Friday, 19 May 2017 00:00

Presidente de EU llama "cacería de brujas" al nombramiento de Robert Mueller

Escrito por  David Brooks/La Jornada
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Otro día, otro berrinche presidencial. Donald Trump acusó hoy que el nombramiento de un fiscal especial para investigar vínculos entre su campaña y el gobierno ruso es “una cacería de brujas” en su contra.

Este miércoles, después de un escueto y mesurado comunicado del presidente reconociendo el nombramiento de Robert Mueller como fiscal independiente del Departamento de Justicia para encabezar la investigación sobre los nexos de su campaña electoral con oficiales rusos -incluyendo el papel de integrantes de su gobierno- Trump no logró controlar su ira emitiendo dos tuits poco antes de las 8 esta mañana. “¡Esta es la cacería de brujas contra un político más grande de la historia de Estados Unidos!”, escribió después de acusar minutos antes que “con todos los actos ilegales que ocurrieron en la campaña de Clinton y en el gobierno de Obama, nunca se nombró a un fiscal especial”. No detalló los “actos ilegales” a a los que hacía referencia.

Tampoco pareció entender que no se habría nombrado a un fiscal especial si él no hubiera despedido al director del FBI James Comey el 9 de mayo.

Más tarde en una conferencia de prensa conjunta con su visitante, el presidente de Colombia, José Manuel Santos, Trump respondió a preguntas sobre el asunto reiterando que “la cosa entera ha sido una cacería de brujas”. 

Ahí Trump también negó con un irritado “no” que le haya solicitado al ex director del FBI James Comey abandonar su investigación de Michael Flynn, su ex asesor de Seguridad Nacional, y ordenó a los periodistas pasar a la  “próxima pregunta”. 

El despido inesperado de Comey detonó la actual tormenta, sobre todo cuando el presidente admitió que su decisión fue en parte por la investigación sobre Rusia y la campaña de Trump encabezada por el director del FBI.

Flynn es uno de los que figura en esa investigación, y varias versiones en los medios -empezando con el New York Times- reportaron esta semana que Trump insto a Comey a “soltar” la investigación de Flynn en una cena privada en febrero, lo cual, si se comprueba, sería un posible acto ilegal de interferencia y hasta obstrucción de una investigación federal.

 

Preguntado sobre si cree que ha hecho algo que pueda calificarse como criminal o motivo de impeachment, Trump respondió “creo que es ridículo. Todos piensan eso”. Insistió en que no hubo ninguna colusión de su campaña con los rusos, y que hasta “mis enemigos han dicho eso” y añadió que todo esto “está dividiendo al país”.

Mientras tanto, el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, declaró hoy que el nombramiento de un fiscal especial era “apropiado” sólo 24 horas después de haber descartado la necesidad de uno ya que hay tres investigaciones en curso sobre el mismo asunto en el Congreso.

El acelerado ritmo de crisis con cada nueva revelación está obligando a los republicanos a buscar cómo protegerse ante la tormenta que ha puesto en jaque político y legal al ocupante de la Casa Blanca a sólo cuatro meses de su inauguración.

Cada día los múltiples escándalos y controversias que tienen bajo sitio a la Casa Blanca se enredan más. Hoy, el subprocurador Rod Rosenstein -quien ayer designó al nuevo fiscal especial- informó al Senado en una sesión a puerta cerrada que ya sabía que Trump había decidido despedir a Comey antes de que se lo pidió y entregó un memorando crítico del ahora ex director del FBI.

Trump y todo su equipo habían declarado que Comey fue despedido por el presidente con base en la recomendación de Rosenstein, aunque dos días después admitió que deseaba echarlo desde antes, entre otras cosas por su insistencia en seguir con la investigación sobre la mano rusa en las elecciones.

Hoy se reveló que Flynn y otros asesores de la campaña de Trump estaban en contacto con funcionarios y oficiales rusos a través de por lo menos 18 llamadas y correos electrónicos en los últimos meses de la contienda electoral de 2016, reportó en exclusiva Reuters.

Mientras proceda la investigación del fiscal especial Mueller, la Casa Blanca no podrá superar la imagen de un mandatario y su equipo bajo sospecha, y veteranos de este tipo de indagaciones indican que los memorandos de Comey son sólo “la punta de la lanza”, ya que se supone que el ex director del FBI documentó toda interacción con el presidente (en parte para protegerse, y en parte porque es lo que hacen los agentes del FBI en las investigaciones).

Mueller fue un tipo de mentor de Comey, y ambos han trabajado juntos anteriormente, y se recuerda que estaban dispuestos a enfrentar presidentes en el pasado, como fue el caso con George W. Bush. Mueller fue director del FBI entre 2001a 2013.

Como fiscal especial, Mueller no es lo equivalente a un fiscal independiente -la ley para esas figuras ha caducado- que se nombraba por el poder judicial. Él finalmente tiene que rendir cuentas al Departamento de Justicia, pero goza de amplia autonomía en el manejo de su investigación.  Mueller tiene fama de ser un hombre “muy correcto” e institucional, quien a la vez goza de extensas relaciones con toda la gama de la cúpula política en Washington -de ambos partidos.

Por lo pronto, Trump inicia este viernes su primera gira internacional desde que llegó a la Casa Blanca, pero ahora llegará como “un presidente herido con un futuro incierto”, como lo describe Jennifer Rubin, comentarista conservadora del Washington Post. Concluye que los “100 días marcaron el fin del inicio de la presidencia del Trump. El nombramiento de un fiscal especial a sólo cuatro meses de su presidencia podría ser visto como el inicio de su fin”.

En la conferencia de prensa con Santos, Trump también reiteró que “los muros funcionan…Solo pregunten a Israel”. Ese país ejemplar en muros es, junto con Arabia Saudita, Roma y Bruselas, una de las escalas de su gira. 

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