dónde podía llevarles todo aquello. En aquel momento, tan solo había necesidad. Las consecuencias vinieron después. Pero nadie las consideró importantes, ya que solo afectaban al arte. ¿Y a quién le importaba eso? A los fondos de inversión, no.

Los fondos de inversión (que no dejaban de estar ejemplificados en cuatro grandes compañías) lo único que querían, y consiguieron con todo aquello, fue quitarse a los malditos autores de encima. Tenían un algoritmo que les decía qué era lo que más gustaba, cómo conseguirlo y qué mecanismos utilizar. Tenían toda una colección con millones de canciones con las que poder jugar y de las que poder obtener información. Después, Orwell les dio la clave. ¿Para qué tantos autores, tantos compositores? Era mejor que aquello de las canciones pop lo decidiese una máquina. Un robot capaz de darle al público lo que quería. Y a ellos, su dinero. Si ya incluso en el 2020 existía una herramienta capaz de generar un “error humano” en la producción para que sonase “más auténtico”. Quitarse de encima el concepto de autor les daba mucha ventaja.

Ahora que se discute tanto acerca de libertad de expresión, cabe preguntarse también qué libertad tenemos cuando nuestro arte está marcado y movido por el simple valor de resultar rentable a grandes compañías y fondos

Así, Britney dejó poco a poco de escuchar sus temas en la radio. E incluso le ofendía un poco ver que temas creados por robots obtenían más reproducciones de lo que ella nunca había conseguido. Pero no se podía jugar contra aquello que sabe lo que quieres mejor que tú, gracias a la información que le da tu teléfono, tu ordenador, tu consumo.

Sí, seguramente Britney Spears había vendido su alma al diablo. Porque el día que Britney fue libre fue el día en que la música dejó de esclavizarla. En el que ella dejó de ser un juguete roto, porque ya ni siquiera era considerada un juguete. Ya nadie quería jugar con ella, porque había otros elementos más lucrativos en los que entretenerse.

Puede que ahora podamos caer en la tentación de no tomar en serio estos movimientos. De no tomar en serio a la música pop. Pero es importante recordar que, aquello que mueve a los que están arriba, también afecta a los de abajo.

La música ha sido un negocio muy lucrativo a lo largo de la historia. Pero también ha sido uno de los medios de expresión más poderosos a la hora de transmitir mensajes contestatarios, que nos hablan de cambios y revoluciones. Del sentimiento que nace en las calles y mueve a los corazones. Si este medio se mercantiliza de manera completa, permitiendo que los autores dejen de ser considerados un elemento necesario en la cadena de producción, nos encontraremos con un mundo más presente de lo que parece. Uno en el que el mensaje que retransmiten las ondas sea el que los poderosos dictan. Y en el que el pueblo vaya perdiendo cada vez más voz.

Ahora que se discute tanto acerca de libertad de expresión, cabe preguntarse también qué libertad tenemos cuando nuestro arte está marcado y movido por el simple valor de resultar rentable a grandes compañías y fondos. En el que la tecnología ponga zancadillas a aquellos que no pertenecen a sus sellos y aborte cualquier tipo de innovación artística. De contracultura.

Es peligroso escuchar tan solo a aquellos que gobiernan. Es necesario tener la posibilidad de acceder a otras voces, aunque no nos digan aquello que esperamos oír. Es imprescindible seguir contando con autores que tengan la libertad de expresarse. Y de contar con canales donde puedan hacerlo sin someterse a un algoritmo. La extrema mercantilización del arte puede llegar a negar la existencia del autor y, sobre todo, la posibilidad de que éste pueda vivir de su obra sin estar sometido a la rentabilidad que fijan aquellos que tienen el privilegio de hacerlo.

Si Britney hubo de vender su alma al diablo para obtener su libertad, no dejemos que su futuro se convierta en nuestro presente.

* Elena Rosillo es doctora en Comunicación y programadora de la sala Vesta de Madrid; también colabora en La Marea, donde mantiene una sección de recomendación musical

Lawrence Ferlinghetti, en 1998, en San Francisco, delante de su librería.
Lawrence Ferlinghetti, en 1998, en San Francisco, delante de su librería. Reuters

Lawrence Ferlinghetti, popular poeta y editor aventurero, que convirtió su legendaria librería City Lights en lanzadera y guarida de la generación beat, ha fallecido en su casa de San Francisco, un mes antes de cumplir los 102 años, debido a una afección pulmonar. El movimiento beatgermen de la contracultura y el hippismo, explotó en los años 50 y se rebeló (a ritmo de jazz, y a través de la experimentación libre y transgresora con las drogas, el sexo y la escritura) contra los dictados de los valores convencionales estadounidenses.

Ferlinghetti siguió activo hasta casi el final de su vida, pues, como dijo en una entrevista en EL PAÍS en 2016, no le gustaba la palabra jubilación. “Los escritores no se retiran hasta que no pueden sostener el bolígrafo”, defendió en aquella conversación, celebrada en el apartamento en el que vivía desde la muerte de su esposa en 1976, en una casa georgiana de North Beach.

A las puertas de aquel barrio se levanta su librería City Lights, que sigue siendo visita obligada de lectores de todo el mundo, así como sede de la pequeña editorial aún activa después de más de 60 años. Allí se celebró, el 24 de marzo de 2019, una fiesta por el 100 cumpleaños de Ferlinghetti. Casi ciego, el padre espiritual de la generación beat no podía leer ya y prefirió no acudir. Quiso que otros celebraran por él, aunque tenía cosas que celebrar, como la publicación de una pequeña novela autobiográfica, Little Boy, sobre un niño que en la primera línea describe como “bastante perdido”.

Así fue el niño Ferlinghetti. Nació en 1919, al terminar la Primera Guerra Mundial. Su padre, inmigrante italiano que montó un pequeño negocio inmobiliario, murió al poco de nacer él. Antes de que el pequeño cumpliera dos años, su madre fue internada en un hospital psiquiátrico, y el futuro poeta fue criado por una tía lejana, pasó por un orfanato y después fue acogido por una pareja rica que vio potencial en aquel crío. Una niñez con tintes dickensianos que contribuyó a su tendencia adulta a salir en defensa de los perdedores.

