Los niños siguen siendo las víctimas más vulnerables de la guerra de Siria y sus consecuencias, advirtió este jueves el jefe de operaciones de Unicef en Siria, Gianluca Buono, en un encuentro con la prensa en Madrid. De los más de 13 millones de personas que se encuentran en necesidad de ayuda humanitaria dentro de Siria, 5,7 millones son niños y niñas.

"El invierno ha llegado y ahora nuestro enfoque está centrado en aliviar su sufrimiento por el frío repartiendo lotes invernales, abrigos y botas, sobre todo para los niños y niñas que viven en áreas sitiadas y de difícil acceso", declara Buono. Según sus datos, unas 419.000 personas viven en zonas sitiadas de la periferia de Damasco. Allí, la ayuda humanitaria llega con cuentagotas.

"Nuestra prioridad es la población que no puede recibir ayuda. Nos gustaría tener la posibilidad de que nuestros convoyes puedan entrar a estas poblaciones de forma regular. Pero negociar la entrada de un convoy a una parte sitiada es un proceso complejo que requiere un plan detallado, negociaciones y muchas horas de camino para cruzar 10 o 20 kilómetros", explica Buono.

"A veces, estos convoyes -en los que participamos junto con otras agencias de la ONU, el CICR y la Media Luna siria- se postergan al día siguiente por razones de seguridad. Es un proceso que requiere atención y calma. Las treguas también ayudan a que nuestros convoyes puedan entrar", señala.

Una de las situaciones más extremas se está viviendo en Guta Este, un barrio de la periferia de Damasco donde cerca de 400.000 personas -la mitad de ellos menores- se encuentran atrapadas bajo asedio. Allí, el 11,9% de los pequeños de menos de cinco años sufren desnutrición aguda, la cifra más alta registrada en Siria desde que comenzó la guerra, hace más de siete años.

Los precios se disparan en Guta Este

La violencia y el exorbitante precio que han alcanzado los productos básicos hacen la vida de estas personas muy difícil. Una ración de pan cuesta en Guta Este 85 veces más que en Damasco, a 15 kilómetros de distancia. Una bombona de gas para cocinar cuesta 253 euros en Guta, mientras que en la cercana capital vale 37 euros. Frente a esta realidad, el asesor humanitario de la ONU para siria, Jan Egeland, pidió este jueves a las potencias mundiales que ayuden a negociar la evacuación urgente por razones médicas de 500 personas, incluidos 167 niños, de Guta Este.

"El martes pudo entrar un convoy de ayuda humanitaria hasta Al Nishabieh [en Guta Oriental] con material nutricional para unas 10.000 personas", señala Buono al referirse a la trágica situación de la periferia de Damasco. "El anterior convoy llegó en octubre".

"En Raqqa [de donde se expulsó a las milicias del Estado Islámico a mediados de octubre] y Deir Ezzor [de donde el Daesh fue expulsado a principios de noviembre] todavía no hemos podido llegar con ayuda de emergencia debido a la situación de seguridad, pero sí hemos podido dar asistencia a los desplazados en los campos de los alrededores. Tenemos listo un plan de contingencia para cuando podamos llegar a Raqqa", asegura Buono.

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