La oficina del fiscal especial Robert Mueller que investiga la interferencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016 anunció la apertura de un proceso contra 13 ciudadanos de Rusia y tres organizaciones de ese país, a las que señala de haber "apoyado a la campaña presidencial del entonces candidato Donald J Trump”, durante la campaña electoral.

La fiscalía especial indica que los señalados apoyaron a Trump y atacaron a la candidata demócrata, Hillary Clinton, en una intervención en la política estadounidense que está prohibida por la ley a ciudadanos extranjeros.

El documento identifica a la "organización" detrás de esta operación como Internet Research Agency LLC, ubicada en San Petersburgo y para la que trabajaban 12 de los acusados. Indica que buscó difundir "una guerra informática contra los Estados Unidos de América a través de personas ficticias en plataformas de medios sociales y de otros medios en internet". El trabajo de esta empresa comenzó en 2014.

Entre sus actividades estuvo la creación de contenido falso en internet, la compra fraudulenta de publicidad o el hacerse pasar falsamente por activistas políticos suplantando identidades de estadounidenses.

"En o alrededor de mayo de 2014, la estrategia de la organización incluía interferir con las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, con el objetivo declarado de difundir la desconfianza hacia los candidatos y el sistema político en general", según la nota.

La acusación, de 37 páginas, establece que algunos de los rusos viajaron a Estados Unidos para recoger información. Además, los acusa de "crear identidades falsas para pagar publicidad de campañausando cuentas PayPal". También se especifica que los rusos se comunicaron con "personas que desconocían" quienes estaban asociadas con la campaña de Trump y otros activistas políticos para coordinar actividades.

El documento asegura que para 2016 los acusados se enfrascaron en operaciones para desprestigiar a la demócrata Hillary Clinton y a los aspirantes a la nominación del Partido Republicano Marco Rubio y Ted Cruz, mientras producían publicidad a favor del rival de Clinton en las primarias demócratas Bernie Sanders y el futuro candidato republicano Donald Trump.

Sin embargo, en su reacción a la noticia, el presidente Trump destacó en un mensaje enviado por Twitter que la operación rusa empezó "su campaña anti-EEUU en 2014, mucho antes de que yo anunciara que aspiraría a ser presidente. Los resultados no fueron afectados. La campaña de Trump no hizo nada mal - no hubo colusión". 

Pese a esta imputación, no se ha demostrado aún que existiera comunicación directa entre Rusia y el republicano o su entorno. Aunque no hay manera de conocer si la oficina de Mueller prepara nuevas acusaciones.

“No existe en esta acusación ninguna indicación de algún estadounidense haya participado a sabiendas en esta operación”, explicó Rod Rosenstein, vicefiscal general Rod Roseisntein, en una rueda de prensa este viernes para explicar el alcance de la acusación. 

El vicefiscal subrayó que en la acusación no se incluye ninguna alegación de que la interferencia rusa supusiera una alteración del resultado en las elecciones.

Rosenstein especificó que la actividad de los acusados continuó incluso luego del triunfo de Trump yorganizaron eventos tanto a favor como en contra del mandatario. Su intención era, en última instancia, "la desconfianza" en el sistema electoral y la democracia.

Entre los imputados está Yevgeny Prigozhin, identificado como el fundador de Internet Research Agency y que es conocido en Rusia como el "cocinero de Putin" debido a que en el pasado el presidente ruso ofreció cenas en sus restaurantes.

Este viernes, también la oficina de Mueller anunció que un ciudadano de California, llamado Richard Pinedo, decidió cooperar con la Justicia y se declaró culpable de vender identidades y cuentas bancarias.

Una portavoz del Departamento de Justicia dijo a la agencia AP que Pinedo no sabía que estaba lidiando con rusos cuando vendió los datos.

"Estados Unidos está bajo ataque"

El paso dado por el Departamento de Justicia llega solo tres días después de que el director de Inteligencia Nacional, Daniel Coats, dijera en el Senado que Rusia tiene intención de seguir con sus ataques en las próximas elecciones de noviembre.

"Estados Unidos está bajo ataque”, fue la expresión que utilizó Coats el martes durante la audiencia ante el Comité de Inteligencia del Senado donde la comunidad de inteligencia presentó las amenazas a la seguridad nacional.

“No debería haber duda de que Rusia percibe sus esfuerzos pasados (para irrumpir en la campaña presidencial del 2016) como un éxito", enfatizó Coats.

“(Rusia) seguramente mantendrá ciberataques aún más agresivos (…) para degradar nuestros valores democráticos y debilitar nuestras alianzas", añadió el alto funcionario en la interpelación organizada por ese comité de la Cámara Alta en Washington DC.

Mueller está encardo de la investigación dentro del Departamento de Justicia que debe aclarar si Moscú y la campaña del presidente Trump se coordinaron para ganar en las elecciones presidenciales de 2016. Mueller fue nombrado en mayo de 2017 luego que el mandatario despidiera al entonces director del FBI, James Comey. Tras el nombramiento de Mueller, Trump afirmó que estaba viviendo la "mayor caza de brujas" de la historia de Estados Unidos por dicha investigación. El presidente siempre ha negado las alegaciones y 

Hasta ahora, la investigación liderada por Mueller conocida como 'Rusiagate' deja ya cuatro acusados: Michael Flynn, ex asesor de seguridad de Trump y quien se declaró culpable de mentir al FBI; Paul Manafort, ex jefe de campaña de Trump; Rick Gates, "número dos" en la campaña; y George Papadopoulos, un exasesor que trabajó para el magnate durante las elecciones.

Al final de este debate sobre el Dream Act, la estrategia de los jóvenes inmigrantes no logró la ley que esperaban para proteger su futuro, pero si alcanzó un triunfo importante:  el apoyo masivo del público para los dreamers y la derrota de las peores propuestas migratorias del Presidente Donald Trump.