Criado en Nueva York, curiosamente no tuvo relación con los que serían los grandes escritores beat de la Costa Este hasta que en 1951 atravesó el país y abrió City Lights en San Francisco. Aquella librería se convirtió en un imán de escritores. Mayor que ellos y partidario de un estilo de vida menos alocado, Ferlinghetti sin embargo acompañó, publicó y defendió a los grandes poetas beat. Montó una pequeña editorial en la que en 1956 publicó Aullido, el alucinógeno manifiesto anti establishment de Allen Ginsberg, que se convirtió en biblia en verso de la contracultura. En 1957, debido sobre todo a las escenas de imaginería homosexual que contenía el libro, el editor fue arrestado, acusado de imprimir “escritos indecentes”. Tras un largo y mediático juicio, fue absuelto. El mundo descubría a Ginsberg y a la generación beat. Nacía la leyenda de Ferlinghetti.

Lawrence Ferlinghetti (izquierda) y Allen Ginsberg, en Londres en los años setenta.
Lawrence Ferlinghetti (izquierda) y Allen Ginsberg, en Londres en los años setenta. RUE DES ARCHIVES / CORDON PRESS

Defensor de los márgenes más libres de la creatividad y alérgico al imperante conservadurismo puritano, la lucha contra la censura fue uno los grandes logros de Ferlinghetti. Otro fue el inicio de una revolución en la edición independiente. Creada desde la nada, el mensaje de City Lights a los escritores radicales e innovadores era que no tenían que preocuparse si las grandes editoriales de Nueva York no les hacían caso.

También él mismo deja una importante obra como autor. Aunque los críticos no lo consideraron a la par con sus amigos, los grandes escritores beat, como Kerouac, Corso o el propio Ginsberg, escribió docenas de libros. Destaca A Coney Island of the Mind (1958), uno de los poemarios más exitosos de la literatura estadounidense, que ha vendido más de un millón de copias. De lenguaje directo, escrito para ser recitado con acompañamiento de jazz, el libro fue un hito en el viaje de la poesía a la calle.

Crítico desde la ironía con la cultura americana, en sus versos compara Los desastres de la guerra de Goya con las escenas de la segunda posguerra mundial en Estados Unidos: “Somos la misma gente / solo que más lejos de casa / en autopistas de cincuenta carriles / en un continente de hormigón / sembrado de insípidos carteles / que ilustran imbéciles ilusiones de felicidad”. El tiempo ha convertido a Coney Island of the Mind no solo en un título de gran importancia cultural, sino en un clásico de la poesía moderna.

De niño, la tía que se quedó a su cargo se mudó con él a Estrasburgo, donde aprendió francés antes que inglés. De regreso a Estados Unidos, la vida no fue fácil para los dos, hasta que ella encontró un trabajo de institutriz en la casa de Presley y Anna Bisland, en Bronxville (Nueva York). Estos asumieron la educación del pequeño Lawrence, que devoró los libros de la biblioteca familiar. Compaginó su gusto por la poesía épica con la prosa de las calles, que le llevó a pequeños episodios de delincuencia juvenil que acabaron con sus huesos en un estricto internado de Massachusetts. Ese cierto sentimiento de abandono influyó en sus gustos literarios.

Se licenció en periodismo y luchó en la Segunda Guerra Mundial, a bordo de un cazasubmarinos por el Atlántico Norte. Como soldado, viajó a Nagasaki poco después de que la bomba atómica Fat Man cayera sobre la ciudad japonesa. “Era como pisar un paisaje lunar. La devastación era absoluta. Ver aquello me convirtió instantáneamente en un pacifista”, recordaba en la entrevista en EL PAÍS.

Antes de mudarse a San Francisco, se graduó en literatura en Columbia y acudió a la Sorbona como tantos bohemios de posguerra. “Si acaso, fui más el último de los bohemios que el primero de los beat”, dijo en una entrevista en The Guardian en 2006. “Pero de alguna manera, lo que de verdad hice fue cuidar de mi tienda”.

La Fiscalía General de la República (FGR) solicitó y obtuvo de un juez federal una orden de aprehensión en contra del empresario Raúl Beyruti, presidente de GINgroup, considerada la mayor empresa de outsourcing en el país, y de acuerdo con funcionarios ministeriales, la acusación se sustentó en los señalamientos que realizó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

De acuerdo con la información obtenida Beyruti utilizó esquemas financieros para realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita que podrían superar los 30 mil millones de pesos de incurrir también en defraudación fiscal, por ello en días pasados se judicializó la carpeta de investigación iniciada por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido).

En diciembre pasado, el titular de la UIF, Santiago Nieto Castillo, declaró en entrevista con La Jornada: “se está investigando y se han presentado 53 denuncias, 30 relacionadas con empresas fachadas y 15 vinculadas con empresas factureras, aunque estamos trabajando 43 adicionales que nos mandó el SAT. Tenemos ocho sobre outsourcing, que incluyen al Grupo GIN (del empresario Raúl Beyruti)”.

Asimismo, en diciembre pasado, y en respuesta a lo declarado por el titular de la UIF, Alfredo Cedillo, encargado de comunicación corporativa de GINgroup, dijo que ni Beyruti Sánchez, así como ninguna de sus empresas, habían sido notificadas por parte de las autoridades de alguna indagatoria.

“La actuación de GINgroup durante 40 años, siempre ha estado apegada a la legalidad en todos los órdenes, tanto laboral como fiscal y de cualquier otra regulación vigente en México; ya que creemos profundamente en que nuestro país se desarrolla con el irrestricto apego al estado de derecho. En GINgroup cumplimos a cabalidad las disposiciones que establece la Ley Federal del Trabajo, la Ley del Impuesto Sobre la Renta, la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social y la Ley del Infonavit, así como con todas aquellas disposiciones estatales y federales que regulan la actividad del capital humano”, señaló Cedillo.

En ese contexto, la FGR obtuvo pruebas para presentar el caso ante un juez federal y así obtuvo el mandamiento judicial en com ntra de Raúl Beyruti, sin que hasta el momento se haya presentado algún juicio de amparo en contra la orden de captura por delitos que no están tipificados como graves, aunque el Ministerio Público puede solicitar la medida cautelar de prisión preventiva.

Entre las denuncias presentadas en los meses de agosto y octubre del año pasado en contra de GINgroup y que dieron origen a la carpeta de investigación destacan las que las fórmulas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la que se menciona que Raúl Beyruti en su calidad de representante único de la empresa Distribuciones y Representantes del Sur “omitió el pago parcial de cuotas obrero-patronales, así como las correspondientes al seguro de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, ocasionando un perjuicio por la cantidad de 40 millones 870 mil 550 pesos, por el periodo comprendido entre 1 de enero al 30 de junio de 2017”.

