Donald Trump buscó este jueves un difícil equilibrio en su intento de proyectar al mismo tiempo contundencia y compasión ante la inmigración irregular. El presidente estadounidense ordenó a las agencias del Gobierno la reunificación de las más de 2.000 familias de inmigrantes separadas desde abril tras cruzar ilegalmente la frontera desde México. El día antes, las autoridades descartaron hacerlo de inmediato después de que Trump cancelara su polémica política de ruptura.

La unión de padres e hijos será una tarea compleja porque en ocasiones no se ha sabido con certeza dónde está cada uno. Por ejemplo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, encargado de la custodia de los menores, reconoció estar esperando directrices sobre la “implementación” de la orden ejecutiva de Trump que acabó con la separación de familias.

Pero el mandatario republicano no abandonó este jueves su retórica incendiaria al insistir en la necesidad de levantar un muro fronterizo, mantener una “política muy dura”, calificar a los demócratas de “extremistas que quieren fronteras abiertas” y atacar ferozmente a México. “No hace nada por nosotros excepto coger nuestro dinero y mandarnos drogas. Podrían arreglar esto en dos días”, dijo del país vecino, al que acusó de alentar la inmigración hacia Estados Unidos.

Por otra parte, el Pentágono inició los preparativos para acoger en bases militares hasta 20.000 niños inmigrantes que lleguen solos a EE UU. En 2014, el Gobierno de Barack Obama alojó a unos 7.000 menores en instalaciones del Ejército.

Trump, obsesionado en aparentar fortaleza, ha sufrido un doble fracaso en inmigración. La ola de repudio le forzó el miércoles a acabar con la ruptura de familias de indocumentados tras pasarse días insistiendo en que solo el Congreso podía hacerlo. Y este jueves sufrió un nuevo chasco después de que la división entre los republicanos de la Cámara de Representantes obligara a posponer la votación de una propuesta de ley que incluye las principales restricciones migratorias solicitadas por Trump, como un muro con México, e impide la separación de padres e hijos tras cruzar ilegalmente la frontera.

La demonización de la inmigración catapultó en 2016 a Trump a la Casa Blanca. Pero ahora también ha expuesto sus límites políticos. El republicano se pasó días clamando falsamente que los demócratas le forzaban por ley a romper familias cuando en realidad respondía a una decisión de su Gobierno. El martes les acusó de permitir que indocumentados “entren e infesten nuestro país” e insistió en que el Congreso debía cerrar “vacíos legales” para poder evitar la separación de padres e hijos.

El objetivo de Trump era utilizar el drama de los niños, como ya hizo en el pasado con otros inmigrantes, para tratar de lograr una dura ley migratoria, que incluya fondos para su muro y otras restricciones. El miércoles, sin embargo, llevó a cabo su mayor rectificación como presidente cuando firmó un decreto para terminar la política de separación y contener una crisis creada por él mismo.

Y este jueves se visualizó con crudeza en la Cámara de Representantes la brecha en inmigración entre los republicanos. Los más conservadores y moderados chocaron alrededor de una propuesta de ley que abre la puerta a legalizar a los dreamers, los indocumentados que llegaron de niños a EE UU. El sector más restrictivo rechaza apoyar lo que temen pueda interpretarse como una “amnistía” a inmigrantes y pueda dañarles en las elecciones legislativas de noviembre. En cualquier caso, si una de las leyes avanzara en la Cámara parece imposible que lo haga en el Senado porque los republicanos necesitan el apoyo de nueve demócratas.

Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, se encontró con la imagen de la niña migrante hondureña que llora tras la detención de su madre en la frontera, en la portada del número más reciente de la revista Time, la cual hace referencia a la separación de familias en Estados Unidos, política migratoria que causó indignación a nivel mundial esta semana.

“Bienvenida a Estados Unidos”, se lee en la publicación que muestra al mandatario mientras observa la imagen de la menor, captada por el fotógrafo John Moore, quien detalló al medio que se trataba de una niña de dos años de edad, cuya madre fue detenida en McAllen, Texas.

El Gobierno estadounidense recibió una serie de críticas estos días por las fotografías y el video que difundió la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del país vecino, donde se aprecian las instalaciones de un centro de detención de migrantes en McAllen, en las que permanecen los menores de pie o acostados al interior de grandes jaulas de metal.

En las imágenes, se ven los rostros de los menores tras unas rejas que por fuera tienen instaladas unas cajas negras con botones, las cuales, al parecer, controlan su apertura.