De hecho, si bien no resuelve el futuro de los dreamers, los votos de este jueves se traducen en el peor fracaso asestado  por el Congreso al presidente Donald Trump

Y el responsable primario de esto fue el movimiento dreamer, que presionó con fuerza a los demócratas y se mantuvo firme contra las propuestas de reducir la inmigración legal, construir el muro y acentuar las deportaciones, a cambio de una solución para ellos. 

Mientras el senado votaba,  jóvenes dreamers en Los Ángeles, beneficiarios de un DACA que expira en los próximos meses o años, explicaron que no podrían aceptar medidas para su beneficio personal, que pusiera en peligro a sus padres, familias y comunidades.

Si es cierto que cada uno de estos proyectos de ley me beneficiaría personalmente“, dijo Itayu, una dreamer de Los Angeles con 22 años en este país. “Pero yo rechazo todo lo que no va a ayudar a mi familia, lo que va a causar la deportación de mis padres y de los padres de tantos jóvenes”. 

Al final, el senado rechazó cuatro medidas, de las cuales los dreamers apoyaban realmente una sola (McCain-Coons) porque era la única que no excluía su posibilidad de patrocinar y ayudar a impedir la deportación de sus padres.

“No podemos aceptar algo que perjudique a nuestras comunidades, a nuestros padres que lucharon tan duro, que sacrificaron tanto para darnos una mejor vida”, dijo Diana L, una recipiente de DACA durante una rueda de prensa en la sede de CHIRLA, la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles.

Al final, igual que al principio de las negociaciones sobre un “Acta de sueño” en el Congreso, miles de dreamers mantuvieron intacta su postura de luchar por un “acta de sueño limpia“, pero estaban dispuestos aceptar una solución negociada que ofreciera una cantidad limitada de fondos para seguridad fronteriza -mas no el muro.

Esta opción, presentada por los senadores McCain y Coons, logró 52 votos a favor y 47 en contra, pero todas hubieran necesitado 60 para aprobarse sin amenaza de bloqueo por filibuster.

En el otro extremo, el proyecto de ley que impulsaba sus “cuatro pilares” de reforma migratoria de Trump, presentado por el senador Chuck Grassley, recibió la menor cantidad de votos de todas las propuestas: 39 a 60. 

Cristina Jiménez, líder de la organización dreamer United We Dream (UWD), dijo que esto último fue un triunfo importante del movimiento, que durante las últimas semanas vio a cientos de dreamers cabildear intensamente por una solución.

“El voto de hoy clarifica que el plan racista de deportaciones masivas ideado por Trump tiene muy poco mandato y apoyo para convertirse en ley“, dijo Jiménez en un comunicado. “En lo único que Trump triunfó hoy fue en destruir el esfuerzo bipartidista que los senadores pusieron en otras propuestas”.

Por el momento, el futuro de los dreamers permanece incierto, agregó Jiménez.

“Millones de nosotros no tenemos protección y Trump ha decretado que el 5 de marzo los demás seremos vulnerables”, dijo Jiménez.

Melody K., dreamer con DACA desde 2015 que participó en numerosas actividades en Los Ángeles y en Washington, dijo que “desde un principio dejamos claro lo que queríamos”. 

“No nos tomaron en serio”, dijo Melody. “Se concentraron en enmiendas inaceptables, xenofóbicas, llenas de racismo, nosotros estamos en el lado correcto de la historia, Estados Unidos es inmigrante y nosotros somos seres humanos”.

Otra dreamer y recipiente de DACA, Diana L, dijo estar preocupada por el futuro de la comunidad y particularmente de sus padres.

“Es cruel lo que han hecho, están tratando de perjudicar a nuestros padres, y es tan frustrante…”, dijo Diana con la voz quebrada. “Me rompe el corazón pero no podemos aceptarlo”.

 

El presidente Donald Trump y sus aliados antimigrantes descarrilaron un acuerdo bipartidista en el Senado para resolver la precaria situación de cientos de miles de dreamers, mientras otras tres medidas fracasaron en la cámara alta, incluyendo la favorecida por el presidente, dejando en limbo el futuro de la comunidad inmigrante en este país, una vez más.

Lo más urgente, y lo que motivó este debate sobre migración, es la situación de unos 700 mil inmigrantes indocumentados que llegaron al país siendo menores de edad, conocidos como dreamers, y que fueron temporalmente legalizados y protegidos de la deportación por un programa ejecutivo implementado por Barack Obama conocido como DACA.

Trump declaró en septiembre que anularía ese programa a partir del 5 de marzo e invitó al Congreso a buscar una solución permanente para los dreamers (cuya mayoría es de origen mexicano).

El Congreso ha fracasado en lograr un acuerdo desde entonces, y esta negociación en el Senado parecía ser la última oportunidad este año.

Sin embargo, dos fallos de jueces federales han congelado de manera temporal la orden de Trump para cerrar el programa, y con ello, los legisladores podrían contar con un poco más de tiempo para intentar buscar algún consenso o solución interina.

Un grupo bipartidista de legisladores encabezados por la republicana Susan Collins propuso ofrecer un camino a la ciudadanía a 1.8 millones de dreamers (los 700 mil protegidos por el DACA más un millón cien mil que cumplen con los requisitos para ser beneficiados bajo ese esquema) a cambio de aprobar 25 mil millones de dólares para seguridad fronteriza, incluyendo el muro de Trump, en el transcurso de una década (y no de inmediato como desea Trump), pero que no incluía otras demandas de la Casa Blanca en medidas para limitar de manera severa la inmigración legal, y esa propuesta obtuvo 54 votos, con 45 en contra, seis menos de los 60 requeridos según las reglas de la cámara alta para avanzar ese proyecto de ley. Esa se consideraba como la iniciativa con mayor posibilidad de éxito este año.