Asimismo, el Ministerio Público Federal recibió por parte de la procuraduría Fiscal de la Federación (PFF), una denuncia en la que acusa a Raúl Bayruti de cometer el delito de defraudación fiscal equiparada, ya que la compañía Distribuidores y Representantes del Sur omitieron el pago de del Impuesto Sobre la Renta (ISR) por sueldos y salarios por concepto de fomento al ahorro, correspondiente a los meses de enero a junio de 2017, por un monto de 223 millones 912 mil 664 pesos.

GINgroup de Raúl Beyruti Sánchez, es un corporativo que presta servicios de subcontratación para empresas como FEMSA, Comex y Walmart, entre otras 2 mil 500, y presuntamente maneja alrededor de 200 mil puestos de empleo bajo ete sistema, además de servir como facturará para empresas que no cuentan con operaciones reales, señalaron funcionarios federales que conocen de la indagatoria judicializada.

Estos datos de prueba se complementaron con la investigación realizada por la Unidad de Inteligencia Financiera, la cual ha documentado evasión fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La Asociación Nacional de Escuelas Particulares anunció que las más de 8 mil 190 escuelas que conforman su cartera de clientes regresarán a clases presenciales a partir del 1 de marzo de 2021, a pesar de que el semáforo epidemiológico por la pandemia de Covid-19 todavía no se encuentra en verde.

La asociación fue creada por directores y socios de escuelas privadas para ofrecer servicios de asesoría legal, impuestos y atención técnico psicopedagógica a colegios particulares pero, de acuerdo con su área de Relaciones Públicas, no es un órgano que tome decisiones de manera colegiada entre quienes lo integran como sí es, por ejemplo, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En conferencia de prensa, el presidente de la ANEP, Alfredo Villar Jiménez dijo que el próximo 1 de marzo volverán a sus actividades las escuelas particulares y para hacerlo demandó el apoyo de los gobernadores de los estados, así como de las secretarías de Educación Pública (SEP), Salud (SSa), Hacienda y Crédito Público (SHCP), Economía y Agricultura.

“La educación, lleva detenida un año y va para año y medio, ya que se propone iniciar clases hasta el mes de agosto, pero es posible que se prolongue hasta enero o más. Lo cual creará más problemas de todo tipo”, dijo.

“Se tomarán todas las precauciones de sanidad, tanto en las casas, como en las escuelas. De acuerdo con los protocolos de sanitización de las Secretarías de Salud y Educación, así como otros aditamentos de las escuelas y la participación será voluntaria. Todo estará apegado al Estado de Derecho, donde se restablecerán, los derechos violados y se garantizará el disfrute de los mismos”.

 

Retrato de Vicente Guerrero.

Retrato de Vicente Guerrero.INAH

 
El 14 de febrero de 1831 fue ejecutado el presidente de México Vicente Guerrero. El delito que le imputaron sus enemigos fue el de sedición contra un Gobierno derivado de un golpe de Estado. El Gobierno de facto que ordenó su ejecución fue nada más y nada menos que el del general Anastasio Bustamante, su antiguo enemigo durante la guerra insurgente. Incalificable fue hasta la manera ruin de su detención. Cuando inició el levantamiento militar en su contra en 1829, el presidente Vicente Guerrero abandonó la Ciudad de México para refugiarse en las montañas del sur, cerca de Acapulco. Desde allí, formó un ejército para enfrentar a los golpistas. Los enfrentamientos se dieron entre antiguos insurgentes encabezados por el mismo Guerrero y las tropas enviadas por el Gobierno con Gabriel de Armijo a la cabeza. Parecía que el tiempo había retrocedido 20 años, a la época cuando ambos cabecillas se habían enfrentado una y otra vez. En esta ocasión el Gobierno tampoco pudo derrotar a Guerrero por la vía de las armas. Bustamante, en su desesperación por eliminarlo para siempre, urdió la felonía: por 3.000 onzas de oro contrató los servicios del almirante genovés Francisco Picaluga para que en su barco secuestrara a Guerrero en Acapulco y lo entregara a las tropas del Gobierno en Huatulco, provincia de Oaxaca. Después de un juicio sumario, el presidente depuesto era pasado por las armas. En 1836, ya de regreso a Italia, Picaluga fue sentenciado a la pena capital por alta traición, la cometida contra el expresidente.
 
La muerte de Vicente Guerrero fue duramente condenada por la prensa mexicana y por la sociedad en general. Generó un descontento que creció a tal punto que desencadenó una nueva guerra civil que no terminó sino hasta la caída del Gobierno golpista. No se puede soslayar que las descalificaciones al Gobierno del presidente Guerrero no fueron por encabezar un Gobierno supuestamente “ilegítimo”, como suele afirmarse, sino por ser negro, el negro Guerrero, como despectivamente lo llamaba la aristocracia de la Ciudad de México. Lo despreciaban por segregacionistas y, claro, por impedir la preservación de privilegios. Lo mataron en el más descarado acto de racismo.
 
Se podría argumentar que el primer crimen de Estado habría sido el de Agustín de Iturbide en 24 de julio de 1824. No fue así. Con su coronación el emperador había traicionado a la mayoría de los que le apoyaron y se habían quedado. Su caída había obedecido a una maniobra urdida por dos españoles que en principio militaban en bandos opuestos: el gobernador de la fortaleza de San Juan de Ulúa, Francisco Lemaur, y Francisco Antonio de Echávarri, supuesto incondicional de Iturbide. En vez de luchar entre sí, ambos maquinaron el Plan de Casamata y con ello provocaron la caída del imperio de Iturbide. Una vez restablecida la legalidad representada por el Congreso, este lo declaró enemigo público del Estado con la sentencia de muerte en caso de pisar suelo mexicano. Tal y como sucedió.
 
La figura heroica de Guerrero no “responde al rechazo que generó Iturbide”, como suele sostenerse. La glorificación de un héroe es una construcción social y no simplemente algo decidido por voluntad de uno o varios gobiernos. Por ello, por más intentos que han hecho desde hace 200 años algunos gobiernos monárquicos, centralistas, dictatoriales y conservadores, para elevar a Agustín de Iturbide en el pedestal de los libertadores, no lo han conseguido, mientras que Vicente Guerrero conserva un lugar especial entre los grupos populares. Guerrero tampoco es equiparable a Iturbide: mientras que el primero buscaba beneficiar a los más pobres, el segundo se inclinaba por la preservación de los fueros militares y los privilegios de los más ricos.
 
