Viernes, 01 September 2017 00:00

¿Qué harían los dreamers sin DACA?

Escrito por  Olivia Liendo y Jessica Weiss | Univision

El programa DACA cumple cinco años y ha permitido que casi un millón de inmigrantes indocumentados viva sin temor a la deportación. Han salido de las sombras para trabajar y estudiar, iniciar sus propios negocios y acceder a cuentas de salud y bancarias. Aquí, 10 dreamers consideran lo impensable: lo que harán si Trump termina el programa.

Cuando el presidente Barack Obama creó el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), en junio de 2012, la vida de cientos de miles de jóvenes inmigrantes cambió de la noche a la mañana.

 

Trasladados a los Estados Unidos cuando eran niños, estos jóvenes crecieron como indocumentados, incapaces de acceder a las cosas que la mayoría de los estadounidenses dan por sentado: una licencia de conducir, ayuda financiera, un trabajo. Muchos llegaron a este país antes incluso de adquirir sus primeros recuerdos de sus países de nacimiento, y durante años ni siquiera se dieron cuenta de que eran indocumentados. Muchos lo descubrieron cuando fueron a obtener una licencia o a solicitar ingreso a la universidad.

Cinco años después de que DACA comenzó, cerca de 800,000 dreamers se benefician del programa, viviendo como médicos, maestros, conductores de camiones, estudiantes, banqueros, chefs. Están comprando casas y criando hijos, sin preocuparse por la deportación.

Ahora el programa está bajo amenaza, con rumores de que Trump puede terminar el programa tan pronto como esta semana. Un grupo de funcionarios republicanos se ha comprometido a demandar al gobierno federal si Trump no termina con DACA para el 5 de septiembre.

Mientras esperan una decisión, 10 dreamers le cuentan a Univision Noticias lo que harían si DACA terminara.

“Puede que tenga que ir a los campos de almendros"

"Estamos tratando de hacer exactamente lo que nos dijeron: vivir el sueño. Empecé a vivir mi sueño y está a punto de convertirse en una pesadilla. Siempre he querido tener éxito, siempre seguir hacia adelante y superarme. Pero no fue posible hasta que llegó DACA. Yo era gerente de AutoZone y con DACA empecé una compañía de camiones. Logré lo que quería hacer. Invertí 70,000 dólares para comenzar mi propio negocio. Si quitan DACA, no podré tener mi licencia ni mi camión. Puede que tenga que ir a los campos de almendros. No quiero eso. Mis hijos sufrirán las consecuencias si tengo que tomar un trabajo con peores condiciones porque voy a tener que enviar a su mamá de vuelta al trabajo y mis hijos a la niñera porque no podré pagar mis cuentas trabajando en los campos. Tengo mucho miedo porque voy a perderlo todo. Hacer esa inversión (en mi propio negocio) no es algo que se hace todos los días. Todavía tengo deudas por eso, así que voy a estar más endeudado. Estoy preocupado. Estoy asustado. Mi esposa me dice que no me preocupe. Ella dice 'has estado allí antes, lo lograremos'. Entiendo, pero es tan injusto. Siento que me dieron alas y ahora que estoy tratando de volar, van a cortarlas".

Gabriel Morales, de 33 años, vive en Modesto, California. Llegó a los Estados Unidos desde Michoacán, México, cuando tenía 6 años. Su permiso bajo DACA expira en diciembre de 2019.
"Eventualmente puedo ser maestra en El Salvador"

"Mi corazón está roto porque he trabajado muy duro para conseguir DACA. Tengo sueños que no he logrado. DACA fue uno de mis sueños, ser capaz de tener un trabajo decente para ayudar a mi familia y ser alguien en la vida aquí donde puedo sentirme segura. Fui a la escuela aquí. Hice todo lo correcto desde que llegué. Conseguí DACA y pude ayudar a mi familia y a mí misma. No quiero que este día llegue (cuando termine DACA). Tengo que enfrentar la realidad, descubrir lo que va a suceder. Si se llevan a DACA, no voy a tener documentos legales para trabajar aquí. No podré conseguir un trabajo. Podría ser deportado. Si me deportan tengo que volver a mi país y empezar de nuevo allí. Pero soy bilingüe. Eventualmente puedo ser una maestra allí. Ese es mi segundo plan. Allí puedo enseñar en cualquier escuela, puedo ser una maestra bilingüe si esto sucede. Sé que no va a ser lo mismo, será totalmente diferente para mí. Llevo mucho tiempo aquí. Me siento segura y a salvo aquí, y es muy peligroso vivir allá. Pero tengo que enfrentar la realidad. Ahora tengo el corazón destrozado, pero necesito ser fuerte".