Asimismo, el testimonio gráfico da cuenta de que los niños reposan sobre algunas colchonetas y cubiertos con mantas plateadas, ya sea conversando entre ellos o a la espera de que alguien les diga qué sucederá con su futuro.

Además, ProPublica dio a conocer un audio donde se escucha a niños migrantes llorando porque fueron separados de sus padres.

En el audio, publicado en YouTube, un agente de la Patrulla Fronteriza bromea: “Bueno, aquí tenemos una orquesta“.

El sonido forma parte de una investigación sobre los infantes retenidos por el Departamento de Seguridad Pública (DHS), tomando el caso de Alison Jimena Valencia Madrid, de seis años de edad, fue separada de su mamá la semana pasada.

“¡Papá! ¡Papá!”, dice un niño en la grabación que fue obtenida inicialmente por ProPublica y suministrada a The Associated Press.

Ante las presiones generadas por diversos organismos internacionales, organizaciones civiles, líderes mundiales y diferentes personajes públicos; ayer Donald Trump firmó en la tarde una orden ejecutiva para mantener unidas a las familias en la frontera y dijo que seguirá la “tolerancia cero”.

Una fuente de la Casa Blanca confirmó a EFE que Trump rubricó un documento que permitirá que los niños que cruzan la frontera sur junto a sus padres indocumentados se queden con ellos en centros de detención de inmigrantes durante un plazo de tiempo.

Al menos dos mil 342 niños inmigrantes han sido separados de sus padres entre el 5 de mayo y el 9 de junio, según datos oficiales.

En este contexto, Time elaboró la portada que va acompañada de una reflexión en su versión digital, donde señala que “Trump adopta un conjunto diferente de valores. Habla a menudo de patriotismo, aunque en el sentido estricto del deber militar, o como el tipo de prueba de lealtad que ha hecho a los jugadores de la NFL. Él también aprecia la libertad religiosa y la vitalidad económica”.

“Con cada mes que pasa, está probando de nuevo qué tan lejos de nuestro humanismo fundador pueden ayudarnos sus políticas de ‘América primero’. Y en los últimos dos meses en nuestra frontera sur, hemos visto el resultado”, indicó.

Forzado por la presión nacional e internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la orden ejecutiva con la que revirtió su política migratoria de separar a menores de edad de sus padres o adultos que los acompañen al ser detenidos en la frontera con México como inmigrantes indocumentados.

“Con esto vamos a tener a mucha gente feliz”, dijo Trump al momento de firmar la orden ejecutiva en la Casa Blanca. 

“Vamos a tener a las familias juntas”, añadió el magnate, quien se hizo acompañar del vicepresidente Mike Pence y de la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen.

Sin dar a conocer detalles de la orden ejecutiva, Trump dijo que su decisión de mantener unidas a las familias será acompañada de acciones judiciales y legislativas para mantener segura la frontera sur de Estados Unidos.

Con la orden de Trump, los agentes migratorios ya no separarán a los menores de edad de sus padres o adultos si son detenidos como indocumentados en su intento por ingresar a los Estados Unidos, sin documentos legales o autorización para hacerlo.

La medida firmada por Trump permite que los menores de edad sean detenidos como inmigrantes indocumentados, pero junto a sus padres o los adultos que los llevaron al cruce ilegal de la frontera.

A su vez, la orden ejecutiva obliga a las autoridades migratorias a sacar de los refugios a los 11,786 menores de edad que habían separado de sus padres o adultos, y que tenían recluidos en unos 100 centros de detención repartidos en 17 estados.

Desde hace dos semanas, cuando el procurador de justicia de Estados Unidos, Jeff Sessions, ordenó a los agentes migratorios a instrumentar una política migratoria de cero tolerancia, se incrementó en la frontera con México la separación de menores de edad de sus padres o adultos.

La orden de Trump, aunque permite la reunificación familiar de estos menores de edad, inmigrantes indocumentados, no permite que sean liberados en los Estados Unidos antes de que se presenten ante una corte de inmigración para ante un juez presentar su caso.

Los menores de edad con los integrantes de su familia serán retenidos en centros de inmigración hasta que aborden sus casos, juntos, ante un juez migratorio y posteriormente ser deportados a sus países de origen.

“Vamos a tener frontera muy fuertes, pero vamos a mantener unidas a la familias. No gusta ver ni el sentimiento de las familias separadas, es problema que ha ocurrido desde hace muchos años y con esto lo solucionamos (sic)”, subrayo Trump al firmar la orden ejecutiva.