El plan de Trump –a cambio de la legalización hasta de 1.8 millones de dreamers, los 25 mil millones de dólares en fondos de inmediato para la seguridad fronteriza y el muro, nuevos límites para reducir el flujo de la inmigración legal a través de reunificar familias y el fin a la llamada lotería de diversidad– sufrió una derrota decisiva y hasta vergonzosa para la Casa Blanca en el Senado, con sólo 39 votos a favor y 60 en contra.

Otras dos medidas más limitadas también fueron rechazadas, concluyendo con ello esta fase de negociaciones en el Congreso y dejando en las tinieblas no sólo a los dreamers, sino a millones de inmigrantes, mientras continúan las tácticas crueles de detención y deportación por el gobierno de Trump. Los arrestos de inmigrantes sin historial criminal se han duplicado este año, reportó el Washington Post recientemente.

Trump ya había amenazado con que cualquier iniciativa que no fuera la suya sería frenada. Y cumplió su amenaza: la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Interna impulsaron una intensa ofensiva pública y privada para derrotar la propuesta bipartidista. El presidente la calificó de catástrofe total y amenazó con detenerla con un veto, y además la Casa Blanca emitió una declaración afirmando que ese acuerdo era una política peligrosa que dañaría a la nación.

Líderes de ambos partidos intercambiaron insultos y acusaciones sobre quién es el responsable de dejar a los dreamers desprotegidos. La mayoría de los políticos –incluido el presidente– se ven obligados a decir que apoyan a estos jóvenes, ya que más de 80 por ciento de los estadunidenses favorecen su legalización, de acuerdo con múltiples encuestas.

No quedó claro, después del fracaso del Senado este jueves, cuál será el próximo paso, ni cuándo se dará, para los dreamers y sus comunidades.

Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes están creando una red de células barriales listas para intervenir cada vez que el gobierno emprende alguna acción contra extranjeros sin permiso de residencia. 

Agrupaciones religiosas y activistas están entrenando a cientos de voluntarios en todo el país para que sean parte de una Red de Respuesta Rápida, capaz de movilizarse con velocidad y enviar gente que documente los arrestos de inmigrantes, les ayuden a conseguir asesoría legal y los apoyen a ellos y a sus familias a hacer frente a los procesos judiciales. 

El temor a redadas aumentó este año en San Francisco en medio de versiones de que agentes del servicio de inmigración se proponen detener a 1.500 personas que viven en el país sin autorización. Este mes 77 restaurantes y otros negocios del norte de California recibieron avisos de inspección del servicio de inmigración. 

“Lo rescatable de esta crisis es que todo el malestar se está transformando en solidaridad de raza y de clase en nuestro país”, expresó Lorena Melgarejo, organizadora barrial de la agrupación sin fines de lucro Faith in Action, de San Francisco, que participa en el lanzamiento de la red.

Melgarejo indicó que más de 1.500 personas habían sido entrenadas en los condados de San Francisco y San Mateo solamente. 

Los inmigrantes pueden llamar a números de teléfono especiales en varias partes del país si están siendo detenidos por las autoridades federales. Cuando alguien informa de un arresto, se despacha inmediatamente a voluntarios para verificar el dato, observar el episodio y ofrecer apoyo moral a los detenidos. 

Munidos de teléfonos y anotadores, maestros, curas, jubilados y demás son entrenador para tomar notas, filmar video y tomar fotos durante los arrestos. También aprenden los derechos básicos de los inmigrantes y a no interferir con los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido como ICE, sus siglas en inglés). 

Los operadores de las líneas telefónicas especiales ponen la información de los arrestos en las redes sociales y contactan a abogados de inmigración, para que se presenten en los centros de detención. La asesoría legal asegura que el inmigrante “no es arrestado en medio de la noche, sin testigos de la comunidad”, señaló Sofía Corona, abogada del Centro Legal de Defensores de los Inmigrantes de Los Ángeles, que es parte de la Red de Respuesta Rápida en el sur de California. 

“Mucha gente no sabe que, a menos que haya una orden de detención con su nombre en ella, no pueden ser arrestados”, afirmó. 

El portavoz del ICE James Schwab advirtió contra cualquier interferencia durante los arrestos. 

“Los individuos que intervienen o tratan de impedir que los agentes del ICE cumplan con su misión ponen en peligro negligentemente no solo el personal policial sino también a los individuos a ser detenidos y potencialmente a curiosos”, señaló en un comunicado. “Quienes incurran en esas actitudes corren el riesgo de perjudicar a la gente que dicen apoyar”. 

Organizaciones defensoras de los inmigrantes organizaron las primeras líneas telefónicas especiales en el 2008, durante la presidencia de George W. Bush hijo, cuando hubo redadas masivas en sitios de trabajo. Casi no se movilizaron durante el gobierno de Barack Obama, en que se batieron récords de deportaciones pero los arrestos se enfocaban sobre todo en las personas que cometieron delitos o eran consideradas una amenaza a la seguridad pública. 

Ahora los equipos de respuesta rápida de California están mucho mejor coordinados e incluyen vecinos que pueden movilizarse prestamente si hay redadas. También acompañan a las familias a las audiencias legales. 

David Crosson dijo que una visita a un centro de detención cerca de la frontera con México le abrió los ojos a las penurias que padecen las personas que viven en el país sin permiso. Eso lo empujó a ofrecerse como voluntario. 

“Si no hiciese esto, estaría enojado todo el tiempo”, expresó Crosson, quien tiene 69 años. 

Crosson señaló que en una oportunidad integró un grupo de voluntarios que envió cartas de apoyo a una mujer que esperaba ser deportada en un centro de detención. Cuando la mujer se presentó ante un juez, llevó consigo las cartas y fue acompañada por unos 80 voluntarios que abarrotaron la sala. 

El juez la dejó en libertad a la espera de un juicio porque tenía tantos miembros de la comunidad con ella, según dijo. 

“Ya no podemos permitir que estas vistas se hagan en la oscuridad, debemos demostrar que los inmigrantes no están solos”, sostuvo.

Tal y como se temía, el Senado rechazó este jueves dos iniciativas de ley para proteger a los Dreamers de la deportación y ofrecerles una vía a la ciudadanía.