Sara Martínez, 25. Vive en Houston, Texas. Trabaja en Wells Fargo. Llegó a Estados Unidos desde El Salvador cuando tenía 13 años. Su permiso bajo DACA expira en abril de 2018.
"Si DACA termina significa el regreso a las sombras"

"Lo perdería todo, empezando por ser un ser humano normal, mi identidad, mi trabajo, estaría separado de mis cinco hijos, de mi esposa que conozco desde hace 20 años; ellos son mi vida. Es casi todo para ellos. Va a ser muy difícil para mi esposa hacer todo sola pero no imposible. Es algo que podría suceder y para lo que nos estamos preparando, para esta pesadilla que está a punto de venir. Si DACA termina es el regreso a las sombras y no va a ser como antes. Es cuestión de esperar a que toquen mi timbre. Vivir hasta que ese día pase ... eso no es una manera de vivir ... no poder hacer nada ni salir. Ellos te miran y luego te detienen porque te perfilan. No es una forma de vida, ¿sabes? Tenemos planes para comprar una casa. Todos esos planes, tienes que ponerlos en espera. Amo este país que ha hecho mucho por mí. No conozco ningún otro lugar sino aquí. Ojalá pudieran darnos una oportunidad".

Geovanny Reyes, de 35 años, vive en las afueras de Atlanta, Georgia. Trabaja en una empresa manufacturera. Llegó a los Estados Unidos desde Ecuador cuando tenía 12 años. Su permiso bajo DACA expira en tres meses.
“Continuaré peleando junto a mi comunidad"

"Antes, no podía encontrar un trabajo que me permitiera ir a la escuela. Cuando recibí mi permiso de trabajo, pude ir a la escuela y trabajar, ayudar a mis padres con algunos de sus gastos. Tengo seguro médico por primera vez. Voy al dentista y al médico para cuidar mi salud. Siempre he sido un activista. Yo solía vivir en Los Ángeles, pero tuve que mudarme a Utah debido a una emergencia familiar y aquí ha sido difícil encontrar un grupo que realmente esté trabajando en temas de inmigración. En la población en la que vivo ahora, hay un montón de gente racista por lo que es muy difícil para otros hacer público su estatus (migratorio). Pero algunos de mis amigos que viven en California están planeando eventos para luchar por DACA y espero unirme aunque sea solo en medios sociales. Me involucré en asuntos de derechos de inmigración por primera vez cuando tenía 14 años. Desde entonces he continuado trabajando con organizaciones comunitarias y me he involucrado con otros grupos que se enfocan en luchar por la igualdad para estudiantes indocumentados. Continuaré peleando junto a mi comunidad. Me niego a regresar a las sombras que dejé hace 13 años cuando por primera vez admití públicamente que era indocumentada".

Marina Cazares, de 25 años, vive en Provo, Utah. Ella planea trasladarse a Los Ángeles el próximo año, donde estudiará Sociología y Estudios Chicanos con una especialización en español en East L.A. College. Vino a los Estados Unidos desde México cuando tenía 10 años. Su permiso de DACA expira en febrero de 2018.
"Solo pensar en ello es una pesadilla"

"Antes de DACA trabajaba en una fábrica, por un salario muy bajo. Era casi inhumana la forma en que la gente trabaja allí. Fue muy duro. La mayor parte del verano tuvimos que trabajar turnos de casi 12 horas. Fue tremendo, horrible. Cuando conseguí mi DACA, me abrió muchas puertas. Pude obtener mi licencia, pude conseguir una buena ocupación trabajando para la ciudad. Mi marido tiene DACA también. En diciembre finalmente pudimos comprar una casa. Hemos trabajado muy duro para lograr lo que tenemos. No nos hemos sentado para planificar y discutir lo que pasaría si perdiéramos DACA. No queremos pensar en eso. Solo pensar en ello es una pesadilla. Estamos deseando lo mejor ahora. Lo perderíamos todo: los trabajos que tenemos, la libertad que tenemos, nuestro hogar. Ni siquiera quiero pensar en tener que volver a ese tipo de trabajo. Sería un cambio enorme".

