A partir de ayer 100 mil alumnos de 4 mil planteles presentan Planea. A partir de hoy y hasta mañana en Puebla será puesto en operación el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) 2018 dirigido a estudiantes de nivel primaria, de acuerdo a lo establecido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En dos días esta prueba será aplicada a más de 100 mil alumnos y alumnas, de más de 4 mil planteles educativos del estado.

Esta evaluación tiene el propósito de conocer la medida en que los estudiantes logran el dominio de un conjunto de aprendizajes esenciales en Lenguaje y Comunicación, así como en Matemáticas. Es importante mencionar que para esta prueba participan escuelas primarias en sus modalidades: general, indígena, particular y Conafe.

En otro tema, la presidente del Patronato del Sistema Estatal DIF (SEDIF), Dinorah López; el Secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade), Jaime Raúl Oropeza Casas y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Ignacio Alvízar Linares, llevaron a cabo una Caravana de Atención, Capacitación y Prevención del Trabajo Infantil en el Centro Escolar Comunitario del Sur.

En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, presentaron la Estrategia para la Canalización de Casos de Afectación a los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes a fin de que las escuelas sean los principales centros de prevención, detección y atención de esta problemática.

Estados Unidos dio el primer golpe. China el segundo. Hoy las dos economías más poderosas del mundo están atrapadas en un intercambio de amenazas y, al menos por ahora, ninguna parece tener la intención de ondear la bandera blanca para frenar una guerra comercial que amenaza con poner en jaque a todo el mundo.

La disputa comercial entre ambos países sucede en momentos clave para México: en la antesala de la octava ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y en la proclamación del presidente estadounidense con la que se ordena a los Departamentos de Defensa y Seguridad Nacional desplegar a la Guardia Nacional en la frontera con nuestro país.

“Esta guerra significa un desafío para México, ya que si Estados Unidos y China cambian las reglas del juego, nos veremos obligados a plantear un nuevo modelo de política económica que se adapte a estos cambios”

- José Luis De La Cruz

Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico 

Donald Trump y Xi Jinping anunciaron esta semana aranceles por más de 100 mil millones de dólares en bienes combinados.

El primero en atacar fue el inquilino de la Casa Blanca al anunciar la imposición de aranceles al acero y al aluminio a finales de marzo pasado.

China contraatacó al gravar en 25 por ciento 128 productos estadounidenses. Esta lista incluye soja, maíz, algodón, vehículos y aviones entre otros; el valor total sería de 50 mil millones de dólares.

“A China no le gustan las guerras comerciales, pero estando del lado de la justicia, China no tiene más opción que entrar en una guerra para terminar una guerra”, escribió Wang Hailou del Centro de Investigación del Ministerio de Comercio de la República Popular China, en el People’s Daily, el periódico oficial del Partido Comunista chino.

Menos de 24 horas después la Oficina de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) publicó una lista de 1300 productos chinos entre los que figuran artículos de tecnología industrial, transporte y médicos a los que les impuso un arancel adicional del 25 por ciento en respuesta a las prácticas comerciales de China que el gobierno estadounidense califica como desleales.

El valor de la lista de productos asciende a 50 mil millones de dólares en importaciones anuales; cantidad similar a la impuesta por su socio comercial.

Las tarifas proteccionistas no entrarán en vigor de manera inmediata, pues el gobierno de Trump celebrará una audiencia pública para las empresas estadounidenses el 15 de mayo para conocer su postura respecto a esta política comercial. Incluso después de esa fecha no está claro cuando entrarían en vigor.

En la actualidad, el 27 por ciento de los productos que Estados Unidos importa provienen de China, un 17 por ciento de México, 16 por ciento de Canadá, mientras que un 7 y 6 por ciento de Japón y Alemania respectivamente, de acuerdo con datos de Bloomberg.

Por el contrario, China sólo importa de Estados Unidos un 14 por ciento de sus mercancías, por debajo de Corea del Sur con 16 por ciento y Japón con 15 por ciento.

CHINA VS. EU

La línea del tiempo muestra cómo el conflicto comercial entre las dos superpotencias se ha desarrollado a lo largo de 2017 y 2018.