La primera iniciativa bipartidista, pactada por un núcleo de demócratas y republicanos moderados, naufragó tras la amenaza de veto del presidente Donald Trump.

En una votación de 54-45, este proyecto de ley se venía abajo y dejaba en la cuneta los esfuerzos de ocho senadores republicanos, siete demócratas y uno independiente.

La iniciativa necesitaba 60 votos para superar un obstáculo de procedimiento.

En un segundo intento, respaldado por la Casa Blanca, demócratas y republicanos le daban la espalda a la iniciativa de ley de Donald Trump para acotar drásticamente el principio de reagrupación familiar y marcar el fin de la lotería de visas, a cambio de 25 mil millones para la seguridad fronteriza y la regularización de hasta 1.8 millones de dreamers.

La iniciativa de Trump recibió un duro varapalo con una votación de apenas 39 votos a favor y 60 en contra.

El colapso de las dos iniciativas dejaba en el limbo a decenas de miles de jóvenes indocumentados conocidos como Dreamers.

El proyecto de ley bipartidista, que combatió la Casa Blanca hasta el último minuto, habría permitido que unos 1,8 millones de dreamers fueran legalizados y eventualmente podrían alcanzar el derecho a la ciudadanía. También incluía los 25 mil millones solicitados por Trump en seguridad fronteriza.

La medida habría impedido que los padres de "Dreamers" fueran patrocinados sus hijos para conseguir la ciudadanía.

"Este es el único proyecto de ley que tenía la oportunidad de pasar por el Senado de los Estados Unidos", señaló el senador Angus King (I-Maine) durante una conferencia de prensa.

Unos pocos demócratas, incluidos los Sres. Kamala Harris (California), Martin Heinrich (N.M.) y Tom Udall (N.M.), retuvieron sus votos hasta que quedó claro que la medida no podía llegar a 60, y luego votaron en contra.

El acuerdo centrista, respaldado por los senadores Susan Collins (Maine), Jeff Flake (Ariz.) Y Lindsey Graham (SC) y otros republicanos, representó quizás la mejor oportunidad para avanzar en la legislación en el Senado, pero Trump y sus aliados se opusieron en parte porque no cubría los cuatro "pilares" de inmigración que había exigido.

Trump y el ala conservadora del partido rechazaron el proyecto de ley por lo que le faltaba. Es decir, los cambios de fondo al principio de la reagrupación familiar y la eliminación del programa de Lotería de Visas de Diversidad, dos demandas que el presidente presentó como irrenunciables.

El colapso de las dos iniciativa de ley se produjo luego de que la Casa Blanca advirtiera que el presidente lo vetaría por considerar que "socavaría la seguridad de las familias estadounidenses e impediría el crecimiento económico de los trabajadores estadounidenses”.

Además, señaló, resultaría en "una avalancha de nueva inmigración ilegal en los próximos meses".

Tras la derrota de la iniciativa bipartidista, el presidente Trump y su grupo de incondicionales se quedaban sin los apoyos necesarios para mantener con vida su proyecto de ley.

El fracaso de la mayoría republicana y su contraparte demócrata, para rescatar a los dreamers del limbo legal en que se encuentran, desató una ola de condena entre distintas organizaciones defensoras de la causa migrante:

"La falta de voluntad de este Congreso para enfrentar a la agenda antinmigrante y nacionalista blanca de Trump ha llevado a esto: proyectos de ley de inmigración para legalizar a los jóvenes inmigrantes a cambio de condiciones indecentes, inhumanas y antiamericanas", consideró Angélica Salas de la Coalición en Defensa de los Derechos Humanos de los Inmigrantes del sur de California (CHIRLA).

"El Senado votó por jugar con el racismo y todos perdimos. En cuatro votaciones consecutivas, el Senado se negó a ofrecer a los jóvenes inmigrantes un camino hacia un futuro estadounidense. En lugar de un proyecto de ley sensato y centrado para solucionar el problema de DACA creado por Trump, los seguidores cobardes del presidente rezumaban hipocresía, miedo e intolerancia", añadió Salas.

El presidente Donald Trump ha pedido a los senadores que den su apoyo al duro plan migratorio que un grupo ultraconservador, compuesto entre otros por Chuck Grassley, presentó el lunes y que recoge las cuatro condiciones que el mandatario ha exigido para dar su aprobación.

"El proyecto de Grassley contiene los cuatro pilares determinados por la Casa Blanca: una solución duradera para DACA, el fin de la inmigración en cadena, el fin de la lotería de visas y fortalecer la seguridad en la frontera con la construcción de un muro y acabando con los vacíos legales", explica el comunicado.

El mandatario además dejó entrever este miércoles que solo estampará su firma a este proyecto. "Pido a todos los senadores, de ambos partidos, que apoyen el proyecto de Grassley y que se opongan a cualquier otro tipo de legislación que no cumpla con esos cuatro pilares", subraya el comunicado de la Casa Blanca.

El plan alabado por Trump asegura que proporcionará seguridad jurídica a los jóvenes indocumentados que entraron al país antes de cumplir los 16 años de y se les conoce como dreamers, al tiempo que evitaría que otros caigan en el mismo limbo legal en el futuro.

El documento añade que el plan “refleja el marco de propuesta de la Casa Blanca” presentado a finales de enero, “otorgando una oportunidad generosa” para que aproximadamente 1.8 millones de inmigrantes elegibles para DACA o que ya tengan el beneficio, sean elegibles para la ciudadanía mientras se fortalecen las medidas de seguridad fronteriza y se reduzca la inmigración ilegal.

Los demócratas han rechazado el plan ultraconservador republicano y advierten que, de ser aprobado, colocaría a unos 9 millones de indocumentados al borde de la deportación de Estados Unidos.