El mandatario estadunidense se postró como el salvador de los menores de edad que han sido separados de sus padres o familiares en la frontera con México, cuando fue su gobierno el que recientemente implementó la política migratoria de tolerancia cero.

“Esto resolverá el problema, pero al mismo tiempo mantendremos una poderosa frontera con cero tolerancia, tenemos cero tolerancia para las personas que entren al país como indocumentados”, puntualizó Trump en la Casa Blanca, quien agregó que logrará la construcción del muro en la zona limítrofe con México.

Este jueves, la Cámara de Representantes del Congreso federal estadunidense someterá a votación dos proyectos de ley en materia de seguridad fronteriza, que incluyen fondos para la construcción del muro y una presunta solución al estatus de residencia y laboral de unos 700 mil inmigrantes indocumentados acogidos por la llamada Acta para los Llegados en la Infancia (DACA).

Se espera que por lo menos uno de los proyectos de ley sea aprobado en la Cámara de Representantes, pero se vaticina que en el Senado no logrará el respaldo de la mayoría de los legisladores.

La primera dama de EU, Melania Trump, se encuentra en la frontera con México para conocer de primera mano la situación de los niños inmigrantes que han llegado al país de manera irregular, según anunció hoy la Casa Blanca en un comunicado.

Melania ya ha llegado al estado de Texas, fronterizo con México, para recibir información y visitar los centros de organizaciones no gubernamentales donde se encuentran internados los menores.

La primera dama de Estados Unidos expresó hoy su deseo de ayudar a los niños inmigrantes que fueron separados de sus padres a reunirse con sus familias “lo más rápido posible”.

Melania hizo esas declaraciones en la localidad de McAllen (Texas), fronteriza con México y a donde viajó de forma inesperada para conocer de primera mano la situación de los niños inmigrantes.

“Estoy aquí para saber de esta instalación, en la que sé que hay niños alojados a largo plazo. Y también me gustaría saber cómo puedo ayudar a estos niños a reunirse con sus familias lo más rápido posible”, dijo Melania

En medio de la polémica por la separación de menores inmigrantes en la frontera sur se conoció este miércoles una escandalosa denuncia que prende las alarmas sobre los abusos que estos menores están sufriendo en el sistema migratorio de EU.

Una demanda presentada ante un Tribunal Federal a fines de abril alega que el Centro de atención Shiloh, un refugio privado para menores inmigrantes en Texas inyectó forzadamente a niños inmigrantes separados de sus padres con drogas para sedarlos, según descubrió una investigación publicada este miércoles por Reveal y el Texas Tribune .

De acuerdo con la demanda, menores indocumentados bajo custodia estadounidense fueron inyectados con poderosas drogas psiquiátricas, haciéndolos “mareados, apáticos, obesos e incluso incapacitados”.

Los padres y los propios niños les dijeron a los abogados que las drogas les impedían caminar y los hacían dormir por largas horas, según las declaraciones juradas presentadas el 23 de abril en el Tribunal de Distrito de los EU en California.

“El supervisor me dijo que iba a recibir una inyección de medicamento para calmarme”, relata una niña dentro de la demanda conocida por Reveal. “Dos miembros del personal me agarraron y el médico me dio la inyección a pesar de mi objeción y me dejaron allí en la cama”.

Otro niño contó que lo obligaron a tomar pastillas por la mañana, al mediodía y por la noche. El niño dijo “el personal me dijo que algunas de las píldoras son vitaminas porque creen que necesito aumentar de peso. Las vitaminas cambiaron aproximadamente dos veces, y cada vez me siento diferente” dijo el menor en el reporte.

El centro de tratamiento de Shiloh ubicado en Manvel, Texas se encuentra entre las 71 compañías que reciben fondos del gobierno federal para alojar y supervisar a niños inmigrantes considerados como menores no acompañados.

Estas empresas contratadas por el gobierno de los EU para alojar a niños detenidos continúan recibiendo millonarias sumas de dinero.

En los últimos cuatro años, el gobierno de los EU otorgó $1.5 mil millones de dólares a compañías que administran centros de detención privados que enfrentan serias denuncias de negligencia, abuso sexual y físico contra menores inmigrantes.

“No tienes que ser un científico espacial aquí; parece que están tratando de controlar la agitación y el comportamiento agresivo con medicamentos antipsicóticos “, dijo a Reveal Mark Mills, psiquiatra forense que practica en el área de Washington, DC y quien fue testigo experto de una demanda que en 2008 impidió que el gobierno federal administrara drogas antipsicóticas a la fuerza a indocumentados en espera de la deportación. 