2017

Abril

> Estados Unidos comienza una investigación sobre las importaciones de acero provenientes de China

Agosto

>Donald Trump solicita una segunda investigación pero ahora sólo dirigida a China para conocer el valor del presunto robo de la propiedad intelectual estadounidense

Septiembre a diciembre

> Estados Unidos busca un acercamiento con China, aunque las amenazas en contra de su socio no cesan

2018

Enero

> El presidente republicano amenaza con imponer aranceles del 20 por ciento sobre las grandes lavadoras residenciales

Febrero

> Wilbur Ross, secretario de Comercio, propone un rango de tarifas proteccionistas a las importaciones de acero y aluminio

Marzo

>Donald Trump cumple la amenaza de gravar las importaciones de acero a 25 por ciento y las de aluminio a 10 por ciento

2 de abril

>China contraataca al imponer aranceles a las importaciones estadounidenses por un valor de 3 mil millones de dólares, incluyendo un 15 por ciento a 120 productos estadounidenses y un 25 por ciento sobre otros como aluminio reciclado y carne de cerdo

3 de abril

> Estados Unidos impone aranceles de 25 por ciento a 1,300 productos chinos

4 de abril

> El gobierno de Xi Jinping anuncia un arancel adicional del 25 por ciento a 128 productos estadounidenses

LA EVOLUCIÓN DEL CONFLICTO

Las tensiones entre Pekín y Washington no son nuevas. China ha estado en la mirada de Estados Unidos desde hace décadas, pero fue hasta hace casi un año cuando el conflicto tomó mayor relevancia a causa de las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump.

“El gobierno estadounidense siempre ha estado en guerra. Pero esta batalla comercial es resultado de la competencia desleal de China a la que Estados Unidos quiere poner fin”

- Jorge Sánchez

Director del Programa de Investigación Aplicada en la Fundación de Estudios Financieros 

En abril de 2017 el presidente republicano comenzó una investigación sobre las importaciones de acero provenientes de China.

Desde antes de que asumiera el poder, Donald Trump se comprometió a devolver los empleos y fortalecer el sector manufacturero nacional.

El año pasado dio instrucciones al Departamento de Comercio para que investigara si las importaciones del acero chino y las de otros países podrían convertirse en una amenaza para la seguridad nacional.

Para agosto de 2017 el mandatario arremetió de nueva cuenta en contra del dragón asiático al solicitar una segunda investigación gubernamental, pero ahora, sólo dirigida a China.

Trump pidió a Robert Lighthizer, representante comercial de ese país, que investigara sobre las prácticas desleales de su socio pero con un enfoque particular en el presunto robo de la propiedad intelectual estadounidense.

Esta investigación provocó la molestia de los representantes de Pekín, quienes manifestaron que “envenenaba” la relación de ambos países y criticaron el “unilateralismo y proteccionismo” de la Casa Blanca.

El análisis a cargo del Departamento de Comercio reveló que el robo de propiedad intelectual por parte de los productores chinos le costaba al gobierno de Trump entre 225 mil y 600 mil millones de dólares al año

 

El resto de 2017 transcurrió en calma a pesar de que las amenazas de Washington en contra del gobierno comunista no cesaron.

La calma terminó a inicios de 2018, después de que la administración estadounidense anunciara el primer gran golpe en contra de su socio comercial con la imposición de aranceles del 20 por ciento sobre las grandes lavadoras residenciales.

Por su parte, China expresó una “fuerte insatisfacción” por la decisión argumentando que dicha medida generaba tensiones en el ambiente comercial global.

El país asiático no fue el único afectado, Corea del Sur y México también fueron amenazados con la imposición de aranceles.

En febrero de 2018 la amenaza de una guerra comercial tomó forma tras el anuncio de Wilbur Ross, secretario de Comercio, que proponía un rango de tarifas proteccionistas al acero y al aluminio.

Aunque la medida fue bien recibida por los fabricantes estadounidenses, la mayoría de las empresas del país no la respaldaron al argumentar que podría ser contraproducente y advirtieron del riesgo de una guerra comercial global.

Un mes después, en marzo, el presidente Donald Trump cumplió la amenaza de gravar las importaciones de acero a 25 por ciento y las de aluminio a 10 por ciento.

Sin embargo, nuestro país quedó exento del impuesto y también Canadá, al menos mientras se realiza la renegociación del TLCAN.

A inicios de abril China mostró su descontentó de inmediato al calificar el anuncio como “un grave ataque”, no sólo en contra de ellos, sino también al comercio internacional y amenazó con tomar “medidas firmes” para compensar las pérdidas que esto les provocaría.

Desde antes de que Donald Trump asumiera el poder se comprometió a devolver los empleos y a fortalecer el sector manufacturero nacional, por lo tanto, en abril de 2017 comenzó una investigación sobre las importaciones de acero provenientes de China

Alejandro Saldaña, analista económico del Grupo Financiero Ve por Más, explica que el presidente de la nación más poderosa del mundo está cumpliendo sus promesas al proteger a su país de un socio conocido por ser desleal y agresivo.

“En su visión nacionalista, Donald Trump está velando por los intereses de Estados Unidos y de sus ciudadanos en momentos en que China había ganado mucho poder económico”, agrega el especialista.