El hecho más importe del Gobierno de Guerrero fue el decreto de 15 de septiembre de 1829 que abole la esclavitud. Representó la culminación de una demanda social muy sentida. Desde el inicio de la guerra civil de 1810 los insurgentes incorporaron en su agenda la liberación de personas esclavizadas. No sucedió lo mismo en el bando realista aunque en los debates para la elaboración de la Constitución de 1812 hubo voces en favor de la abolición. No obstante, no se proscribió y, peor aún, se les negaron derechos políticos a los descendientes de los africanos aunque no estuvieran o hubieran estado esclavizados. La primera Constitución Política de la República Mexicana gobernaba Estados, no ciudadanos como hoy en día. Cada uno de ellos legisló sobre la esclavitud en su territorio. La mayoría la proscribió para siempre; sin embargo, hubo seis que la toleraron como Chihuahua, Tabasco, Yucatán, San Luis Potosí y Veracruz. Hubo otros tantos, como Guanajuato que no hicieron referencia al tema. La prescripción definitiva de la condición de esclavo en toda la República Mexicana se decretó el 15 de septiembre de 1829 y fue firmada por el presidente Vicente Guerrero. Su decisión no fue un hecho menor si observamos las leyes abolicionistas de América: Chile en 1823, Provincias Unidas de Centroamérica en 1824, México en 1829, Uruguay en 1842, Colombia y Ecuador en 1851, Argentina en 1853, Venezuela y Perú en 1854, Estados Unidos de América en 1865, Puerto Rico en 1873, Cuba en 1886 y Brasil en 1888. Las fechas no coinciden con el parsimonioso proceso de los siglos subsiguientes. La vindicación de la libertad en los ámbitos culturales, políticos y sociales, siguen a la espera de su cumplimiento.
 
 
 
Juan Ortiz Escamilla es doctor en Historia por El Colegio de México e investigador de la Universidad Veracruzana.
Ferlinghetti recita un poema en un acto en Nueva York, en 2005.
Ferlinghetti recita un poema en un acto en Nueva York, en 2005. Henny Ray/Ap

 

En una promoción de genios, Lawrence Ferlinghetti fue el primero que se enteró de casi todo. El primero en saber que “el poeta es un bárbaro subversivo” a las puertas de la ciudad que viene a salvarnos de la propia ciudad. Y que la poesía “está hecha de pensamientos nocturnos” e irrefutables ganas de follar con la vida. Y que Picasso o Fidel Castro, a los que dedica sendos poemas, no son más importantes que un risco o un tendal con ropa interior puesta a secar. El primero en darse cuenta de lo que significaba que la poesía era política, es decir, un instrumento de pacificación al servicio de la historia, una fábrica de utopías, el camión escoba de los enmudecidos por el sistema, una brújula para detectar caminos falsos.
Ferlinghetti fue un poeta de éxitos enormes (Un Coney Island de la mente vendió en pocos años cerca del millón de ejemplares, y no sólo en librerías, sino en supermercados, gasolineras o droguerías) que han quedado en parte difuminados por los de sus compañeros, en general más excitados por la fama o la pulsión a devenir en símbolos de su época, pero a los que editó y sostuvo con infrecuente generosidad. Su poesía, tan atenta a lo minúsculo, suele, sin embargo, elevarse para trazar, desde esas alturas, planos de lo real, el dibujo de lo que hace el tiempo con nosotros.
Declamatoria sin dejar de ser intimista, clásica en el uso de los recursos, pero de aliento y mirada vanguardistas, e inspirada a partes iguales en la calle y en los autores de referencia de la literatura universal, la poesía de Ferlinghetti, quizás el mejor cerebro de su generación, nos advierte, casi verso a verso, de lo que hemos hecho mal (tantas cosas) y nos señala lo que aún, por no estar del todo estropeado, podemos intentar arreglar. Un faro moral hoy más que nunca.
 
Jesús Aguado es poeta y traductor estudioso de la generación ‘beat’.
Wednesday, 24 February 2021 00:00

¿Meritocracia o mérito? El justo medio

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En la selva, ¿llaman ley de la ciudad a la costumbre de devorar al más débil?

Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. 

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases/patas-arriba-la-escuela-del-mundo-al-reves-2008.html 

            Vivimos sin duda en una sociedad global en la que domina de manera aplastante lo que Galeano cuestiona en esta ingeniosa cita, es decir, la ley de la selva -que como él pregunta, tal vez en la selva se llame la ley de la ciudad- en la que se ve como natural la costumbre de que los más fuertes, devoren de diversas formas a los más débiles y vulnerables.

            Nuestro país no solamente no escapa a este reinado de la ley de la selva sino que es una parte claramente integrante de él, con sus millones de pobres que son prácticamente la mitad de la población en sus diversos grados o tipos -que ahora crecerán por el tiempo de pandemia que ha obligado a frenar la economía- y su buen número de súper millonarios que compiten en los rankings mundiales.

            Estamos en un país desigual en ingresos pero por supuesto -a causa de y como consecuencia al mismo tiempo de ella- de desigualdad de oportunidades para aspirar a un mejor nivel de vida o al menos a una calidad de vida mínimamente digna.

            El sistema educativo no es la antifatalidad que debería ser según el filósofo vasco Fernando Savater, es decir, no es el mecanismo por el cual se rompe con el destino predeterminado de las personas evitando que los hijos de los pobres estén condenados a ser pobres y que los hijos de los ricos estén predestinados a seguirlo siendo hagan lo que hagan.

            Por el contrario, el sistema educativo nacional contribuye a reproducir estas desigualdades económicas y sociales porque tiene también una estructura de desigualdad pedagógica y de desigualdad de infraestructura y equipamiento que hace que a las clases privilegiadas se les brinde una mejor educación y a los más pobres y excluidos les toquen las peores condiciones escolares y de calidad de sus maestros.

Nunca tuvo tanta actualidad el viejo proverbio que enseña: El vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo. En cambio, ya nadie dice, porque nadie lo creería, aquello de trabaja y prosperarás.

Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. 