“No es necesario administrar este tipo de medicamentos a menos que alguien esté sacando su globo ocular o algo así. La instalación no debe usar estos medicamentos para controlar el comportamiento. Para eso no se deben usar antipsicóticos. Eso es lo que solía hacer la antigua Unión Soviética ” señalo Mills.

Un abogado que representa a los niños dijo que los jóvenes separados de sus padres suelen estar deprimidos, enojados, ansiosos y, a veces, indisciplinados y eso, a su vez, fomenta la prescripción de medicamentos inapropiados por parte de estos centros de detención.

A un niño se le recetaron 10 inyecciones y píldoras diferentes, incluidos medicamentos antipsicóticos como Latuda, Geodon y Olanzapina, el medicamento para el Parkinson Benztropine, los medicamentos anticonvulsivos Clonazepam y Divalproex, el medicamento para el dolor nervioso y el antidepresivo Duloxetina y el potenciador de la cognición Guanfacine.

El Centro de Tratamiento Shiloh no ha respondido publicamente ante el conocimiento de la prensa sobre la demanda. La Oficina de Reubicación de Refugiados del gobierno tampoco ha respondido.

Los funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump han enviado bebés y otros infantes que fueron separados a la fuerza de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos a por lo menos tres albergues especializados del sur de Texas, de acuerdo con información obtenida por la agencia de noticias AP.

Los abogados y médicos que han visitado dichos albergues comentaron que hay salas de juego con niños pequeños llorando y en crisis.

Desde que la Casa Blanca anunció su política de “cero tolerancia” a principios de mayo, más de 2.300 menores han sido separados de sus padres en la frontera, lo que provocó un nuevo flujo de infantes que requieren cuidado gubernamental. El gobierno de Estados Unidos ha enfrentado duras críticas luego de que se mostraron imágenes de algunos de los menores enjaulados en instalaciones de la Patrulla Fronteriza.

Décadas después de que el sistema de bienestar infantil del país pusiera fin al uso de los orfelinatos debido a que podrían crear un trauma duradero en los niños, el gobierno está creando nuevas instituciones para albergar a los infantes centroamericanos que el propio gobierno separó de sus padres.

“La idea de que van poner a esos niños pequeños en un entorno institucional. Es difícil para mí incluso ponerme a pensar sobre eso”, manifestó Kay Bellor, vicepresidenta de programas en el Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados, el cual proporciona custodia temporal y otros servicios de bienestar infantil a los menores migrantes. “Los infantes están siendo detenidos”.

Bellor dijo que los albergues cumplen con procedimientos estrictos en torno a quién puede tener acceso a los niños para proteger su seguridad, pero ello significa que la información sobre su bienestar puede ser limitada.


Por ley, los niños migrantes que viajen solos deben ser enviados a instalaciones operadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DHHS por sus siglas en inglés) dentro de los tres días posteriores a su detención. A partir de ese momento, la agencia es responsable de colocar a los menores en albergues o en casas hogar hasta que se reúnan con un familiar o con un auspiciante de la comunidad mientras aguardan las audiencias en un tribunal de inmigración.

Sin embargo, el anuncio del secretario de Justicia Jeff Sessions del mes pasado sobre que el gobierno presentaría cargos criminales a cualquier persona que cruce de manera ilegal la frontera entre Estados Unidos con México ha provocado la separación de cientos de familias de migrantes y puso a un nuevo grupo de cientos de infantes bajo el cuidado del gobierno.

Las Naciones Unidas, algunos legisladores demócratas y republicanos y grupos religiosos han criticado profundamente la política, calificándola como inhumana.

Sin embargo, Steven Wagner, funcionario del DHHS, afirmó que no es así.

“Contamos con instalaciones especializadas que se dedican a brindar atención a niños con necesidades especiales y a los menores de 13 años”, indicó. “No son instalaciones del gobierno en sí y cuentan con médicos capacitados. Las instalaciones cumplen con las normas estatales para las agencias de bienestar infantil y están atendidas por personas que saben cómo hacer frente a las necesidades, específicamente, de los niños pequeños”.

Hasta ahora, se desconoce dónde están dichas instalaciones.

Los médicos y abogados que han visitado los albergues dijeron que las instalaciones están en buenas condiciones, limpias y que son seguras, pero indicaron que los niños, quienes no tienen idea de dónde están sus padres, estaban histéricos, llorando y actuando para tratar de expresar sus emociones.

“Los albergues no son el problema, separar a los niños de sus padres es el problema”, dijo la pediatra Marsha Griffin del sur de Texas, quien ha visitado varios albergues.