Además de ofrecer un camino a la ciudadanía para 1.8 millones de dreamers, el proyecto de ley republicano incluye entre otras medidas:

  • Construir el muro a lo largo de la frontera con México
  • Instalación de radares y sistemas de alta tecnología en la frontera para detener la inmigración ilegal
  • Contratación de nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza
  • Contratar nuevos agentes para la Oficina de Inmigración y Aduanas
  • Limitar lo que ellos denominan inmigración en cadena (reunificación familiar). Restringirla solo a cónyuges e hijos menores de edad solteros de residentes y ciudadanos.
  • Eliminar la Lotería de Visas y reasignar las 50 mil residencias legales permanentes para eliminar la espera de familiares que ya tienen aprobado el trámite
  • Descongestionar las cortes de inmigración
  • Limitar la política de asilo
  • Acelerar las deportaciones

El plan presentado el lunes no incluye otorgarle poderes extraordinarios a los agentes del DHS para arrestar y deportar a indocumentados, una propuesta que sí estaba recogida en el plan de la Casa Blanca de finales de enero.

La Casa Blanca además añadió posteriormente en la mañana de este miércoles que se opone a unproyecto bipartidista auspiciado por los senadores John McCain y Chris Coons. Este proyecto, que ofrece la regularización de los dreamers, no recoge algunas de las reivindicaciones de Trump, como su polémico muro con México.

La presidencia "se opone a la propuesta migratoria de McCain-Coons, que incrementaría la inmigración ilegal, aumentaría la inmigración en cadena, continuaría (el programa) 'catch and release' (capturar y liberar) y da un camino a la ciudadanía a delincuentes extranjeros convictos", indicó en un comunicado Lindsay Walters, portavoz de la Casa Blanca.

Otro plan en la Cámara

Un proyecto similar al del senado será presentado este miércoles por el representante Bob Goodlatte. El plan, que recoge también los cuatro pilares requeridos por Trump, incluye un camino a la ciudadanía para los dreamers pero a cambio de 25.000 millones de dólares para la seguridad en la frontera, incluyendo la construcción del muro en la frontera con México.

El plan de Goodlatte es respaldado por el ala ultraconservadora del partido republicano, entre quienes está el representante Raúl Labrador (Idaho), un asesor de Trump en materia migratoria.

El proyecto de tiene amplias posibilidades de ser llevado a votación en el pleno porque Goodlatte preside el poderoso comité judicial, instancia que primero debe aprobar las iniciativas que sean sometidas a votación.

Para que la Cámara apruebe una iniciativa de ley se necesitan 218 votos y los republicanos tienen 241 asientos en el pleno. En el senado se requieren 60 votos y los republicanos sólo cuentan con 51.

Trump ha dado plazo hasta el 5 de marzo para aprobar una solución permanente para los dreamers. Sin embargo, el programa DACA, cancelado el 5 de septiembre del año pasado y que generó el actual debate migratorio, se encuentra activo por orden de dos tribunales, uno de California y otro de Nueva York.

 

Aumenta el nerviosismo entorno a las complicadas negociaciones sobre la reforma migratoria que se cocina en el Congreso ante la amenaza de Donald Trump de vetar cualquier proyecto que no incluya sus cuatro pilares.

Por su parte un grupo de senadores afirmó hoy haber alcanzado un acuerdo migratorio para incrementar la seguridad fronteriza y resolver antes del 5 de marzo el futuro del programa DACA, que protege de la deportación a 690,000 jóvenes indocumentados conocidos como “soñadores”.

“Va a estar listo hoy, va a estar listo hoy”, dijo el senador demócrata Tim Kaine a la prensa tras un encuentro a puerta cerrada con senadores republicanos y demócratas. 

El senador republicano, Jeff Flake, que también estaba en esa reunión, confirmó que el grupo de senadores ha llegado a un acuerdo y hará público los detalles hoy mismo, pues los legisladores están aún trabajando para “poner orden en el lenguaje” de la propuesta.

Los senadores no han desvelado detalles concretos de ese acuerdo y no han indicado si incluirá todas las peticiones del presidente, Donald Trump, que quiere reducir los niveles de inmigración legal, instaurar un sistema de méritos y conseguir fondos para alzar su muro en la frontera con México. 

En declaraciones a la prensa, el senador republicano, Lindsey Graham, aseguró que el acuerdo incluye “dos pilares” que se basan en inmigración y seguridad fronteriza.

Eso puede suponer un problema para Trump, que esta misma mañana sacó un comunicado para reiterar que se opondrá a cualquier ley que no incluya sus “cuatro pilares”.

Esos “cuatro pilares” son: una solución duradera para DACA, levantar un muro con México, acabar con la “lotería de visados para la diversidad”, que asigna aleatoriamente hasta 50.000 visados a extranjeros, y terminar con el actual sistema de reagrupación familiar, conocido por sus detractores como “migración en cadena”.

El lunes, el Senado dio luz verde al comienzo del debate sobre migración, pero hasta ahora los senadores solo habían hablado sobre temas procedimentales, como la duración del debate.

Hoy miércoles, el Senado aprobó una moción para finalmente comenzar a debatir sobre el contenido de diferentes propuestas. 

Para aprobar cualquier ley migratoria en el Senado, son necesarios 60 votos, por lo que es vital que cualquier propuesta satisfaga las peticiones de buena parte de los demócratas, que tienen 49 escaños, y también de los republicanos, que ocupan 51 asientos.

Posteriormente, la propuesta debe ser aprobada por la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen la mayoría, y para que se convierta en ley debe tener la firma de Trump.

Wednesday, 14 February 2018 00:00

Una nueva embajada estadounidense llega a México

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El cuerpo diplomático de Estados Unidos afianza su posición en México. Este jueves fue colocada la primera piedra de la nueva embajada estadounidense situada en Polanco, una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México. El nuevo edificio tendrá un coste de 943 millones de dólares y las obras, que abarcarán un espacio de más de tres hectáreas, concluirán en 2022. 