Un grupo de al menos 30 congresistas republicanos moderados redactaron una carta para pedirle al presidente del Congreso (speaker of the house), Paul Ryan (republicano por Wisconsin), que someta a votación en el pleno un proyecto de ley que otorgue estatus legal de permanencia a miles de dreamers protegidos por DACA.

En la misiva, que será hecha pública entre el viernes y el lunes, y que Univision Noticias obtuvo una copia en exclusivo, los representantes le dicen a Ryan que “apoyan” la aprobación de una ley que de a los dreamers “una solución legislativa permanente (…) antes de que finalice el 2018”.

“Los destinatarios de DACA, jóvenes traídos a Estados Unidos sin tener la culpa (siendo menores de edad), son miembros que contribuyen con nuestras comunidades y nuestra economía”, indica la misiva, que está siendo liderada por el congresista Scott Taylor (Virginia).

Una fuente cercana al grupo que pidió mantener su nombre en reserva, dijo que el grupo lo integran al menos 30 representantes, quienes esperan que el liderazgo tome en cuenta la petición y lleve al pleno un proyecto de ley que, asegura, contará con apoyo bipartidista.

“Para muchos dreamers este es el único país que conocen. Son estadounidenses en todos los aspectos excepto en su estado migratorio”, precisa la carta. 

El beneficio de Obama

DACA fue otorgado en junio del 2012 por el entonces presidente Barack Obama en respuesta a la inacción del Congreso con el tema de la reforma migratoria.

Pero el pasado 5 de septiembre, en cumplimiento de un compromiso de campaña, el presidente Donald Trump canceló el beneficio colocando a los cerca de 800,000 beneficiarios al borde de la deportación de Estados Unidos.

Tras la eliminación del programa, el fiscal general, Jeff Sessions, anunció que aquellos dreamers cuyos permisos de trabajo vencieron entre el 5 de septiembre y el 5 de marzo de 2018, podían renovar la protección de sus deportaciones por otros dos años.

La Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) ha dicho que la extensión le permitió a unos 154,000 dreamers acogerse a la renovación del programa. Y que el resto de beneficiarios irá perdiendo el amparo de sus deportaciones, y la autorización de empleo, a medida que vayan venciendo los permisos de trabajo.

“Desde el inicio de DACA, el gobierno federal ha aprobado aproximadamente 795,000 solicitudes iniciales, y otorgado 924,000 renovaciones”, agrega la misiva. “Desde que el programa fue aprobado, la abrumadora mayoría de estas personas se han inscrito en la escuela, encontrado empleo o han servido en el ejército”.

Es la primera vez que un grupo de republicanos presiona a Ryan para encontrar una solución que repare el limbo en el que se encuentran los dreamers. 

Números favorables

Los republicanos moderados añaden que “según estudios, aprobar una legislación para proteger permanentemente a estas personas agregaría cientos de miles de millones al producto interno bruto (PIB) de nuestro país”.

“Es por eso que la comunidad empresarial, las universidades y los líderes cívicos apoyan una solución legislativa permanente”, indican.

Señalan además que, “estamos de acuerdo con el presidente Trump en que la acción ejecutiva no era el proceso adecuado para resolver este problema, como se hizo durante la administración anterior, y creemos que el Congreso debería actuar. Estamos obligados a actuar de inmediato porque muchos destinatarios de DACA están a punto de perder o ya han perdido sus permisos a raíz de la rescisión del programa”.

“No actuar crea incertidumbre comprensible y ansiedad entre las comunidades de inmigrantes”, puntualizan.

“Si bien creemos firmemente que el Congreso debe trabajar para abordar otros asuntos dentro de nuestro sistema de inmigración que se encuentra roto, es imperativo que republicanos y Demócratas se unan para resolver este problema ahora y no esperar hasta el próximo año”, subrayan.

La última pelea

La carta asoma tres días después que los líderes de la minoría demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes, Chuck Schumer (Nueva York) y Nancy Pelosi (California) respectivamente, se negaron asistir a una reunión en la Casa Blanca con Trump, luego que el mandatario publicada un tuit evidenciando su pesimismo ante un posible pacto con la oposición para negociar el presupuesto y también el futuro de los dreamers.

"Debido a que el presidente no ve un acuerdo entre demócratas y la Casa Blanca, creemos que lo mejor es continuar negociando con nuestros compañeros republicanos en el Congreso", indicaron Pelosi y Schumer en un comunicado.

Trump escribió en la red social que los demócratas “quieren un flujo sin comprobación de inmigración ilegal hacia nuestro país, son débiles ante el crimen y quieren elevar sustancialmente los impuestos. No veo un acuerdo".

