Veinticuatro horas después de su discurso a la nación en Fort Myer (Virginia), Donald Trump volvió a ponerse ante un micrófono en el Centro de Convenciones de Phoenix (Arizona), a cuyas puertas se dieron cita un buen número de detractores. Poco antes había visitado el condado fronterizo de Yuma, donde le había quedado claro que "el muro [con México] es absolutamente necesario" para asegurar las fronteras. Una tarea que, dijo, es importante para cumplir con la "sagrada" obligación de un presidente de proteger la vida de los ciudadanos.

“¿A quién le gusta el sheriff Joe aquí?”, preguntó Trump antes miles de personas en el Centro de Convenciones de Phoenix. El público enloqueció. “Le condenaron por hacer su trabajo. Pero creo que le va a ir bien. No lo puedo decir esta noche porque no quiero crear polémica”. Con estas palabras, Trump dejaba claro que piensa indultar al sheriff que durante años personificó la persecución racista contra los inmigrantes irregulares en el condado de Maricopa, Arizona. 

La batalla del Gobierno de Donald Trump por aplicar la máxima dureza en la detención y deportación de inmigrantes irregulares se encuentra con un nuevo desafío judicial, esta vez por parte de California. Se trata del primer Estado que presenta una denuncia contra el Gobierno federal por las amenazas y represalias a las llamadas ciudades santuario, que no colaboran con la policía de inmigración. Como en el veto migratorio, la solución la darán los tribunales. 

Los negociadores encargados de pactar la reforma del Tratado Atlántico de Libre Comercio (el TLC o Nafta, en sus siglas en inglés) han dejado para sus próximas sesiones, previstas para septiembre, los grandes escollos que afrontan. La primera ronda, concluida este domingo en Washington, se caracterizó por el mensaje de fuerza enviado por Estados Unidos contra el pacto trilateral que mantienen desde 1994. Pero también por lo poco que ha detallado las demandas a sus socios, México y Canadá. Sobre las tres de la tarde, en un comunicado conjunto, los tres países señalaron que "las conversaciones continuarán a este ritmo rápido".

En el primer asalto de la nueva Nafta no hubo noqueo ni golpes bajos. Dos de los grandes focos de pugna entre los socios, el mecanismo de resolución de disputasy las reglas de origen (es decir, la procedencia de los componentes con los que se elabora y producto para ser considerado local), se discutieron en Washington sin llegar ni a un acuerdo.

Los trabajos se trasladan ahora a cada país y, a nivel trilateral, se retomarán en una segunda ronda de negociación en México entre el 1 y el 5 de septiembre, para continuar en Canadá a finales de ese mes. Luego volverán a Estados Unidos y se esperan más encuentros hasta finales de mes. "Aunque hará falta un gran esfuerzo negociador en los próximos meses, Canadá, México y Estados Unidos están comprometidos a un proceso de negociación amplio y rápido que mejorará el tratado y establecerá estándares del siglo XXI para el beneficio de los ciudadanos", señaló el comunicado.

El negociador jefe de Donald Trump, Robert Lighthizer, hizo toda una declaración de intenciones en el discurso con el que comenzaron las conversaciones formales, evitando cualquier cortesía y yendo al grano desde el primer momento. El TLC, dijo, “ha destruido 700.000 empleos”. “Básicamente pensamos que el tratado ha fallado a muchos estadounidenses y debemos mejorarlo”, recalcó. Pero, cinco días después, a pocas horas de cerrarse la ronda, en las 27 mesas de negociación en las que se estructura este proceso no habían trascendido muchos detalles de cómo debe cambiar el tratado 23 años después de su puesta en marcha.

Los negociadores de Washington no detallaron, por ejemplo, en cuánto quieren fijar la proporción de componentes y materiales hechos en Estados Unidos dentro de los automóviles, según dijo a Reuters este sábado una fuente conocedora de las negociaciones. El TLC actual fija un porcentaje mínimo de contenido en los coches que tiene que proceder, no de EE UU, sino de cualquiera de los tres países norteamericanos (es un 62,5% para los vehículos y un 60% para los componentes) y lo que la Casa Blanca pretende es fijar un baremo para productos específicamente estadounidenses. Esta es una medida que inquieta a los fabricantes y que se topa con la oposición frontal de los mexicanos. El establecimiento de un contenido mínimo nacional, advirtió Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, en una entrevista en Televisa, “eso es algo que no se utiliza en ningún acuerdo comercial del mundo porque le pone demasiadas rigideces a las empresas y complica su planeación estratégica".

El sector de la automoción constituye una de las principales preocupaciones para la Administración estadounidense. Es en este ramo en el que quieren que las fábricas de Estados Unidos obtengan más tajada, después de la deslocalización llevada a cabo por sus marcas. El déficit con México en esta industria (es decir, la diferencia entre lo que exporta y lo que importa) rondaba los 74.000 millones de dólares el año pasado, lo que lo convierte el grueso del conjunto del desfase comercial que tiene con el país, de 64.000 millones de dólares, según la oficina estadística estadounidense.