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases/patas-arriba-la-escuela-del-mundo-al-reves-2008.html

            Hoy se culpa del reinado de la ley de la selva, de este contexto de pobreza y de desigualdad al neoliberalismo -cualquier cosa que esto signifique porque el término se usa con una elasticidad enorme de significados- a pesar de que como señalan muchos economistas y analistas serios, en nuestro país jamás ha habido neoliberalismo sino un capitalismo de cuates o de amigos -por el término en inglés crony capitalism- en el que se ha beneficiado siempre un reducido número de familias que tienen relaciones y complicidades con el poder político que los hacen sacar ventaja ganando contratos sin licitación, evadiendo o estando exentos del pago justo de impuestos, pagando poco y mal a sus trabajadores, etc.

            En el México del “no te pido que me des, sólo pónme donde haya”, los vivos han vivido de los bobos como dice Galeano y los bobos han tenido que sobrevivir apenas de su trabajo precario y sobre explotado.

            Dentro del sistema educativo nacional hemos visto por décadas -esto no empezó con los (mal) llamados gobiernos neoliberales sino desde el régimen de la post revolución- algo muy parecido. Los vivos han sabido siempre colocarse políticamente dentro de las dirigencias sindicales y han tenido privilegios y prebendas a costa de -perdón por usar la expresión de Galeano, no lo hago en tono peyorativo sino de denuncia- de los “bobos” que son los docentes que trabajan de sol a sol, se comprometen con sus estudiantes y apuestan la vida por la formación de las futuras generaciones de ciudadanos de este país, con la esperanza de transformarlo.

            Los vivos han vivido siempre muy bien y han podido -desafortunadamente siguen pudiendo- traficar con las plazas, desviar recursos de las cuotas sindicales, gozar de comisiones que les “libran” de su responsabilidad de estar frente a grupo, etc. Uno de los ejemplos más escandalosos fue el de la profesora Elba Esther Gordillo, ahora nuevamente libre y absuelta de todo cargo, disfrutando de su fortuna ganada de forma poco transparente por decirlo de forma elegante.

            En nuestro sistema educativo como afirma Galeano, “…ya nadie dice, porque nadie lo creería…” que si trabajas fuerte vas a poder prosperar.

Mi mérito, si tengo alguno, es reconocer el talento. No lo he descubierto, sólo he estimulado a los que lo tienen, lo que es diferente.

Fernando Benítez.

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases-de-merito.html 

            Frente a este panorama ha habido intentos, todos fallidos según nos muestra la historia reciente, de establecer mecanismos en el sistema educativo que permitan reconocer y estimular el talento y el trabajo comprometido de los verdaderos educadores que están preparados intelectual y éticamente para formar a las nuevas generaciones de mexicanos.

            El mayor de estos proyectos para establecer un sistema meritocrático, me parece, fue el de la reforma educativa del 2013 con la creación del INEE autónomo, la configuración de un sistema de más alta complejidad con responsabilidades distribuidas en diversas instancias fuera y dentro de la autoridad educativa y de las dirigencias sindicales para diseñar, aplicar y reportar resultados de la evaluación docente con miras a aportar información bien sustentada para la toma de decisiones. 

            Sabemos perfectamente lo que ocurrió con este intento que tuvo muchos errores desde la legislación hasta su instrumentación y comunicación a los profesores pero sobre todo enfrentó, creo yo, al viejo pero aún vigente y fuerte sistema de complicidades entre la autoridad y los líderes gremiales en distintos niveles que tiene una lógica política más que de reconocimiento del talento y el trabajo docente.

«En el mercado libre es natural la victoria del fuerte y legítima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina económica. 

Eduardo Galeano. “El desprecio como destino”, «Ser como ellos», p. 110. 

https://muhimu.es/cultura-entretenimiento/eduardo-galeano/ 

            Según la crítica que hacen los expertos en el debate sobre la meritocracia en todos los campos -no sólo el educativo- que ha renacido recientemente en nuestro país -mi estimado y admirado Miguel Ángel Rodríguez, experto él sí en el tema de la Política publicó recientemente una crítica muy bien argumentada a la meritocracia en este mismo medio- es que para que realmente funcionara tendría que partir de un sistema en el que para decirlo con palabras sencillas, “la cancha estuviera pareja”, es decir, hubiera cierta igualdad de oportunidades para todos.

            No siendo experto en política educativa ni teniendo suficiente espacio aquí, este artículo no pretende ni hacer una defensa ni abonar argumentos nuevos a quienes cuestionan la meritocracia.

            Mi objetivo es simplemente hacer un recorrido por los dos extremos que parecieran irreconciliables pero que creo que deberíamos tratar de mirar de una manera más compleja buscando el frágil equilibrio en tensión entre la perpetuación de la injusticia que use a la meritocracia como forma de legitimar la victoria del fuerte y la aniquilación del débil y la oposición a toda forma de reconocimiento del talento y del mérito que perpetúe el mundo de los vivos que viven de los bobos que viven a su vez de su trabajo honesto, eficaz y comprometido.

            Para ello habría que trabajar fuertemente tanto en la progresiva eliminación del viejo sistema corporativista -el reino de los vivos- que desafortunadamente parece más bien haberse fortalecido nuevamente y en la construcción de un sistema social y educativo que vaya progresivamente emparejando el terreno e igualando las oportunidades para todos los docentes.

            Llevará décadas hacer esto pero la realidad nos dice que es urgente iniciar el camino, el proceso de búsqueda de un sistema que reconozca el mérito, el talento y el trabajo y abra espacios para el desarrollo de una carrrera profesional docente basada en lo pedagógico y no en lo político, sin caer en la meritocracia que entroniza y absolutiza el mérito e impone la narrativa del “échale ganismo”, ignorando la desigualdad de puntos de partida de cada profesor y profesora debida a la sociedad tan desigual en que hoy vivimos, pero sin usar tampoco la crítica a la meritocracia para legitimar el sistema de los vivos que se aprovechan del trabajo y el talento de los profesores de vocación para sacar beneficios personales o de grupo.

 

 

Frente a los señalamientos de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares (ANFE-ANEP), sobre un posible regreso a clases presenciales en las escuelas privadas afiliadas, el próximo 1 de marzo, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informa que la apertura de los planteles educativos dependerá de las disposiciones sanitarias vigentes. 

Mediante un comunicado, la dependencia reitera que es competencia de las autoridades sanitarias federales y locales, las disposiciones relativas al semáforo epidemiológico vigente, así como de la Ley General de Salud.

