Cuidar de los migrantes y los pobres es una actividad tan santa como oponerse al aborto, declaró el papa Francisco en un importante documento emitido el lunes por el Vaticano.

Al mostrar su rechazo por los críticos conservadores que argumentan que el interés del pontífice de 81 años en cuestiones sociales le ha llevado a perder de vista la verdadera doctrina, Francisco volvió a comprometerse —y comprometió a la Iglesia católica también— con los enfoques más progresistas.

“También es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista”, escribió el papa en una exhortación apostólica sobre el tema de la santidad que se divulgó el lunes. “La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono”.

 

La visión de santidad del pontífice destaca explícitamente a los migrantes, por lo que ha tratado de llamar la atención sobre la difícil situación que atraviesan las personas desplazadas en todo el mundo.

“Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo”, escribió el papa. “Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas ‘serios’ de la bioética”.

“Que diga algo así un político preocupado por sus votos se puede comprender, pero no un cristiano”, explicó en el documento y agregó que darle la bienvenida a un extranjero era fundamental para la fe. “No se trata del invento de un papa o de un delirio pasajero”.

El documento de 103 páginas —una exhortación apostólica titulada Gaudete et Exsultate o “Alégrense y regocíjense”— es menos autoritario que una encíclica papal pero, no obstante, es un importante pronunciamiento de la doctrina. Desde el principio, Francisco deja claro que este documento no pretende “ser un tratado sobre la santidad”, sino que vuelve a proponer “el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual”.

En un apartado de la exhortación, afirma: “Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad”.

A lo largo del documento, Francisco exhorta a sus seguidores a centrarse menos en demostraciones vistosas de fe y piedad mientras les pide que críen a sus hijos con paciencia y amor, que trabajen arduamente para sostener a sus familias y representen lo que definió como “la clase media de santidad”.

En una sección de la exhortación titulada “Algunas notas de la santidad en el mundo actual”, el papa se lamenta explícitamente de la cultura moderna que fomenta “la ansiedad nerviosa y violenta que nos dispersa y nos debilita; la negatividad y la tristeza; la acedia cómoda, consumista y egoísta; el individualismo, y tantas formas de falsa espiritualidad sin encuentro con Dios que reinan en el mercado religioso actual”.

El pontífice, como muchos otros líderes, también se muestra preocupado por las redes sociales, como Facebook, que alimentan el hedonismo y el consumismo que “pueden provocar nuestra caída” y, en resumen, ser una pérdida de tiempo.

“El consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo”, sostiene el pontífice y agrega que “todos, pero especialmente los jóvenes, están expuestos a un zapping constante”.

Durante años, los conservadores del Vaticano han sostenido que el papa está desviando a los fieles, especialmente con Amoris Laetitia, una exhortación apostólica previa que señaló un camino pastoral para que los católicos divorciados y casados puedan comulgar.

Esa posibilidad, que los críticos han calificado como herética y cismática, se ha convertido en el grito de guerra de un pequeño pero comprometido grupo de tradicionalistas. Algunos de los pasajes parecían ser una reprimenda a los abogados canónicos y los cardenales conservadores que lideran la oposición a Francisco.

En su nuevo documento, el papa critica a los cristianos que toman el camino de “la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia”. Deberían apasionarse por “buscar a los perdidos”, escribió el pontífice.

Read 78 times
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…