Alicia Lieberman, quien dirige la Red de Tratamiento de Traumas Tempranos en la Universidad de California, campus San Francisco, dijo que décadas de estudio muestran que las separaciones tempranas pueden causar daños emocionales permanentes.

“Los niños están programados para desarrollarse mejor bajo el cuidado de una figura paterna. Cuando se rompe ese lazo mediante separaciones largas e imprevistas sin una fecha determinada para reunirse, los niños responden a los niveles psicológicos y emocionales más profundos”, señaló.

“Su miedo genera un torrente de hormonas del estrés que altera los circuitos neuronales del cerebro, crea altos niveles de ansiedad, los hace susceptibles a enfermedades físicas y emocionales, y daña su capacidad para manejar sus emociones, para confiar en la gente y para concentrarse en actividades propias de su edad”, agregó.

El ícono de la música country Willie Nelson invitó al presidente Donald Trump a reunirse con él en uno de los centros de detención en la frontera Estados Unidos-México para entender mejor lo que sucede. Su llamado es el intento más reciente de un famoso por poner fin a la política del gobierno de separar familias en los cruces fronterizos.

John Legend y su esposa Chrissy Teigen donaron un millón de dólares a la American Civil Liberties Union. Ellen DeGeneres tuiteó un enlace a grupos que luchan contra esta política. Y Kate Walsh exhortó a los críticos a que llamen a sus senadores y exijan un cambio.

Las separaciones derivan de una política que entrega a quienes intentan ingresar al país de manera ilegal a la justicia criminal. El presidente Trump ha defendido la política, que ha separado a casi 2 mil niños inmigrantes de sus padres.

Estrellas como Reese Witherspoon, Mindy Kaling, Alyssa Milano, Mark Hamill, Lin-Manuel Miranda, Judd Apatow, Kumail Nanjiani, Piper Perabo y Common la han criticado. Oprah Winfrey escribió a sus 42.7 millones de seguidores: "Bebés arrancados de sus padres. ¡No puedo tolerarlo!".

Los llamados de los famosos llegan unas semanas después de que la estrella de la telerrealidad Kim Kardashian visitó la Casa Blanca para pedir el indulto de una mujer que cumple cadena perpetua por delitos de drogas. Trump perdonó a la mujer.

Nelson tuiteó el lunes un mensaje al presidente pidiéndole que lo acompañe a visitar los centros "para comprender mejor lo que está pasando ahí". El publicista de Nelson confirmó que el cantante country de 85 años escribió el tuit, que se publicó desde la cuenta de su esposa Annie.

En un comunicado a Rolling Stone la semana pasada, Nelson fue aún más crítico al decir que "los cristianos en todas partes deben estar indignados". Citó la letra de la canción "Living in the Promiseland" (Viviendo en la tierra prometida), de su álbum de 1986 "The Promiseland".

Jennifer Nettles, otra artista country, tuiteó el martes: "Hablando de fronteras, sí creo que la gente amorosa sabe que a pesar de las políticas, hay algunas líneas que no se cruzan. Proteger a los niños parece ser una en la que todos podemos estar de acuerdo".

Tony Kushner, dramaturgo laureado con los premios Tony y Pulitzer, también sumó su voz al esfuerzo al calificar la política como "monstruosa" y decir que está "impactado" de ver cómo Estados Unidos la implementa.

 

"Nunca pude haber imaginado un momento en que el gobierno federal se dedique a meter a niños en jaulas, separarlos de sus familias, y realmente participar en violaciones de derechos humanos de naturaleza criminal", dijo Kushner a The Associated Press el lunes por la noche.

La condena ahora universal dentro y fuera de Estados Unidos a la política de separación de niños y su detención en jaulas por el régimen de Donald Trump está generando una crisis política sin precedente para la Casa Blanca.

Los gritos de niños pidiendo por sus padres, las imágenes de ellos en jaulas en centros de detención, los innumerables testimonios de niños arrancados de los brazos de sus madres que se han difundido durante las recientes semanas han obligado a casi todos, incluyendo a aliados conservadores del presidente, a tener que denunciar esta política como cruel e inhumana

Por ahora, Trump rehusa revertir su política de cero tolerancia que ha llevado a la separación de miles de niños –algunos de dos años de edad– de sus padres y madres inmigrantes, insistiendo en que odia hacerlo, pero que sólo está cumpliendo con una ley promovida por los demócratas (no existe tal ley).