La embajadora de EE UU en el país, Roberta Jacobson, ha asegurado que México es uno de los socios más cercanos y más valorados por la nación norteamericana. "Nuestra relación bilateral ha crecido, diversificado y acelerado, por lo que ya es hora de cambiar un modelo nuevo más grande, moderno y hermoso", ha dicho la diplomática durante la ceremonia de la colocación de la primera plena. En el arranque de estas obras también acompañaron a Jacobson, el secretario de Gobernación de México, Alfonso Navarrete, el empresario Carlos Slim y el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Carlos Sada.

Durante su intervención, la diplomática ha hecho alusión a la muerte este martes de un diplomático de EE UU cuando intentaba escalar la montaña de pico de Orizaba, en los límites de los Estados mexicanos de Puebla y Veracruz. "Nos reunimos también hoy después de la pérdida de un miembro de nuestra propia comunidad y en esta tragedia también hemos sido apoyados por nuestros aliados y colegas mexicanos", ha comentado Jacobson. Por cuestiones de privacidad, la embajada no dio más detalles sobre la identidad del fallecido. 

La primera sede de la embajada de EE UU en suelo mexicano data de 1898 y en 1964 el cuerpo diplomático se mudó a su actual edificio ubicado sobre la avenida Reforma en el centro de la capital mexicana."Cuando se construyó fue la segunda sede diplomática estadounidense más grande del mundo y fue construida para facilitar nuestras relaciones diplomáticas en esos tiempos", ha recordado Jacobson este jueves. 

El nuevo edificio, según los diplomáticos estadounidenses, será seguro y su arquitectura combinará la tradición mexicana y la modernidad. Tendrá un patio grande central y el edificio estará diseñado de manera ecológica para aprovechar la eficiencia de la luz natural y el clima, ya que recolectará y reutilizará el agua de lluvia. También contará con una colección permanente de los principales artistas mexicanos y estadounidenses. 

Tod Williams Billie Tsien Architects y Davis Brody Bond Joint Venture de Nueva York son los arquitectos del proyecto. El contrato de construcción sobre un área de más de tres hectáreas, fue adjudicado a Caddell Construction, en septiembre de 2017. La constructora empleará a cerca de 2.500 para construir esta nueva sede. 

A nueve meses de una nueva cita electoral en Estados Unidos, los servicios de inteligencia advirtieron este martes de que ha crecido la amenaza de una injerencia rusa. El director de Inteligencia Nacional estadounidense, Dan Coats, advirtió este martes de que resulta “probable” que Rusia y otros países extranjeros traten de impulsar mayores ciberataques para entrometerse en procesos electorales. “Las operaciones cibernéticas persistentes y disruptivas continuarán contra Estados Unidos y nuestros aliados europeos utilizando elecciones como oportunidades para socavar la democracia”, dijo Coats ante el Comité de Inteligencia del Senado.

Coats, que coordina a todos los servicios de inteligencia, explicó que Moscú considera la injerencia en procesos de votación -mediante ciberataques para robar información o la difusión de propaganda- una “herramienta de bajo riesgo y efectiva en atizar divisiones”. En este sentido, subrayó que Rusia ve “exitosa” su injerencia en las elecciones estadounidenses de 2016, que buscaba ayudar a Donald Trump a ser presidente. Y avisó que Moscú ve una “oportunidad” para influir en los comicios legislativos del próximo noviembre, en que se renuevan decenas de puestos de gobernador estatal, la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Rusia también ha sido acusada de intrometerse en destacadas votaciones en Europa, como en el referéndum independentista catalán, el del Brexit y las elecciones generales en Francia y Alemania.

En la misma comparecencia, junto al resto de responsables de inteligencia, el director de la CIA, Mike Pompeo, reveló que ya se han detectado “actividades e intenciones rusas para tener un impacto en las próximas elecciones” en EE UU, y explicó que Washington cuenta con herramientas para tratar de contrarrestarlas. En la misma línea, Coats avisó: “Esperamos que Rusia continúe utilizando propaganda, personas falsas y otros medios de influencia para tratar de exacerbar fisuras sociales y políticas en EE UU”.

En un insólito desaire a sus espías, Trump se resiste a reconocer la conclusión de los servicios de inteligencia de que Moscú impulsó una sofisticada estrategia en 2016 para robar datos del Partido Demócrata y difundir propaganda que ayudara al republicano a ganar los comicios. El presidente también evita criticar a su homólogo ruso, Vladímir Putin, al que elogió repetidamente durante la campaña electoral. Y ve una “caza de brujas” en la investigación de un fiscal especial sobre si su entorno pudo coordinarse con la injerencia rusa.

Sin embargo, tanto Coats como los dirigentes de la CIA, el FBI y la NSA enfatizaron este martes que mantienen su conclusión sobre la responsabilidad rusa en las maniobras electorales y alertaron de que no han percibido ningún “cambio significativo” en las ambiciones de Moscú.

El director de Inteligencia Nacional urgió a informar a los estadounidenses de que la amenaza de injerencia rusa es “real” y a actuar para rebajarla. A nivel global, advirtió de que hay una carrera por la “superioridad tecnológica” en la que se utilizan herramientas cibernéticas para “moldear sociedades y mercados” y reveló que EE UU sufre numerosos ataques informáticos diarios. Al margen de Rusia, concluyó, las mayores amenazas cibernéticas a la primera potencia son China, Corea del Norte e Irán.

En su presentación del informe anual sobre riesgos globales, Coats dibujó un paisaje sombrío en la arena mundial. Advirtió de que el riesgo de “conflicto entre Estados es el más alto desde el fin de la Guerra Fría”, en especial por parte de Corea del Norte y la pugna regional entre Arabia Saudí e Irán. “Seguirá creciendo el riesgo del uso de armas de destrucción masiva por parte de Estados y no Estados”, avisó.