Cabe mencionar que la SEP y las autoridades educativas locales tienen la facultad de autorizar y reconocer la validez oficial de estudios en los planteles de Educación Básica de la Ciudad de México y de las entidades federativas, en su respectivo ámbito de competencia, de conformidad con la Ley General de Educación.

Asimismo, se informa que el regreso a clases presenciales será seguro, ordenado, gradual y cauto, siempre y cuando el semáforo epidemiológico esté en verde, y conforme lo determinen las autoridades locales, respetando las nueve intervenciones, establecidas por las autoridades sanitarias y educativas federales, que incluyen realizar la limpieza profunda de los planteles escolares; aplicar filtros de corresponsabilidad sanitaria; guardar sana distancia y usar cubrebocas, entre otras. 

Educación refrenda su respeto a las decisiones tomadas por parte de las autoridades locales en materia educativa, así como de las competencias atribuidas a la Secretaría de Salud.

 Finalmente, se informa que se recibirán y escucharán las demandas y planteamientos de autoridades, asociaciones, así como de cualquier actor educativo que desee opinar sobre este tema, a través de la Oficina de la Secretaria de Educación Pública, en tanto lo soliciten formalmente.

El colapso en el mundo del sistema educativo intramuros debido a la pandemia, es el  desafío más grande que ha habido en la historia de la educación que exige transformar los  modelos educativos, lo que ha provocado una reacción masiva fenomenal en busca de  alternativas. 

Eduardo Backhoff señala con base en un informe de la CEPAL-UNESCO (1), que la  pandemia afectó a 1,200 millones de estudiantes, 160 millones en América Latina, donde  se estima un decremento general en el rendimiento escolar, pero lo más grave es que el  decremento será muy desigual, afectará particularmente a los sectores sociales más  empobrecidos.  

En Estados Unidos, con base en investigaciones sobre los efectos en el aprendizaje debidos a ausentismo o desastres naturales como el huracán Katrina, se sabe que los  efectos negativos son muy variables; siendo más severos en los sectores económica y  socioculturalmente más vulnerables, vinculados a pérdida de empleo, incertidumbre,  estrés, hacinamiento, violencia intrafamiliar, entre otros. Considerando estos estudios, en  una investigación (2) se pronostica el impacto de la pandemia en el logro escolar, basado en MAP Growth, con una muestra nacional de 5 millones de alumnos de tercero a octavo  grado, estimando que en matemáticas se alcanzarán entre el 37 y 50% de los logros antes  obtenidos, es decir, se estará aprendiendo por debajo de la mitad, perjudicando diferencialmente a los alumnos de menores recursos.  

El sistema educativo está obligado a repensarse hoy más que nunca. En Educación Futura,  Miguel Ángel Pérez (3) planteó que: “Asistimos en estos días a una crisis profunda en  cuanto a la producción de nuevas ideas pedagógicas … después del constructivismo hay  una especie de vacío…” Pero parece esto no ser así, por el contrario, las nuevas ideas en  torno a cómo concebir y promover las mejores prácticas educativas, hoy son más  abundantes que nunca, el conocimiento se multiplica exponencialmente, la investigación  educativa no es una excepción.  

El problema no es falta de ideas de qué hacer para mejorar los procesos educativos, por el  contrario, estamos saturados de alternativas, la complejidad de esa multiplicidad  inconmensurable de estudios y propuestas, hacen que el verdadero problema sea saber  cuáles son las más convenientes para mejorar la calidad de la educación. 

Solo si se logran obtener indicadores confiables de la calidad de los procesos educativos y sus resultantes, será posible encontrar los caminos que conviene seguir. Se necesita tener indicadores válidos y confiables para valorar los procesos educativos y sus resultantes. La métrica educativa ofrece certeza para hacer valoraciones y tomar decisiones sustentadas en observaciones empíricas. Sin una brújula en el desierto, se podrá intuir cuál es la ruta, pero se estará en la incertidumbre, y muchas veces equivocados. 

Dada la diversidad y complejidad de los procesos educativos, podemos estar seguros de que no hay un camino, sino una multiplicidad de rutas, que deben responder a nuestros intereses, condiciones socioculturales y materiales específicas. Más bien se requiere construir nuestras propias rutas, que respondan a las prácticas educativas concretas que  nos ocupan. Para ello se requiere buscar y crear diseños educativos apropiados, saber  valorar cuáles son viables, poder evaluar la efectividad de nuestras prácticas y resultados en función de nuestros propósitos y circunstancias; comprender que la evaluación regula  procesos, que es parte de la formación, y que no se limita al diagnóstico, prescripción o  clasificación. 

La evaluación es parte sustantiva del diseño educativo en tanto puede regular el proceso.  Lo que se evalúa induce la percepción diferenciada de lo importante, permite precisar la  atención bajo la definición de criterios métricos (rúbricas), que dan precisión y  comprensión de lo que se desea alcanzar, lo que puede potencializar la motivación  intrínseca. Si se evalúa la actividad epistémica del alumno se promueve la reflexión. De  igual manera, si se evalúa el respeto, la convivencia, cordialidad y cumplimiento  responsable, se promueve la convivencia cívica. Si los alumnos evalúan a sus compañeros  (co-evaluación) se enriquece la formación de criterios de juicio. Si un alumno hace la  metaevaluación y autoevaluación favorecen su propia metacognición (comprensión de la  reflexión propia), lo que permite reconocer aciertos, omisiones y errores, dando  oportunidad para corregir. Como lo indican Fabiana Ferreyra y Yadira Pérez: “Del error al  aprendizaje: los exámenes como fuentes de información para mejorar …”(4). 

El diseño requiere una concepción, como la del constructivismo, donde se concibe que el  conocimiento se da por la construcción de la representación de la realidad que hace el sujeto cognoscente (5). El principio conceptual del constructivismo, sostiene que el  desarrollo de la apropiación del conocimiento en el alumno, es un proceso activo de  incorporación y transformación, donde requiere construir su propia estructura de  conocimientos por asimilación y acomodación, como diría Piaget (6). El profesor no puede  transferir el conocimiento al estudiante, pero sí coadyuvar en el proceso de su  construcción. Esta concepción tiene vigencia y es el paradigma dominante en la  educación. 

