¿Qué significa ser migrante en los tiempos de Trump?

Uno de los ejes de torales del triunfo de Donald Trump fue su discurso anti-migrante durante la campaña. Una vez llegado al poder, ese discurso se transformó en políticas públicas abiertamente hostiles a la población trabajadora, migrante, musulmana y transgénero, por mencionar algunos. Trump llega a la presidencia en un país sumamente dividido en el que son muy visibles las fisuras políticas, económicas, raciales, de género y culturales. Él mismo ha apostado su futuro político a la exacerbación de tales contradicciones.

Mucha gente se pregunta: ¿Qué significa ser migrante mexicano y vivir en los Estados Unidos en los tiempos de Trump? ¿Cómo está respondiendo la comunidad migrante?, ¿Con miedo o indiferencia? ¿Resiste? ¿Cómo entender el momento político que estamos viviendo en este país y que futuro no espera?

No hay una sola respuesta adecuada a estas preguntas ya que las cosas se mueven muy rápido, a veces de manera contradictoria y siempre en función del contexto local.

Lo que sí es cierto es que hay muchas cosas importantes en el tablero político y más preguntas que respuestas: ¿Seguirá DACA (el acta que protege a jóvenes con estudios) después de cuatro años? ¿Se construirá el muro con pesos mexicanos? ¿Qué será de la renegociación del Tratado de Libre Comercio? ¿Seguirá el incremento de las deportaciones? ¿Cómo nos recibirán en México si decidimos auto deportarnos? ¿Hay un fin a todo este sufrimiento y desesperación?

El contexto local pesa, y mucho. El panorama nacional se ve muy diferente desde Los Ángeles que desde Charlottesville. Mientras que en la calles de esa población de Virginia se libran batallas campales contra el racismo blanco, acá en California el fiscal estatal Xavier Becerra, hijo de migrantes de Jalisco, acaba de demandar al Departamento de Justicia federal. La demanda de Becerra tiene como objetivo evitar que el gobierno federal recorte millones de dólares a California por sus políticas de estado santuario, entre ellas las que rechazan obligar a agentes estatales a colaborar con agentes federales de migración para detener y deportar migrantes.

Mientras esto ocurre en California, en estados como Iowa, migrantes mexicanos sin papeles como Edith Rivera, tienen que decidir entre quedarse en los lugares donde por casi veinte años has hecho de su hogar, esconderse o de plano regresarse a México, para reencontrarse con sus seres queridos que han sido deportados.

Uno de los retos para saber lo que significa ser migrante y vivir bajo Trump es entender la gran diversidad y extensión de la comunidad de origen mexicano que vive en Estados Unidos, así como los vínculos internos y externos de esta población de casi 36 millones de personas dispersas en todos los estados de la Unión Americana. Es un universo que abarca desde los mexico-americanos de segunda y tercera generación que ya ocupan posiciones de poder político y económico, hasta los mexicanos de primera generación que han vivido sin papeles por más de dos décadas, pues llegaron después de la última reforma migratoria conocida como IRCA (aprobada en 1986). El mosaico incluye a la generación de los Dreamers, casi 1.8 millones de jóvenes entre 15 y 30 años, que han transformado radicalmente la identidad de ser migrante y las estrategias políticas de defensa de los migrantes mismos.

Sí, hay de todo y para todos en el universo vasto de humanidad que es la población migrante en Estados Unidos. Para entender mejor por qué desde hace 30 años, de forma organizada y consistente, se celebra cada agosto la Guelaguetza en Los Ángeles, o por qué se celebran conferencias de literatura indígenaen medio del caos político, sería necesario escuchar algunas de las voces de los migrantes que resisten políticamente, que hacen marchas masivas o pequeñas protestas y que también celebran y plantan sus expresiones culturales contra viento y marea.

En esa línea se inscriben colaboraciones como la de quien esto escribe y de otros que hemos aceptado participar en La Jornada sin fronteras. Se trata de documentar y proyectar la diversidad de voces y experiencias de cómo es vivir y resistir como migrante en los tiempos de Trump. El objetivo es muy simple: escuchar a las y los migrantes mismos en su quehacer cotidiano para entender sus vidas y sus aspiraciones. Conversar con las y los estrategas del movimiento de resistencia para entender las múltiples maneras de resistir y forjar esperanza por un mundo mejor. Leer a los intelectuales orgánicos y académicos para descifrar lo que nos aparece como una realidad caótica y un futuro incierto.

Tenemos la esperanza de que este mosaico de experiencias y visiones de ángulos tan variados contribuya a lograr una comprensión más rica e informada de lo que significa ser migrante en la época de Trump.

*Gaspar Rivera-Salgado es investigador en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA)

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