Afirmó vía tuit que los demócratas son el problema. No les importa el crimen y quieren que inmigrantes ilegales, sin importar qué malos puedan ser, se viertan e infesten nuestro país.

Funcionarios de su gobierno aseguraron este martes que los menores de edad bajo su custodia son bien tratados y ofrecieron nuevas cifras: de los aproximadamente 12 mil niños en instalaciones gubernamentales, unos 2 mil 342 que ingresaron por la frontera entre el 5 de mayo y el 9 de junio fueron separados de su padre y/o madre, mientras el adulto era formalmente acusado y detenido (miles más fueron separados en meses anteriores, según otros informes). Esos niños son enviados a albergues en 17 estados bajo supervisión del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y nadie sabe cuántos han sido reunificados con sus padres. Un alto funcionario del gobierno informó al Washington Examiner que están recibiendo unos 250 niños cada día.

Pero la creciente condena de estas prácticas –a pesar de las justificaciones y el buen trato– ha llegado a tal nivel que sus propios aliados han tenido que romper con Trump en lo que se refiere a esta política.

El líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, anunció este martes que toda su bancada (50) apoya una legislación para poner fin a la separación de familias inmigrantes al proponer que sean mantenidos juntos en detención mientras se procesan sus casos. Hasta el ultraconservador senador Ted Cruz abandonó su apoyo inicial a esta política para condenarla ahora y proponer un mecanismo para contratar a más jueces de inmigración, a fin de agilizar los procesos en la frontera.

Trump calificó de locuras algunas de estas propuestas de sus propias filas y reiteró que esta situación podría quedar resuelta si el Congreso aprueba sus medidas para limitar severamente la inmigración legal, reducir el asilo y otorgar los 25 mil millones de dólares que desea para construir su muro fronterizo.

Sin embargo, esta maniobra de usar a estos niños para promover su agenda legislativa antimigrante no está funcionando. Cada vez más legisladores republicanos se están alejando de la posición del presidente, incluyendo conservadores de alto perfil, algo que no había sucedido en público anteriormente durante esta presidencia.

A la vez, gobernadores de ocho estados –dos de ellos republicanos– anunciaron que retirarán o ya no enviarán tropas de la Guardia Nacional a la frontera sureña en protesta contra la política de separación de niños de Trump.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos y el Business Roundtable, dos de las principales asociaciones empresariales del país, también condenaron la política, afirmando que es cruel y que esto no es quienes somos, y se le tiene que poner fin.

Líderes demócratas han exigido la suspensión inmediata de la práctica de separación, con toda la bancada demócrata del Senado impulsando una legislación para ello.

El estado de Nueva York presentará una demanda judicial contra el gobierno de Trump por violar los derechos constitucionales de niños inmigrantes y sus familias, quienes han sido separados en la frontera, anunció este martes el gobernador demócrata, Andrew Cuomo.

Por otro lado, más de 600 clérigos y miembros de la Iglesia metodista nacional están presentando cargos religiosos contra el procurador general, Jeff Sessions, quien es metodista, por promover la política de separación de familias al acusarlo de abuso de niños, inmoralidad, discriminación racial y difusión de doctrinas contrarias a las normas de la Iglesia Metodista Unida.

Un gran número de las jerarquías nacionales religiosas ya han repudiado esta política junto con toda la constelación de organizaciones nacionales de derechos humanos y civiles, incluida Amnistía Internacional, que calificó la práctica de tortura.

Las asociaciones médicas nacionales de sicólogos, siquiatras, pediatras y enfermeras pediatras han denunciado estas medidas señalando daños irreparables para menores de edad como resultado del trauma de la separación de sus padres, así como su estancia en centros de detención.

El rockero Tom Morello propuso un ejército de liberación de los niñospara enfrentarse con la migra, mientras la multitud de organizaciones y artistas progresistas del país está protestando.

Dos terceras partes de la sociedad se oponen a esta política, según las primeras dos encuestas sobre el tema, una de CNN y otra de Quinnipac (aunque una mayoría de republicanos lo aprueba).

“Lo que está sucediendo ahora… es un acto deliberado de crueldad con la intención de usarlo como palanca para construir un ‘muro bello’, y es un muro con la intención no sólo de bloquear el ingreso de mexicanos y centroamericanos a Estados Unidos, sino para dividir al propio Estados Unidos, a fin de retener el poder”, escribió David Remnick, editor de The New Yorker. Concluyó que Trump rehusa oír (los gritos de) los niños. Si el electorado estadunidense podrá o no oírlos decidirá no sólo una elección, sino también quiénes somos y qué tipo de país queremos ser.