Aunque el constructivismo parte del individuo, de su proceso cognoscente, no se limita a  éste. Bajo el enfoque de la cognición distribuida, se concibe una visión socio constructivista en la que se plantea al proceso cognoscente más allá del sujeto individual.  En la concepción socio-constructivista, se asume la perspectiva de la relevancia del  entorno socio-cultural en la construcción del conocimiento, al considerar a los recursos de  mediación como los reguladores de la actividad, como son los artefactos (herramientas) y  la instrumentación psicológica (lenguaje), productos de una construcción histórico cultural, como lo señala Vygotsky (7). Por ejemplo, una taza es un artefacto cultural cuyo conocimiento implícito (un asa para asirse) es decodificado y facilita su manipulación, o bien explicitado por medio del lenguaje: “niño, ¡coge el asa que te quemas!”

Los estudiantes están inmersos en contextos que integran ambientes culturales, en los  cuales se gestan distintos niveles de interacción social. En estas interacciones se da una  habitual construcción social del conocimiento. Los maestros requieren concebir el  aprendizaje bajo una visión socio-constructivista, aprovechando la interacción de los  escolares como recurso educativo. Debido al confinamiento por la pandemia, el contexto  escolar está totalmente trastocado, las interacciones están reducidas a la comunicación mediada por recursos electrónicos, pero esta condición no cancela las posibilidades del  trabajo por colaboración, por el contrario, brinda amplias potencialidades. 

El desafío está en concebir diseños educativos dinámicos, que se adapten a las  circunstancias específicas, que permitan los aprendizajes para saber reaccionar ante las  problemáticas emergentes de la vida y no limitarse a conocimientos teóricos curriculares.  Se requiere concebir nuevos paradigmas en los que haya una dinámica creativa y colectiva  de los agentes educativos: profesores, alumnos, padres de familia. El diseño educativo  requiere ser dinámico, renovarse de manera longitudinal reaccionando a las  problemáticas específicas y emergentes. El profesor es el gestor del proceso, si tiene la  convicción de buscar la mejor formación de sus alumnos, aprenderá a hacer su función  siempre mejor.  

El profesor es el modulador de la dinámica guiada por el diseño educativo, el cual requiere  contar con una evaluación sistémica que le ofrezca indicadores del desempeño, bajo métricas educativas que sean válidas, confiables y certeras, de manera que le permitan  orientar las adecuaciones del diseño. 

Desde una perspectiva socio-constructivista, el docente debe concebir sus propias ideas  creativas, promover competencias genéricas en trabajo por colaboración, desarrollar la  actividad epistémica de los alumnos, la operatividad cognitiva abstracta, el pensamiento lógico matemático y lingüístico como instrumentación de la reflexión, fomentar la  capacidad de aprender y comprender para discernir, reflexionar ante los problemas  propios del interés del educando. 

En el diseño educativo conviene incitar el descubrimiento, a partir de preguntas y  problemas de temas articulados al interés y experiencias (saberes) de los escolares.  Buscar la formación, la formación de la autodefinición (identidad), la autoestima, la  autorregulación, la autodeterminación como motivación intrínseca, la disciplina de  trabajo, la co-regulación (colaboración), para formar actitudes proactivas, aprender a  aprender, ser autogestor de su propia formación y crear hábitos de vida en la construcción  de un futuro propio. 

El docente se puede valer de múltiples recursos de mediación, como protocolos que guíen  los procesos, saber aprovechar los libros de texto curriculares, complementar con videos, películas, lecturas elegidas a partir de estrategias de búsqueda de información certera,  sustentada en fuentes sólidas y confiables, que el alumno formule sus cuestionamientos y construya sus propias respuestas desde una visión multidisciplinaria, que presente propuestas y pueda exponer sus planteamientos. Esto requiere dinámicas que no sean  convergentes en el profesor como suele ser en los métodos tradicionales, ya que un  profesor no puede atender la multiplicidad de ideas de un grupo, pero además, lo  importante son las reflexiones y planteamientos de los alumnos. 

Para poder dar voz a las múltiples reflexiones de los alumnos, se requiere diseñar dinámicas colectivas de orden socio-constructivista, formando pequeños equipos de  trabajo, integrados bajo el principio de la Zona de Desarrollo Próximo (7), de manera que  haya diversidad y oportunidad para que cada alumno pueda exponer sus ideas, lo que  potencializa la reflexión a partir de la argumentación y contraargumentación, dada bajo  una dinámica regulada que promueva la equidad, responsabilidad, respeto, cordialidad y  solidaridad como parte de la formación cívica; de forma tal que bajo el trabajo por  colaboración se pueda analizar, deliberar y construir planteamientos colectivos consensuados por equipos, ante los temas y las problemáticas objeto de estudio. 

Las reflexiones personales y de equipo pueden ser expresadas en organizadores gráficos (mapa conceptual) que les permita exponer sus planteamientos en las reuniones colectivas, integrada ahora por todos los alumnos del grupo escolar, en las que de igual  manera, bajo un marco de respeto y formación cívica, se analicen los planteamientos, se  delibere con la participación libre, abierta y directa de los integrantes del grupo, quienes  puedan ofrecer sus aportaciones creativas en la construcción social del conocimiento, las que se asumen como un planteamiento colectivo del grupo escolar. Esta dinámica es  factible en un formato de educación a distancia, si se cuenta con la interconexión digital  apropiada. 

Desde 1997, en el Programa de Apoyo a Proyectos para la Innovación y Mejoramiento de  la Enseñanza (PAPIME) de la Universidad Nacional, se trabaja una investigación nominada: Hacia la Universidad en Línea (Claves 183009), en la que se han desarrollado y aplicado los  planteamientos antes enunciados. Actualmente se trabaja en cursos de licenciatura bajo  una sistematización multiplataforma (Moodle, Zoom, Cmaps, Google Drive, Google Forms,  Telegram), lo que permite tener diseños educativos colectivos que ofrecen incluso  ventajas sobre la educación presencial, tales como trabajo sincrónico en preseminarios  por equipos, seminarios de grupo en doble vía (audiovisual y chat) con disposición para  compartir pantalla interactiva, con acceso a internet y presentación de preguntas  contingentes, con respuestas y gráficos inmediatos, extensión de la clase en foros de  deliberación, disposición de repositorios en aula virtual, y diálogo continuo asincrónico vía  chat. Pero no hay recetas, se requiere docentes críticos y creativos que construyan sus  propios diseños, acordes a los intereses y circunstancias de sus alumnos. 

La educación enfrenta situaciones críticas, como condiciones socioeconómicas, nivel de  escolaridad, edad, que limitan el ejercicio educativo. La educación a distancia puede ser limitada, pero no se puede desconocer que la interacción virtual constituye una nueva  ecología para los aprendizajes que hay que saber aprovechar, ahora más que nunca. 

