Italia y Malta cierran sus fronteras a migrantes africanos, España les da una oportunidad

Los 629 ciudadanos africanos que fueron rescatados a la deriva en alta mar el pasado fin de semana, mientras intentaban llegar a suelo europeo, zarparon este martes a España en dos embarcaciones militares italianas y en el Aquarius, operado por la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF).

El Aquarius tuvo que transferir a grupos de migrantes a las embarcaciones italianas para el viaje de mil 500 kilómetros, y de unos cuatro días, debido a que la embarcación estaba sobrepasada en su cupo.

Entre los migrantes se encuentran siete mujeres embarazadas, 129 menores de edad no acompañados y 12 niños pequeños.

El nuevo gobierno español, del socialista Pedro Sánchez, decidió actuar tras conocer la postura del flamante Ejecutivo italiano, integrado por una coalición de la ultraderechista Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas, de que no daría permiso al barco Aquarius para atracar en sus puertos.

Era una decisión sin precedente, que dejaba a la deriva y con riesgo de fallecer a los más de 600 migrantes procedentes de Libia, Senegal, Kenia, Angola, Argelia y Marruecos, entre otros países africanos.

El propio capitán del Aquarius, Aloys Vimard, advirtió la noche del lunes que no podrían hacer el viaje de las 700 millas náuticas que había que recorrer para llegar a Valencia, ya que hacerlo suponía poner en riesgo la vida de los migrantes y de la propia tripulación. Tenemos personas muy vulnerables a bordo y la mayoría de ellas están agotadas, explicó en un comunicado.

Finalmente, las autoridades italianas decidieron colaborar, pero únicamente para el traslado y la alimentación más urgente de los refugiados.

La situación es tranquila si se considera el número de horas y el sufrimiento que han soportado estas personas, dijo poco antes de zarpar Annelise Borges, periodista de Euronews, quien viaja en la nave.

Durante la larga espera en alta mar, muchos migrantes temieron ser retornados a Libia, a tal punto que los socorristas del Aquarius tuvieron que recorrer todo el buque, con un mapa en mano, para mostrar a los migrantes que estaban lejos de las costas libias, contó por teléfono la reportera.

“Hace unos minutos les han dicho que partimos hacia España. Primero ha habido una vacilación, un ‘¿qué?’, y luego han empezado a hablar entre ellos; la mayoría estaba contenta y se ha puesto a aplaudir”, explicó Borges.

“Dijeron: ‘Gracias Europa por dejarnos entrar’ antes de bromear sobre los futbolistas del Real Madrid y el Barcelona.

La situación a bordo es tranquila por el momento, teniendo en cuenta el tiempo que la gente lleva aquí y por lo que han pasado, relató la periodista, mientras empezaban las operaciones de trasbordo de pasajeros a los otros barcos, indicó Afp.

MSF explicó el lunes a los migrantes que era posible que el barco no partiera hacia Italia y naturalmente la gente se aterró, explicó Borges. Un hombre amenazó con saltar del barco, decía que no quería volver a Libia. Para algunas personas, la idea de regresar allí era realmente aterradora.

MSF intentó tranquilizarlos para evitar un movimiento de pánico colectivo en un barco con capacidad para 550 personas en el que viajan 629, agregó.

Hacinados y sin nada que hacer, estos hombres y mujeres a menudo agotados deben soportar además el calor de esta época del año en el Mediterráneo.

“Todas las embarazadas están bien, evidentemente están cansadas y necesitan ropa, comentó Borges. “Una de ellas me contó lo que sufrió en Libia, está traumatizada y no quiere volver. Me preguntó: ‘¿Puedo llamar a mi marido en Libia? ¿Puedo tener ropa interior limpia? Me gustaría cambiarme y lavarme’. Así que no tenemos urgencias médicas, pero sí una incomodidad extrema", relató.

Los niños son los únicos que sonríen sin cesar, juegan con todo lo que encuentran, aunque cuando el lunes les dieron galletas, la única comida que quedaba, preguntaron si no había comida de verdad, indicó Afp.

Por lo pronto, el gobierno español comenzó un dispositivo para su bienvenida, en el que se han coordinado seis ministerios y varias administraciones autonómicas y municipales para darles cobijo y alimentación a las familias más necesitadas. Una vez que hayan desembarcado en el país se analizará caso a caso para decidir a quiénes se les concede la condición de refugiados.

En todo caso, la decisión de Italia y Malta de cerrar sus fronteras los migrantes abrió un debate en la Unión Europea. Francia criticó la actuación de Italia y ofreció ayuda a España.

Según el portavoz del gobierno francés, Benjamin Griveaux, el presidente Emmanuel Macron apeló al derecho marítimo internacional, según el cual en caso de emergencia debe hacerse responsable de la acogida el país más cercano. Abran sus puertos y transferiremos un par de personas a Francia, replicó Luigi Di Maio, líder del Movimiento Cinco Estrellas, que gobierna Italia junto a la formación ultraderechista Liga.

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