Este martes será la última ocasión para que los candidatos presidenciales aprovechen la confrontación cara a cara, durante la celebración del tercer debate presidencial, para incidir en las preferencias electorales. Con temas como la pobreza, el crecimiento económico o la educación –cuyo destino generó tanta polémica–, el encuentro será la ocasión final de marcar diferencias.

Con el precedente de que ninguno de los dos debates anteriores celebrados en Ciudad de México y en Tijuana ha provocado un viraje drástico en las tendencias electorales, el último encuentro entre presidenciables representará una tercera innovación en el formato. Elegidos los temas con antelación, corresponderá cerrar este ciclo de la campaña con referencias al cambio climático y desarrollo sustentable, antes de abrir un breve espacio de un minuto para el último mensaje a la ciudadanía en horario de altos ratings que lancen los candidatos.

Con cuatro ensayos previos realizados en el escenario –ya casi terminado en el Gran Museo del Mundo Maya– con personal del Instituto Nacional Electoral (INE) asemejando en tiempo y forma el debate real, los moderadores Leonardo Curzio, Carlos Puig y Gabriela Warkentin se presentarán mañana con la pretensión de alejarse del excesivo protagonismo que asumieron sus antecesores –León Krauze y Yuriria Sierra– en Tijuana, lo que prolongó la duración del encuentro casi 15 minutos más.

Por lo pronto, ya analizan el expediente que les remitieron el Iteso –Universidad Jesuita de Guadalajara– y la Universidad Veracruzana. Con 11 mil 388 preguntas como insumos provenientes en su inmensa mayoría de los hashtags colocados en Twitter y en mucho menor medida de Facebook, los moderadores revisaron la sistematización por tendencias en las seis conversaciones abiertas de todos los temas que abarca el debate y que incluyen salud, ciencia y tecnología y cambio climático, además de los arriba mencionados.

Más que elegir preguntas específicas, a partir de los insumos entregados por las universidades, los moderadores están sistematizando para captar la esencia de cada una de las seis conversaciones en redes (temas). A partir de ahí, señaló el presidente de la comisión especial de debates del INE, Benito Nacif, se pretende que los candidatos ofrezcan respuestas concretas a los cuestionamientos y que los moderadores detonen el intercambio entre candidatos.

Con 146 medios acreditados que involucran a 519 representantes de la prensa nacional y 53 de medios extranjeros se dará cobertura al tercer debate, en el cual, a pesar de la temática, el INE tiene expectativas en superar los altos ratings alcanzados el 22 de abril, cuando se tuvo una audiencia de 11.4 millones de personas en televisión abierta, 1.4 millones de menciones en Twitter y 4.8 millones de reproducciones en Facebook, en tanto que para el segundo debate, el 20 de mayo, se reportaron 12.6 millones de auditorio en televisión abierta, 1.2 millones de menciones en Twitter y 1.7 millones en Facebook.

Aunque en los hechos serán seis temas, se presentarán como tres bloques divididos, lo que motivará que se aborden de dos formas: bajo la modalidad de microentrevistas de moderadores a candidatos como preámbulo, se discutirá sobre crecimiento económico, educación y salud. Mediante el esquema de interacción directa entre candidatos se abordará la pobreza, la ciencia y la tecnología y el cambio climático. 

Estrategia de candidatos

Al hacer la presentación del tercer debate, Nacif dijo –a pregunta expresa– que el INE es responsable de la selección de los temas y de organizar un formato propicio para la presentación de propuestas, pero destacó que está fuera de su responsabilidad el diseño de la estrategia de cada uno de los candidatos.

En la presentación, el consejero José Roberto Ruiz Saldaña aprovechó para desestimar la versión –noticia falsa, la calificó– de que en las reglas específicas para ese debate se haya prohibido expresamente a los cuatro candidatos tener contacto físico entre sí, como ocurrió en Tijuana. Sólo se determinó que los aspirantes prevalecerán sentados a lo largo de los 113 minutos de duración del debate.

Nacif precisó otra versión: no se prohibió expresamente el uso de guayaberas. En los hechos se planteó a los representantes partidistas, pero ante la falta de consenso, se determinó retirar esa propuesta.

Para la producción del tercer debate se desplegarán 14 cámaras en torno a la mesa redonda que se ha diseñado ahora como el escenario para la discusión en una de las salas del museo.

Y aunque cada aspirante contará con una cámara destinada sólo a sus intervenciones, se pretende que bajo la lógica de que con las innovaciones ya no se trata de monólogos, cuando se susciten intercambios, la pantalla se podrá dividir en dos para difundir las expresiones del candidato aludido, explicó el secretario técnico de la comisión de debates, Rubén Álvarez.

Concluido el encuentro, en el que se prevé una nueva andanada contra Andrés Manuel López Obrador, se abrirá propiamente la recta final de la campaña.

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