Menos de 24 horas después de conocido un borrador de un plan migratorio moderado que alistan los republicanos en la Cámara de Representantes, el presidente Donald Trump dijo este viernes que no lo firmará.

La iniciativa de ley es uno de los dos planes que el presidente del Congreso, Paul Ryan, alista para presentar la próxima semana en el pleno de la Cámara Baja.

Las declaraciones de Trump fueron hechas durante una sorpresiva entrevista con la cadena Fox News en uno de los patios de la Casa Blanca.

“Ciertamente no firmaría la más moderada” de las dos versiones, aseguró Trump.

El envío de dos planes migratorios al pleno fue prometido por Ryan como parte de las negociaciones para poner fin a una revuelta del Freddom Caucus, un grupo de congresistas republicanos moderados que representan a distritos donde la mayoría de los votantes apoya una reforma a las leyes de inmigración que incluya la legalización de la mayoría de los inmigrantes indocumentados que llevan tiempo en el país y carecen de antecedentes criminales.

El plan moderado

El proyecto de ley moderado que no firmará Trump incluye una partida que ofrece una vía de legalización permanente para los dreamers beneficiarios de DACA siempre y cuando el Congreso garantice $25,000 millones para la seguridad fronteriza, una de las principales exigencias de Trump.

El plan no menciona el número de dreamers que se beneficiarían del proyecto. Tampoco señala qué sucederá si el Congreso aprueba una cantidad menor de presupuesto para desarrollar la política de seguridad fronteriza de la Casa Blanca.

Los fondos solicitados, que serán tomados del presupuesto de defensa, se emplearán en la construcción del muro y tecnología militar, incluidos drones no tripulados. También servirán para financiar el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera y agrega que legalización de los dreamers estarán ligadas a la reducción de la inmigración en cadena y la eliminación de la lotería de visas.

¿Cambio de postura?

El anuncio hecho por Trump deja en el aire lo anunciado por Ryan el miércoles, cuando aseguró que el presidente le había asegurado que respaldaría una legislación sobre inmigración que redactarían los líderes del partido.

Ryan comentó con los miembros de su bancada, durante una reunión a puertas cerradas, el apoyo del presidente a un proyecto de ley que podría contar con el respaldo de los demócratas.

El anuncio hecho por Ryan fue comentado por los congresistas republicanos Chris Collins (Nueva York) y Brett Guthrie (Kentucky), citados por The Associated Press.

A finales de mayo Univision Noticias reportó que Trumop había advertido a la misma cadena de noticias que sólo firmaría una ley de inmigración que incluyera la totalidad de sus pilares, entregados al Congreso en enero y que se encuentran incluidos en el proyecto de ley de los representantes Bob Goodlatte (Virginia) y Raúl Labrador (Idaho), el segundo plan que enviará Ryan al pleno.

Poco después de conocerse los comentarios de Trump a la cadena Fox, el congresista republicano Mike Coffman (Colorado), calificó la postura del mandatario de “contraproducente” y que “socavan por completo el progreso que estamos logrando”. 

Coffman pidió además al mandatario que “ignore” a quienes le hablan al oído, en referencia a los sectores ultraconservadores del Partido Republicano que presionan por una solución antinmigrante enfocada en deportaciones masivas.

El representante por Colorado pidió a sus colegas que elaboran el plan moderado que “no renuncien” al esfuerzo y los instó a seguir trabajando en una iniciativa de ley “para legalizar a los dreamers y asegurar la frontera”.

El plan de Trump

Desde enerop Trump ha condicionado al Congreso para que apruebe el proyecto de ley de los congresistas republicanos Bob Goodlatte (Virginia) y Raúl Labradcos (Idaho) conocido como Securing America’s Future Act (Asegurando el Futuro de América HR 4760).

La iniciativa propone un camino poco claro para legalizar a los cerca de 700,000 dreamers protegidos por la Accion Diferida de 2012 (DACA), quienes accederían primero a un permiso migratorio que les autorice a permanecer en el país sin ser deportados durante tres años.

Al término de ese plazo los beneficiarios podrán renovar indefinidamente la autorización de permanencia, pero no habla de green card (residencia o tarjeta verde) que les permita convertirse en ciudadanos estadounidenses.

“Los destinatarios solo pueden hacer uso de los caminos existentes (no habrá un camino especial) hacia la tarjeta verde”, se lee en la propuesta.

El proyecto también propone autorizar $30,000 millones para construir el muro con México y la seguridad fronteriza.