Nancy Ruiz, de 27 años, vive en Grand Rapids, Michigan. Llegó a los Estados Unidos desde México cuando tenía 5 años. Su permiso bajo DACA expira en septiembre de este año.
"Si ya no puedo seguir trabajando, vamos a tener que emigrar"

"Yo trabajo detectando el cáncer en unos laboratorios de la Universidad de Utah. Ayudo a muchas personas sin que ellos lo sepan porque un diagnóstico temprano puede salvar una vida. Justo me llegó DACA cuando estaba defendiendo mi tesis de maestría en biología molecular y por eso pude aceptar la propuesta de trabajo que me hicieron los laboratorios. Mi esposa es mexicana, tiene visa de estudiante y está a punto de terminar su carrera en estudios jurídicos. Nos casamos hace cuatro años. Teníamos una relación a larga distancia porque yo no podía salir del país, así que ella me venía a ver cada tres meses. Una vez que pasó DACA decidimos casarnos. Vamos a ver cómo se dan las cosas. Es difícil esta incertidumbre. Es injusto que nos pongan en esta situación porque no hemos hecho nada malo. Si ya no puedo seguir trabajando, vamos a tener que emigrar. Llevo aquí 20 años y he seguido creciendo para bien. Tenemos una niña que tiene dos años y sería difícil volver a trabajar sin papeles, sin saber si te van a deportar o no. Mientras iba a la universidad trabajaba en un hotel. Si es necesario hacerlo un tiempo pues tocaría hacerlo porque uno necesita comer también, ¿no?, pero si es que sale alguna oportunidad por otro país, yo creo que nos tocaría irnos. He estado en contacto con unos abogados en Canadá. Ya sé qué tengo que hacer para aplicar, cuál es el proceso".

Edison Suasnavas, vive en Utah. Vino a Estados Unidos a los 13 años, desde Quito, Ecuador. Obtuvo su permiso bajo DACA en 2013 y expira en agosto de 2018.
"Mi único plan es buscar un abogado"

"Tengo nerviosismo y no duermo a gusto. Cada día busco en Google, escribo DACA y veo qué están diciendo y qué opciones están dando si la llegan a quitar. Nada más veo las noticias y se me pone la piel chinita. Tengo muchos planes, pues, y si llegan a quitarme este permiso haga de cuenta que se van a caer todos mi sueños. Mis sueños morirían. Yo aquí tengo una hija de cinco años y me da miedo que me vayan a deportar y que mi hija se quede sola. Trabajo con mi papá en las 'yardas' (jardinería y áreas verdes) y a veces manejo Uber. Mi papá tiene maquinaria. Él también tiene miedo de que lo que sacamos a crédito nos lo vayan a quitar.

Ahorita voy a entrar a un trabajo donde venden seguros de vida. Tengo que estudiar e ir aprendiendo el negocio, pero para eso necesito el permiso que tengo de DACA. Cuando llegué no sabía el idioma. Me hablaban todos en inglés y yo no sabía nada, yo no' más les decía que yeah, yeah. Mi mamá se había venido primero y llegó aquí cuando tiraron las torres, en el 2001. Yo vine a los 10 años. Mi vida cambió mucho con DACA. Antes me daba miedo salir por las redadas que hacían por donde vivo. También pude tener licencia de conducir. Si llegan a quitar DACA ya no voy a tener con qué moverme al trabajo o al estudio, o para allá o para acá pues, como persona normal. Voy a tener que caminar o no sé. Mi único plan es buscar un abogado, pero no todavía".