El jefe de todas las agencias de inteligencia vaticinó que Pyongyang mantendrá su desarrollo nuclear, con el que aspira a desarrollar un misil con capacidad de alcanzar EE UU, y señaló que se acerca el “momento de decisión” sobre cómo debe responder Washington. “Nuestro objetivo es una resolución pacífica. Estamos utilizando máxima presión a Corea del Norte en varias formas”, dijo. El director de la CIA, por su parte, minimizó el incipiente deshielo entre las dos Coreas durante los Juegos Olímpicos de Invierno. “No hay indicación de un cambio estratégico en el deseo de retener capacidad nuclear para amenazar a EE UU”, dijo Pompeo sobre el régimen de Kim Jong-un.

La memoria de un niño usualmente funciona a partir de fragmentos.

Esforzarse porque quepa un suéter en una maleta. Estar perdido en el desierto. Decirle adiós a un amor platónico.

Alrededor de 700.000 jóvenes inmigrantes conocidos como dreamers son beneficiarios de DACA —la sigla en inglés del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia— y llegaron de muchas maneras distintas a Estados Unidos, pero comparten una cosa: la travesía que hicieron durante la infancia, que terminó por definir el resto de sus vidas.

Vivieron escondidos hasta que el gobierno de Barack Obama les ofreció un permiso temporal de protección contra la deportación. El presidente Donald Trump revocó el programa en septiembre y emplazó al congreso a establecer una solución permanente a nivel legislativo, que dijo que respaldaría a cambio de medidas para reducir la inmigración, como un muro en la frontera con México.

 

Mientras el congreso intenta negociar la suerte de los dreamers, algunos de ellos recordaron cómo fue la experiencia trascendental que vivieron cuando aún no podían entender lo significativa que fue.

Las entrevistas han sido editadas y condensadas con el fin de lograr mayor claridad.

Un secuestro y suerte

Leobardo Carmona Gijón, de 23 años
Vive en Seattle
País de origen: México
Edad de llegada a EE. UU.: 10

Leobardo y su familia (sus padres, tres hermanos y un primo) volaron de Oaxaca a Tijuana, donde tenían planeado reunirse con un tío que los iba a ayudar a escabullirse por la frontera.

Pero, en el aeropuerto, la familia fue engatusada por un secuestrador que los forzó a pagarle para fungir como coyote en su cruce.

Cuando estábamos en el aeropuerto, mi padre, supongo que por ingenuo, abrió su cuaderno con los números telefónicos e iba a usar un teléfono público para llamar a mi tío y pedirle que nos recogiera. Pero son muy inteligentes y pudieron leer el nombre de mi tío en el cuaderno.

Un desconocido se nos acercó para decir que nos iba a recoger en nombre de mi tío, aunque resultó no ser verdad. Nos llevó a un vecindario muy pobre y bastante peligroso y dijo: “Así es como funciona el negocio”. O cruzas con ellos o no cruzas.

Nos llevaron en camión a las montañas. Era un camión normal. Luego nos bajamos y empezamos a caminar junto con un grupo de 30 o 35 personas.

La Patrulla Fronteriza los estaba rastreando.

Vimos luces. Todo pasó tan rápido que corrimos a escondernos en los arbustos y terminamos en diferentes partes. Yo me escondí con una de mis hermanas, con mi hermano y mi primo. Y luego solo escuchamos cómo arrestaban a personas.

Cuando salimos no había nadie. Mis padres ya no estaban.

No recuerdo cómo decidimos adónde ir. Digo, mi hermano tenía 16 y mi primo 17, entonces nos intentaron guiar. Hasta que vimos una luz muy muy pequeña que estaba muy muy lejos. Esto fue en medio de las montañas en el desierto. Caminamos por unas horas para llegar a la luz y resultó ser una gasolinera. Unos cinco minutos después de que llegamos, mientras pensábamos qué íbamos a hacer, de repente, mi mamá y mi papá llegaron a la misma gasolinera.

Aún no sabían el paradero de la hermana de 12 años de Leobardo cuando la Patrulla Fronteriza llegó a la gasolinera y arrestó al resto de la familia.

Mi mamá estuvo muy mal toda la noche, llorando y preguntándose dónde estaba mi hermana. Como a las cinco o seis de la mañana nos llevaron de regreso a Tijuana en un camión.

Desde Tijuana, el padre de Leobardo contactó a una hija mayor que ya vivía en Los Ángeles, quien les dio buenas noticias: la hermana de 12 años sí había logrado cruzar la frontera junto con otros que se separaron del grupo.

Tres años después, la familia intentó cruzar a pie de nuevo. Esa vez tuvieron éxito.

Un pastel y un adiós

Kamau Chege, 22 años
Vive en Spokane, Washington
País de origen: Kenia
Edad de llegada a EE. UU.: 6

Kamau, su madre y hermana de 1 año llegaron a Estados Unidos de manera legal, con visas para reunirse con su padre, quien estudiaba en una universidad estadounidense. El padre no pudo renovar la visa antes de que expirara y la familia terminó quedándose de manera ilegal.

Vivíamos a las afueras de Nairobi. A los 6 años caminaba hacia la escuela y cuando veíamos pasar un avión mi mamá me decía: “Tu papá viajó en uno así y luego fue a otro lugar y nosotros también vamos a viajar para estar con él”.

Recuerdo cosas muy extrañas, como tener que ir a muchas oficinas distintas y a tomarme fotos para los pasaportes, e ir a la embajada en la ciudad. Creo que no teníamos un teléfono en la casa, por lo que íbamos a la casa de una de mis tías para usar un teléfono público, del tipo que tienes que girar las teclas.

Recuerdo haber empacado un suéter que me quedaba demasiado grande, y si mal no recuerdo, mi abuela me hizo hacerlo. Creo que tenía un personaje de Transformers en la parte de adelante y me acuerdo que ella me dijo en swahili que me iba a quedar cuando creciera. Ocupaba mucho espacio porque era grueso, de lana. Entonces tuve que dejar muchas otras cosas para asegurarme de que eso entrara en mi maleta.