Una fuente demócrata que también pidió el anonimato, dijo a Univision Noticias que la situación de los dreamers en estos momentos “es delicada”, porque la presión que el partido pueda ejercer desde la oposición “no es suficiente” para convencer a Ryan de llevar un proyecto de ley al pleno que garantice el “apoyo” del presidente.

“Hay que negociar. Pero las negociaciones pueden demorar más tiempo de necesario, y ello perjudicará a los dreamers que vayan perdiendo la protección del amparo de sus deportaciones”, indicó.

Para aprobar una ley que legalice la permanencia de los dreamers se necesitan 218 votos en la Cámara de Representantes y 60 en el Senado.

Trump ha dicho que firmará una ley a favor de los jóvenes con DACA siempre y cuando el Congreso le de fondos para construir el muro en la frontera con México y aumentar la seguridad fronteriza.

Los dreamers han dicho que quieren un Dream Act limpio, y rechazan que los republicanos y la Casa Blanca los utilice como moneda de cambio, y deje a sus padres y familiares expuestos a ser deportados si el Congreso aprueba una ley con las exigencias de Trump.

Después del terremoto, muchas escuelas cerraron en Juchitán. Las bardas se habían caído, las fachadas presentaban grietas. Algunas incluso habían colapsado, caso de la primaria del centro del pueblo. Si no era del todo imposible, ir a la escuela se convirtió en un peligro inaceptable para los niños. En Oaxaca y Chiapas, los estados afectados, más de mil centros cerraron sus puertas. En Juchitán, con miles de casas hechas escombro, las clases de inglés se habían convertido en un lujo. Vista la situación, un grupo de vecinos trataron de hacer algo al respecto.

"Todo el mundo estaba preocupado con sus casas y no se enfocaban en los niños", dice Carlos Antonio López, vecino de Juchitán y propietario del bar Coco Bongo. López está casado y tiene dos hijos. "Si nosotros teníamos miedo de lo que había pasado", dice, "imagínate los niños. Tenían mucho más miedo todavía y nadie se preocupaba".

Hace unas semanas, él y su esposa, Nelmi Roselis, tuvieron una idea: ¿Y si armamos una escuela en el bar? Sus dos hijos se pasaban el día en la casa. Veían la tele, jugaban. Muchos de los vecinos estaban igual. Por las mañanas, el bar no abría, así que pensaron que igual era buena idea usar el patio como salón de clases.

Pusieron un anuncio en Facebook, buscaban maestros y alumnos. En pocos días, empezaron a llegar. Al principio no eran más de cinco críos, ahora, todos los días, suman entre 25 y 30.

Uno de los maestros es el señor Delfino Marcial Cerqueda, que imparte artes plásticas. "Soy vecino del Coco Bongo y pintor", cuenta. Delfino dice que vio la situación de sus vecinos y se ofreció a dar clase a los niños. "Primero éramos unos cuantos y estábamos en la calle. Empezamos en la calle y después nos pasamos a la casa de otro vecino, pero había perros y les espantaba. Y también había juguetes y los niños querían más jugar que ir a clase".

Justo después llegó la opción de pasarse al Coco Bongo. Carlos Antonio, el dueño, cuenta que la primera en presentarse fue la maestra Evelyn. "Ella empieza a las 8 de lunes a jueves. Los viernes, tienen inglés. Y luego viene el maestro de pintura. Y estamos buscando uno para los sábados. Tienen clases de pintura, zapoteco [el idioma indígena local], inglés, matemáticas, computación... Por la mañana se les da desayuno, café con galletas, cereal con leche, atole de avena, así cositas calientitas, porque hay niños que no alcanzan a desayunar bien. Y luego se les da de comer. Al principio, tres madres ayudaban a mi esposa, ahora ya es sólo mi esposa. Cada dia son cinco o seis kilos de tortilla. Hoy comieron spaguetti. Los niños están contentos".

Se les ve. Se nota. El viernes pasado, un grupo de unos 15 pintaban hojas de colores en clase del maestro Delfino. El profe explicaba que esa forma de pintar se llama frotado y que la usan los arqueólogos en sus investigaciones. Tomas un crayón, decía, y lo frotas. Los niños agarraban hojas de un árbol, las ponían debajo del papel y frotaban. Algunos iban descalzos, otros se apoyaban en la mesa de billar. Colgado en la nevera de las cervezas, un pizarrón informaba de los nombres en inglés de los colores, purple, pink...

A las dos, explicaba Carlos Antonio, abre el bar. Y entonces ya no habrá niños, ni crayones. El negocio, dice, está flojo, así que tampoco cuesta tanto. Con un poco de suerte, las escuelas volverán a abrir en unos meses, incluso la del centro, la que se cayó. MIentras tanto, el salón de clases está en el bar Coco Bongo.

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