Goodlatte y Labrador también proponen convertir en un delito federal el cruce indocumentado por la frontera, eliminar la lotería de visas y reducir la reunificación familiar, a la que redefinen como “inmigración en cadena”, un término utilizado frecuentemente por la Casa Blanca de Trump.

El proyecto de ley reduce la petición de familiares inmediatos de residentes y ciudadanos, quienes sólo podrán reclamar la entrada de cónyuges e hijos menores de edad. Otros familiares, tales como padres de ciudadanos, deberán tramitar un permiso de entrada para venir a Estados Unidos, pero no podrán alcanzar la residencia legal permanente por parentesco. 

El HR 4760 también propone endurecer los controles para la entrega de visas, enviar agentes de ICE adicionales a las embajadas de alto riesgo para examinar a los visitantes e inmigrantes que piden autorización para entrar al país, construir el muro en la frontera con México y utilizar tecnología avanzada adicional en la seguridad de las fronteras.

Los demócratas han advertido que no respaldarán ninguna de las dos versiones que prepara Ryan porque no contemplan la regularización de los otros 10.3 millones de indocumentados que llevan tiempo en el país y carecen de antecedentes criminales, entre ellos los padres y familiares de los dreamers.

“Actualmente, el 60% de los niños de escuelas públicas en el estado de Arizona son minorías. Eso complica la integración racial porque no hay suficientes niños blancos para salir y jugar”. La frase se le oye decir al legislador estatal David Stringer en un video que capturó el discurso que estaba dando el lunes pasado en el Foro de Hombres Republicanos del condado de Yavapai. 

Luego se le oye añadir: “Cuando miras ese número de 60% en los estudiantes de las escuelas pública, solo hay que pensar en lo que eso significará en 10 o 15 años. Eso va a cambiar la base de votación demográfica de este estado. La inmigración es políticamente desestabilizadora”.

El video fue subido a Twitter por David Schapira un candidato demócrata a la Superintendencia de Instrucción pública quien tildó a los comentarios de racistas y xenófobos.

A pesar de que el político quiso defender sus comentarios aduciendo que estaban siendo mal interpretados por sus contrincantes políticos y que “estaban siendo sacados de contexto y distorsionados por omisión”, el jefe del Partido Republicano en Arizona, Jonathan Lines, le pidió que renunciara.

“A la luz de los informes de hoy que dan detalles de los comentarios del representante David Stringer, le pido que renuncie inmediatamente. Estas palabras no tienen cabida en nuestro partido o en nuestro estado".

También el gobernador de Arizona, Doug Ducey, quien busca su reelección en noviembre “coincide con el presidente Lines” y apoya el llamado a que el legislador cuestionado renuncie, dijo su vocero Daniel Scarpinatto por Twitter.

La idea de Stringer, que queda manifiesta en el video, de que la inmigración es una “amenaza existencial”, parece reducirse a la inmigración hispana, asiática y toda la que no provenga de Europa. Porque según él “si eres sueco, noruego, irlandés o francés después de la segunda o la tercera generación, tus hijos son iguales, no tienen acento, son imposibles de diferenciarse’’, le explicó Stringer en entrevista al diario local The Dayle Courier, quien luego dijo que “eso no ocurría con los hispanos ni con los asiáticos con los que bastaba con conversar para ver que no se habían integrado al modo de vida estadounidense”. 

El video ha sido ampliamente compartido en las redes sociales y varios analistas y políticos han levantado su voz de crítica. “Este es el legislador republicano de Prescott. Él cree que la gente de piel café representa una amenaza existencial para la gente blanca de Estados Unidos”, dice el periodista Jim Small.

La Liga Antidifamatoria de Arizona expresó que los comentarios de Stringer eran “chocantemente inapropiados”. “No hay espacio en nuestro estado para este tipo de mensajes de odio cuando nosotros somos una nación de inmigrantes”.

Mark Amaza, columnista, escribió: “David Stringer simplemente está públicamente diciendo lo que muchos políticos antiinmigración piensan: no es que no quieran que más gente emigre a Estados Unidos, lo que no quieren es que gente que no es blanca venga”.

Las ideas del legislador no parecen discrepar mucho de las que el mismo presidente Donald Trump ha manifestado. En enero de este año, mientras el mandatario renegociaba los programas que dan residencia legal a personas de países como el Salvador, Hondura y Haití, no solo ofendió a esos países llamándolos “de mierda”, sino que dijo que sería mejor que Estados Unidos “acogiera a personas de países como Noruega”.

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