Las negociaciones enfrentan a tres países, pero la crispación política entre Trump y México ha viciado y condicionado las conversaciones sobre todo entre estas dos partes. Aun así, Canadá también ha fijado unas líneas rojas que comparte con México, como el mantenimiento del mecanismo de resolución de disputas. Estados Unidos defiende eliminar el actual sistema de arbitraje y que cada país use sus sistemas judiciales, mientras que sus socios no aceptan prescindir de este instrumento —definido en el capítulo 19 del Tratado— sin tener un modelo que lo sustituya.

A México y Canadá también les une el interés por que sus empresas tengan un mayor acceso a los concursos públicos de Estados Unidos, aunque les separa lo que va a ser un verdadero quebradero de cabeza para el Gobierno de Enrique Peña Nieto: Washington y Ottawa quieren abordar las condiciones laborales en estas negociaciones para contener la fuga de empleo industrial hacia su vecino del sur, con mano de obra mucho más barata. El Gobierno mexicano quiere excluir una subida del salario mínimo de estas negociaciones. Las próximas dos rondas de negociaciones tendrán lugar en septiembre en México y en Canadá, pero ninguna de las partes da por hecho de que ellas vayan a salir el nuevo acuerdo definitivo.

Creo que daremos por terminado el TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte) en algún momento, dijo la noche de este martes el presidente estadunidense, Donald Trump, al resaltar que renegociamos el TLCAN o nos vamos, y defender una vez más la construcción de su polémico proyecto de un muro a lo largo de la frontera con México.

Al hablar en un acto con tintes de campaña ante miles de simpatizantes en el Centro de Convenciones de Phoenix, Trump se refirió al TLCAN, cuyo gobierno comenzó la renegociación con México y Canadá la semana pasada. “Sabemos que se trata de uno de los peores tratos jamás hechos en la historia y formalmente hemos comenzado a renegociarlo con México y Canadá. Debo decir honestamente que he hablado del TLCAN durante mucho tiempo.

Estados Unidos seguirá en Afganistán, habrá más soldados desplegados y se explorarán acuerdos políticos con los talibanes. Lo envenenado de la guerra afgana ha podido con Donald Trump. El presidente anunció la noche del lunes una nueva hoja de ruta para este conflicto que resulta una enmienda a la totalidad de aquel discurso suyo que llamaba a dejar las guerras lejanas, especialmente esta en la que los americanos llevan 16 años atrapados. Trump confirmó un refuerzo de la presencia militar y renunció a fijar fechas de retirada, pero advirtió: “Ya no vamos a construir países; vamos a matar terroristas”.

El gobierno de Trump trabaja con alguaciles de todo el país que comparten su forma de pensar en un plan para pasar a los inmigrantes indocumentados en las cárceles a la custodia federal, de acuerdo con distintos alguaciles involucrados en las discusiones. Si la iniciativa tiene éxito, podría expandir la red de detenciones que ya ha comenzado a transformar la forma en que se administra la justicia sobre asuntos migratorios en el país.

Donald Trump se hará este martes su foto en la frontera como presidente de Estados Unidos. Al menos, cerca de la frontera. El primer viaje del presidente al Oeste del país tiene como primera parada un cuartel de la policía de fronteras en Yuma, Arizona, a pocos kilómetros de la línea con México. Es una nueva oportunidad para presionar sobre la efectividad del muro que está intentando que le financie el Congreso. Después, el presidente tiene previsto darse un baño de masas en Phoenix, una ciudad que lo recibe en tensión.

La Administración de Donald Trump ha aprobado sanciones económicas contra una decena de empresas y seis individuos de China y Rusia por colaborar con el régimen de Corea del Norte, según anunció este martes el departamento del Tesoro. La multa implica que queda congelado cualquier activo que tengan en Estados Unidos y que se prohíbe cualquier a compañías o personas estadounidenses realizar transacciones financieras con los penalizados.

El presidente Donald Trump dio a conocer este lunes la nueva estrategia de EEUU en Afganistán y Asia del Sur como había anunciado la Casa Blanca este domingo. Un nuevo enfoque que supone un cambio "dramático", según advirtió desde la base militar de Fort Myer (Virginia) en su primer mensaje a la nación desde la toma de posesión en enero.

Su "instinto original" era retirar las tropas -como venía pidiendo desde 2011- , pero finalmente no lo ha seguido. El nuevo enfoque estratégico se asienta sobre la premisa de que no va a anunciar previamente lo que las fuerzas armadas van a hacer. "Las condiciones en el terreno guiarán nuestra acciones", señaló en su discurso ante decenas de soldados y un nutrido grupo de miembros de su gabinete.

Migración

23 hours ago
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Veinticuatro horas después de su discurso a la nación en Fort Myer (Virginia), Donald Trump volvió a ponerse ante un micrófono en el Centro de Convenciones de Phoenix (Arizona), a cuyas puertas se dieron cita un buen número de detractores. Poco antes había visitado el condado fronterizo de Yuma, donde le había quedado claro que "el muro [con México] es absolutamente necesario" para asegurar las fronteras. Una tarea que, dijo, es importante para cumplir con la "sagrada" obligación de un presidente de proteger la vida de los ciudadanos.
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