“Teníamos un problema de malnutrición entre los menores de los campamentos y cuando comenzó el proyecto de la bouillie (papilla) la situación cambió. Los menores volvían a estar sanos y con ganas de ir al colegio. Se redujeron mucho los casos de enfermedad y todos los pueblos estaban motivados para enviar a sus niños a la escuela. Hace dos años, este proyecto se paró con todas sus consecuencias: las enfermedades han vuelto a los pueblos y los alumnos vuelven a tener malnutrición”. Quien habla es Theopold Essono, coordinador de los Centros preescolares comunitarios de Educación de Base No Formal (CEBNF) de Djoum y Mintom, en Camerún. 

Hasta hace dos años, los menores de los 22 centros, de entre tres y seis años, mejoraron su alimentación gracias al programa de bouillie por el que cada mañana recibían una taza de papilla con ingredientes que son difíciles de encontrar en el sur de Camerún y que contienen un importante aporte nutritivo a la dieta tradicional. Entre sus componentes se encuentran leche, cereales, trigo, soja y aceite. Sin embargo, la falta de fondos económicos ha provocado la suspensión del programa en todos los centros educativos. Una medida que ha tenido como consecuencia la reaparición de los casos de malnutrición entre los menores de los pueblos pigmeos baka.

El 26,6% de los menores pigmeos baka está en riesgo de malnutrición aguda y la mitad de ellos sufren de malnutrición crónica lo que causa retraso en el crecimiento, según un estudio de que la ONG Zerca y Lejos realizó en 2016 sobre 580 alumnos repartidos entre 22 centros de Educación preescolar del sur de Camerún. Con el objetivo de disminuir la malnutrición entre los menores pigmeos del sur de Camerún, esta ONG ha lanzado una campaña de sensibilización y recaudación de fondos para reactivar los desayunos en los 22 centros de Educación preescolar, por lo que anima a compartir el desayuno en redes sociales junto con la etiqueta #AlimentaLaEducación. Una iniciativa apoyada por referentes en el mundo de la alta cocina como Martín Berasategui.

“Con la bouillie los niños estaban sanos. Ahora, hay muchos que han caído en la malnutrición y han perdido peso”, comenta Desiré Mobeka que es padre de uno de los 25 alumnos que cada día asisten a la escuela en el pueblo de Odomou. “Todo lo que hacemos es insuficiente para dar de comer a nuestros hijos”, explica Bombi Anne, mujer de Desiré. Ella trabaja los campos de los bantúes por menos de un euro al día. De sus 10 hijos, cuatro tienen malnutrición. Una situación a la que han llegado debido a la falta de medios económicos y de acceso a una alimentación adecuada.

“La bouillie mejora el rendimiento de los alumnos”, afirma Pauh Ebo Niyam, profesor de CEBNF de Odomou. Tanto él como las familias del pueblo han comprobado cómo han aumentado los casos de malnutrición entre los alumnos causados por la falta de alimento tras cortarse el programa por falta de fondos. Odomou es un pueblo que carece de letrinas y fuente de agua potable, por eso, cada día, los vecinos caminan 20 minutos hasta llegar a una laguna para recoger agua; igualmente, dos agujeros sirven como aseo.

Los niños esperan impacientes a que se cocine la papilla.
Los niños esperan impacientes a que se cocine la papilla. MARÍA MARTÍN 

Juliénne Meyinna, auxiliar de salud, visita cada día unos nueve pueblos de la región de Djoum y Mintom y ha sido testigo del aumento de los casos de malnutrición en los menores en la zona tras el cese del programa de alimentación en las escuelas. “Antes se daba el tratamiento alimentario y estaban mejor pero ahora la situación está peor en los colegios debido a la falta de financiación”. Cada día, Juliénne encuentra enfermedades producidas por la diarrea y la malnutrición. Esta última, causada por la falta de alimentos y las malas condiciones higiénicas presentes en muchos pueblos baka.

El pueblo de Bemba II es otro ejemplo de la consecuencia de la falta del suplemento alimenticio entre los menores. De 21 niños escolarizados, tres de ellos sufrieron malnutrición el pasado año, lo que provocó la muerte de uno de ellos. “Los casos de malnutrición habían desaparecido en la zona, pero ahora se han vuelto a reproducir. Los padres están sensibilizados, pero al no tener acceso a los alimentos, la malnutrición vuelve a reproducirse entre los menores del pueblo”, explica Blaise Amgo Ze, coordinador de CEBNF y supervisor de los proyectos de agricultura, salud y educación de la región de Mintom.

Los casos de malnutrición habían desaparecido en la zona, pero se han vuelto a reproducir

La malnutrición en esta zona es una problemática difícil de detectar debido a la tradición nómada de la población baka, debido a la cual muchos casos salen a la luz solo cuando las familias regresan de pasar largas temporadas de caza adentradas en la selva. “Para poder hacer una comparativa sobre el aumento o disminución de la malnutrición entre los menores necesitaremos realizar un seguimiento durante varios años, siempre con los mismos pueblos con los que trabajamos”, dice Belén Palomo, coordinadora del plan de salud de Zerca y Lejos.

La bouillie supone un complemento alimenticio para los menores de los 22 CEBNF del sur de Camerún cuya dieta tradicional se basa en un par de alimentos como son la yuca y el plátano macho a los que se añade carne o pescado, dependiendo de la temporada. De ahí, la importancia del complemento alimenticio, al que también se recurre cuando se detectan casos de malnutrición.

Los pigmeos baka encuentran cada vez mayores dificultades para sobrevivir como pueblo

“Esperamos poder volver a recomenzar el proyecto, no solo por la salud de los menores, sino también para que vuelvan al colegio y puedan tener un futuro mejor”, explica Theopold. Y es que la papilla sirve no solo para salvar vidas, sino que igualmente constituye un reclamo para que los alumnos acudan a la escuela cada día.

Niño pigmeo con malnutrición.
Niño pigmeo con malnutrición. MARÍA MARTÍN 

Este proyecto suple la falta de acceso a los alimentos que es un derecho no reconocido por la Constitución de la República de Camerún, según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), en un país donde el 7,97% de la población está subalimentada. Una cifra que cada año disminuye entre la mayoría de la población, pero que, sin embargo, pende de un hilo entre la población pigmea baka, que cada vez se encuentra mayores dificultades para poder sobrevivir como pueblo, empezando por sus niños.

Read 75 times Last modified on Tuesday, 12 September 2017 10:53
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