Juan Carlos, 26, nació en Ciudad de México y llegó a Estados Unidos a los 10 años. Obtuvo su permiso bajo DACA en 2012, que expira en 2018.
"No sé cómo me sustentaría a mí y a mis hijos"

“No sé qué haría si eliminan DACA. No me puedo imaginar que lo quiten. Tengo trabajo y me botarían. No sé cómo me sustentaría a mí y a mis hijos. Ellos dependen solo de mí porque soy madre soltera. Tienen dos y cuatro años. Trabajo en un hogar de ancianos. Cuido de gente mayor. Los baño, les tomo la presión, los levanto de la cama, les doy de comer. Después de que terminé la secundaria saqué mi licencia de asistente de enfermera. DACA me cambió la vida, oh my god. Antes de yo tener DACA no podía sacar una profesión, no podía trabajar legalmente y yo siempre había querido hacer mis impuestos. Apliqué a DACA cuando estaba en la secundaria, en el grado 11, 12. Todavía estaba estudiando. Yo pienso ir a la universidad, sacar otra carrera, algo más avanzado, como enfermería. Si quitan el DACA ahora no podré mejorar mi futuro".

Adenisse, 22, nació en Honduras y vino a Estados Unidos a los 12 años. Su permiso bajo DACA se vence en 2019.
"El plan inmediato sería seguir pa' lante, seguir luchando"

“Nací con parálisis cerebral infantil. Mis papás se vinieron y me dejaron en Ecuador cuando tenía tres añitos, con mi abuelita. Tengo dos hermanas ciudadanas estadounidenses que nacieron acá. Vine a Nueva York cuando tenía 14, sin saber el idioma y con muchos sueños e ilusiones. Pese a mi discapacidad me gradué de secundaria con honores y después en ciencias de computación. Con DACA pude sacar mi licencia, comprarme un carro y tener un bello apartamento. Con DACA vi una oportunidad para poder salir de las sombras, pude recibir las terapias que tanta falta me hacían por mi condición física. DACA definitivamente cambió mi vida. Ahora tengo 26 años y soy madre de un niño de tres años. Trabajo para Uber, ya que eso me permite elegir mis horarios para poder estar con mi hijo. En realidad no sé qué haría sin DACA. Confío y tengo fe en Dios de que todo estará bien. Si lo quitan, hay que luchar, no podemos echarnos a llorar. Seguiré buscando otra solución porque yo creo que en esta vida todo es una lucha, y uno no se puede quedar encerrado esperando a que las cosas caigan del cielo. Toda mi vida he sido una guerrera y ahora más que soy madre. No está en mis planes regresar a Ecuador porque ya tengo una vida acá. Este país para mí ya es mío. El plan inmediato sería seguir pa' lante, seguir luchando. Estoy asustada, estamos asustados porque quedaríamos con la incertidumbre de que nos deporten".

Sandra Martinez, 26, vive en Nueva York. Nació en Ecuador y llegó a Estados Unidos a los 14 años. Su permiso de DACA se vence en agosto de 2018.
"No sé qué haría en un país que no recuerdo"
"La verdad es que no sé qué haría en México. No sé qué haría en un país que no recuerdo. Lo único que recuerdo es estar en la casa de mi abuelita y nada más. Si eliminan DACA mis estudios no servirían de nada. Antes de DACA no tenía esperanzas de seguir estudiando. Me salí de la secundaria por no tener papeles y porque mi familia me decía que estaba perdiendo el tiempo. También por todos los rumores de que te deportaban el día de tu graduación, que llegaba ICE y te llevaba, también eso me daba un poco de miedo. Me salí para trabajar. DACA me dio la oportunidad de poder sacar mi diploma de secundaria y encontrar un trabajo que me gusta mucho como trabajadora social, ayudando a nuestra comunidad de bajos recursos y escuchando sus historias. Uno va aprendiendo mucho y aprende a valorar las cosas. Ahora voy a empezar a estudiar para asistente de dentista. Tal vez DACA no es un estatus migratorio, pero nos dio la oportunidad de ver por una ventana lo que puede ser".
Lisbeht, 26, nació en Ciudad de México y vive en Oregon. Llegó a Estados Unidos a los ocho años. Aplicó al permiso de DACA en 2012, que expira en 2019.
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