En su salón le hicieron una fiesta de despedida después de que la maestra apartara un espacio hacia el final del día. Hubo pastel.

Mis amigos cantaron y celebramos y cortamos el pastel. Y después mi tío llegó con mi mamá y mi hermana y nos fuimos.

Creo que hubo dos vuelos distintos de transbordo. No recuerdo bien exactamente, pero en un vuelo hubo una película. Y el otro fue muy largo porque nos tocó estar sentados ahí y no teníamos mucho que hacer. Solo recuerdo sentir como que duró mucho.

Recuerdo que estaba esperando a que la gente llegara con la comida. Eso fue lo más emocionante de viaje.

Tuvimos una parada en Londres y luego llegamos a Carolina del Sur, muy húmedo. Era un día caluroso de octubre.

Cuando llegamos ahí nuestros primos fueron a recogernos al aeropuerto. Fue un gran alivio. Mi mamá no estaba tan encima de mí como cuando íbamos viajando.

Creo que mi primo tenía una de esas videocámaras viejas y estaba grabando todo. Hubo muchos abrazos y flores y globos. Y mis tíos también tenían una minivan o camioneta roja. Todos nos subimos como pudimos, con las maletas y todo, y manejamos hasta un lugar donde se quedaron mis padres un tiempo antes de conseguir nuestro primer hogar.

Reconfortado por las estrellas

Kevin Suárez, de 18 años
Vive en Annandale, Virginia
País de origen: Bolivia
Edad de llegada a EE. UU.: 4

Kevin y su madre volaron hacia Costa Rica y de ahí viajaron en bus a Nicaragua, desde donde se subieron a camiones con acoplados que los llevaron por varios tramos y terminaron caminando hacia Estados Unido, donde se reecontraron con el padre de Kevin, quien había vivido en Florida.

No conocía ni siquiera el concepto de vacaciones, pero supongo que pensé que eso es lo que era. Nunca supe que no íbamos a regresar a Bolivia por lo que estaba confundido, tenía miedo. Pero estaba con mi mamá y eso me reconfortó.

No sé si los niños pequeños deberían sentir esto, pero tenía mucho miedo por mi mamá porque estábamos rodeados por muchos hombres. Supongo que pensé que estaba indefensa si pasaba algo.

En un inicio llegaron a El Salvador. No era mi cultura. Pensé que la gente se veía más mala. Tenía miedo.

Recuerdo este edificio que estaba derruido. Creo que el último piso estaba desecho y todo estaba expuesto, pero ese día no llovía entonces dormimos ahí una noche. Quizá faltaba el 80 por ciento del techo; también una parte de la pared.

Fue algo único porque nunca había dormido así, mirando hacia el cielo. Me quedé tranquilo por primera vez en mucho tiempo y pude solamente ver las estrellas. Creo que no quería realmente irme de ahí. Solo quería estar en un lugar estable, que se sintiera seguro.

Ahí tuve la oportunidad de respirar y poder calmarme.

Cruzaron hacia Texas.

Solo veía un terreno como desértico. Había vallas con púas. Puede que estuviéramos escapándonos de la policía porque recuerdo que esa noche estábamos más apurados. Todos estábamos corriendo. No en fila, pero cada quien por su lado. No recuerdo si veía a mi mamá; quizá solo me estaban pasando de brazo en brazo.

Y en cuanto di un paso dentro de Estados Unidos, es como si mi memoria se hubiera dormido. No puedo recordar nada.

Puedo decir que al principio fue muy difícil que me introdujeran a mi padre. No sé si mi mamá me llegó a decir mucho sobre él, entonces ni siquiera sabía que tenía un padre.

Reprobé kínder y tuve que repetirlo porque no sabía inglés. Una vez hasta lloré porque realmente quería entenderlo y no podía.

Como en una montaña rusa

Sadhana Singh, 31 años
Vive en Washington, D.C.
País de origen: Guyana
Edad de llegada a EE. UU.: 13

Sadhana y sus padres volaron a Nueva York usando visas de turista, y tenían planeado quedarse cuando estas expiraran. De ahí viajaron en bus a Georgia para encontrarse con un tío que vivía allí.

Ya estaba familiarizada con Estados Unidos. Al menos con Nueva York. Había ido de visita en veranos y en Navidades.

Apenas estaba empezando a hablar con los chicos y a recibir atención de los chicos y las cosas así en la escuela, y luego fue como: “Ya me voy a Estados Unidos, bye”.

Recuerdo ese sentimiento como de estar en una montaña rusa. Al principio estaba triste y luego emocionada y luego triste otra vez de que iba a extrañar a mis amigos y a mi vida.

En Guyana la cultura es muy… si vas a Estados Unidos o puedes visitar Estados Unidos eres como la gran cosa, ¿sabes? Mis amigos estaban como “¡wow!”. Prácticamente todos querían poder ir a Estados Unidos un día, ya fuera de visita o para vivir ahí.

El vuelo fue en la noche, creo, porque estaba oscuro cuando dejamos la casa por última vez.

Recuerdo que estaba triste y llorando cuando le dije adiós a mi tío.

Todos estábamos vestidos con ropa muy linda camino al aeropuerto porque en ese entonces en Guyana te vestías muy bien si ibas a viajar. Tenía puesta una camisa a rayas con overoles.

Recuerdo que estaba en la sala de espera con mi mamá y mi hermano. Creo que mi hermano y yo estábamos jugando y hablando. Él tenía 10.

El viaje en bus a Georgia se sintió eterno. Pasábamos árboles y árboles y árboles. No se veían edificios ni una ciudad, solo autopista y árboles.

Lloré en el camión porque sentía como “¿qué es este lugar?”. Me hacía sentir muy triste.

Cuando llegamos a Estados Unidos y nos asentamos fue cuando realmente ayudé a mi padre. Aprendí muy bien el inglés estadounidense y abrí las cuentas bancarias de mis padres y yo administraba su chequera. Le decía a mi papá: esto es todo lo que tenemos para gastar.

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