Si hay interés en el tema, se pueden consultar: International Journal of Computer  Supported Collaborative Learning – International Society of the Learning Sciences – (https://www.isls.org/journals/ijcscl/), World Association for Online Education  (https://www.waoe.org), o International Society for Technology in Education (ISTE – https://www.iste.org/), entre otras. 

 

*Profesor de tiempo completo UNAM – FES Iztacala. 

Miembro del Consejo Técnico de Métrica Educativa. A.C. 

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@FelipeUNAM 

 

REFERENCIAS 

(1) Eduardo Backhoff. Educación y covid-19: lecciones aprendidas // enero 27, 2021 – Nexos.  https://educacion.nexos.com.mx/?p=2902 

(2) Kuhfeld, Megan, et al. «Projecting the potential impact of COVID-19 school closures on academic  achievement.» Educational Researcher 49.8 (2020): 549-565. 

(3) Miguel Ángel Pérez. Y después del constructivismo. ¿Qué son los docentes de ahora? Educación Futura,  28 octubre 2019. 

(4) Fabiana Ferreyra y Yadira Pérez. Del error al aprendizaje: los exámenes como fuentes de información  para mejorar el aprendizaje en matemáticas. Educación Futura, 25 noviembre 2019. (5) Becerra, G., & Castorina, J. A. (2018). Towards a Dialogue among Constructivist Research  Programs. Constructivist Foundations, 13(2). 

(6) Piaget, J. (1970). Piaget’s theory. In PH Mussen, (Ed.), Carmichael’s manual of child psychology, Vol. 1, pp.  703-732. 

(7) Vygotsky, L. S. (1995). Pensamiento y lenguaje. Barcelona: Paidós Surcos 39.

 
Wednesday, 24 February 2021 00:00

Evolución cognitiva y pensamiento crítico

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En su libro, De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad, Yuval Noah Harari relata cómo el Homo sapiens pasó a ser la especie más predominante en el planeta gracias a la evolución cognitiva, que hizo posible el desarrollo del lenguaje ficcional. El lenguaje le concede al Hombre la capacidad extraordinaria de transmitir información acerca de todo lo que pasa a su alrededor o en lugares lejanos e, incluso, de las cosas que no existen y que están más allá de su entendimiento. Esta condición le ha permitido al ser humano crear mitos que le confieren una capacidad única: la cooperación entre personas que, incluso sin conocerse, comparten la misma visión del mundo (por ejemplo, religiones y orientaciones políticas), lo que les permite trabajar en pro de una meta en común.

El uso del lenguaje, el intercambio de ideas y experiencias, la escritura y la solución de problemas permitieron que se desarrollara el pensamiento lógico, las matemáticas, así como la Filosofía y el conocimiento científico y, con éste, la tecnología. El Hombre desarrolló progresivamente un pensamiento inteligente que le ha permitido entender mejor el mundo y, con ello, resolver sus necesidades más apremiantes. De estas necesidades nace en Estados Unidos el Internet (1983) que, no solo revoluciona la comunicación e interacción entre los seres humanos, sino que trastoca todos sus ámbitos, incluyendo la vida privada y social.

Con el desarrollo del Internet nacen las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram), que permiten la comunicación inmediata de todo lo que acontece globalmente. El mundo se llena de información que hacen pública las personas y las instituciones con distintos motivos. Los medios de comunicación utilizan las redes sociales para informar; los políticos para destacar sus intenciones; y, las autoridades para dar a conocer sus políticas públicas y programas de gobierno o para dar explicaciones sobre sus acciones. Este mundo de información, donde hay verdades y falsedades, muchas veces indistinguibles, se vuelve un verdadero rompecabezas para los ciudadanos. ¿Qué y a quién creer? Ante la incertidumbre, las personas se inclinan por poner atención solo a quienes piensan como ellas, independientemente de la veracidad de lo que dicen; también desechan, por principio, las opiniones de aquellas con las que no tienen afinidad, ya sea por sus creencias religiosas, por sus posicionamientos políticos, por su origen étnico o género.

En este contexto surgen las fake news que, de acuerdo con Wikipedia, no son otra cosa que información falsa que se presenta como “noticia nueva”, con el propósito de desinformar o desorientar al público y cuya intención es dañar la reputación de una persona o entidad, así como para promocionar algún producto. Estos contenidos falsos se han incrementado recientemente con el uso de las redes sociales que, muchas veces, sirven a propósitos políticos y cuyo alcance se multiplica con el uso de algoritmos informáticos que se encargan de distribuirlas masiva y repetidamente, hasta lograr su objetivo: engañar, confundir y hacer dudar a las personas sobre un tema en particular.

Una forma de poder discernir entre la información verdadera y la falsa que circula en los medios electrónicos es utilizar los principios del Pensamiento Crítico, que se entiende como la habilidad de pensar por sí mismo y de tomar decisiones de manera razonada. Se trata de un proceso cognitivo mediante el cual se usa el conocimiento y la inteligencia para llegar de forma efectiva a la postura más razonable y justificada sobre un tema. Para ello, hay que adoptar la actitud de un pensador crítico; reconocer y evitar los prejuicios cognitivos; identificar y caracterizar argumentos; evaluar las fuentes de información; y, finalmente, sopesar los argumentos y contra argumentos. No se trata solo de pensar, sino de hacerlo de la mejor manera posible. Ser capaz de utilizar el pensamiento crítico significa que no se acepte, necesariamente, la opinión de la sociedad ni del gobierno, que se conozcan los argumentos a favor y en contra y que se tome una decisión propia respecto a lo que se considere verdadero o falso, aceptable o inaceptable, deseable o indeseable.

Por desgracia, el presidente de México no favorece que las personas piensen críticamente, lo que describe magistralmente Sara Sefchovich, en su artículo “Disculpe Presidente, pero no…” (https://t.co/RIIip6aqf7?amp=1), donde asevera que la crítica es parte esencial de una democracia y que no todos los que critican al gobierno de la 4T son sus adversarios. Si queremos mejorar nuestra democracia, necesitamos desarrollar el pensamiento crítico en los futuros ciudadanos, pues es la manera más adecuada de tomar decisiones propias, que se fundamenten en un análisis riguroso y concienzudo de la información disponible.

*Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C.
@EduardoBackhoff

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Cultura

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